viernes, 30 de diciembre de 2016

VIKI ODINTCOVA, LA MODELO MÁS BELLA Y SEXY DE 2016


   Tras la ruptura de Fernando Alonso con Lara Álvarez se rumoreó que el piloto de Fórmula 1 había iniciado una relación con una modelo rusa de 22 años llamada Viki Odintcova. Alonso lo desmintió, pero ya se sabe cuál es el alcance de la rumorología en la era de internet, los digitales y las redes sociales, sobre todo en un país de alcahuetes y cotillas. A mí lo que verdaderamente me llamó la atención fue la belleza y la escultural figura de la susodicha top model que tiene millones de seguidores en Instagram.


      Para este cronista, la modelo luce una exuberante figura superior a la hasta ahora reina rusa de las top models rusas, Irina Shayk, además de un rostro megasensual de un exotismo deslumbrante. Viki tiene pasión por la tinta, así en su anatomía se hacen visibles varios tatuajes situados en el brazo derecho, en la muñeca izquierda y cerca de la clavícula. El cuerpo es su arma secreta –y pública-, el cóctel explosivo de esta preciosidad nacida el 15 de noviembre de 1994 en la ciudad rusa de San Petersburgo, que mide 1´70 m de estatura, tiene el pelo y los ojos castaños y fue lanzada a la fama por la agencia Mavrin Models.


       Fue aspirante a conejita Playboy Rusia en julio-agosto de 2015, y de ella destacan sus pechos redondos y perfectos, también un trasero respingón y totalmente proporcionado. Si ves este post en estos últimos y gélidos días del año, imaginarás que no estaría mal cambiar de año acurrucado con Viki hasta que la fiebre te haga sudar. Y es Odintcova es tan condenada sexy que si la miras durante unos segundos  comenzarás a salivar como los perros de Pavlov.


       Ella no está indicada para los débiles de corazón, para los enamoradizos con ensoñaciones. Porque Viki lo tiene todo: una carita traviesa, un delirio de piel, unos pechos rotundos, unas piernas y unos glúteos perfectos, labios gruesos, manos de dedos largos y finos y un cabello largo y sedoso. Sólo tiene un problema: que puede resultar un amor vaporoso y evanescente, ya que debido a su profesión de modelo viaja constantemente por todo el mundo… y con ella viajan sus peligrosas curvas y su esquiva mirada. De tal modo que la vemos en las mejores playas del planeta, en los coches más lujosos, en aviones privados y en los hoteles más suntuosos.  


       Y claro, su cuerpo es un imán para todos los hombres, que convierten a Viki en una obsesión, una fijación enfermiza que les conduce a la melancolía, la perdición y la locura. Yo que observo sus fotos y vídeos con la avidez de un entomólogo, y me pregunto su existe algo más allá de esta maravilla de la naturaleza, qué clase de conjunción telúrica o astral se tuvo que dar para que su belleza alcance un equilibrio tan majestuoso. Por todo ello, amigos lectores, Viki Odintcova es para este erotómano juntaletras la Mejor y más Sexy Modelo de este año 2016 al que ya decimos adiós.




¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡HAPPY NEW YEAR!


jueves, 29 de diciembre de 2016

SIGOURNEY WEAVER EN “ALIEN”


     Desde su estreno en 1979 se ha escrito mucho sobre la calidad tanto técnica como artística de Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott), que goza del estatus de película de culto y clásico imperecedero. Nada extraño, porque Alien es para este cronista una de las tres mejores películas de ciencia ficción (y tecno-terror) de la historia, un film que logro hacer converger una serie de mentes brillantes e imaginativas, un puñado de talentos concentrados que perseguían crear una obra que marcara una época y supusiera un punto de inflexión en el género. Así, tanto los productores Walter Hill y David Giler, el guionista Dan O´Bannon, el diseñador Ron Cobb, el artista gráfico y escultor H. R. Giger, el director Ridley Scott y el mayúsculo protagonismo de Sigourney Weaver forman una de las cátedras más compactas y mejor fusionadas del Séptimo Arte.


