jueves, 26 de noviembre de 2015

CELESTE MURIEGA, EL TAMAÑO SÍ IMPORTA


      La modelo y vedette argentina Celeste Muriega (Haedo, Buenos Aires, 5 de abril de 1989) es una de las bellezas que más apareció en el Diario Popular como la chica de la contraportada. Su primera aparición en Playboy obtuvo tal éxito que tuvo que aparecer una segunda vez, y las veces que hagan falta porque según el desnudo –dice- lo lleva implícito la profesión que escogió. Celeste confiesa que ya ha llevado a cabo todas las fantasías que quería cumplir, incluso practicar sexo en un camerino. Pero nosotros creemos que lo dice a modo de desafío para ver si lanzamos alguna que le quede pendiente. Nos mordemos la lengua pero añade: “el tamaño sí importa. Yo necesito de 18 para arriba”. Que no encuentra que la pueda satisfacer con esa medida, pues a falta de pan, buenas son tortas.  

      Celeste practica gimnasia y baila desde muy pequeña. Más adelante lo hizo con profesoras de mayor rigor técnico. Empezó su carrera con promociones y poco a poco fue escalando. Cuando comenzó en el teatro fue a través de audiciones que se tuvo que preparar a conciencia, y por fin llegaron las ofertas, como esa en la que actuó de bailarina en el programa de cumbia “Pasión por el sábado”, con Johnny Allon. Bien es verdad que una de las personas clave en su carrera ha sido Ricardo Font, que la ofreció la oportunidad de subirse al escenario a cantar y cinco temporadas en el teatro. Llegados a este punto, es oportuno decir que Celeste mide 1´70 cm de estatura, pesa 55 kg, su signo del zodiaco es Aries y sus infartantes medidas son 93-61-93.



      La vedette, tras varios romances, parece que ha encontrado la estabilidad junto a Alejo Clerici, íntimo amigo de Maradona. Los 15 años de diferencia que él la lleva no representan para ella ningún obstáculo: “Tiene mucha experiencia y a su lado crezco cada día. Cuando salí con chicos de mi edad, sentí que no estaba en la misma sintonía”. Tan bien se acoplan que últimamente han corrido rumores de que estaba embarazada, algo que fue inmediatamente desmentido, ojo al dato, ¡por el mismísimo Maradona!. Tras lucir en la obra teatral “Brillantísima” junto a Carmen Barbieri y Flor de la V, actualmente brilla en la pista de “Bailando por un sueño 2015”, junto a su pareja de baile, Joel Ledesma. Así mismo, ha hecho sus pinitos como cantante tropical con una nueva versión de “Bombón asesino”, aquel éxito de Los Palmeras. No te pierdas el jugoso y tórrido clip aquí abajo.



lunes, 23 de noviembre de 2015

LAS MEJORES PELÍCULAS DE CULTO: "ANGST" (GERALD KARGL, 1983)

"LA ANGUSTIA DEL MIEDO"  (1983)         
   


      No resulta arriesgado afirmar que Funny Games (Michael Haneke, 1997) le debe mucho a esta rara avis firmada por su paisano austriaco Gerald Kargl, del que poco se sabe pero cuyo legado artístico se resume en esta obra de oculto que te será imposible ver en una sala de cine comercial. Angst sigue siendo hoy una película desconocida para el gran público aunque los aficionados que la descubrimos hace ya más de tres décadas, como es mi caso, la hemos visionado muchas veces y no hemos parado de comentarla, recomendarla e incluirla en listas especializadas. Gerald Kargl  (Villach, Austria, 1953) comenzó a realizar cortometrajes a la edad de 14 años. Entre 1976 y 1982, funda y organiza el festival de cine Die Österreichischen Filmtage. Además, funda y edita la revista cinematográfica Filmschrift. También en 1991 creó su propia productora, y a pesar de trabajar (dirigiendo y produciendo) en más de cien spots comerciales y films promocionales, su nombre ha quedado asociado exclusivamente a este largometraje que escribió, dirigió y produjo en colaboración con el cineasta polaco Zbigniew Rybczynski. Desde 1998, Kargl ha escrito, dirigido y producido más de 20 films documentales  y películas educativas. 


