domingo, 4 de enero de 2026

PREESTRENO: "DREAMS" (Michel Franco, 2025)

 

Balada para un sueño roto

“DREAMS”  êêê

DIRECTOR: Michel Franco.

INTÉRPRETES: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Marshall Bell, Jim Anderson, Eligio Menéndez, Tracy Todd.

GÉNERO: Drama / DURACIÓN: 100 minutos / PAÍS: México / AÑO: 2025

     Con Dreams, el director mexicano Michel Franco demuestra una vez más que es uno de los cineastas más incisivos y menos complacientes del panorama contemporáneo. Fiel a una filmografía marcada por la frialdad emocional, los vínculos de poder y la violencia soterrada que atraviesa las relaciones humanas, Franco construye aquí un drama íntimo que, bajo una apariencia contenida, esconde una aguda reflexión política, social y moral.

  La película se desarrolla sobre la base de una relación sentimental con evidentes asimetrías de clase, origen y expectativas vitales entre una acaudalada dama de la alta sociedad californiana, Jennifer (Jessica Chastain), y un bailarín de ballet mexicano de clase humilde, Fernando (Isaac Hernández). En la convicción de que su amante le ayudará, él cruza ilegalmente la frontera para perseguir sus sueños en San Francisco. Pero cuando la ambición y el deseo chocan con la dura realidad, Fernando debe enfrentarse a la verdadera naturaleza de su relación.

  En Dreams Franco no presenta el amor como un refugio idealizado, sino como un terreno minado en el que afloran el deseo de control, la dependencia y la ilusión de pertenecer a un mundo que siempre parece reservado para otros. De hecho, el título de la película funciona de manera irónica: los sueños que mueven a los personajes no son promesas de libertad, sino motores de frustración que revelan la crueldad de un sistema que vende esperanzas mientras levanta muros imposibles. Uno de los logros del relato es hablar de temas como la persecución de los inmigrantes, la pasión volcánica e irrefrenable, los privilegios de la clase adinerada y la explotación emocional sin recurrir a discursos explícitos, a Franco le basta con mostrar cómo esas problemáticas se filtran en lo cotidiano con honestidad y una mirada implacable sobre el poder y el deseo.

   Si nos detenemos en la pareja protagonista nos encontramos con una Jessica Chastain dando oxígeno a una mujer perteneciente a la élite cultural y económica estadounidense, una figura que parece moverse con naturalidad entre el privilegio, la sofisticación y una forma de poder que no necesita imponerse de manera explícita. Su personaje resulta inquietante precisamente porque cree estar actuando con generosidad y amor, incluso cuando ejerce un férreo control. Frente a ella, Isaac Hernández ofrece una interpretación notablemente física y vulnerable. Proveniente del mundo de la danza, su personaje encarna el sueño migrante en su versión más cruda: talento, disciplina y deseo de ascenso enfrentados a una estructura que lo admira mientras lo rebaja y mantiene en una posición subordinada. La cámara explota su expresividad corporal con inteligencia, también su frustración y su rabia.

   La relación entre ambos no se presenta como un simple romance y una atracción casi animal, sino como un acuerdo implícito lleno de ambigüedades de carácter moral. Dreams evita juzgar abiertamente a sus personajes y el director construye el conflicto desde lo cotidiano con una normalidad aparente mostrando a Fernando introducido ya en la sociedad y cumpliendo su sueño de bailarín, encuentros sexuales tórridos entre la pareja de amantes y una sensación de desasosiego y desconfianza que acabará revelando oscuros abismos de clase y posición dominante que parecen indicar un drama inminente. Lo que hace previsible el clímax final, pues el amor nunca se muestra como redención, sino como un espacio donde se reproducen las desigualdades del mundo exterior.

    La frialdad visual refuerza el tono del relato y obliga al espectador a ocupar una situación activa frente a lo que ve. Los estallidos emocionales alertan de una situación de dependencia peligrosa y Dreams avanza como una herida que se va abriendo lentamente. Así, la película se sostiene gracias a la tensión precisa y descarnada de Chastain y Hernández, dos intérpretes que no sólo dan vida a sus personajes, también a dos mundos irreconciliables. Dreams es una obra dura, elegante y profundamente política, que confirma a Michel Franco como un autor dispuesto a explorar las zonas más oscuras del deseo, los privilegios, las miserias cotidianas y el sueño como promesa universal tantas veces inalcanzable.

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