viernes, 30 de mayo de 2014

CIARA PRICE, NO ENCONTRARÁS UNA MUJER MÁS BELLA


      La modelo estadounidense CIARA PRICE (Portland, Maine, 10 de mayo de 1990) me gusta mucho. Me gusta su piel, su sonrisa, su cabello, sus manos, sus labios, sus ojos y su mirada. Sí, lo demás también me gusta, pero parece tan obvio. Me gusta cuando humildemente comenta: “Yo sólo soy una chica llegada de un pequeño pueblo de Maine y ahora me encuentro firmando autógrafos en LA” ¿En serio quieres mi autógrafo?


      A Ciara le encanta la tecnología, de hecho era la única chica en una clase de microinformática, ella te desmonta y monta un ordenador en un abrir y cerrar de ojos, y cómo no, tiene varios teléfonos móviles que cambia cada año. En realidad, ella se introdujo en el mundo de las modelos porque un amigo de la familia, con muy buen criterio, se lo sugirió. Ciara dijo sí y las cosas se sucedieron muy rápidamente, tanto que poco tiempo después se encontraba en Los Ángeles realizando una sesión de prueba. Lo demás es historia: Playmate del mes de noviembre de 2011 y una de las mujeres más hermosas que han posado para las páginas de la revista Playboy.



     Sus mayores ambiciones son montar un negocio propio de fotografía y formar parte permanente de Playboy Enterprise. Lo que más le gusta de su cuerpo son sus pechos y el lunar que tiene en su labio. Le gustan los chicos activos, con espaldas bien formadas y tonificadas, que sepan besar, tengan los ojos azules y barbita de varios días. No le gustan los hombres vagos y perezosos, el deporte que más le gusta es el hockey y actualmente vive en Los Ángeles.


jueves, 29 de mayo de 2014

CRÍTICA DE: "LA POR" (EL MIEDO)

El monstruo de papá
 LA POR (EL MIEDO) êêê
DIRECTOR: JORDI CADENA.
INTÉRPRETES: IGOR SZPAKOWSKI, ROSER CAMÍ, RAMÓN MADAULA, ALICIA FALCÓ.
GÉNERO: DRAMA / ESPAÑA / 2013 / DURACIÓN: 73 MINUTOS.


      El cine español se ha sumergido profusamente en los últimos años en el tema de la violencia doméstica con resultados más que apreciables con películas como Solas (Benito Zambrano, 1999), Sólo mía (Javier Balaguer, 2001), Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2003) y la hispano-argentina Antigua vida mía (Héctor Olivera, 2002). El veterano director catalán Jordi Cadena bucea en esa infame lacra social presentándonos a Manel (Igor Szpakowski) un adolescente que nunca habla con nadie de su familia, del miedo que él, su madre (Roser Camí) y su hermana pequeña (Alicia Falcó) sienten cuando su padre (Ramón Madaula) está en casa. Por eso a Manel le gusta ir al instituto, pues mientras está allí se libera de ese miedo.

      La por, basada en un texto de Lolita Bosch, es un estremecedor relato de ajustadísimo metraje, estructura minimalista y parcos diálogos que arranca de forma descriptiva dando un sentido demoledor al título, una perturbadora puesta en escena que nos sitúa en lo que tendría que ser el espacio acogedor de un cálido hogar convertido en un castillo del terror por culpa de papá monstruo, un tipo brutal al que toda la familia teme y que ha instaurado un clima de violencia y miedo en su casa. Tiene pavor a quedarse solo, mientras su familia calla y no denuncia aunque presienten su destino fatal. Los sonidos cobran una vital importancia en la cinta: los pasos, el rumor del agua de la ducha, las puertas que se abren y cierran, los golpes y gritos en la oscuridad, los lamentos de la madre vencida, desesperada, impotente e incapaz de abandonar un infierno en el que también zozobran sus hijos.


      Un film terrible, amargo y necesario, de ambiente viciado e irrespirable que deja al espectador, al igual que las víctimas, paralizado, habitando un espacio malsano e infernal, del que como a ellas, le será imposible escapar. El miedo lo congela todo: las ilusiones, el porvenir, las tareas cotidianas, la risa, el amor, los gestos, el silencio, las palabras y las miradas. En el comienzo, el latido de la cámara nos hace visitar cada habitación de la casa para mostrarnos a sus habitantes despiertos e inmóviles en la cama esperando a que el padre salga de casa para ir al trabajo, la razón de ese miedo nos será expuesta en la carne lacerada de la madre mientras se viste, un espejo insufrible de la más pavorosa aberración. La figura paterna apenas aparece, y acierta Cadena al presentarlo, con una simple pincelada,  fuera de su dominio patriarcal como un hombre sonriente y totalmente diferente en su vida social  y laboral, mostrando así las dos caras de la bestia. Nadie podrá olvidar el crescendo dramático y aterrador al que la trama nos acerca, con el rostro tembloroso y ensangrentado de la madre, como siempre rendida ante el último acto del horror, sin haber sabido nunca como exterminar las esporas de un mal que ya estaba incubando en sus propios hijos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