      Sinopsis: Tras pasar 10 años en prisión por asesinar a una anciana, un asesino psicópata (Erwin Leder, un tipo con un increíble parecido físico con el actor y cantante Bob Geldof) es puesto en libertad. No tardará en sentir deseos de matar, y nada más salir lo intenta con una taxista. Una situación que le obliga a salir precipitadamente del taxi y en su frenética huida descubre una casa rural que parece abandonada. Pero al poco tiempo ve como llega a ella la familia que la habita: una joven atractiva, su hermano con discapacidad física y mental y su madre, una mujer mayor enferma del corazón. Un objetivo ideal para perpetrar su sádico plan que no es otro que asesinarlos a todos.
      

      Narrada en primera persona y haciendo uso de la consabida coletilla “basada en hechos reales” (de hecho, está inspirada en las correrías de Werner Kniesek), Angst se impone como un film rodado en tiempo real y de un tono semidocumental frío y contundente, un viaje a lo más profundo de la mente trastornada de un asesino, de una psique degradada por los traumas y maltratos de la infancia, horribles experiencias que la voz en off del protagonista narra de forma tranquila durante el asalto a la casa entrando en contraste con la desquiciada acción, tratando de inmovilizar a la hija adolescente y estrangular a la madre, al mismo tiempo que recuerda algunos episodios dolorosos de su vida, como su internamiento en un monasterio de monjas. Los terroríficos acontecimientos que suceden dentro de la casa son explicados como una venganza cruel contra todos los que le hicieron daño en su niñez sin importar quiénes sean los actores víctimas de esa venganza. Así, en un clima delirante y opresivo, las constantes esquizo del protagonista, son mostradas de manera enérgica saltando de una víctima a otra, en un intento por prolongar la angustia y el sufrimiento, algo que sin duda sirve de catarsis a sus instintos asesinos. Una secuencia enervante y salvaje (el sangriento y compulsivo acuchillamiento de la joven en un sucio pasadizo) eleva la locura a un grado superlativo de violencia irracional


     La perturbadora imagen del tarado asesino con los pantalones bajados encima del cadáver de la chica (territorio necrófilo) simboliza funestamente las claves de su impotencia, su recelo y desprecio por la convivencia y la vida social, el deseo íntimo por sentir el oscuro abrazo de la muerte. De ahí que el protagonista confiese  sentirse excitado de nuevo a la hora de trasladar los cadáveres y llevarlos siempre consigo. Queda definida así que su relación con el entorno está extremadamente deteriorada como consecuencia del desarraigo vivido desde su más tierna infancia… y busca en el sadismo su única fuente de placer. El nervioso montaje ejecutado por Gerald Kargl, aporta siempre un énfasis alucinante y paranoico a la acción, un despliegue de depravación sin concesiones frívolas ni coartadas morales, dotando a los asesinatos de una pátina sucia y enfermiza que no acepta juicios de valor aun cuando el epílogo aporta una explicación convincente. Angst está rodada con un hiperrealismo terrorífico y una fisicidad absolutamente nauseabunda, y si Michael Haneke absorbió muchos de los elementos de esta película para adaptarlos a su obra (Funny Games), también Gaspar Noé se ha visto influenciado por ella (escena del subterráneo de Irreversible), así como el holandés Alex van Warmerdam para su magnífica Borgman (2013), a los aficionados nos impactó la severa frialdad de un relato  donde los personajes no se comunican y proyectan un enorme vacío existencial, asumiendo el demoledor mensaje de que ante el Mal no se admite defensa ni salvación.

  

domingo, 22 de noviembre de 2015

CRÍTICA: "LOVE" (GASPAR NOÉ, 2015)

El sexo lo inunda todo
LOVE êê
DIRECTOR: GASPAR NOÉ.
INTÉRPRETES: AOMI MUYOCK, KLARA KRISTIN, BENOIT DEBIE, VINCENT MARAVAL, GASPAR NOÉ.
GÉNERO: ERÓTICO / FRANCIA / 2015  DURACIÓN: 135 MINUTOS.    
             
