lunes, 23 de julio de 2018

“PERDIDO” (Christian Carion, 2017)


   La venganza de un padre coraje
 PERDIDO  êê
(Christian Carion, 2017)
    

El director francés Christian Carion cuenta con una filmografía digna aunque todavía no nos ha entregado una obra que perdure en la memoria. Debutó en el año 2001 con la comedia rural Una chica de París, y su siguiente película, Feliz Navidad (2005), que cuenta cómo durante la Navidad de 2014, a principio de la Primera Guerra Mundial y en distintas zonas del frente, soldados alemanes, escoceses y franceses aparcan sus diferencias para celebrar juntos la Nochebuena. Su filmografía queda completada con el irregular film de espionaje El caso Farewell (2015) y el drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial Mayo de 1940 (2015).


     Julien (Gillaume Canet) es un padre muy ocupado que hace numerosos viajes por el mundo, pero la pasión que siente por su trabajo le ha distanciado de sus seres queridos. Lleva tres años divorciado, y desde entonces sólo ha visto a su hijo en contadas ocasiones. Pero cuando éste desaparece, se ve obligado a aparcar su vida profesional, y comienza entonces a descubrir muchas cosas sobre su exmujer y su hijo. Un terrible sentimiento de culpa le invade, y decide encontrar a su hijo al margen de la policía cueste lo que cueste. 


    Contando de nuevo con su actor fetiche, Guillaume Canet (que ni siquiera se había leído el guión) Perdido es la película más flojita que Carion nos ha entregado hasta la fecha, debido sobre todo a un libreto formulista y poco imaginativo. En realidad, la función no aporta nada novedoso y la historia transita por ese páramo tan trillado en el cine y la literatura del padre coraje y egoísta que vive distanciado de su familia hasta que un suceso dramático le pone en bandeja la expiación convirtiéndose en un vengador astuto e implacable.


     Aunque el relato arranca de manera interesante con la llegada de Julien a un paisaje nevado donde vive su ex con su nueva pareja, que se pueden explicar quién puede haber secuestrado a su hijo. Pero a medida que avanza la acción el film va perdiendo tensión y se convierte en una historia de venganza rutinaria (con alguna pista falsa) sólo sostenida por Canet y mínimamente por la presencia de una Melanie Laurent rebosante de rencor que ha hecho su vida con la herida del pasado. Intuimos que la profesión de Canet es espía, pero esto nunca queda claro. Poco importa porque en su particular descenso a los infiernos en esa especie de guarida del mal, obtendrá por fin la redención soñada.

miércoles, 18 de julio de 2018

“LA PRIMERA PURGA: LA NOCHE DE LAS BESTIAS” (Gerard McMurray, 2018)


LA PRIMERA PURGA: LA NOCHE DE LAS BESTIAS  êê


    Precuela de la trilogía compuesta por The Purge: La noche de las bestias (2013), Anarchy: La noche de la bestias (2014) y Election: La noche de las bestias, todas dirigidas por James DeMonaco, que ahora le pasa el testigo a Gerard McMurray. La trama nos cuenta cómo para mantener la tasa de criminalidad por debajo del 1%, los Nuevos Padres Fundadores de América ponen a prueba una teoría sociológica que da rienda suelta a todo tipo de agresividad durante una noche en una comunidad aislada. Pero cuando la violencia de los opresores se encuentra con la ira de los marginados, el vandalismo explotará más allá de las fronteras “experimentales” para extenderse por todo el país. Detrás de toda tradición, hay una revolución. Así descubrimos cómo toda una nación entera abrazó una brutal celebración anual: 12 horas de impunidad criminal sin límites.

