viernes, 6 de septiembre de 2013

CRÍTICA DE "TÚ ERES EL SIGUIENTE"


El terror llama a tu puerta
TÚ ERES EL SIGUIENTE êêêê
DIRECTOR: ADAM WINGARD.
INTÉRPRETES: SHARNI VINSON, NICHOLAS TUCCI, BARBARA CRAMPTON, ROB MORAN, WENDY GLENN, A. J. BOWEN, JOE SWANBERG.
GÉNERO: TERROR / EE. UU. / 2011  DURACIÓN: 96 MINUTOS.   

    La temática de la invasión violenta de la intimidad del hogar ha generado películas verdaderamente terroríficas convirtiéndose en todo un subgénero; desde La Naranja Mecánica (Stanley Kubrick, 1971), Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971) y La última casa a la izquierda (Wes Craven, 1972), pasando por Funny Games (Michael Haneke, 1997), hasta la muy conseguida Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010), por poner unos ejemplos distantes.


      Permítanme autocitarme con algo que escribí para la crítica de esta última película: “Se trata de una perogrullada, aun así voy a insistir en una alarmante cuestión que debe resultar más preocupante para todos aquellos que residen en una tranquila y lujosa zona residencial rodeados de las más avanzadas y sofisticadas medidas de seguridad: a la hora de la verdad todos esos modernos artilugios no sirven para nada. Es duro reconocerlo, pero el hogar, el lugar más sagrado que como individuos poseemos para expresar íntimamente nuestra libertad emocional, puede ser profanado en cualquier momento sin que podamos hacer nada para reaccionar o impedirlo”. O sí, como  la enérgica heroína de TÚ ERES EL SIGUIENTE.


       Sirviéndose, además de las películas citadas, de los ecos referenciales de films como La Habitación del Pánico (David Fincher, 2002), Los Extraños (Bryan Bertino, 2008) o la muy reciente The Purge: La noche de las Bestias (James DeMonaco, 2013), el director norteamericano Adam Wingard (que ya me interesó con la resultona A Horrible Way to Die, 2010) añade un plus de sarcástico realismo a ese miedo universal presentándonos a una familia de clase alta, los Davison, que son tan ricos como mal avenidos. Haciendo un esfuerzo por la unidad, Aubrey (Barbara Crampton) y Paul Davison (Rob Moran), deciden celebrar su 35º aniversario de boda invitando a sus cuatro hijos con sus respectivas parejas a una reunión familiar que se celebrará en su lejana y algo abandonada casa de campo.


      Al principio, las históricas rivalidades entre hermanos aleja cualquier atisbo de reconciliación. Será la menor de sus preocupaciones de los Davison cuando su casa comience a ser acechada por un grupo de asaltantes que ocultan sus rostros con máscaras de animales y armados con ballestas. Por supuesto, la familia no tiene ni idea de quiénes son y por qué les están atacando, o si los asaltantes están fuera o dentro del aislado caserón. De lo único que son conscientes es de que allí nadie está a salvo.


     Queda apuntado, la salvaje invasión del hogar, una de las pesadillas más recurrentes y ancestrales, puede resultar un territorio muy trillado para el aficionado al thriller y el terror, sin embargo Wingard subvierte los preceptos y fórmulas para armar un impecable slasher que contentará a los aficionados a este tipo de cine. Como este cronista se encuentra entre ellos, he de reconocer que he disfrutado de lo lindo ante la modulada presentación en forma de prólogo introductorio de esa familia tan disfuncional y corrosiva, sobre la que el director descarga innumerables toques de comedia negra.


      Cine independiente con ínfulas expansivas hacia un público deseoso de relatos sugerentes dentro de un género últimamente muy maltratado. Al ritmo de “Looking for Magic”, del dúo setentero Dwight Twilley, un mantra constante durante toda la función, nos sumergimos en un primer tramo en donde se retocan los perfiles de los personajes y que, rodado con sobriedad, surca los códigos clásicos del terror. El desarrollo pausado de esos primeros compases no nos debe despistar sobre la mala baba de su puesta en escena, que resulta creíble y desasosegante, pero a medida que la función avanza, la tensión va in crescendo en un preciso ejercicio de estilo que fractura el conflicto interfamiliar (el primer ataque con ballestas de los psicópatas enmascarados) para dar comienzo al recuento de víctimas. Y cuando todo parece estar perdido, emerge la figura de una poderosa heroína, Erin (inmensa Sharni Vinson), para ofrecer una titánica resistencia que sorprende a todos convirtiéndose en el personaje  fundamental de la historia.


        Es a partir de entonces cuando el sólido libreto de Simon Barret no ofrece ningún respiro al espectador, creando situaciones donde los asediados preparan trampas para su defensa y debaten su estrategia. Conocemos que el ataque de esos enigmáticos tipos con caretas de zorro, tigre y cordero no se ha producido de forma aleatoria, que tiene unas motivaciones fundadas e intereses muy concretos. TU ERES EL SIGUIENTE, con algunos momentos gores (atención a la escena de la batidora), no se recrea especialmente en la sangre y las mutilaciones, optando por tensionar el aspecto psicológico que va convirtiendo el crepitante escenario en un insufrible tablero de ajedrez.


         Estrenada incompresiblemente con dos años de retraso, estamos ante el auténtico sleeper de la temporada, una montaña rusa rebosante de suspense, humor negro, acción y algún que otro tropezón de casquería, que recrea secuencias inteligentes y giros inesperados, algo que denota que la función está muy estudiada y sus máximos responsables (Wingard y Barret) son auténticos frikis del género, con gran control sobre los personajes y los escenarios y gran tino en la planificación de los momentos de verdadero sobresalto. Amigo lector, te encuentras ante un film por el que merece pagar gustosamente la entrada, una perturbadora y brillante semblanza sobre la espontaneidad y los automatismos de la violencia que pueden convertir situaciones poco proclives en una aparatosa orgía de sangre, sobre todo, si el mal que lo corroe todo brota desde dentro.

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