martes, 28 de enero de 2014

LACEY BANGHARD, EXOTISMO Y FOTOGENIA

     
       La modelo de glamour británica LACEY BANGHARD (Bedford, 28 de abril de 1992) ganó en 2011 el concurso “The Sun Idol Page 3” del tabloide inglés The Sun, en donde tuvo que superar una dura competencia con otras modelos. De origen hindú (por parte de su padre), Lacey mide sólo 1´55 metros de estatura y tiene los ojos marrones y el pelo castaño.


      Ni sus raíces inidias nni su baja estatura le han impedido destacar sobre otras modelos puramente anglosajonas, y es que Lacey se impne como una belleza exótica, natural, deslumbrante y de exquisitas proporciones (pesa exactamente 48 kilos). Es una activa militante de PETA (organización que defiende el derecho de los animales), para la que ha realizado campañas desafiantes.


      Como pueden comprobar mis lectores por las fantásticas fotos que ilustran este post, sus medidas rozan la perfección (77-63-83) y su talla de sujetador es la G. Lacey fue descubierta por un fotógrafo freelance en Ayia Napa (una playa con una dinámica de diversión parecida a Ibiza que se encuentra en Chipre), y desde entonces se convirtió en una habitual de la Página 3 del diario The Sun, además ha aparecido en revistas masculinas como Nuts, Loaded y FHM. También ha realizado una campaña publicitaria para el desodorante Axe.



      En enero del pasado año formó parte del concurso “Gran Hermano Celebridades”, y fue una lás tima porque se convirtió en la tercera concursante en ser desalojada. Ellos se lo perdieron, ya que siempre es un placer disfrutar de la presencia de Lacey Banghard por su maravillosa fotogenia y simpatía. Su inusual apellido se debe a un error ortográfico que data de cuando sus abuelos paternos se trasladaron a el Reino Unido, pero a nosotros nos da igual, podría no tener nombre y la recordaríamos siempre. 

sábado, 25 de enero de 2014

CRÍTICA DE: "NYMPHOMANIAC"

Los insondables misterios del sexo
NYMPHOMANIAC êêêê
DIRECTOR: LARS VON TRIER.
INTÉRPRETES: CHARLOTTE GAINSBOURG, STELLA SKARSGARD, STACEY MARTIN, SHIA LABEOUF, UMA THURMAN.
GÉNERO: DRAMA / DINAMARCA / 2013  DURACIÓN: 117 MINUTOS.   


      Que Lars von Trier es un cineasta provocador no lo pone nadie en duda, que hace cine de sus obsesiones, tampoco. Pero siendo consciente de sus problemas existenciales (depresiones, alcoholismo, ambigüedad ideológica) esto se me antoja un reflejo de sus estados de ánimos, la proyección de unos conflictos intelectuales y emocionales que según sus declaraciones han encontrado el bálsamo perfecto en la lectura sosegada de Marcel Proust y Thomas Mann. Tras la por muchos aspectos inolvidable y desafiante Anticristo (2009) y la especialmente angustiosa Melancolía (2011), cierra su denominada Trilogía de la Depresión con NYMPHOMANIAC, un relato descarnado que traspasa los siempre esquemáticos límites de la sexualidad y que nos relata las vivencias de una ninfómana narradas por ella misma.



      Una fría noche de invierno, un viejo solterón, Seligman (Stellan Skarsgard) se encuentra en un callejón a una mujer cincuentona, Joe (Charlotte Gainsbourg) que ha recibido una paliza y se encuentra en un estado casi inconsciente. Seligman se la lleva a su casa para curarle las heridas y le pregunta qué ha pasado. Ella, que se autocalifica como ninfómana, decide contarle la enloquecida y poética historia de su despertar sexual, desde su nacimiento y a lo largo de ocho capítulos que revelan una vida de conflictos y turbias relaciones.


      El aficionado tendrá que esperar a que a lo largo de este año se estrene la versión de cinco horas y media que Von Trier ideó y quería estrenar, de momento contamos con esta versión reducida que se estrena dividida en dos partes en las que se han eliminado los planos cortos de genitales y, suponemos, que las escenas sexuales de mayor explicitud. A mí esto me molesta mucho y se me hace difícil emitir una crítica en estas condiciones, pero es lo que hay, pues estrenar un film de esa duración – y sobre todo sin esta fastidiosa fragmentación- no resultaba factible a un nivel comercial según los productores. Esta primera parte de la cinta consta de cinco capítulos (los otros tres los veremos en la segunda entrega) y en su mayor parte explora el despertar sexual de Joe (interpretada de joven por una decidida y expresiva Stacey Martin), el ímpetu de la sangre y una única obsesión. Sin pudor, sin recato, sin prejuicios morales, con la determinación de hacer de una sexualidad desmedida todo un tratado de filosofía. No obstante, Von Trier se muestra más prudente de lo que cabría esperar con una obra que él mismo vendió como pornográfica (una felación nada furiosa, un tenue cunnilingus y un par de coitos rodados con poca deleitación), algo que revierte en un perfil jugoso de los personajes, mucho más atractivos en sus retratos psicológicos.


