lunes, 25 de noviembre de 2013

ALYSSA ARCE ME PONE A CIEN



      La despampanante modelo norteamericana ALYSSA ARCE (North Myrtle Beach, South California, 2 de febrero de 1992) es una fanática del mundo del motor y la velocidad, algo tendría que ver el hecho de que se criara al lado del circuito de Myrtle Beach, al que acudía frecuentemente para pilotar karts  y motos de motocross.




     A Alyssa le gustan las motos y los coches, pero también el fútbol (soccer, que dicen los estadounidenses) y ha hecho alguna aparición en el mundo de la MMA como la Chica del Ring. Tras ganarse muy bien la vida como modelo, la monumental Alyssa ha protagonizado alguna sesión en circuitos cerrados con vehículos potentes y de alta gama.



       Pero las sesiones que más nos han gustado a sus admiradores han sido las fotográficas, en la que nos enseña su hermoso cuerpo desnudo paseándose por los circuitos, como la que realizó para la revista Playboy, siendo elegida Playmate del pasado mes de julio, en cuya página central aparecía fotografiada por Sasha Eisenman. Alyssa, que también ha posado para prestigiosos fotógrafos como Tony Richardson, vive actualmente en Miami, tiene el cabello y los ojos castaños, y su imagen es un recurso icónico como salvapantallas en miles de ordenadores.
                                                                              

domingo, 24 de noviembre de 2013

CRÍTICA DE LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS

Unos juegos aburridos
LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS êê
DIRECTOR: FRANCIS LAWRENCE.
INTÉRPRETES: JENNIFER LAWRENCE, JOSH HUTCHERSON, LIAM HENSWORTH, PHILIP SEYMOUR HOFFMAN, WOODY HARRELSON, STANLEY TUCCI, DONALD SUTHERLAND.
GÉNERO: CIENCIA-FICCIÓN / EE. UU. / 2013  DURACIÓN: 146 MINUTOS.   

      A nivel comercial la saga Crepúsculo representó un filón que parecía inagotable para Summit Entertainment y un enorme respiro para las taquillas en unos tiempos en donde la hemorragia de espectadores sitúa a las salas de exhibición y a la industria del cine al filo de la navaja. Cuando por fin la franquicia puso el punto y final, todos los estudios intentaron imitar la misma fórmula comprando los derechos de nuevas sagas literarias juveniles para su adaptación cinematográfica en la búsqueda de la gallina de los huevos de oro. Así, hemos asistido al estreno de multitud de artefactos que pretendían apostar por el mismo caballo ganador: las dos entregas de Percy Jackson, The Host (La Huésped), Cazadores de Sombras: Ciudad de Huesos… Pero ni éstas ni otras lograron captar el interés del público al que estaban dirigidas. Sí lo logró Los Juegos del Hambre (Gary Ross, 2012), primera de la serie de novelas de Suzanne Collins que llegó a recaudar casi 700 millones de dólares en todo el mundo partiendo de un presupuesto de apenas 80. Utilizando la misma maniobra que la citada Crepúsculo, la última entrega, Los Juegos del Hambre: Sinsajo, estará dividida en dos partes que verán su estreno en 2014 y 2015 respectivamente.


      Esta segunda entrega titulada LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS comienza donde lo dejó la primera: Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) vuelve sana y salva a su casa tras ganar los 74º Juegos del Hambre anuales, junto a su compañero Peeta Mellark (Josh Hutcherson). No obstante, ganar significa tener que hacer el Tour de la Victoria por todos los distritos dejando atrás familia y amigos. A lo largo de su camino, Katniss se da cuenta de que se está gestando una rebelión en la que está implicado su amigo Gale Hawthorne (Liam Hensworth), pero en el Capitolio todo sigue bajo control, y el presidente Snow (Donald Sutherland), organiza una nueva edición de Los Juegos del Hambre llamada “El Vasallaje”, que ocurre cada 25 años y que cambiará Panem para siempre. Determinado a exterminar el rayo de esperanza que suponen Katniss y Peeta, el político quiere enfrentarlos a ganadores de anteriores ediciones de los Juegos con la intención de que no sobrevivan.