     
      El director argentino afincado en Francia Gaspar Noé es un cineasta peculiar cuya obra alimenta tantos amores como odios. Sus obsesiones temáticas (violencia, sexo, sordidez, soledad y alienación) quedaron dibujadas ya desde sus inicios en el cortometraje Carne (1991), que protagonizado por Philippe Nahon es una especie de borrador de lo que iba a ser su primer, polémico y contundente largometraje, Sólo contra todos (1998), que también con Nahon de protagonista narra las correrías de un carnicero fascistoide que, sin empleo y abandonado por su mujer, mantiene una relación incestuosa con su discapacitada hija. Todavía hoy sigue siendo mi película favorita de su director. Su siguiente film, Irreversible (2002) fue todo un escándalo en el Festival de Cannes, una controvertida cinta que narrada en sentido inverso, cuenta el descenso al infierno de dos amigos en su desesperada búsqueda por encontrar al culpable de la brutal violación y asesinato de la novia de uno de ellos por los antros más infectos de la noche parisina. La escena de la violación, que tiene como escenario un sucio subterráneo y que dura diez minutos, se impone como una de las más terroríficas y repugnantes jamás vistas en una pantalla de cine. Su siguiente film, Enter the Void (2009) es una propuesta arriesgada y lírica que nos habla de la pérdida y los desgarros emocionales a través de un alma en pena en su tránsito de ultratumba. Un film altamente sensorial que contiene una espléndida banda sonora.


      Como el cine de Noé (escrito está) nunca deja a nadie indiferente, Love es tal vez el trabajo más cercano y a la vez incomprendido de su director, también, según mi criterio, el menos subversivo. La historia sigue a Murphy (Karl Glusman) que en la mañana del 1 de enero, en compañía de su mujer Omi (Klara Kristin) y de su hijo, escucha el mensaje que la madre de Electra (Aomi Muyock) ha dejado alojado en su móvil. En él, muestra su preocupación porque hace meses que no tiene noticias de su hija y teme que le haya sucedido algo grave. Murphy, comienza a recordar su más grande historia de amor; dos años con Electra. Una pasión llena de promesas, juegos, excesos y errores.
      
     
      Noé ha comentado en alguna ocasión que la película que más le ha marcado desde su infancia es 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), pero también cita uno de los más celebrados films de culto de la historia, La angustia del miedo (Angst, Gerard Kargl, 1983) una terrorífica película sobre un asesino en serie perturbado que tiene cierta analogía con algunas de sus obras. Love carece de la naturaleza angustiosa de títulos como Solo contra todos o Irreversible, pero guarda alguna similitud con ésta última en cuanto a su estructura no lineal y un cierto aire de misterio que nos induce a preguntarnos qué fue del personaje esencial para la trama, pero la aflicción mortal del protagonista, atrapado en las redes de una vida que detesta, y sus recuerdos mostrados a través de flashes dispersos y secuencias fragmentadas, le sirven al director como coartada para sumergirse en elaboradas escenas de carácter pornográfico que intenta trascender con la convicción de que el sexo no es otra cosa que amor. Y claro, en torno al sexo hay vidas que se debaten en una lucha de incertidumbres, celos, obsesiones y lágrimas. Síntomas inquietantes de una condena llamada amor.