    
  Segundo largometraje del director McMurray que debutó el pasado año con la producción Netflix Código de silencio, película que centra su acción en el mundo de los aspirantes a entrar en las fraternidades universitarias. La primera purga: La noche de las bestias contiene un exceso de verborrea huera y menos acción sádica que las anteriores entregas de la franquicia, pero es que además cuenta con una burda puesta en escena y un guión rebosante de clichés. Como siempre, estamos en un futuro distópico en donde la rapiña y falta de escrúpulos del hipercapitalismo salvaje ha colapsado los Estados Unidos, aumentando las desigualdades sociales.


   De ese caldo de cultivo nace La Purga, en donde una noche al año están permitidas todo tipo de bestialidades. Aquí la denuncia a la era post Trump es más que evidente, con ese barrio insular y marginal de mayoría afroamericana llamado Staten Island, que queda cerrado para que sus habitantes, de una clase social pobre, liberen sus más bajos instintos. La película aporta poca novedad con respecto a lo ya visto: un nuevo partido ha desplazado a Republicanos y Demócratas, la irrupción de grupos supremacistas y que los personajes son en su mayoría afroamericanos y latinos que quieren desatar su ira por la falta de empleo, oportunidades y la visión de un futuro de color hormiga. En fin, un nada sutil homenaje al blaxploitation de los 70.

EL RASCACIELOS" (Rawson Marshall Thurber, 2018)


EL RASCACIELOSê


     Con un póster que parece homenajear a La jungla de cristal y un argumento mezcla de la citada película y El coloso en llamas, este artefacto dirigido por el mediocre Rawson Marshall Thurber nos narra cómo Will Sawyer (Dwayne “The .Rock” Johnson), antiguo líder del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI y veterano de guerra del ejército de los Estados Unidos, tras perder una pierna en acto de servicio, se encarga ahora de evaluar la seguridad de los rascacielos. Tras un viaje a China, se ve incriminado en el incendio del edificio más alto y seguro del mundo. Perseguido y la fuga, Will deberá encontrar a los que le han tendido la trampa, limpiar su nombre y rescatar a su familia atrapada en el interior del rascacielos en llamas


     Dwayne Johnson, el action hero de moda, no es Bruce Willis ni mucho menos Steve McQueen ni Paul Newman, está muy lejos de la socarronería hiriente del primero y de las dotes interpretativas de los otros dos, pero ahí le tenemos entre los actores mejor pagados de Hollywood protagonizando siempre pestiños como el que nos ocupa, lo que dice mucho del nivel cultural de la aldea global. The Rock aporta músculos, pero sus recursos dramáticos  son tan limitados que sólo le ofrecen trabajos con diálogos parcos y simplones ajustados a su mínima expresión. El rascacielos, tan poco original como su título, cuenta con un argumento torpe y los escasos momentos de humor vienen a cuento de la pierna ortopédica multiusos que lleva el protagonista. Nadie se cree su matrimonio con una Neve Campbell muy operada, y uno acaba aburrido de las peleas cuerpo a cuerpo y los efectos visuales que dejan a los personajes colgando en el vacío. Pirotecnia, fuego, destrucción y algún chiste malo es todo el inventario de un film cansino que reta de manera ridícula todas las leyes de la física. Lo peor es que da la impresión de que sus responsables se toman en serio la tontería.


sábado, 14 de julio de 2018

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: “9 SONGS” (Michael Winterbottom, 2004)


     
    En el año 2004 el británico Michael Winterbottom nos sorprendió con esta tórrida historia que fusiona el drama, el musical, el romance y el erotismo para plasmar en imágenes la magnífica novela “Plataforma” de mi admirado escritor francés Michel Houellebecq. El resultado es un irregular relato que nos presenta a Lisa (Margo Stilley) una estudiante estadounidense que está pasando un año en Londres. Matt (Kieran O`Brien) la conoce en un concierto de Black Rebels Motorcycle en Brixton Academy y se enamora de ella.