        Había oído comentarios que aseguraban que esta segunda película era mucho mejor que la primera en todas los aspectos (técnicos, artísticos y narrativos), sinceramente, no me lo ha parecido. Francis Lawrence ha intentado dotar de una mayor profundidad a una fábula de premisa distópica para subrayar su carácter de denuncia política, así como los dilemas morales que sitúan en una encrucijada a sus protagonistas, sobre los que Gary Ross realizó un apañado esbozo en la anterior película. El problema es que la función resulta en exceso discursiva y le falta acción, pues hasta pasada la hora y media de metraje no hay nada en ese aspecto que resulte reseñable y, cuando lo hay, no es como para tirar cohetes.


        Como citaba en mi crítica de la primera película, la premisa argumental no es nada original, surgida bajo la influencia de aquella película de culto titulada Battle Royale (Kinji Fukasuku, 2000), de clásicos de la literatura de anticipación como 1984, de George Orwell, o el más reciente The Running Man, novela de Stephen King llevada al cine con el título de Perseguido (Paul Michael Glazer, 1987) y que estaba protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Con fidelidad al texto de Suzanne Collins, LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS denota un celo exquisito por la puesta en escena y en que cada personaje, con más o menos protagonismo, contenga unas constantes sólidas que le definan, pero aunque encontramos momentos muy conseguidos (el ataque de la niebla venenosa y de los monos), los dos primeros tramos de metraje se nos muestran muy plúmbeos, lentos y sin fuerza dramática.


        Supongo que a los fans de la obra de Collins, la adaptación cinematográfica les hará visualizar los inquietantes escenarios a modo de aventura épica del Imperio Romano, una sociedad cruel gobernada con mano de hierro en aras del sometimiento brutal y perpetuo de los pueblos (gran eufemismo que las terroríficas fuerzas del orden se llamen “Agentes de la Paz”). Pan y circo, el gran espectáculo televisado en donde los contendientes a modo de gladiadores se les invita morir con honor en la arena de los letales Juegos del Hambre. Al vencedor, claro, se le dotará de provisiones y confort. Pero eso es sólo un espejismo, sobre todo si alguno de ellos representa una esperanza para el pueblo oprimido. Es ahí donde entra esa líder mesiánica llamada Katniss Everdeen, una Jennifer Lawrence como lo mejor de la función, la gran heroína capaz de sacrificar su vida por la libertad. Nada me interesa, por otra parte, el triángulo amoroso de los tres destacados protagonistas, que me hace recordar aquel tan fastidioso de la infumable Crepúsculo.



       No hace falta insistir sobre la crítica implícita a esa sociedad clasista donde los privilegiados viven en el Capitolio y el pueblo llano en la miseria, es por eso que se está gestando una revolución que tiene como misión acabar con la injusticias y abusos del poder. Normal, un pueblo con miedo es un pueblo esclavo, pero esa idea ya se desarrolló mucho mejor en la magnífica V de Vendetta

jueves, 21 de noviembre de 2013

LOS MEJORES CARTELES DE CINE: VÉRTIGO

En la sección dedicada a los mejores carteles de cine no podía faltar el gran Saul Bass (1920-1996), no sólo por la esencial aportación del neoyorquino en el terreno del diseño gráfico cinematográfico, pues al diseñador se le atribuye la dignificación y la evolución de los títulos de crédito como un arte, un elemento estimulante más de la película que nos introduce en la trama del film a través de un estilo abstracto de tipografías manuscritas con una marca personal e intransferible. Bass, tras trabajar en diversas agencias de diseño de nueva York y de forma independiente como artista comercial, decidió mudarse a Los Ángeles en 1946, abriendo su propio estudio en 1950. En esa tierra de promisión repleta de rutilantes estrellas del celuloide abandonadas al lujo y el glamour, fue Otto Preminger quien le invitó a diseñar el póster para “Carmen Jones”, obteniendo un éxito impresionante. Enseguida fue reclamado tanto para realizar los carteles de las películas como para diseñar los títulos de crédito de las mismas. El estilo de Bass (animación de recortes, ejemplar uso del color y del movimiento) es grafismo perdurable, distinción económica y alta relevancia, atreviéndose a lanzar propuestas francamente originales entre las que destacan “Éxodo”, “Anatomía de un asesinato” y “El hombre del brazo de oro”.



