jueves, 31 de mayo de 2012

LOS MEJORES CARTELES DE CINE: THE SIN OF NORA MORAN


      THE SIN OF NORA MORAN (El pecado de Nora Moran) es una película dirigida en 1933 por Phil Goldstone que ha pasado a la historia exclusivamente por su bellísimo cartel (cuestión que debió de ser sumamente frustrante para sus responsables). El film narra la historia de Nora Moran (Zita Johann), una mujer con un pasado difícil y trágico que es sentenciada a muerte por un crimen que no ha cometido. Para ella resultaría fácil revelar la verdad y así salvar su vida, pero tal decisión dañaría las vidas, profesiones y reputaciones de la gente a la que ama. Una película de corto recorrido y mediocres interpretaciones de la que poco se recuerda.

      No obstante, su hermoso, memorable  y majestuoso póster nunca pasó desapercibido para una inmensa legión de fetichistas e iconoclastas cinéfilos. Sin titubear, para este crítico estamos ante El Mejor Cartel de Cine de la Historia, si bien no es algo peculiar, pues el cartel diseñado por Alberto Vargas está incluido en todas las listas de los mejores afiches de la historia del 7º Arte. Así lo catalogó la revista Premiere situándolo entre los 25 mejores, e Independent Critical coincide con el arriba firmante al elevarlo al número uno. Es absolutamente imposible ir más allá en diseño, creatividad y perfección cromática, Vargas firmó la más grande e imperecedera obra maestra del grafismo cinematográfico.  Consigan, si pueden, una reproducción y disfrútenlo, ilumina cualquier espacio. Absolutamente impagable. 

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: LADRÓN DE BICICLETAS


LADRÓN DE BICICLETAS
(LADRI DI BICICLETE)
Drama - Italia, 1948 - 81 Minutos - Blanco y Negro.
DIRECTOR: VITTORIO DE SICA.
INTÉRPRETES: LAMBERTO MAGIORANI, ENZO STAIOLA, LIONELLA CORELLI, FAUSTO GUERZONI.
       
       Vittorio De Sica (Sora, 1901- París, 1974) esta considerado unánimemente como uno de los más grandes realizadores cinematográficos de todos los tiempos, siendo además uno de los pioneros del Movimiento Neorrealista italiano. Tras estudiar derecho empieza a interesarse por el mundo de las artes escénicas, triunfando como actor en numerosísimas comedias románticas. Es en el año 1939 cuando debuta como actor en Rosas escarlatas, una película codirigida por Giuseppe Amato. En plena Segunda Guerra Mundial, De Sica conoce al escritor izquierdista Cesare Zavattini, lo que supone el comienzo de una gran amistad y de una fructífera colaboración que les convierte en dos grandes defensores del Neorrealismo, un movimiento con una clara influencia en todo el cine europeo y que el tándem De Sica- Zavattini pone en práctica en la trilogía: Los niños nos miran (1943), La puerta del cielo (1944) y El Limpiabotas (1946), pero que su gran película es LADRÓN DE BICICLETAS, con un guión en el que colabora entre otros Suso Cechi Dámico. Otras grandes películas de este genial director son: Milagro en Milán (1951), Umberto D (1952), Estación Termini (1953), Dos Mujeres (1960), Matrimonio a la italiana (1969), Los Amantes (1969), Los Girasoles (1970).
      
    Sinopsis: en la Roma de la posguerra, el obrero en paro Antonio Ricci (Lamberto Magiorani) consigue a través del ayuntamiento un trabajo como pegador de carteles, pero para poder realizarlo necesita la bicicleta que ahora tiene empeñada. El empleo es vital para sacar a su familia -mujer y dos hijos- de la miseria, por lo que no le queda más remedio que empeñar lo poco que tiene para desempeñarla, y una vez que la ha recuperado comienza a trabajar. Un día, mientras se encuentra trabajando, alguien igual de pobre que él se la roba aprovechando un descuido. Antonio, acompañado de su pequeño hijo Bruno (Enzo Staiola) inicia entonces una dramática odisea por los barrios de la ciudad para intentar recuperarla, pues la bicicleta se impone como el único elemento capaz de librarles de la pobreza.
      
