viernes, 27 de mayo de 2016

MANHATTAN NIGHT (Brian DeCubellis, 2016)



CRIMEN Y EROTISMO

    Tomando como base la novela de Collin Harrison, la ópera prima de Brian DeCubellis nos presenta a Porter Wren (Adrien Brody) un periodista de sucesos con gran habilidad para ir detrás de la noticia y convertir sus artículos en sobrecogedores reportajes periodísticos. En casa es un marido encantador y un padre ejemplar para sus hijos, o por lo menos así lo cree su adorable esposa, Lisa Wren (Jennifer Beals). Pero un día, conoce en una fiesta a una seductora y bella desconocida, Caroline Crowley (Yvonne Strahovski) que le incita a resolver el complicado asesinato de su marido, Simon Crowley (Campbell Scott) y su rutina cambia por completo. De esta forma, se ve envuelto en un desagradable caso de obsesión sexual que acaba poniendo en peligro su trabajo, su matrimonio y su vida.


       Con aromas de cine negro clásico, Manhattan Night se adapta bien al estereotipo de hombre corriente que representa Adrien Brody, un periodista que escribe una columna en un periódico de papel que tiene los días contados debido a las nuevas tecnologías y con una alta hipoteca que mantiene gracias al trabajo de cirujano de su mujer. Wren se deja seducir por Caroline (relación que nos regala algunas secuencias eróticas) y se ve inmerso en una trama criminal que se va enredando con chantajes y abusos sexuales que tiene como protagonista a una hermosa e irresistible femme fatale, una Yvonne Strahovski manipuladora que sumerge al reportero en una espiral peligrosa que puede tener dramáticas consecuencias para el reportero y su familia.

       
    El film contiene una pátina noir de otra época y algunas escenas perturbadoras, para lo que es imprescindible la sinuosa y melancólica música de saxo y una luz sombría que potencia deliciosamente el paisaje urbano de Manhattan. No estamos ante una gran película, pero sí ante un ejercicio de estilo interesante que incluye algunas vueltas de tuercas imposibles de predecir, que tienen que ver con traumas del pasado y el asesinato del marido de la preciosa Caroline, un director de cine excéntrico y aficionado a los juegos macabros. La investigación se irá complicando con la búsqueda de un comprometedor vídeo que tiene como protagonista al editor del periódico y, por supuesto, las dos historias están conectadas. Así, la trama nos aboca a un impactante clímax final en donde todas las piezas acaban por encajar. En fin, Manhattan Night es un film resultón en el que adivinamos una moraleja que puede servir de advertencia e incluso de exhortación: “ten cuidado con lo que haces porque alguien podría estar vigilándote en cada momento”.



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