    De Love (filmada en 3D) y que incluye abundantes y extensas escenas de sexo explícito, se pueden extraer varias providencias: 1) El sexo lo inunda todo. 2) El sexo es la representación más pura del amor. 3) La decadencia del amor arrastra consigo la nostalgia por el gozo sexual de un tiempo perdido. Conclusión: el tiempo todo lo destruye. Al fin, Murphy, director de cine sin obra pero con ínfulas, rememora los momentos vividos con el amor de su vida, Electra. De la explosión de felicidad y el placer inicial a la degradación de la relación, es posible rescatar una tira de recuerdos que incluyen todo tipo de prácticas sexuales (tríos, intercambio de parejas, sexo con un transexual) y la pérdida de la confianza y las traiciones que pudren los sentimientos y ponen fin a la relación. Ahora, que Electra ha desaparecido, Murphy revive aquellos momentos con tristeza y amargura, viviendo una vida que no desea al lado de una mujer que desprecia y con un hijo fruto de la accidental rotura de un condón. Love se impone como un film romántico mucho más ligero de lo que se pueda parecer, sin apenas líneas de diálogos que resaltar a pesar de sentencias como la que Murphy expresa de su ilusión artística: “Quiero hacer cine sobre esperma, sangre y lágrimas, la esencia de la vida”, pero que jamás excede las constantes de una historia orgánica y vulgar, como ese chorro de semen que baña a los espectadores en su exhibición tridimensional, y que nos enfrenta a un efectismo irritante, al ego estratosférico de un director en la errónea creencia de que en nuestra era todavía es posible epatar filmando de manera poética una paja y varios polvos. 


miércoles, 18 de noviembre de 2015

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: "LUCÍA Y EL SEXO" (JULIO MEDEM, 2001)


     No me gusta el cine de Julio Medem. Aclarado esto, sólo hay una película que por sus estrictos valores cinematográficos salvo de la quema de su hasta ahora no muy extensa filmografía: Los amantes del círculo polar (1998). Un film protagonizado por Fele Martínez y Najwa Nimri que narra una apasionada historia de amor de una pareja, Ana y Otto, desde los ocho años hasta los veinticinco. Un encendido romance que comenzó un ya lejano día a la salida del colegio y que se cierra en Finlandia al borde del Círculo Polar. Películas como Lucía y el sexo (2001) y Habitación en Roma (2010) también serían salvadas de la hoguera, pero por otros motivos más lúdicos y/o  frívolos. 


      En la película que nos ocupa, Lucía (Paz Vega) es una joven que trabaja como camarera en Madrid. Tras la misteriosa desaparición de su novio, Lorenzo (Tristán Ulloa), un escritor en crisis, decide marcharse a la tranquila isla de Formentera. La libertad que allí se respira, la lleva a enfrentarse a los aspectos más oscuros de su pasada relación, como si se tratara de una novela.

        Con música de Alberto Iglesias y una espléndida y luminosa fotografía a cargo de Kico de la Rica, Lucía y el sexo obtuvo un considerable éxito de taquilla más por el tórrido componente erótico que por una historia tan aseada en su estética como banal en su contenido. Por supuesto, el look visual derivado del idílico paisaje que sirve de escenario infunde una notable armonía sensual a un argumento rebosante de retruécanos narrativos, dilemas morales, filosóficos y espirituales muy deslavazados que pretenden aportar luz sobre la soledad, los sentimientos, el destino y la muerte en una maraña que Medem se muestra incapaz de desenredar. El espectador se desconecta pronto de la paja mental que supone la trama para concentrarse en las escenas de sexo y el deleite que produce la visión de los cuerpos desnudos de Paz Vega y Elena Anaya.  


      La turbiedad de la relación de la pareja y los conflictos existenciales barnizados con trazo grueso de los personajes, un escritor en shock y con gusto por el sexo enfermizo y una chica que desde niña quiso emular a su madre (una actriz porno), que hacen del sexo su principal leitmotiv a pesar de las coartadas filosóficas y pseudointelectuales, se imponen como fragmentos de unas vidas en donde el pasado, el presente y el futuro se confunden y quedan marcados por el azar, en un intento por dotar de lógica a una historia que carece de ella, más allá de que la vida es un estado de ánimo y el sexo es su mejor estímulo. Lucía y el sexo tiene una estructura radial pero Medem nunca logra cerrar el círculo de vidas cruzadas dotando de simbolismos de tono naïf a lo que sólo es un cuento de pasiones desenfrenadas y personalidades escindidas.