     Su relación sentimental está jalonada de canciones de las bandas a cuyos conciertos asisten: la citada Black Rebel Motorcycle Club, The Von Bondies, Elbow, Primal Scream, The Dandy Warhols, Super Furry Animals, Franz Ferdinand y el omnipresente Michel Nyman. Digamos que el guión (por llamarlo de alguna manera) lo firma el mismo director y que Houellebecq se desentendió del proyecto porque tenía su propia visión cinematográfica para su novela. Así, con una narrativa en forma de flashbacks, la película avanza con Matt cumpliendo su sueño de viajar por la Antártida, recordando su relación amorosa con Lisa y divagando sobre las relaciones humanas.


     Según nos cuentan, los diálogos fueron fluyendo a medida que se filmaban las escenas, de forma espontánea y con la interacción y complicidad del director y la pareja de intérpretes practicando sexo explícito. Durante la narración se suceden cortes abruptos que alternan planos del paisaje helado del continente blanco con planos de conciertos, pero también lo que constituyó la banal rutina de una pareja de amantes, incluida su sexualidad, a la que se la quiere dotar de un clima poético. Con un estilo semidocumental y un precario argumento, Winterbottom trata de alejarse de los estereotipos sexuales del cine para profundizar en una sensibilidad tan bella e intimista como impostada, tal vez por el temor a caer en la obscenidad. El problema de 9 Songs es que es una historia mínima y sus personajes resultan  muy planos y carentes de atractivo, por lo que a uno no le queda más remedio que concentrarse en la música y las hermosas imágenes de la Antártida (que sirve de gélida metáfora para el recuerdo de un ardiente romance), pues el sexo sin ambages de la función no invita ni siquiera al consuelo del onanismo. 



    

martes, 10 de julio de 2018

"OCEAN´S 8" (Gary Ross, 2018)


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(Gary Ross, 2018)
    
   
   Secuela femenina de la saga creada por Steven Soderberg que en esta ocasión dirige Gary Ross (Los juegos del hambre, Los hombres libres de Jones) para contarnos que ahora las reinas del robo son mujeres. Veamos: Debbie Ocean (Sandra Bullock) acaba de salir de la cárcel y ya tiene en mente el robo del siglo en Nueva York junto a su mano derecha, Lou (Cate Blanchett). Su objetivo será hacerse con un valioso collar Cartier que llevará Daphne Kluger (Ann Hataway) durante la Gala MET, un importante evento benéfico anual que marca el inicio de la temporada en la industria, y que es conocida por la asistencia de una multitud de estrellas y celebridades. Para llevar a cabo su plan, Debbie y Lou reclutarán a Nine Ball (Rihanna), Amita (Mindy Kaling), Constance (Awkwafina), Rose (Helena Bonham Carter) y Tammy (Sarah Poulson). Pero las sospechas de un agente de seguros, John Frazier (James Corden) pondrán en riesgo el meticuloso plan trazado por la banda de atracadores.


    Debbie, como hermana de Danny Ocean, personaje que interpretara George Clooney, y teniendo a su lado a Lou, que asume el rol que jugara Brad Pitt en su día, son dos chicas guerreras al mando de una cuadrilla de habilidosas féminas que ahora no tienen como objetivo un casino sino un colgante Cartier valorado en 150 millones de dólares, una carísima joya rebosante de pedruscos que sirve de gancho para que entre en juego una fantástica Ann Hataway.


    La función y el catálogo de actrices más o menos exuberantes sólo tienen como coartada subirse a la ola de visibilidad femenina que nos invade (cosa que me importa un carajo) sin aportar novedades a una fórmula ya muy gastada tras la trilogía firmada por Soderberg. Con un guión ñoño, hay decenas de películas de ladrones de guante blanco mejor que este film de Ross, qué sólo puede presumir de sofisticación para adornar a una pasarela de actrices veteranas (y amantes del botox) y otras más jóvenes y lozanas con las dotes interpretativas justitas. Un previsible happy end clausura una película francamente olvidable. 


martes, 3 de julio de 2018

CRÍTICA: "SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO" (Stefano Sollima, 2018)

Digna continuación
SICARIO: EL DÍA DEL SLDADOêêê
DIRECTOR: STEFANO SOLLIMA.
INTÉRPRETES: JOSH BROLIN, BENICIO DEL TORO, MATTHEW MODINE, CATHERINE KEENER, ISABELA MONER.
GÉNERO: TERROR / EE.UU. / 2018 / DURACIÓN: 126 MINUTOS.


