miércoles, 30 de diciembre de 2015

¡FELIZ AÑO 2016 REBOSANTE DE SALUD Y PROSPERIDAD!

      

      Adiós al año 2015, y si uno echa un vistazo al retrovisor no le queda más remedio que sentir cierta satisfacción por el itinerario recorrido. Desde que inicié mi andadura en este blog, donde siempre he sido apreciado y respetado, he caminado con la certeza de que mi trabajo ha sido y es valorado no sólo por los aficionados al Séptimo Arte, también por otros lectores que sin ser tan asiduos a esos templos de la cultura que son las salas de cine, me han mostrado su apoyo y me felicitan constantemente por mi labor pedagógica y de difusión de ese lenguaje tan revolucionario que es el cine.
     

     En realidad, lo que me hace seguir en la brecha es la convicción de que mi empeño no ha caído en saco roto, y 16 años y más de 1000 críticas después, puedo asegurar, porque así me lo hacen llegar muchos lectores, que gracias a mi trabajo de cronista cinematográfico, primero en la Cadena Ser y especialmente en las páginas del Semanario Vegas Altas y La Serena y en este blog, nuestra comarca cuenta hoy con más cinéfilos que nunca. Todo ello a pesar de la crisis y el nulo apoyo de unas instituciones que sólo atienden al silbido de sus pelotas, siempre enredadas en sus corruptelas y las trifulcas del sucio juego político. Es lo que pasa cuando uno tiene una personalidad libérrima y no pertenece a ninguna secta porque sinceramente piensa que la política no es una forma honorable de ganarse la vida.
      
    
    Gracias a los miles de lectores que defienden mi trabajo y me animan para que siga excitando el cotarro con mis crónica, los retratos escritos y gráficos de las hermosas actrices y modelos que me acompañan en el tránsito semanal por estas páginas y repasando tantas películas eróticas que hicieron más excitante nuestra existencia. Gracias a todos los colegas blogueros, a los críticos más veteranos y a los más jóvenes e impulsivos por mantener a flote los sueños de celuloide y acercar el cine a millones de aficionados de cualquier clase social y cultural. Que el año que llama a la puerta venga cargado de buenas noticias para todos. ¡FELIZ AÑO NUEVO!
                               
 

domingo, 27 de diciembre de 2015

LADIES AND GENTLEMAM… CRISTINA DEL BASSO

     
 
      Recordemos a Cristina Del Basso (Varese, 3 de mayo de 1987) la modelo y bailarina italiana que saltó a la fama tras concursar en 2009 en el reality show Gran Hermano 9 del canal 5 de la televisión italiana, en donde se clasificó en tercer lugar. Bien es cierto que en 2008 había participado en el programa Veline y en Uomini e donne, pero fue su participación en el popular reality el trampolín que la lanzó al estrellato televisivo, y a partir de entonces participó en varios programas como anfitriona y comentarista en cadenas como Mediaset o la RAI.


         En el verano de 2009, fue fotografiada por Bruno Bisang para el calendario sexy del semanario Panorama, y al mismo tiempo intervino en la MTV realizando una versión veraniega de la serie TRL con el título Fiesta. Su rostro, y sobre todo su cuerpo, se hicieron muy cconocidos para el público italiano y la agenda de la modelo acogió múltiples citas para colaborar en programas como Poker1Manía, un programa de póker de la televisión italiana, o en talk show como Salsa Rosa y La vita in diretta.

     
     Pero Cristina Del Basso  también ha participado en algunas películas de cine como las comedias A Natale mi sposo (2010), I 2 soliti i idioti (2012) y Una vita di sogno (2013). Imperdibles son sus posados para la revista Playboy Italia de abril de 2012, en donde Cristina muestra con todo su esplendor sus más admirados atributos. Unas tetas enormes y apetecibles en la tradición de las clásicas y adoradas actrices italianas, una tierra fértil que siempre ha sabido dotar a sus mujeres de una enorme pechonalidad. De ahí que esta morena nos recuerde a mitos sagrados como Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Claudia Cardinale, Virna Lisi, Maria Grazia Cucinotta y Monica Belucci. ¡Madre mía! Ni imaginar quiero. 