FÓLLAME DESPACIO QUE TENGO PRISA

      
   
    Un par de años antes de que se estrenara la película, leí un libro titulado “Fóllame” editado por Mondadori en su colección marginal Reservoir Books, la novela en cuestión estaba firmada por una escritora francesa desconocida llamada Virginie Despentes. Bien, pues la misma escritora codirigió junto a Coralie Trin Thi, una película basada en su novela homónima que, como no podía ser de otro modo tratándose de sexo y violencia, pero sobre todo de sexo, supuso un gran escándalo y levantó en Francia una enorme polvareda, convirtiéndose así en una de las películas más polémicas de los últimos años. Y, claro está, de aquel escándalo surgió la publicidad gratuita para Baise- Moi, su título en francés, que parece sonar más suave entre nosotros, pero sólo entre nosotros. En Francia, tras la denuncia de un abogado (uno de esos personajes mojigatos que de vez en cuando surgen desde la más siniestra oscuridad con su falaz retórica erigiéndose en defensor y altavoz de las leyes de la moral y las buenas costumbres), el film que llevaba un mes en cartel, fue retirado por el Consejo de Estado, siendo marginado a las salas del circuito porno con la calificación X. Aquí, en España, se volvió a repetir la misma historia, sin embargo, gracias a la presión y las protestas de los sectores más liberales de la cultura, el film acabó exhibiéndose en salas comerciales con la calificación no apta para menores de 18 años.


      No obstante ¿de qué trata esta película que fue presentada en nuestro país en el Festival de Gijón y que ha sido tildada en los círculos más reaccionarios de violenta, pornográfica, feminista e inmoral? FÓLLAME (2000) describe la huida de dos chicas, Nadine y Manu (Karen Bach y Raffaëla Anderson) unidas por el azar y que acostumbran a vivir al margen de la sociedad. Tras la salvaje violación de una de ellas, se olvidarán de los pequeños robos para llevar a cabo una vengativa orgía de sangre, dejando a su paso un reguero de cadáveres que las convierte en cazadoras sin escrúpulos. En la primera parte del film, en la que asistimos a los hechos que han dado lugar a tan tremenda violencia, el resultado se nos antoja descarnado y realista, su continuación es una espiral de matanzas gratuitas y diálogos delirantes que intentan justificar una cruel venganza contra los hombres, y que las protagonistas señalan como culpables directos de sus interminables masacres.


       Aunque en FÓLLAME hay diversas escenas de esas que pueblan el cine porno, esto jamás puede suponer una coartada para tildar el film de pornográfico, tratando, además, de enmarcarlo dentro de los parámetros de determinados códigos éticos que ciertos personajes de dudosa integridad y ánimos masturbatorios vienen denominando como políticamente incorrecto. Algo que, personalmente, me importa un pimiento, más teniendo en cuenta que el cine evoluciona hacia una fusión de géneros, en donde no tendrá que pasar mucho tiempo, para que veamos en el cine más convencional explícitas escenas sexuales. Sin embargo, no es el sexo ni siquiera la violencia lo más sorprendente de este sugerente film, pues su brutal in crescendo, acompañado de unos diálogos convertidos en una desaforada agitación lingüística nos acercan a situaciones límite que están espléndidamente expuestas y nos sacuden como descargas eléctricas.


       Con ser una propuesta radical, no lo es tanto si intuimos que nuestras dos desbocadas heroínas han iniciado un camino de perdición arrastradas por la desesperación y un carácter nihilista y autodestructivo. Despentes y Trin Thi ponen mucho empeño en dar cierto sentido feminista a su historia y dejan que las mujeres asuman sus gustos y necesidades sexuales sin tapujos, se ven iguales que los hombres y medirán sus fuerzas con ellos. En cierto modo, es verdad que esta película huele tanto a mujer como unas bragas usadas, y queda guardada en mi memoria visual de fetichista irredento la espectacular y anfetamínica secuencia en la que Manu rompe sus pantys con rabiosa energía. Tanto directoras como protagonistas proceden del mundo del porno, y para que nos hagamos una idea de cómo las gastan estas chicas, a un comentario de un periodista francés del diario Liberation, que hacía alusión a la baja calidad de la cinta, Despentes contestó “Te enculo con mi clítoris gigante”. Ahí queda eso.