     Por supuesto, parte del éxito de Alien se debió a la autenticidad que exhalaban sus personajes, especialmente a la teniente Ellen Ripley, a la que da oxígeno de forma prodigiosa Sigourney Weaver, que inicialmente sólo abre la boca para señalar el buen sabor del café, pero que irá adquiriendo todo el protagonismo a medida que se vayan sucediendo las muertes dentro de la impresionante nave Nostromo, tomando el mando y demostrando su capacidad de decisión y coraje, una serenidad pasmosa y un conocimiento que ya veníamos advirtiendo cuando acertó a traducir los códigos alienígenas.

  
    Alien nos muestra a una teniente Ripley de ambigua sexualidad (cuestión que se acentúa cuando está delante de la hermosa y delicada Verónica Cathwright (Lambert)-, regalándonos escenas absolutamente turbadoras. Un personaje protagonista femenino pero dotado de la fuerza, el arrojo y la sangre fría que sólo otorga el afán de supervivencia. Pero el aficionado siempre recordará sus pucheros, su rostro sudoroso y el striptease final en la sublime escena que la enfrenta al impresionante alienígena de más de dos metros. Resulta morboso y emocionante ver a la altísima Sigourney Weaver, mezcla de guerrera y reina alien, con sus diminutas braguitas y el ajustado top blanco que sin sostén se pegaba a sus tetitas, con la cara a milímetros de las fieras mandíbulas y la baba de la atroz bestia extraterrestre. Al salir del cine, mi amigo Jordi, con el que compartí muchas sesiones cinéfilas, me preguntó:
-Oye tío, ¿el bulto en las bragas de Sigourney Weaver es vello púbico?
-Claro tío, eso y que lleva las bragas a medio culo.
Éramos unos adolescentes y todavía estábamos en la década de los 70. En fin, disfruten del post. 


miércoles, 28 de diciembre de 2016

YULIYA SNIGIR EN “A GOOD DAY TO HARD”


"LA JUNGLA: UN BUEN DÍA PARA MORIR"
       
    La modelo y actriz rusa Yuliya Snigir (Donskoy, 2 de junio de 1983) se ha dado a conocer internacionalmente tras su aparición en la birriosa última entrega de La Jungla de Cristal de reciente estreno en nuestras pantallas con el título La Jungla: Un buen día para morir. Tal vez pocos sepan que Yuliya fue una jugadora muy competente de ajedrez, afición que adquirió de su padre, profesor de este noble deporte de la mente, que la entrenó a conciencia para competir en campeonatos como parte de su educación.

   
    La modelo, como imagen rusa de Loreal y Mac, ha rodado anuncios en Los Ángeles, París y Berlín. Su currículum académico nos dice que se graduó en magisterio en la Universidad Estatal de Moscú y que fue profesora de primaria antes de ser descubierta como modelo. Estudió interpretación en la Escuela Teatro Shukin y en 2011 coprotagonizó junto a Gerard Depardieu el drama televisivo Rasputín, en el que encarnaba a una estrecha colaboradora del infame místico ruso.

       
    Yuliya ha protagonizado el horroroso film ruso de ciencia ficción Obitaemmy Ostrov (The Inhabited Island, 2008), que tuvo una secuela igual de zarrapastrosa en el año 2009. No he tenido la oportunidad de ver Delirium (Lee Roy Kunz, 2013), un thriller en el que la modelo rusa es la protagonista absoluta y trata sobre un secuestro en el que se ve implicada la mafia rusa y la Interpol. El papel que más fama ha otorgado a Yuliya Snigir es el de la letal villana Irina en La Jungla: Un buen día para morir (A Good Day to Hard, John Moore, 2013) una secuela absolutamente infumable en la que sólo es posible resaltar la impactante belleza de Yuliya. 