        NYMPHOMANIAC se nos presenta como una oda a la sexualidad, existencialismo y poesía a través del itinerario vital de una psique laberíntica, turbadora y traumatizada, un compendio afectivo y nada gratuito sobre los meandros y bifurcaciones del sexo, las obsesiones, la libertad, las emociones y el amor. Un relato, al fin, sobre la rebelión y huida de las férreas estructuras, convenciones y prejuicios de la sociedad pequeñoburguesa.


        En esta primer capítulo, el viejo Seligman nos cuenta su afición a la pesca con mosca, y Joe cómo perdió su virginidad con el joven Jerome (Shia LaBeouf), también evoca la competición iniciada con una amiga para ver quién seducía más hombres en un tren, cuestiones de donde se extrae la metáfora de la mosca y el hombre pez (todos acaban picando). Vemos a Joe teniendo que afrontar la muerte de su padre (Christian Slater) recluido en un hospital, un capítulo con reminiscencias a Poe (la arquitectura del edificio que recuerda a la casa Usher y los versos que recita Seligman). Von Trier fusiona, de manera cadenciosa y fascinante, cosmología y sexo en su concepción más primaria, la metafísica y la experimentación psicosocial que nos presenta al hombre convertido en una marioneta que puede manejar a su antojo una chica joven y atractiva, una marioneta esclava de sus bajos instintos que vendería a su madre con tal de tener una aventura con tan deliciosa nínfula. Seguramente, las escabrosas escenas eliminadas poco aportaban al interesante diálogo que se produce entre Joe y Seligman, pero al aficionado morboso le quedan asideros si mimetiza el tono decadente unas veces e insolente en otras con que Von Trier planifica algunos escarceos sexuales. De todas formas, siempre resulta hipnótica la sordidez y melancolía de la narración, que el director tamiza con ocurrencias que nos hacen esbozar una sonrisa (las embestidas numéricas Fibonnaci o las melodías polifónicas como recurso alegórico de las relaciones de Joe).



         En NYMPHOMANIAC, mirada gélida sobre los abismos de la pasión, todo está calculado milimétricamente sin dejar nada a la espontaneidad, una exacta ecuación de los cuerpos y el incontenible deseo carnal. Resulta especialmente cruda esa secuencia en que la Señora H (Uma Thurman), esposa de uno de los amantes de Joe, aparece en la vivienda de ésta acompañada de sus tres hijos pequeños para que vean por quién le ha abandonado su marido, un momento que se hace más conmovedor cuando Seligman le pregunta a Joe qué sintió y ella responde: nada. Pero hay algo en la triste evocación, en la depresión y soledad de su madurez que hace dudar al espectador. El hastío, tal vez la rendición ante los inescrutables misterios del sexo.


lunes, 20 de enero de 2014

LORENA OROZCO, MI GRAN APUESTA PARA EL TWERKING

     
     La modelo Colombiana LORENA OROZCO (Cali, Valle del Cauca, 2 de agosto de 1987) tuvo en su madre, Clara Hernández, a la mejor amiga y guía en la vida, pues desde los 10 años Lorena se interesó por el mundo artístico. Estudió ballet clásico durante cuatro años, nos confiesa que le encanta la danza, el espectáculo y, por supuesto, el mundo de las pasarelas y los posados.


      Fue a los 15 años cuando sus padres la inscribieron en una academia de modelos, ya que una empresa le ofreció ser su imagen, y a partir de ese momento su sueño fue convertirse en una de las mejores modelos de su ciudad. Lorena luchó y trabajó mucho con ese objetivo en la mente, y su satisfacción es comprobar que el reconocimiento le ha llegado de forma que nunca imaginó que llegaría a alcanzar. Dentro de sus objetivos está poder estudiar empresariales en Bogotá, estudiar interpretación y danzas artísticas.   


      A mí de Lorena me gusta todo, sobre todo su culo, no en vano ganó el concurso “Miss Tanga Colombia” y “Mejor Culo del Valle”. Lo que me hace imaginar, ya que me dicen que es una bailarina muy voluptuosa y erótica, cómo luciría esta venus bailando el Twerking, ya saben, ese baile que han puesto de moda cantantes como Miley Cyrus, Rihanna y Nicky Minaj. En España, la mejor especialista es la presentadora y sexóloga Daniela Blume, no te pierdas su demostración en YouTube.



      ¿En qué consiste? ¡En mover el culo!, pero que nadie se crea que es fácil, se debe poseer una gran coordinación y estar en buena forma física para que ese sensual movimiento de caderas vuelva loco a los hombres… y a las mujeres. No es nuevo, tiene ya veinte años de antigüedad y tuvo su origen en la escena Hip-Hop de Nueva Orleans. El creador del nombre fue DJ Jubilee, quien grabó el tema “Do the Jubilee”, donde cantaba “Twerk baby, twerk, baby, twerk, twuerk, twerk”.