      Obra cumbre del Neorrealismo y la cinematografía mundial rodada con actores no profesionales. Con LADRÓN DE BICICLETAS De Sica logra un impresionante fresco sobre la prolongación del sufrimiento, a la vez que un demoledor documento panorámico de la Roma mísera y herrumbrosa de la posguerra. Paisaje en donde la huellas de la reciente guerra son claramente identificables, una ciudad que padece las consecuencias de la crisis económica y el desempleo, y en donde una legión de seres harapientos buscan cobijo en los centros de caridad y las parroquias, lugares que, por otra parte, se  han convertido en sedes ocasionales de obreros, cómicos y sindicalistas. Antonio Ricci, desesperado, intenta incansablemente recuperar su bicicleta, sabe que de ella depende su futuro inmediato, su pan, y lo más importante, el de su mujer y sus hijos, empero, su búsqueda se presume vana cuando arrastrando la sombra de la desdicha por las entrañas de la ciudad, comprueba lo poco que le interesa a nadie su problema, evidenciándose, entre la indiferencia de todos, su abatimiento y soledad. De  Sica declara: “el Neorrealismo es la poesía de la vida misma”, tal vez por eso rechazó un contrato de producción que le habría impuesto dirigir a Cary Grant y le otorga el papel protagonista a un verdadero obrero.


       Hay quien ha definido el Neorrealismo como una mera formalidad documental, casi siempre brutal e instantánea, acusando a sus teóricos y directores de utilizar la cámara como elemento estático que atrapa sin concesiones la realidad circundante.  Me niego a aceptar estos enjuiciamientos porque -como queda demostrado en esta obra magistral- su capacidad de análisis, la fuerza y emoción  de su expresividad narrativa queda -con la excusa del rodo de la bicicleta- claramente confirmada y definida, al captar de forma brillante cómo se va dilatando la angustia del padre al mismo tiempo que  su humillación se ve reflejada en los ojos de su hijo. El estilo poético de planos depurados y travellings de evolución dramática, nos revela por qué esta corriente influyó de manera viva en todo el cine posterior. LADRÓN DE BICICLETAS se impone (al igual que las monumentales obras de su compatriota Roberto Rosellini: Roma, ciudad abierta, Páisa, Alemania, año cero) por su arrebatador encanto de naturaleza lírica y atemporal, como una respuesta de su creador ante la tragedia última, ocasionada por un régimen que les había llevado a la ruina, y en palabras del cineasta “les había obligado a vivir de manera hipócrita y falsa”. El relato, convertido en la historia de un hombre en permanente lucha por la supervivencia, concluye elevando hasta la congoja y las lágrimas el tono emocional, cuando un hastiado Antonio Ricci es pillado in fraganti robando una bicicleta, su inabarcable dolor, el llanto de su hijo, enmarcan un retrato sentido sobre la amargura humana y sus continuos desengaños. Obra maestra absoluta.

martes, 29 de mayo de 2012

LAS FOTOS HIPNÓTOCAS: CARLA BRUNI


      
      Esto de internet es la ostia, te ofrece la posibilidad de conocer a muchas personas de cualquier parte del mundo sin moverte del confortable sillón de tu salón e incluso cuentas con muchas probabilidades de que algunas pibas se enamoren de ti sin siquiera imaginar que pueden estar tratando con un asesino serial o un revolucionario alucinado como Unabomber. Bueno, si supieran esto aumentaría sensiblemente el número de féminas que caerían rendidas. Así está el mundo, compadre Manuel. El caso es que en ese cambalache informativo, sesudas tertulias y hueros chismorreos, un flujo constante, a veces desbordante que te impide destriparlo a fondo, uno acaba tropezando con algunas cositas muy ricas que sin la ayuda de esos contactos me pasarían totalmente inadvertidas. Un ejemplo son estas impactantes instantáneas de una CARLA BRUNI antes de varias operaciones, muy joven y prácticamente desconocida. La ex Primera Dama de Francia ya apareció biografiada en esta sección en una fecha no muy lejana, razón insuficiente para anular la oportunidad de que mis lectores disfruten de la lozana carnalidad de esta modelo, actriz y cantante turinesa nacida en 1967, en una época en la que ni ella ni nadie podía imaginar que durante el periodo 2008-2012 estaría en el más alto trono de la república francesa al lado del petit Sarkozy.
     