jueves, 24 de diciembre de 2015

ANARCHY PARLOR, UNA ORGÍA DE SANGRE Y SEXO

     
   
      Dirigida por los desconocidos Devon Downs y Kenny Cage, Anarchy Parlor, también conocida por Parlor (2015) es un film que plagia descaradamente la obra cumbre de Eli Roth Hostel (2005) un film que va ganando prestigio y adeptos con el tiempo, y que nos narra las correrías de un grupo de amigos de vacaciones por la Europa del Este (concretamente Lituania), en donde todo es fiesta, alcohol y sexo. Al llegar a su primer destino, se verán atrapados por unos maníacos lugareños con un negocio muy poco corriente.

   
     Podemos entender esta cinta como un ritual de iniciación de unos amantes del gore y el torture porn en un intento de rendir homenaje (10º aniversario) al mítico título anteriormente citado, una pretensión que queda alejada del resultado final y las copias son sólo eso, a pesar de que se ha querido maquillar la trama con el asunto del tatuaje como trasfondo. La excusa perfecta para que los amigos se separen y dos de ellos desaparezcan con el señuelo de una escultural chica y caer así en los dominios de The Artist (Robert LaSardo), un asesino tatuador con un aspecto imponente que si te lo encuentras caminando por la calle su sola presencia hace que te cambies de acera.


      El gancho, la seducción está (observen bien las fotos) en exuberantes mujeres como Joey Fisher, Beth Humphreys (post dedicado a ella en este blog) y Sara Fabel, verdaderos alicientes de la función. Anarchy Parlor es un título rodado con un presupuesto bajo, que no logra su objetivo de epatar y con escasa capacidad de sorpresa. Lo mejor está en la interpretación de Lasardo, que poco a poco se está abriendo un hueco partiendo del cine Z (debido a su alarmante aspecto físico y el cuerpo totalmente tatuado que luce puede aspirar a poca cosa más) y en su aprendiz, Uta, la verdadera psicópata de la función y que interpretada por Sara Fabel (que no es actriz aunque sí una de las tatuadoras más reconocidas del mundo)  aporta el tono de maldad loca y salvaje. Eso sí, el cóctel puede resultar sabroso para el aficionado gore: tortura, despellejamientos, violencia irracional, sangre, alguna secuencia imaginativa y tías macizorras mostrando sus enormes atributos. Lituania, que debe ser para los norteamericanos el tercer mundo, sirve de impresionante escenario y eco de resonancias para el insufrible griterío (algo cargante), creando una atmósfera tenebrosa que sólo hace más acusada la sensación déjà vu. 


lunes, 21 de diciembre de 2015

CRÍTICA: "STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA"

Nostálgico homenaje
STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA êêê
DIRECTOR: J.J. ABRAMS.
INTÉRPRETES: DAISY RIDLEY, JOHN BOYEGA, OSCAR ISAAC, HARRISON FORD, CARRIE FISHER, ADAM DRIVER.
GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN / EE.UU. / 2015  DURACIÓN: 135 MINUTOS.   
           

      Tras la compra en 2012 por parte de Walt Disney de LucasFilm por un montante superior a los 4.000 millones de dólares, un negocio que supuso la retirada de George Lucas de la industria cinematográfica y que abría una nueva etapa para la franquicia Star Wars, somos muchos los que hemos dado por supuesto que Lucas, sin vínculo creativo o empresarial con los nuevos proyectos, ha supervisado desde la distancia la toma de decisiones. Lo cierto es que estamos ante la séptima entrega de La Guerra de las Galaxias, primera de la tercera trilogía, un film que dirigido por el talentoso J. J. Abrams (Super 8, Star Trek, Monstruoso) vuelve a contar con el concurso de un ya muy veterano Harrison Ford en su última aparición en la franquicia y que no aparecía en ella desde su participación en La Guerra de las Galaxias VI: El retorno del Jedi (1983).