    El último film en el que ha intervenido es Freezer (Michael Salomon, 2014), un thriller cochambroso protagonizado por Dylan McDermott, un tipo normal que se queda encerrado en un congelador industrial. En fin, espero que les haya servido esta sucinta biografía para conocer un poco más a Yuliya Snigir, y si no han visto la última entrega de La Jungla, no se preocupen, pueden acotar sólo las secuencias en donde aparece la bellísima actriz rusa. Todo lo demás es irrelevante.




    

YULIYA SNIGIR: INACCESIBLE BELLEZA

martes, 27 de diciembre de 2016

CRÍTICA: "ANIMALES NOCTURNOS" (Tom Ford, 2016)

   
      
"ANIMALES NOCTURNOS" êêêê

     Segundo trabajo del diseñador de modas reconvertido en director de cine Tom Ford, que ya sorprendió a propios y extraños con su ópera prima Un hombre soltero (A Single Man, 2009), un film melancólico, sensible e inteligente en el que Colin Firth da vida a un maduro profesor británico y homosexual que intenta buscar sentido a su existencia tras la muerte de su compañero sentimental.


     Animales nocturnos nos presenta a Susan Morrow (Amy Adams) una galerista de Los Ángeles con una vida privilegiada y casada en segundas nupcias con Hutton Morrow (Arnie Hammer). Un fin de semana, cuando su marido se encuentra en uno de sus incontables viajes de negocios, Susan recibe un paquete en el buzón. El paquete contiene la primera novela de su exmarido, Edward (Jake Gyllenhaal) de que lleva casi dos décadas sin tener noticias. Como ella siempre fue su más dura crítica, le pide en una nota que lea la novela y contacte con él, pues estará unos días en la ciudad. Susan acepta y se sumerge en la narración. Atrapada por la lectura, se da cuenta de que a su vida le falta algo y rememora su pasado y se cuestiona su futuro.

    
   Adaptación de la novela de Austin Wright, Animales nocturnos juega con los saltos temporales y de escenario para componer un relato que oscila entre la sordidez y truculencia de las escenas ficcionales que sitúan su acción en los áridos paisajes de Texas y la pulcritud y el lujo de las secuencias reales en las suntuosas mansiones de Los Ángeles. Dos escenarios disímiles que se entrelazan con el contraste de sus señas diferenciadoras. Tom Ford siempre cuida el estilo, pero mucho más la estética, la plasticidad de las formas que esconden la pulsión de vidas en la hoguera. 


    Pero Animales nocturnos es ante todo una historia de venganza, la de un examante herido de por vida que ha creado una obra escrita para procurar el dolor y la humillación de la mujer que un día le abandonó, que nunca tuvo fe en su talento y que veía en su sensibilidad un signo de debilidad. Y hay pocos sentimientos que puedan causar más dolor que la culpa.

  
    Con una meticulosa puesta en escena, Ford confronta esos dos mundos en un espejo dual en el que si miras hacia un lado te encuentras el mundo real sofisticado y falsamente feliz por el que trajina la protagonista (una Amy Adams hermosa y soberbia), y si miras para el otro lado se te abre una ventana abisal a un mundo ficticio salvaje, violento e irracional en el que un magnífico Jake Gyllenhaal, acompañado de un macilento y no menos espléndido Michael Shannon se hacen cruces por ejecutar una terrible venganza en la que uno de los objetivos es un joven delincuente de la white trash al que da vida de forma magistral Aaron Taylor-Johnson en un papel secundario. Porque la herida profunda de Susan es sentir el latido de la tragedia que se desarrolla en la ficción como en carne propia y en la de su hija desde la privilegiada atalaya de una vida de lujo y glamour. Una venganza que es a la vez sofisticada e intelectual y maquiavélica y lacerante. La historia nos aboca a un final pesimista que aguijonea los recuerdos y con ellos el peso de la culpa, la evocación de vidas quebrantadas y la soledad como estigma.