   Seré sincero, Carla, nunca me has parecido demasiado atractiva ni una actriz resultona ni mucho menos un cantante aceptable. No lo necesitas, porque ser Carla Bruni es mucho más que todo eso. Fíjate, si la luna pudiera hablar susurraría C-A-R-L-A-B-R-U-N-I. Es el nombre de una estrella, da juego, tiene feeling, te hace percibir un espacio y un sonido, un magma infinito en donde vuelcas un alud de miradas: arriba, abajo, centro y vértices. Sería impensable que un erotómano como yo no creyera en la resurrección de la carne después de ser testigo de tantos naufragios. Creo en los fantasmas y creo en la vida eterna, soy dueño de una furiosa embriaguez que demanda un nuevo sentido para la palabra tragedia. Ab imo pectore.

lunes, 28 de mayo de 2012

FOTOGRAMAS EN LA RETINA: ILSA, LA LOBA DE LAS SS


    
      Recuerdo bien aquellas sesiones dobles en los cines de barrio durante mi ya lejana adolescencia. Una época en la que había semanas que veía de ocho a diez películas. En una de esas inolvidables sesiones frikis recuerdo haber visto ILSA, LA LOBA DE LAS SS (Don Edmonds, 1975), film encuadrado en lo que se ha dado en llamar BDSM (siglas empleadas para designar una serie de prácticas y aficiones sexuales relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidad extrema). Ser menor de edad (la vi a finales de los 70), nunca fue un inconveniente para acceder a las salas X y sesiones golfas, uno siempre cuenta con sus contactos. El film nos narra las perversiones y atrocidades cometidas por la sádica y lasciva comandante de un campo de concentración, Ilsa (Dyanne Thorne), que tortura a los prisioneros para demostrar que las mujeres son capaces de soportar más sufrimiento que los hombres. Del mismo modo, usa a los reclutas para acostarse con ellos y después castrarlos. Convertida en película de culto (se rodaron dos secuelas oficiales más), su mezcla de gore, violencia y erotismo bizarro escandalizó a una sociedad gazmoña y anestesiada que nunca ha acabado de despertarse. Con una dirección tosca, un guión desastroso y unas actuaciones mediocres, la película nos ha dejado para el recuerdo escenas impagables como esa de Ilsa coiteando con un leproso, o esa otra en que una bomba introducida en una mujer debe estallar cuando alcance el orgasmo.

      Ilsa, la loba de las SS se basa en la historia de la siniestra Ilse Koch (aunque también hay quien argumenta que está inspirada en Irma Grese, supervisora de los campos de Auschwitz, Berger-Belsen y Ravensbrück), esposa de Karl Koch, comandante del campo de concentración de Buchenwald (uno de los primeros y más grandes), entre 1937 y 1941, y Majdanek hasta 1943. Por su fama de sádica era conocida como “la bruja de Buchenwald” o “la perra de Buchenwald”, debido a los crueles castigos y torturas a los que sometía a sus víctimas en unas investigaciones médicas que incluían esterilizaciones sin anestesia, experimentaciones con nuevas drogas e inoculaciones de enfermedades letales. Tanto es así que, aunque en los juicios de Dachau el cargo fue desestimado por falta de pruebas, fue acusada de fabricar objetos con la piel de los prisioneros, y durante el juicio el fiscal dijo de ella: “Fue uno de los elementos más sádicos del grupo de delincuentes nazis. Si en el mundo se oyó un grito fue el de los inocentes torturados que murieron en sus manos”.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SOMBRAS TENEBROSAS


Sombras de decepción
SOMBRAS TENEBROSAS
DIRECTOR: TIM BURTON.
INTÉRPRETES: JOHNNY DEPP, MICHELLE PFEIFFER, HELENA BONHAM CARTER, EVA GREEN, JONNY LEE MILLER, CHLOË GRACE MORETZ.
GÉNERO: COMEDIA / EE. UU. / 2012  DURACIÓN: 113 MINUTOS.   

     Siento decirlo, pero incluso a los que somos fans declarados de Tim Burton nos inunda la pegajosa sensación de que se está haciendo cada vez más pesado y repetitivo. Pocas cosas verdaderamente originales encontramos dentro de su trayectoria de la última década, tramo que incluye un tropel de remakes y algunas adaptaciones. El oscuro cineasta californiano está alejándose cada vez más de su público potencial, pues si bien esta última realización (adaptación a la pantalla grande de la original serie televisiva creada por Dan Curtis en 1966 para la ABC), parece encajar como una pieza de puzzle en su personalísimo universo, olvida los condimentos fundamentales que contiene la salsa de toda buena comedia: entretenimiento, emoción y humor. Y es que el invento no tiene ni pizca de gracia por muy de culto que sea el material en que se basa.