       Han pasado más de 30 años desde la caída del Imperio Galáctico, derrotado por la Alianza Rebelde. Luke Skywalker (Mark Hamill) ha desaparecido, pero existe un mapa que rebela dónde se encuentra el último guerrero Jedi con vida. Muchos de los antiguos héroes: Han Solo (Harrison Ford), Leia (Carrie Fisher), Chewbacca, R2-D2 y C-3PO, están cautivos y luchan por la resistencia. La galaxia se encuentra todavía en guerra y una nueva República ha surgido aunque su gobierno es un mero títere. Ante el convulso panorama político, un misterioso guerrero, Kilo Ren (Adam Driver) está obsesionado con acabar con los Jedi y amenaza la paz. Ren pertenece a la Primera Orden, una fuerza leal a la memoria de Lord Vader y Palpatine. Frente a esa amenaza, el único recurso es un androide: BB-8, pues en él se encuentra el mapa para localizar a Luke Skywalker. Entregar esta valiosa información será el objetivo de dos nuevos personajes: el soldado imperial, Finn (John Boyega) que reniega del ejército imperial y Poe Damaron (Oscar Isaac), un piloto enviado por Leia (Carrie Fisher) para una misión importante. En su huida, los pilotos se estrellan en el desierto de Jakku. Allí, aparecerá un nuevo personaje: Rey (Daisy Ridley) una joven chatarrera, de gran fortaleza, que ha aprendido a valerse por sí misma. El encuentro cambiará sus vidas y les embarcará en un intenso viaje para encontrar al más poderoso guerrero de la galaxia, el Maestro Jedi Luke Skywalker.
     

      
      No soy un gran fan de esta incombustible saga y, como era previsible, Star Wars: El despertar de la Fuerza alojará poco poso en mí saturada memoria. No obstante, he seguido la carrera de J. J. Abrams desde Misión Imposible III (2006) y me parece un director mitómano realmente interesante. Con un guión en el que ha participado Lawrence Kasdan, el artefacto no aburre -que ya es mucho decir- aunque casi todo me suena a ya visto, una sensación déjà vu que nada molestará a sus fanáticos e iconoclastas seguidores, y que supongo es lo que el director persigue. Como se esperaba, el diseño de producción es fastuoso y el alarde de imaginería visual absolutamente aplastante, con el objetivo de recuperar la esencia de la saga y hacer babear a los fans de cuatro generaciones distintas. La función es muy previsible, pero el ritmo vertiginoso que imprime Abrams logra que el relato no decaiga en ningún momento, y en las escasas secuencias de calma, ahí está el adorable androide BB-8 -y su potente lazo con la heroína Rey- para protagonizar los momentos más cómicos y tiernos de la función. La séptima entrega de la saga se impone como un sentido homenaje realizado por un fanático rendido del universo Star Wars, y es por eso que toda la historia es una caja de resonancias, un eco que resuena en el túnel del tiempo, con una media hora magnífica con la presentación y el encuentro de los personajes.


      John Williams incide en la clásica banda sonora, una sinfonía mítica que todo el mundo asocia con la saga y que inflama la pasión de millones de fieles. Pero en esta fiesta-homenaje, o medido ejercicio de reciclaje, muchos espectadores echarán en falta una evolución más profunda de la trama (que siempre lleva implícita una denuncia a los sistemas totalitarios) sin despreciar el tono nostálgico, y se quedan con la miel en los labios preguntándose por los nuevos derroteros por los que transitarán los personajes y la historia. Teniendo en cuenta que el argumento arranca varios años después del fin de El retorno del Jedi, resulta importante señalar que los personajes veteranos de la franquicia quedan integrados en la acción de forma muy natural, y Harrison Ford (Han Solo) que es de todos ellos el que goza de más minutos, no desentona nunca vistiendo su legendaria cazadora, con su inseparable Chewbacca protagonizando uno de los momentos más emocionales del film. Star Wars: El Despertar de la Fuerza rememora estilemas clásicos e intenta un difícil equilibrio aportando toda la artillería tecnológica para subliminar las sucesivas batallas y esos sugerentes cambios de escenario (el desierto, el valle, la montaña) que consiguen rejuvenecer la saga y hacer más soportable el ritmo a los más pequeños. La película no es un prodigio, pero sirve para relanzar la franquicia, y sobre todo, para que estas navidades se vendan millones de muñecos BB-8.