“PUEDES VERLO TODO)” êêêê
(YOU CAN SEE
EVERYTHING)
DIRECTOR: Nathan Fielder,
Lance Oppenheim.
INTÉRPRETES: Nathan Fielder,
Elizabeth Holmes, Billy Evans, Amanda Seyfried, Christopher Abbott.
GÉNERO: DOCUMENTAL / DURACIÓN: 174 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 2026
Hay un planteamiento realmente interesante en la propuesta de Nathan Fielder y Lance Oppemheim: 34 días antes de ingresar en prisión para cumplir su condena por fraude, la famosa empresaria de Silicon Valley Elizabeth Holmes, fundadora de la empresa tecnológica de análisis de sangre Theranos, acepta que un equipo cinematográfico documente su vida privada. Lo que inicialmente parece una oportunidad para reconstruir su imagen pública termina convirtiéndose en una experiencia mucho más compleja, en la que también se cuestiona la propia naturaleza del documental y la relación entre cineasta y personaje.
La historia de Elizabeth Holmes y Theranos es lo suficiente mente conocida como para pensar que poco podía añadirse cinematográficamente a uno de los fraudes empresariales más escandalosos de la historia reciente. No obstante, Fielder y Oppenheim encuentran una perspectiva insólita: convertir a la propia protagonista en objeto de observación, concediéndole un espacio de intimidad desde el que pretende reconstruir su identidad y cuestionar el relato público que la ha condenado.
El documental comienza como una aproximación contemplativa a los últimos treinta y cuatro días de libertad de Holmes antes de su ingreso en la cárcel. Su convivencia familiar, su relación con su pareja Billy Evans y su aparente disposición a mostrarse sin reservas constituyen el material de una representación que pronto comienza a revelar sus contradicciones. Porque la transparencia que proclama la protagonista parece inseparable de una calculada voluntad de controlar su imagen.
Así, Puedes verlo todo fascina por su extraordinaria ambigüedad psicológica. Fielder, con una presencia deliberadamente inexpresiva y un interrogatorio afilado como un bisturí, confronta las declaraciones de Holmes con sus propias contradicciones. Oppenheim, por su parte, crea una puesta en escena de notable estilización visual, mediante encuadres cerrados, acercamientos inquietantes a los rostros y una atmósfera doméstica que adquiere progresivamente una dimensión perturbadora.
Pero la película trasciende el retrato de una empresaria de éxito finalmente condenada. Su verdadero interés termina siendo la dificultad de establecer dónde comienza la interpretación y dónde acaba la impostura. El dispositivo documental tampoco permanece neutral: los cineastas participan de aquello que registran y quedan expuestos a las estrategias de seducción, manipulación y representación de sus protagonistas.
Su extensa duración permite que esta experiencia evolucione hacia territorios sorprendentes modificando incluso la naturaleza del relato. La película no busca ofrecer una explicación definitiva de Holmes ni proporcionar una reparación moral a su figura. Tampoco debe confundirse la complejidad humana del personaje con una relativización de sus responsabilidades.
Puedes verlo todo es un ejercicio cinematográfico tan desconcertante como intelectualmente estimulante. Un estudio sobre el narcisismo, la credulidad y la fabricación de identidades públicas que nos demuestra que, incluso cuando una cámara parece tener acceso a la realidad, mirar no equivale necesariamente a comprender. Después de un fraude envuelto con una apariencia de verdad, la película convierte la propia búsqueda de la verdad en otro ejercicio de manipulación. Y no deja completamente a salvo de esa sospecha ni siquiera a los cineastas.
En el documental aparece Amanda Seyfried, que interpreto a Elizabeth Holmes en la serie The Dropout (2022), por la que obtuvo un Emmy y un Globo de Oro. Y una de las situaciones más fascinantes consiste en contemplar a la auténtica Holmes viendo imágenes de Seyfried interpretándola. Se produce así un juego de espejos extraordinario: la persona observa su representación y nosotros vemos la reacción de ambas. Cuando Holmes ingresa en prisión, Seyfried pasa, junto a Christopher Abbott, a representar situaciones y conversaciones que Fielder no pudo filmar.
La reconstrucción deja de ser un simple
recurso narrativo y se convierte en una introspección sobre los límites de la
verdad documental. Hasta el punto de que Seyfried termina cuestionándose la legitimidad
de su propia interpretación en The Dropout: ¿hasta qué punto una actriz puede
atribuir pensamientos, intenciones y comportamientos de una persona real? ¿Cuándo
la dramatización en un biopic comienza a sustituir a la realidad? Puedes
verlo todo es un artefacto extraño, laberíntico y cautivador con muchas capas y
lecturas sobre la manipulación, la verdad y ese ojo de cíclope que es la cámara. Dejando claro que el
formato documental es el más ficcional de todos los dispositivos.



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