lunes, 12 de noviembre de 2018

"BOHEMIAN RHAPSODY" (Bryan Singer, 2018)


Explosivo artefacto musical
 “BOHEMIAN RHAPSODY”  êêê
(Bryan Singer, 2018)
   
  
    Biopic sobre la legendaria banda británica Queen y su carismático frontman Freddie Mercury. La película está dirigida por Bryan Singer (Sospechosos habituales, X-Men, Superman Returns: El Regreso, Valkiria) y narra el meteórico ascenso de la banda rock a través de sus míticas canciones y peculiar sonido, sus crisis cuando Freddie Mercury (Ramik Malek) quiso volar en solitario dejando que su vida viajara a lo loco y sin freno, y su triunfal reunión en víspera del multitudinario concierto Live Aid organizado por Bob Geldof, en donde el cantante, enfermo ya de sida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia. Bohemian Rhapsody se remonta al origen de la banda, que siempre se pareció más a una familia y que ha influido en varias generaciones de músicos formando parte ya del imaginario colectivo universal.


   El cine además de cultura y arte es también un negocio, y la película biográfica firmada por Singer tiene más de producto diseñado para asaltar las taquillas contando con el apoyo de los millones de fans que la banda tiene en todo el mundo, que de película escrupulosa sobre los avatares de Queen desde su fundación y haciendo un somero recorrido por su itinerario musical. Bohemian Rhapsody profundiza poco en la compleja personalidad de Mercury subrayando sus rasgos más superficiales, fachada que escondía una mente confusa, un carácter ambiguo y un cinismo tan fascinante en lo divertido como en lo trágico. Pero el caso es que la película resulta competente en su vertiente de explosivo espectáculo musical, realizando un sugerente recorrido por los temas más populares del grupo. 


    Rami Malek se impone como un clon casi perfecto de Mercury y su imponente caja de dientes, atrapando su aura magnética y su histrionismo, convirtiéndose en lo mejor de la función. El rodaje del film fue tortuoso, sufriendo cambios notables (de guión, de actor y de director) lo que sin duda ha influido en que la historia se quede corta para el cinéfilo impenitente pero muy atractiva para el público de multisalas.


"INFILTRADO EN EL KKKLAN" (Spike Lee, 2018)


Irregular y panfletario relato
“INFILTRADO EN EL KKKLAN” êê
(Mar Taragona, 2018)
     
  
    Plan oculto (2006) es la última gran película de Spike Lee hasta la fecha pero en el entreacto hasta esta última producción pudimos disfrutar de una película producida por Netflix muy decente titulada Rodney King (2017) sobre el taxista afroamericano apaleado por la policía en 1992 en Los Ángeles, y de dos jugosos documentales sobre las figuras de Michael Jackson, Bad 25 (2012) y del boxeador Mike Tyson, Mike Tyson: Undisputed Truth (2013), porque sobre el remake de Old Boy (2013) es mejor cubrirlo con un tupido velo. En su nueva película el director nacido en Atlanta se basa en el libro autobiográfico de Ron Stallworth  que narra una historia real que tuvo lugar a principios de los años 70, época de agitación social y tensiones raciales. Ron Stallworth (Jhon David Washington) se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Recibido con escepticismo y hostilidad por sus mandos y demás compañeros, Ron no se arruga y decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad infiltrándose en las filas del Ku Klux Klan.

  
   En clave de comedia negra, Spike Lee nos regala otra de sus películas doctrinarias y discursivas cercana al panfleto. Comprendemos y compartimos su rabia y temor ante un dirigente tan zafio, machista y racista como Trump –al menos el arriba firmante-, pero se equivoca al elegir una fórmula tan simple y lineal, sin apenas aristas. Lo de infiltrado es además, relativo, pues evidentemente el policía negro sólo mantiene conversaciones con el Klan por teléfono, mientras que es uno de sus compañeros blancos, agente al que da vida Adam Driver, el que se reúne con ellos en persona. Los subrayados resultan en muchos momentos molestos y muy tosca la retórica política. Lee intenta dar un poco de verosimilitud a Infiltrado en el KKKlan cuando al final muestra imágenes reales de lo acontecido el pasado año en Charlotteville, todo para hacer una torpe y nada sutil analogía del estado de las cosas en los Estados Unidos de la época en que sitúa su relato y la era Trump, uno de los momentos más siniestros y terribles de la historia de sus país.

viernes, 2 de noviembre de 2018

CRÍTICA: "EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN" (Mar Taragona, 2018)


Testimonio gráfico del horror
“EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN” êê
(Mar Taragona, 2018)
     
   
   Guardo una primera edición de El fotógrafo de Mauthausen (RBA, 2002) terrorífico y notable testimonio gráfico que comprende una serie de fotografías realizadas tomadas por las SS en ese campo de exterminio que se salvaron de ser destruidas por los nazis cuando se acercaba su derrota. La clave estuvo en Francisco Boix, preso español en ese terrible campo de la muerte y empleado en el laboratorio fotográfico que consiguió sustraerlas y con ayuda de otros compañeros ocultarlas durante años. Boix, que fue un testigo importante en el proceso de Nuremberg, una vez derrotados los nazis, captó, con la misma cámara utilizada por las SS, los últimos coletazos del horror y la libertad y dignidad recobradas.


    En la película de Taragona es Mario Casas quien da oxígeno al barcelonés  Francesc Boix (1920-1951) cuyo testimonio, insisto, fue determinante para condenar a muchos jerarcas nazis en los juicios de Nuremberg de 1946. A la película se le notan sus limitaciones de presupuesto aunque está rodada con un suficiente nivel técnico y artístico si pensamos el intrépido reto que supone recrear un acontecimiento histórico de esas dimensiones, aunque aquí lo que importa es narrar la hazaña de Boix como eje central. Así, aplaudo más la loable iniciativa de acercarnos a aquel espeluznante suceso real que los resultados conseguidos en cuanto a atmósfera y personajes, que salvo el subrayado sobre la personalidad determinante y digna del protagonista, el resto queda muy difuminado. 


