Una absoluta loa al trabajo de los Mossos
“CRONOS” êê
DIRECTOR: Fernando González Molina.
INTÉRPRETES: Enric Auquer, Diana Gómez, Xavi Sáez,
Mónica López, Pablo Derqui, Israel Elejalde. José Pérez Ocaña.
GÉNERO: Thriller-terrorismo / DURACIÓN: 118 minutos /
PAÍS: España / AÑO: 2026
Preguntándome qué necesidad había de rodar esta película entré en el cine y cuando salí de la sala ya tenía la respuesta para esa intrigante pregunta: aunque la película está dedicada a las víctimas del atentado yihadista del 17 de agosto de 2017 en las Ramblas de Barcelona, pronto me convencí de que eso era sólo una mínima coartada moral para realizar un ejercicio de exaltación suprema a la impagable y sufrida labor a los Mossos d’Escuadra, los héroes encargados de dar caza a los terroristas y resolver el caso. ¿Quiénes iban a hacerlo, si allí el resto cuerpos policiales de ámbito estatal pintan muy poco? Tan poco como pintan en la película los perfiles de los terroristas y la llamativa carencia de un enfático y solemne homenaje a las víctimas. Asunto que puedo valorar, que me resulta cuestionable, pero que me importa un carajo en función de la calidad de la película.
En Cronos, Fernando González Molina aborda aquellos atentados de Barcelona, Cambrils y la explosión de una casa en Alcanar con una perspectiva alejada deliberadamente del grotesco espectáculo. El propio título alude a la operación policial (que duró 124 horas) desplegada para localizar a los responsables, y es precisamente la investigación la que ocupa el centro de la película. Habrá quien encuentre pertinente esta decisión: en lugar de recrearse en la violencia explícita, González Molina convierte la persecución de los terroristas -por cierto, de origen marroquí- y el trabajo de ese cuerpo de seguridad en el eje de un relato coral.
La película articula varias tramas paralelas, cambios de escenario (las Ramblas, Ciutat Vella, Cambrils) y numerosos personajes, aunque quien tiene el protagonismo es el jefe de los Mossos, Jaume, un Enric Auquer sobreactuado, excesivamente histriónico. Se trata de ofrecer una visión amplia de aquellos días de desconcierto, miedo y tensión. Esta estructura contribuye a transmitir la dimensión colectiva de la tragedia, aunque también constituye una de sus principales debilidades. La narración se dispersa con frecuencia y algunos personajes quedan esbozados de manera superflua. El conjunto adquiere un cierto tono de telefilm, especialmente por una puesta en escena funcional que raramente encuentra un sello propio.
Con todo, Cronos posee una virtud que merece ser subrayada: la contención. González Molina comprende que no necesita convertir las Ramblas en un escenario de acción ni explotar de forma evidente y morbosa el sufrimiento de las víctimas para generar tensión. El drama surge de la incertidumbre, el caos, la exigencia y la persecución. Lo que se echa de menos es un mayor y sentido tributo a aquellas almas inocentes que vieron segadas sus vidas simplemente por estar paseando por el lugar y el instante del atentado.
Cronos está lejos de ser una
película conseguida, tampoco es un bodrio. Estamos ante una reconstrucción
sobria, irregular, realizada con pudor y ritmo, de una tragedia que habría sido
muy fácil convertir en mercancía emocional y que seguramente se apoya en los
testimonios de las personas implicadas. Insisto, el director parece más
interesado en que esa reconstrucción resulte más clara y verosímil que en
imprimirle una mirada propia. Aunque tampoco creo que, con esta película sobre el origen de un
trauma colectivo y una herida que todavía supura, que está contemplada
exclusivamente desde una óptica policial y que carece de un eficaz arco
dramático, aspire a dejar una huella cinematográfica indeleble.









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