jueves, 4 de octubre de 2012

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: EL HALCÓN MALTÉS

EL HALCÓN MALTÉS
(THE MALTESE FALCON)
Cine Negro - EE. UU. - 1941 - 96 Minutos.
DIRECTOR: JOHN HUSTON.
INTÉRPRETES: HUMPHREY BOGART, MARY ASTOR, PETER LORRE, SIDNEY GREENSTREET, ELISA COOK Jr.                                       
      
      John Huston (Nevada, 1996 - Newport, 1987) director, actor y guionista de cine, hijo del actor Walter Huston y uno de los más representativos exponentes de la llamada Generación Perdida. De origen irlandés, fue uno de los grandes impulsores del cine norteamericano de la posguerra, antes de dedicarse al cine había sido militar, llegando a luchar en la revolución mexicana junto a Pancho Villa, fue también boxeador profesional, periodista y pintor. Logra un buen prestigio como guionista -Jezabel, El último refugio, etc.- hasta que Warner le ofrece un contrato brindándole la oportunidad de dirigir EL HALCÓN MALTÉS. Aunque su carrera resulta un poco irregular, me atrevo a significar las siguientes obras por considerarlas las más personales  y, por eso mismo, las que mejor reflejan su estilo: El tesoro de Sierra Madre (1947), Cayo Largo (1948), La jungla de asfalto (1950), La reina de África (1951), Moulin Rouge (1952), Vidas Rebeldes (1961), La noche de la iguana (1964), Paseo por el amor y la muerte (1969), El juez de la horca (1972), El hombre que pudo reinar (1979), Evasión o Victoria (1981), Bajo el volcán (1984), El honor de las Prizzi (1985), Dublineses (1987).

      Sinopsis: Brigid O´shaugnessy (Mary Astor) mujer de gran atractivo pero ciertamente intrigante, contrata al detective privado Sam Spade (Humphrey Bogart) para que encuentre una estatuilla de oro macizo con diamantes incrustados, un halcón maltés considerado una auténtica joya del siglo XVI perteneciente a los caballeros templarios. Pero, tras ella también están un grupo de gángsteres: el extravagante Joel Cairo (Peter Lorre), el inquietante Kasper Gutman (Sidney Greenstreet) y Wilmer Cook (Elisha Cook Jr.).

      Ópera prima de su director basada en la novela homónima del gran especialista Dashiell Hammet, EL HALCÓN MALTÉS obtuvo tres nominaciones a los Oscars, incluido el de mejor película. Con un guión propio, Huston eligió para su debut una historia sobre la que ya se habían realizado dos versiones anteriores -El Halcón (Roy del Ruth, 1931) y Satan met lady (William Dieterle, 1936)- y que sigue con total fidelidad la obra del famoso novelista. Si consideramos que el motivo aparente de la trama es sólo un pretexto -MacGuffin, que diría Hitchcock- el notable interés reside en el magnífico trabajo de todos sus intérpretes y en su excelente puesta en escena.  El virtuosismo interpretativo del film proviene, en un elevado porcentaje, de la mano maestra de Huston, uno de los más grandes directores de actores de la historia del cine (tanto es así que hizo de Marilyn Monroe una actriz formidable en Vidas Rebeldes), un cineasta que, siendo consecuente  con su filosofía, dejaba que los actores se movieran sin tanta rigidez para la planificación de escenas y la confección de encuadres. Así, la presencia siempre estimulante de Humphrey Bogart, arquetipo ya de ese antihéroe cínico y perdedor creado por él -¿cuántas veces murió Bogart en las películas que actuó?- y que tanto le gusta al director de Dublineses, se nos presenta aquí con movimientos menos mecánicos y más naturales.

      Como he señalado anteriormente, el film se edifica sobre un bluff argumental, algo muy frecuente en las mejores obras de su autor y en muchas novelas y películas de espías y cine negro, donde con frecuencia no importa tanto la coartada que da pie al relato como el desarrollo de la trama que gira a su alrededor... y que en este caso es una estatuilla más falsa que Judas, algo que permite a su protagonista, el mítico detective Sam Spade, pronunciar una de las frases más célebres de la historia del Séptimo Arte, ocurre cuando respondiendo a una pregunta formulada por el teniente Dundy relacionada con el material de que está hecha la estatuilla responde: “del mismo material con que están hechos los sueños”. Film fundacional de un género, cine noir o cine negro, que arrastraría en lo sucesivo a millones de espectadores a las salas y que, insisto, cuenta con un gran elenco en el que sobresale Bogart -que sustituyó al inicialmente previsto George Raft- en el papel del legendario héroe creado por el autor de Cosecha Roja. Magnífico también Peter Lorre en un personaje que se ajusta bien a la alocada mirada que proyectan sus ojos saltones, y una Mary Astor que dibuja a la perfección el suyo de falaz e inquietante mujer fatal.

      En fin, cine negro potente que ya apuntaba algunas de las preocupaciones temáticas de su autor; hombres y mujeres a la búsqueda del éxito permanente, la gloria, el riesgo y la aventura, pero que acaban cercados por un destino aciago buceando en el fracaso. Como curiosidad y en deferencia a los millones de cinéfilos amantes de este género, comentaré que la estatuilla de plomo y bronce que aparece en escena y da título a la película, fue subastada por la Galería Christie y adquirida por un precio más elevado que el presupuesto total del film, que ascendió a 300.000 dólares.

        

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