   En El fotógrafo de Mauthausen no se profundiza en las reflexiones que plantea y todo lo que narra de un modo esquemático lo hemos visto ya en multitud de películas, aunque reconforta ver tras los títulos de crédito, algunas fotografías reales como la del cadáver desnudo del comandante del campo de concentración de Mauthausen-Gusen, Franz Ziereis, colgado por los prisioneros de Gusen I en la verja del campo.  

lunes, 29 de octubre de 2018

CRÍTICA: "LA NOCHE DE HALLOWEEN" (David Gordon Green, 2018)


 Una pesadilla recurrente
 “LA NOCHE DE HALLOWEEN”  êêê
(David Gordon Green, 2018)
    

   David Gordon Green cuenta en su irregular carrera con algunas películas decentes, Recuerdo, por ejemplo, Undertotw (2004), un drama ambientado en el sur de los Estados Unidos que narra la huida de dos hermanos del hogar tras la muerte de su padre. Tampoco estuvo nada mal Joe (2015) otro drama sureño protagonizado por Nicolas Cage que cuenta la vida de un ex presidiario y un joven de 15 años que desea huir de un hogar destruido por un padre alcohólico y que deciden colaborar en un plan que cambiará sus vidas.

  
   Secuela directa de la mítica película dirigida por John Carpenter en 1978 y que este año cumple su 40 aniversario. La noche de Halloween nos presenta a Jamie Lee Curtis enfundándose de nuevo la piel de Laurie Strode en un épico enfrentamiento con el psicótico enmascarado Michael Myers (Nick Castle). Laurie, logró escapar de la matanza provocada por Michael cuatro décadas atrás, pero el incombustible psicópata no ha olvidado aquel fatídico encuentro con la que fue la única superviviente. Laurie es ahora abuela y ha convertido su casa un bunker infranqueable… o eso cree ella. Pero cuando la amenaza de Myers es un hecho, tres generaciones de mujeres (abuela, madre e hija) se convertirán en la única esperanza de acabar con la eterna pesadilla que representa Myers.


   Para ser un producto mainstream he de reconocer que esta oportunista secuela me ha resultado muy entretenida, está dirigida de manera competente y contiene momentos muy conseguidos. Pero para ser sincero, de la retahíla de secuelas y revisitaciones del mito, fue el remake dirigido por Rob Zombie, Halloween, el origen (2007) el que más me ha gustado. No obstante, David Gordon Green opta por marcar el territorio para planificar un duelo crepuscular, rabioso y visceral: el de una Laurie Strode decidida a acabar de una vez por todas con esa bestia llamada Michael Myers en una venganza que además de contener su propia lógica interna, desnuda el espíritu más violento de los dos contendientes.

   
   La noche de Halloween de desarrolla con un aspecto formal y un clasicismo de otra época, pero contiene hallazgos muy originales como ese tenso y espeluznante prólogo que tiene lugar en el patio de la prisión donde Myers está recluido, y acierta diseñando escenas como la del ataque del psicópata a la pareja de periodistas en el lavabo de una gasolinera y sobre todo, el angustioso deambular de Myers hasta la casa de Laurie, un clímax bestial en donde tres enérgicas mujeres unidas por un vínculo de sangre abrirán las puertas del infierno al monstruo que perturba sus más recurrentes pesadillas.


miércoles, 24 de octubre de 2018

CRÍTICA: "ANIMALES SIN COLLAR" (Jota Linares, 2018)


 Los demonios del ayer
 “ANIMALES SIN COLLAR”  êê
(Jota Linares, 2018)
    

  Tras realizar los cortometrajes 3,2 (Lo que hacen las novias) (2011), Ratas (2012), Dead Celebrities (2014), Rubita (2014) y Pezuñas (2017), el director malagueño Jota Linares debuta en el largometraje con este thriller que nos sitúa en Andalucía y sigue a Abel (Daniel Grao) un político entregado a la lucha por los más desfavorecidos que acaba de hacer historia. Por su parte, su mujer, Nora (Natalia Molina) guarda un secreto que puede cambiarlo todo. La promesa de una nueva vida para ambos se ve truncada por la aparición de Víctor (Ignacio Mateos) un alto cargo caído en desgracia y de dos antiguos amigos, Virginia (Natalia Mateo) y Félix (Borja Luna), amistades de una época que desean olvidar.   

  
   Un poco frío me ha dejado la ópera prima de este director que cuenta con algún corto prestigioso, y que con las intrigas y la corrupción política como fondo se centra en la historia de una mujer, Nora (a quien otorga el oxígeno suficiente Natalia Molina), tan sacrificada, sufriente y siempre en la sombra de su ambicioso marido, pero guardiana de un lacerante secreto que permanece oculto debido a un chantaje, un secreto que puede dar al traste con la carrera de Abel, su amor y el hombre llamado a presidir la comunidad andaluza, sobre la que sobrevuelan los cuervos negros de los ERES y las orgías de coca y putas de muchos altos cargos de esa región. Adaptación libre de La casa de muñecas de Ibsen, el problema de Animales sin collar es que carece de garra, que su arco dramático no encuentra nunca un punto álgido de tensión, dolor ni desgarro, con personajes que naufragan entre las traiciones, las mentiras y los fantasmas del pasado que vuelven para ajustar cuentas, tan tópicas como las de aquellos criados con los señoritos andaluces.