      SOMBRAS TENEBROSAS se inicia en el año 1752, donde encontramos al matrimonio formado por Joshua y Naomi Collins (Ivan Kaye y Susanna Capelloro) y su hijo Barnabas (Johnny Depp), que parten de Liverpool con destino a América dejando atrás su asfixia económica y librándose así de una maldición que pesa sobre su familia. Una vez en Collinsport (estado de Maine) y veinte años después, Barnabas es uno de los hombres más ricos del mundo gracias a los beneficios en industria pesquera, un playboy impenitente que comete el error de romperle el corazón a Angelique Bouchard (Eva Green), una bruja con poderes sobrenaturales que convierte a Barnabas en vampiro y lo entierra vivo.

       Dos siglos después, en 1972, Barnabas logra salir de su tumba, con lo que todo eso conlleva en cuanto a revolución social, cultural y política. Lo que no ha cambiado es la mansión Collinwood, aún ocupada por sus descendientes. Estos son Elizabeth Collins (Michelle Pfeiffer), la matriarca y único miembro del clan con algo de sentido común; su hermano Roger (Jonny Lee Miller), quien ficticiamente cree vivir en un mundo de lujo y sexo; el hijo de este, David (Gulliver McGrath), que necesita la consulta constante de la psicóloga borrachina Julia Hoffman (Elena Bonham Carter); y Carolyn (Chloë Grace Moretz), la hija de Elizabeth que marca distancia ante una familia tan disfuncional. Barnabas desea ajustar cuentas con Angelique, ahora una rica y poderosa empresaria, un enfrentamiento que se presume encarnizado.

      Difícilmente esta película atrapará a un sector amplio del público medio, a duras penas porque uno tiene la percepción de que el mimado Burton anda en los últimos tiempos un poco desnortado, visualmente sus artefactos no carecen de fuerza pero el nimio peso de la trama no engancha y alcanza niveles de impostura muy elevados. SOMBRAS TENEBROSAS adolece de excesivos subrayados, de una originalidad que antaño era el gen de su marcada personalidad. Estamos ante un film atravesado por un desarrollo torpe que Burton acomete sin encontrar nunca el tono (a medio camino siempre entre la comedia facilona y el terror barroco), como si en paralelo discurrieran dos películas que se repelen y no acaban nunca de cruzarse. Los personajes tienen cierto atractivo, encarnados por unos actores que hacen lo que pueden para salvar las lagunas de un guión muy flojo. La apuntada indefinición de géneros castiga duramente el embrollo narrativo del film, a través de una trama que surca todos los lugares comunes del tenebroso microcosmos burtoniano, impregnado de malditismo, iconografía gótica, romances imposibles y embrujos 

      De verdad que por momentos me pareció estar delante de un episodio televisivo de la familia Adams, y Johnny Depp con su catálogo de tics,  muecas y aspavientos cae una y otra vez de manera incontrolada en la caricatura y la autoparodia. El peculiar cineasta lleva tiempo sumido en una alarmante crisis creativa, encontramos latidos de su buen pulso en el prólogo y en el tramo final, pero lo disperso del argumento y las infinitas batallas narrativas que abre (sin casi cerrar ninguna), además del tratamiento simplón de algunos personajes interesantes que podían haber dado más juego (el de Helena Bonham Carter, por ejemplo), nos hace atisbar un agotamiento de su imaginario artístico. Acompañado de su fiel séquito, el director de Bitelchus ha engendrado una película sin alma, se abona al histrionismo y la gracieta tópica y obtusa, dejando de lado el humor negro que siempre le ha caracterizado. Queda obnubilado por el diseño de producción, el aspecto técnico, la dirección artística, la atmósfera, sin tener en cuenta el mayor estigma que arrastra el espectador: el aburrimiento.
Lo mejor: el repertorio de canciones y las actuaciones de Alice Cooper.
Lo peor: la indefinición de géneros y el poco peso de la trama.