viernes, 19 de diciembre de 2014

SYLVIA HOEKS EN “LA MEJOR OFERTA”

      
     A muchos cinéfilos el nombre de Sylvia Hoeks sólo les sonará por su participación en la magnífica película italiana La mejor oferta (Giuseppe Tornatore, 2013) lógico, si nos atenemos a las memorables secuencias que ella protagoniza. La cierto es que no sabemos mucho de esta hermosa actriz holandesa nacida el 01 de junio de 1983, pero me he preocupado de buscar algunos datos que nos acercan un poco a su vida y carrera profesional. Por ejemplo que dio el salto al cine desde su profesión de modelo y que con su 1´75 metros de estatura y su belleza fue fichada por la prestigiosa agencia Elite Models, que la dio a conocer a los medios.



      Como modelo se ganó la confianza del público y visitó las más distinguidas pasarelas europeas, experiencia que le sirvió también para moverse con soltura cuando realizó sus estudios en la Academia de Teatro de Maastricht. Con una filmografía compuesta por siete títulos y algunos papeles para la televisión, debutó en la pantalla grande  con la comedia Duska (Jos Stelling, 2007), sobre un tipo que consigue hacer sus sueños realidad cuando logra llevarse a su casa a la preciosa taquillera del cine. Dos años después protagonizó el film de catástrofes De Storm (Ben Sombogaart, 2009), que relata una terrible tormenta acontecida en 1953 en Zelanda que rompe los diques que protegen a estas tierras de las acometidas del mar. Su siguiente film Tirza (Rudolf van den Berg, 2010) fue preseleccionado  por Holanda como Mejor Película de habla no inglesa, y nos cuenta la historia de un hombre que busca a su hija. Sus siguientes trabajos fueron en el drama criminal Gangs of OSS (Andre van Duren, 2011), el drama romántico The Girl and Death (Jos Stelling, 2012) y la comedia Bro´s Before Ho´s (Steffen Haars, Flip van der Kuil, 2013).


       Poca cosa si lo comparamos con La mejor oferta, uno de los mejores films de los últimos años que nos narra la vida de Virgil (Geoffrey Rush) un hombre solitario y excéntrico que se gana la vida como agente de subastas y experto en arte. Su vida transcurre  al margen de cualquier sentimiento o emoción hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven (Sylvia Hoeks), que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres. Esta joven sufre agorafobia, cuestión que hace que viva recluida y aislada del mundo. Lo que no sabe Virgil es que su relación con ella transformará su vida para siempre.

             



                             
    Se podría decir que el film cuenta con un momento clave o de inflexión en la trama: el instante en que Rush ve el bellísimo rostro de Hoeks. Tornatore nos había hurtado hasta entonces ese estimulante aspecto y es a partir de ahí cuando la burbuja aséptica en que vive Rush, su misantropía y su mundo de aristocrática decadencia se viene abajo. Es el giro más importante de un excelente film (además de ese final que muchos intuimos) que tras desarrollar un primer tramo dentro del cine de autor intimista se bifurca por el sendero del thriller para acercarnos emocionalmente a la fisicidad de una falsa seducción, en donde el pobre Rush, absolutamente arrebatado por un hechizo que le lleva a desactivar todas las alarmas, será la víctima perfecta de un timo colosal, de un amor evanescente del que sólo quedará el perfume para sobrevivir en el más doloroso ocaso.


2 comentarios:

  1. Esta película significó para mí toda una sorpresa. Muy superior a "Cinema Paradiso". Una historia triste y sorprendente, espléndidamente narrada e interpretada. Un abrazo.

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  2. Es que "Cinema Paradiso" es un film muy sobrevalorado. Tienes razón, de nuevo nos encontramos con otro slepper que aunque venía avalado por el éxito de taquilla en Italia, me hacía desconfiar, y no precisamente por sus intérpretes. Te contaré una cosa: una de mis películas favoritas es "Pura Formalidad", que también dirigió Tornatore y está protagonizada por Roman Polanski y Gerard Depardieu, pero desde entonces nada de lo dirigido por este realizador me había convencido. En el post me acerco más a su tamiz sensual, no obstante, hay argumentos de peso para un revisionado. ¡Y ver de nuevo a Sylvia Hoeks!

    Un abrazo.

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