sábado, 23 de mayo de 2026

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: “A PLENO SOL” (René Clément, 1960)

 


PLEIN SOLEIL (1960)

  A pleno sol, adaptación libre de The Talented Mr. Ripley de Patricia Highsmith, constituye una cumbre del thriller psicológico europeo de la década de los 60. René Clément construye una película elegante y perturbadora donde el crimen no surge de un simple arrebato pasional, sino de una ambición fría y calculada. Desde el comienzo, la función establece una atmósfera de belleza mediterránea en contraste con la oscura moral del protagonista.

   Tom Ripley (Alain Delon) es enviado a Europa por el señor Greenleaf para buscar a su hijo Philip (Maurice Ronet), un playboy mimado, y llevarlo de vuelta a Estados Unidos. A cambio recibirá 5000 dólares. Philip engaña a Tom fingiendo que está decidido a volver, pero no tiene ninguna intención de dejar a su prometida, Marge (Marie Laforêt), ni de cumplir los deseos de su padre.

   La potente energía de la película reside en la superlativa interpretación de un Alain Delon con 25 años dando oxígeno a Tom Ripley. Delon convierte al personaje en una figura magnética: bellísimo, sereno y aparentemente inofensivo, pero atravesado por un vacío existencial y moral absoluto. Su rostro impasible funciona como una máscara perfecta detrás de la cual se oculta la envidia, los celos, el resentimiento y el deseo de una alta posición social. La película entiende que el verdadero peligro de Ripley no es su violencia, sino su capacidad para adaptarse y mimetizarse con el entorno. El recordado actor francés logra que el espectador sienta por él la misma fascinación que rechazo, lo cual es esencial para que el relato funcione.

  Clément aprovecha los paisajes italianos de Roma, Nápoles y la costa mediterránea no sólo como decorado turístico, sino como parte fundamental de la narración. El sol, omnipresente, el mar de un azul cegador y los espacios abiertos generan una sensación paradójica: cuánto más luminosa es la imagen, más turbia se vuelve la historia. La fotografía de Henri Decaë refuerza esta dualidad con una composición refinada y precisa, cercana por momentos al cine negro, aunque bañada por la armonía de unos colores cálidos y veraniegos.

  Frente al tono más introspectivo y melancólico de versiones posteriores, A pleno sol apuesta por una sequedad narrativa admirable. Clément desprecia los sentimentalismos y se concentra en la tensión derivada de la impostura y el engaño. Cada gesto de Ripley parece cuidadosamente medido, y el suspense nace de observar hasta dónde puede sostener su fatal mentira.

   Sé que algunos críticos tildaron en su día el desenlace de moralizante, y que de esa manera traiciona parcialmente el espíritu ambiguo de Highsmith, pero la película no es la novela y conserva intacta su capacidad de seducción. Vista hoy, A plano sol sigue siendo un thriller sofisticado, retorcido y cruel, donde el crimen aparece ligado al deseo de ocupar el lugar y la identidad de otro. Bajo la luz deslumbrante del Mediterráneo, Clément revela un universo donde la identidad es una máscara y la belleza puede esconder una amenaza letal.

2 comentarios:

  1. Una película magnífica, un gran ejercicio de suspense y concisión narrativa. Las versiones posteriores, tanto la de Anthony Minghella como la serie televisiva dirigida por Steven Zaillian, son más fieles a la novela, y sin duda notables, pero resultan un tanto académicas, sobre todo si las comparamos con el trabajo de René Clément.

    Un abrazo.

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  2. Con la intención de ahorrarte en este caso el "viaje" a mi blog, traslado aquí el texto que redacté entonces comentando esta película. Corría el verano de 2023.

    Para quienes les encanta entrar en el juego de cotejar libro-película, ésta puede parecerles infiel a la letra, pero para el que suscribe, participando de esa estéril comparativa, una más que notable adaptación de la absorbente novela de Patricia Highsmith, con la que René Clément, uno de esos apreciados directores franceses de académico clasicismo, consiguió sin duda su trabajo más brillante e inspirado y también el de más desenvuelta narrativa. La película posee y mantiene un ritmo impecable, los personajes están dibujados con precisión plena de matices a lo largo de varias secuencias antológicas, perfectas de tempo y tensión dramática, y sin duda a todo ello contribuyen unas convincentes composiciones del trío protagonista con un joven y espléndido Alain Delon (lanzado al estrellato con esta película) encarnando al astuto y sinuoso Tom Ripley que tanto juego literario y cinematográfico daría en sucesivos libros y películas, una inesperada y sorprendente Marie Laforet que borda su indolente Marge y el gran Maurice Ronet, perfecto y magnético como de costumbre.
    Cierro este breve apunte sobre A PLENO SOL queriendo reseñar como un acierto destacable en la concepción de la cinta, esas certe­ras pinceladas de aquella dolce vita romana con su guapa y epicúrea fauna veraniega (que tan bien retratara Fellini ese mismo año en su emblemática obra maestra), como adecuado marco que acota y enriquece una absorbente intriga que se cierra con un desenlace tan sorpresivo como malévolo. Condicionados uno y otro, creo que me gusta más el ideado por Clément que el de la novela, probablemente subordinado por la Highsmith a la continuidad literaria de las andanzas del personaje.
    Un saludo.

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