Mentiras y falsas denuncias: una lacra que destroza vidas
LA CAZA (JAGTEN) êêêê
DIRECTOR: THOMAS VINTERBERG.
INTÉRPRETES: MADS MIKKELSEN, THOMAS BO LARSEN, ALEXANDRA RAPAPORT, LASSE FOGELSTROM, ANNIKA WEDDERKOPP.
GÉNERO: DRAMA / EE. UU. / 2013 DURACIÓN: 111 MINUTOS.
ESTRENO EN CINES: 19 DE ABRIL DE 2013.
Hay películas que te obligan a hacer una toma de conciencia, te cabrean, te zarandean, te golpean y te dejan una acidez de estómago difícilmente soportable. El director danés Tomas Vinterberg (Copenhague, 1969) vuelve para presentarnos una obra a la altura de su mejor creación, Celebración (1998), aquel musculoso drama firmado bajo el estricto decálogo de la corriente purista Dogma´95, un torpedo en la línea de flotación de una putrefacta y cínica burguesía y en toda la estructura imperante que, a falta de remedios, prefiere ignorar, no saber. Todavía recuerdo con pavor aquella denuncia atroz y radical sobre los abusos y los métodos de coacción de una jerarquía familiar amparada en el silencio, el miedo y la debilidad de las víctimas para descargar en ellas sus fracasos, complejos y trastornos.
De la obra posterior de Vinterberg sólo me resultó interesante Submarino (2010) crónica sobre dos hermanos que han crecido y viven en condiciones marcadas por las drogas y las dependencias. Todo aficionado esperaba que el guapo director nórdico nos volviera a sorprender con un nuevo drama psicológico sobre los aspectos más monstruosos de esta decadente sociedad.
LA CAZA nos narra la rutina de Lucas (Mads Mikkelsen) un profesor de cuarenta años que tras un divorcio difícil ha encontrado una nueva novia, Nadja (Alexandra Rapaport) y se dispone a reconstruir su relación con su hijo adolescente, Marcus (Lasse Fogelstrom). Lucas, tras cerrar el colegio donde impartía clases trabaja en una guardería donde es adorado por todos los niños. Pero un día, una mentira inocente y fortuita de de la pequeña Klara (Annika Wedderkopp) que se siente atraída por él y que es la hija de su mejor amigo, Theo (Thomas Bo Larssen) hace que Lucas sea acusado sin pruebas, salvo el confuso y teledirigido testimonio de la niña, por el más repugnante de los delitos. Cercana la navidad, sobre un paisaje nevado, la mentira se propaga como un virus. El estupor y el recelo se extienden por la pequeña comunidad, obligando a Lucas a luchar por salvar su vida y su dignidad.
Una verdadera conmoción me ha producido el visionado de esta magnífica película que ambienta su trama en un país desarrollado y una sociedad del bienestar tan hipersensibilizada con el tema de los abusos a menores. Al cinéfilo más impenitente la premisa le recordará el clásico de William Wyler La Calumnia (1961), o tal vez al excelente y escalofriante documental Capturing the Friedmans (Andrew Jarecki, 2002).
Sin embargo, a mi me ha llevado a evocar aquel gravísimo error judicial y a aquella (es decir, esta) asquerosa e histérica sociedad sin escrúpulos que diseminó sospechas absurdas y crucificó a una mujer, María Dolores Vázquez, por el asesinato de de la joven de 19 años Rocío Wanninkhof, basándose en prejuicios, el seguimiento asfixiante de una prensa amarillista y una deficiente investigación policial asentada en indicios inconsistentes y sin ninguna prueba concluyente. Una mujer inocente que fue condenada en un grotesco juicio con jurado popular y encarcelada durante diecisiete meses. Posteriormente fue absuelta por instancias superiores, pero el mal ya estaba hecho. Me pregunto cómo reaccionaron y se sintieron todas aquellas personas que la estigmatizaron y llamaron asesina, la prensa carroñera, la policía inepta, aquel juez peligroso y el contaminado jurado que la condenó tras ser detenido el verdadero culpable del asesinato, Tony King, que posteriormente también asesinaría en 2003 a la joven de Coin Sonia Carabantes, algo que ¿se podía haber evitado?
Seguramente igual que los miembros de la comunidad retratada por Vinterberg, trataron de pasar página como si nada hubiera pasado aun siendo conscientes de que su irracionalidad, su histeria y sus prejuicios destrozaron una vida, o tal vez sus convicciones no acaben nunca por desmoronarse y seguirán desconfiando de la víctima refugiándose en un axioma falso e insensato “Los niños nunca miente”. Pero todos sabemos que sí lo hacen, constantemente y de forma interesada. Los niños miente más que hablan, tienen una imaginación desbordante y casi nunca les hacemos caso salvo cuando lanzan –sabrá Dios por qué- una terrible acusación contra un adulto, y que por poco fundada que esta sea convertirá la vida de la persona señalada en un infierno. Lucas era el mejor profesor, el mejor amigo, el mejor vecino y el mejor amante, en pocas horas pasará de héroe a villano, sintiendo en sus carnes la frágil línea que lo separa todo.
Sé que al ver la película muchos espectadores se preguntarán si los daneses ignoran que existió Freud y nos dejó el psicoanálisis. Pienso que con lo narrado anteriormente ni una pizca de soberbia o frivolidad debería aflorar a la hora de valorar la denuncia que lanza LA CAZA. Somos unos seres poco evolucionados, muy primarios, a la mínima dejamos escapar la bestia que llevamos dentro para diseminar el odio y acorralar a la presa. Un trabajo superlativo de Mads Mikkelsen que hace frente a la injusticia con la mayor entereza y dignidad, que intenta controlar la desesperación con el apoyo sólo de su hijo y de algún amigo. Lucas ha quedado aislado, es señalado, humillado y golpeado, siente impotencia porque hasta su novia duda de él, hace brotar la rabia en algunos momentos sintiendo las puñaladas traperas de la traición, y maneja con cierta contención un asunto que le dejará desfondado. Vinterberg demuestra una vez más lo buen director de actores que es y se desenvuelve de forma brillante manejando la tensión, poniendo el dedo en la llaga de las denuncias falsas (tan de moda en el tema de los abusos y los maltratos) y las sospechas ciegas que tanto daño hacen.
La culpabilidad de los niños es muy relativa ante la reacción exaltada y la mentalidad calenturienta de los adultos que dan pábulo a sus mentiras e inaccesible imaginación. Cualquiera puede ser detenido por una mentira o una denuncia falsa y todo el mundo es culpable hasta que no se demuestra lo contrario, de ahí la importancia de un film que puede ser tomado como un oportuno documento social (está inspirado en hechos reales) y la valentía de un cineasta que clausura la cinta con un disparo que roza la cabeza de Lucas, una advertencia de que la caza nunca cesa.




















