      De Saul Bass se dice que fue él quien ideó el story board de la clásica y escalofriante escena de la ducha de “Psicosis”, aunque Hitchcock jamás lo reconoció. De entre todos sus trabajos mi  preferido es su original creación para el afiche de la que es mi película favorita del mago del suspense, VERTIGO (De entre los muertos), en la que Hitchcock, contando de nuevo con su actor fetiche, James Stewart, realiza algo prodigioso y a contracorriente de los tradicionales films de misterio, como es revelar el enigma a poco más de la mitad del metraje, lo que no impidió que el interés siga in crescendo, fundamentalmente por la sensual química de la pareja Stewart/Novak, el extraño laberinto cerebral del antiguo inspector Scotie y el hábil empleo del zoom, esas imágenes en espiral que usó el genial director para poner en imágenes las agobiantes efectos del vértigo que sufre el protagonista. Un film inquietante y atormentado cuya última dimensión está aún por descubrir.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

KIRA MIRÓ: FROM SPAIN WITH LOVE


    Atendiendo a las peticiones de unos y las súplicas de otros, aparece por primera vez en esta sección KIRA MIRÓ, presentadora y actriz canaria nacida el 13 de marzo de 1980 en Santa Brígida.



      Fue al ingresar en la escuela de Cristina Rota cuando sintió verdadera vocación por la interpretación, y tras haber estudiado ocho años ballet y jazz, su primera oportunidad le llega como presentadora en el programa de Antena 3 “Desesperado Club Social”. Después de participar en varias series televisivas, debuta en la pantalla grande con la película Más es menos (Pascal Jongen, 1999), una comedia insustancial y tontorrona cuyo papel protagónico pertenece a Elsa Pataky.


      Tras probar con las tablas en “La gata sobre el tejado de zinc”, Alex de la Iglesia cuanta con ella para el papel de una dependienta trepa y ligera de cascos en Crimen Ferpecto (2004), y Pedro Almodóvar demanda su participación para la fallida Los abrazos rotos (2009). Sus últimas apariciones en cine han sido en las insufribles comedias Que se mueran los feos (Nacho G. Velilla, 2010) y No lo llames amor, llámalo X (Oriol Capel, 2011).



       Dime, Kira, ¿dónde ves la magia? Si frente al mismo horizonte todas las miradas se nublan y las risas palidecen. Imposible encontrar en tu sexo el olor del musgo de una tierra calcinada en la que la sangre desborda su capacidad de campo. Imposible la fe en un mundo donde todos luchan contra su alma. Imposible amar si todas las voces que surgen de las tumbas hablan de la maldición del cielo… si sólo nos queda el cobijo del verbo.  


lunes, 18 de noviembre de 2013

DOMINIQUE PESTAÑA Y LA NOCHE PERFECTA


      La modelo argentina DOMINIQUE PESTAÑA (Temperley, 22 de agosto de 1985), se sintió desde muy pequeña atraída por la interpretación y el canto. Perteneciente a una familia de clase media, y tras un arduo trabajo de capacitación, logró convertirse en una de las modelos más destacadas de su país.


      Dominique mide 1´67 metros de estatura, sus medidas son 90-60-90, tiene los ojos de color celeste y el cabello castaño oscuro. Desde hace algún tiempo se encuentra trabajando como modelo de la agencia de Alejandro Rud, que le ha dado fama en muchos países del mundo. Es caso es que Dominique ha comenzado a trabajar junto a las también modelos Alejandra Maglietti, Ivana Palotti y  Victoria Vanucci en el mundo de la música, y juntas han creado el cuarteto Electro Stars, que ya ha lanzado su primer corte musical con vídeo incluido.


       Dominique nos ha regalado unos preciosos posados en la revista Playboy, estudia Educación Física y además es, como dicen en su país, guardavidas. Le gustan los hombres altos y se le conquista con la mirada y la sonrisa. Su noche perfecta sería una cena romántica con velas y mucha pasión. Por cierto, le encantan los masajes, de modo que empezad así y luego, ya se irá viendo.  



No me gustan los himnos ni las banderas ni las patrias, espantajos que airean sólo los fracasados como refugio para esconder sus miserias morales, profesionales e intelectuales. Podría decir como El último de la fila que “mi patria está en mis zapatos”; como Baudelaire que “mi patria es mi infancia”; como Bakunin que “mi patria es el mundo, mi familia, la humanidad”. Pero mentiría porque yo sólo habito ya en el lecho simple de esta habitación sin que me interese otra cosa que el sexo y la muerte, hechizado por tu fragancia y turbia belleza, éxtasis inmanente de un poema que se repite cada noche, un edén que sublimina el arte y ahoga los ecos lejanos de un mundo feo y sombrío.