lunes, 22 de abril de 2019

VENDELA LINDBLOM, ROMPIENDO MOLDES



   Nacida en (Suecia) el 11 de noviembre de 1995, la modelo de glamour Vendela Lindblom (1´68 m de estatura) fue elegida Playmate del mes de enero de 2019 en la revista Playboy, en donde se publicó una tremenda sesión de fotos firmada por Josh Ryan. Vendela trabajó con 15 años en Neked Juice Bar y se está convirtiendo en toda una estrella de Instagram (100.000 seguidores), red social en donde tiene gran éxito con las fotos que muestra de sí misma con su cabello rasurado y el nombre de su abuela Zuleide tatuado en el cuello.

   
   Modelo de lencería de Calvin Klein, se mudó de Estocolmo a Los Ángeles en 2016. Se refiere a sí misma como “la chica calva”, y su versatilidad delante de las cámaras está más que demostrada por su extenso trabajo, que incluye campañas para marcas de moda como RVCA e Ivyrevel, así como en una aparición como seductora en el vídeo musical “Some Kind of Drug” de G-Eazy. Es curioso que su presencia en la portada de Playboy sea la primera en la que aparece una chica con la cabeza rapada a lo Sinead O´Connor.


   Vendela admira a Angelina Jolie y reconoce que cuando más sexy se encuentra es desnuda (también yo lo puedo asegurar), y su día ideal es aquel en el que come de maravillas y ríe hasta que se le desencajan las mandíbulas. Ella fue una de las participantes del reality show en la red Trey Songz/VH1 (Tremaine the Playboy), y ha realizado infinidad de trabajos para distintas firmas, publicaciones y eventos audiovisuales. Véndela te invita a echar un vistazo a su cuenta en Instagram, porque a partir de entonces se convertirá en una de tus favoritas. Una excitante galería en donde admirar su belleza y fotogenia.



sábado, 20 de abril de 2019

CRÍTICA. "LA LLORONA" (Michael Chaves, 2019)


El espectro herido
LA LLORONAêê
(Michael Chaves, 2019)


     Michael Chaves debuta con este film de terror patrocinado por los productores de Expediente Warren y será el encargado de dirigir Expediente Warren 3 prevista para el 2020. La Llorona es una aparición tenebrosa atrapada entre el Cielo y el Infierno, con un destino terrible sellado con su propia mano. La simple mención de su nombre ha causado terror en todo el mundo durante generaciones. En vida, ahogó a sus hijos en un ataque de celos y después se arrojó al río. Ahora sus lágrimas son eternas, letales, y se arrastra entre las sombras atacando a los niños, desesperada por reemplazar a los suyos. A medida que los siglos han pasado, su deseo se ha vuelto más voraz y sus métodos más terroríficos.


       Basada en la leyenda mexicana que da título al film (el espíritu maligno que secuestra niños para reemplazar a los hijos que mató violentamente en un ataque de celos), el avispado James Wan cede el testigo a Michael Chaves para construir una pieza sacada de la imaginería popular y ampliar así los distintos laberintos de Expediente Warren. El problema estriba en que uno no encuentra novedad alguna en un relato armado con todos los clichés del género (efectos estridentes de sonido, sustos y giros muy rutinarios), lugares comunes muy trillados en donde se nos invita a seguir a una madre soltera que acompañada de un sacerdote lucha por impedir que el espectro de la Llorona le arrebate a sus hijos. 


   La leyenda daba para algo mejor si se hubiese incidido en el arco dramático de una leyenda anclada en el folclore popular del pueblo mexicano, y en donde la culpa, el arrepentimiento tardío y el insufrible dolor elevan el tono trágico de la maldición. El film está bien rodado, tanto en su puesta en escena como en su medida planificación, pero no deja de ser una película formularia, poco ingeniosa, cuya historia deriva en clímax de aquelarre escasamente imaginativo.

lunes, 15 de abril de 2019

CRÍTICA: "LO DEJO CUANDO QUIERA" (Carlos Theron, 2019)


Sólo los delincuentes triunfan
“LO DEJO CUANDO QUIERA” êê
(Carlos Theron, 2019)

    
   Remake de la exitosa comedia italiana de 2014 Lo dejo cuando quiero dirigida por Sydney Sibilia que incluso tuvo una secuela, Carlos Theron (Es por tu bien) firmante de otras comedias infumables, nos presenta a tres amigos y profesores universitarios, Pedro, Arturo y Eligio (David Verdaguer, Ernesto Sevilla y Carlos Santos) a los que la crisis ha dejado sin trabajo. Hastiados, sin dinero ni ilusiones, encuentran accidentalmente la solución a sus problemas en un proyecto científico que Pedro (el químico) lleva tiempo desarrollando. Un complejo vitamínico que, para sorpresa de ellos, hace que quien lo tome tenga un subidón importante y una euforia desmedida. Los tres, con el apoyo de Anabel (Miren Ibargúren) una abogada que trabaja en una gasolinera, y de J (Mero) una estudiante más interesada en las fiestas que en las matemáticas, se lanzarán al mundo de la noche y los negocios turbios para colocar la mercancía. Algo para lo que no parecen estar preparados.


    Cómo crítica al zarrapastroso estado del mercado laboral y los problemas que incluso la gente con estudios (licenciados, diplomados) tiene para encontrar un empleo decente, la película presenta a tres profesores que tienen que recurrir al tráfico de drogas que uno de ellos, casualmente, ha creado para dejar atrás sus miserables vidas y los trabajos basura. Y la verdad es que uno echa unas carcajadas (tampoco muchas) con la inmersión en el mundo del narcotráfico y el ambiente nocturno de las discotecas, de un trío que tiene que hacer negocio con el peligroso dueño, Tacho (Ernesto Alterio) de unos de esos templos de la música, que quiere pillar cacho gordo del negocio que se traen entre manos los tres pardillos. 


   Lo dejo cuando quiera discurre con dinamismo mezclando las miserias de la crisis económica, el fracaso laboral y la alternativa de reinventarse para tratar de salir del agujero aunque sea cometiendo actos delictivos. Como dice Pedro: “Antes hacía lo que estaba bien y todo me salía mal, ahora hago lo que está mal y todo me sale bien”. “Esto es España”, le contesta un gracioso, macarra y caricaturesco Ernesto Alterio. Amén. Una película que al menos raya por encima de la media de la comedia española reciente.