    Sigo la carrera del director italiano Stefano Sollima desde su ópera prima A.C.A.B: Al Cops Are Bastards (2012) un contundente relato sobre tres policías antidisturbios en su rutina diaria en contacto con la violencia. Una interesante película que ni siquiera llegó a estrenarse en nuestro país. Tras dirigir la excelente serie de televisión Gomorra, que comenzó a emitirse en 2014 y está basada en la magistral novela de Roberto Saviano, dirigió la que para este cronista es hasta ahora su mejor film, Suburra (2015) que nos muestra cómo la vida política, empresarial y criminal se retroalimentan formando una maraña bien trenzada de chantajes, amenazas, corrupción y asesinatos. 

  
  Secuela de la película dirigida con nervio por el director canadiense Denis Villeneuve en 2015, vemos como la guerra contra el narcotráfico se ha intensificado en la frontera que separa los Estados Unidos con México a medida que han comenzado a traficar con terroristas. Para hacer frente a esta guerra, el agente federal Matt Graver (Josh Brolin) vuelve a formar equipo con el volátil sicario Alejandro Gillick (Benicio del Toro).

    
   Sicario no está, al menos para quien esto firma, entre las mejores películas de mi adorado Denis Villeneuve, pero sí fue un artefacto entretenido y musculoso tanto en su vertiente de drama como de acción. Sollima raya prácticamente a la misma altura en esta continuación que prescinde de la idealista agente federal a la que daba vida Emily Blunt, pero incorpora a veteranos como Matthew Modine y Catherine Keener, el primero como secretario de defensa, y la segunda como su mano derecha. Contando de nuevo con el concurso del guionista Taylor Sheridan, Sicario: El día del soldado es más un thriller dramático que de acción, aunque las contadas secuencias de verdadera acción están muy bien planificadas. No obstante, el elemento más desolador que apunta la película es que dentro del tráfico de personas en la frontera con México se están colando también terroristas del ISSIS, lo que obliga a la DEA a romper toda regla moral. Así, ante un atentado en suelo estadounidense, el agente federal Matt Graver recurre de nuevo al sicario Alejandro Gillick, que propone como estrategia secuestrar a la hija adolescente de un narco.

     
   El combo de intérpretes que incluye el film es muy prestigioso, pero la función alcanza su mayor nivel cuando fija su mirada en Benicio del Toro, poniendo énfasis en su insaciable sed de venganza, en un dolor punzante que va más allá de la vida. Sin familia, asesinada por un capo del narcotráfico, y la plena consciencia de que en la frontera la vida no vale nada, le basta con entrecerrar los ojos, soltar varias frases de forma lacónica y prolongar los silencios para abrir en el espectador un abismo de lacerantes emociones.


   Sicario: El día del soldado está rodada con frialdad y tensión contenida, pues a pesar del aterrador comienzo con esa madre protegiendo inútilmente con su cuerpo a su hija frente a un terrorista islamista, no busca nunca el impacto efectista ni melodramático, un acierto del guionista a pesar de que el libreto es el elemento más débil del relato. Con una ondulante, por momentos tormentosa partitura de la violonchelista Hildur Guonadottir (colaboradora del recientemente fallecido Jóhan Jóhannsson), Stefano Sollima aproxima al espectador a un infierno donde no existen las coartadas morales, ni la compasión, ni el idealismo. Una guerra sin cuartel que sólo arroja perdedores. Buena peli.