lunes, 2 de julio de 2012

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: LEONOR WATLING


     
     LEONOR WATLING (Madrid, 28-7-1975), hija de una británica y un gaditano, tuvo como primer deseo convertirse en bailarina profesional, por lo que  con 8 años comenzó a tomar clases de baile clásico que posteriormente tuvo que abandonar debido a una lesión en una rodilla. Dejando atrás su primer sueño y decidida ya a ser actriz, dio sus primeros pasos en los escenarios de diversos centros culturales formando parte de grupos de teatro amateur. Fue en 1993 cuando debutó en el cine con un papel secundario en la ópera prima de Pablo Llorca “Los jardines colgantes”, film que pese a contar con un elenco de prestigio obtuvo una lamentable distribución. Tras pasar un tiempo estudiando en el Actor´s Center de Londres, interviene en series televisivas como “Farmacia de guardia” y “Querido maestro”, y fue de nuevo Pablo Llorca quien requirió su concurso para su tercer film, “Todas hieren” (1997).

      Leonor Watling es actualmente la pareja sentimental del cantante y compositor uruguayo Jorge Drexler, con quien tiene un hijo. Ella, por su parte, no le anda a la zaga, pues lidera como cantante y letrista el grupo Marlango, obteniendo un cierto éxito entre minorías  con una música que ni entiendo ni me gusta. Reconozcámoslo, si Leonor Watling aparece en esta sección no es por sus excepcionales dotes interpretativas que sólo podemos catalogar de resultonas en films como Son de mar (Bigas Luna, 2002), Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002), En la ciudad (Cesc Gay, 2003), Salvador (Manuel Huerga, 2006)o Los crímenes de Oxford (Álex de la Iglesia, 2008), películas que forman parte de la treintena de títulos en los que la actriz ha intervenido de manera secundaria o protagónica, tampoco por el poder hipnótico de su música, que no me interesa en absoluto, sino, claro está, por sus hermosos rasgos físicos, atributos indiscutibles si uno ha sido espectador de Son de mar, basada en la novela homónima de Manuel Vicent y a la que pertenece la serie de fotogramas que ilustran esta crónica; de la folletinesca e interesante Hable con ella, film en el que no pronunciaba ni una palabra pero estaba muy bella tan quieta y desnuda; y Los crímenes de Oxford, película en la que nos regalaba una imagen impagable vestida sólo con un delantal. Confieso que es una de las actrices que más atractivas me resultan, es por eso que recurro de nuevo a Lo malo de que tu no existas, del gran poeta villanovense Miguel Romero Carmona para dedicarle unos versos sublimes: Esperaré el día en que me brote del corazón un mar tan ancho y nostálgico, que nos cubra y te convierta en la ahogada más bella y más cercana.

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