Nada nuevo bajo el sol
“PSYCHO KILLER” êê
DIRECTOR: Gavin Polone.
INTÉRPRETES: Georgina
Campbell, James Preston Rogers, Grace Dove. Malcolm McDowell, Logan Miller,
David Tomlison.
GÉNERO: Thriller-Terror / DURACIÓN: 92 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 2026
Psycho killer, ópera prima de Gavin Polone, es un thriller de terror bastante curioso, sobre todo por su larga gestación y la expectativa generada al estar escrito por el guionista de Se7en. La historia sigue a una policía de la patrulla de carreteras Jane Archer (Georgina Campbell), cuyo marido, perteneciente al mismo cuerpo policial, es asesinado en su presencia tras parar a un vehículo cuando se encontraba en un control. A partir de ahí, inicia una obsesiva persecución para capturarlo y descubre que el criminal, Psycho Killer (James Preston Rogers) no es un asesino cualquiera, que está vinculado a rituales y símbolos satánicos dejando a su paso un reguero de cadáveres y tiene un plan mucho más grande (y destructivo) que simplemente matar.
Esencialmente estamos ante un duelo psicológico (también físico) entre el asesino y la mujer policía deseosa de vengar el asesinato de su marido, con una historia que juega con elementos de la road movie, el thriller criminal y el terror satánico. Psycho Killer es un proyecto maldito: el guión se escribió alrededor de 2007. Estuvo casi 20 años en desarrollo. Pasó por varios directores y versiones antes de rodarse. Sabemos que este tipo de proyectos largos y suspendidos en el tiempo suelen generar muchas expectativas, pero acaban generando problemas creativos.
La función está muy influenciada por thrillers siniestros como Se7en: historia de asesino serial, thriller de persecuciones, y el intento de aportar una lectura psicológica, pero con elementos del slasher. El resultado no es convincente pero tampoco tan desdeñable, aunque se entiende la decepción por tratarse de un guionista de culto, ser un proyecto largamente esperado, contar con una premisa potente (asesino ritualista más venganza), y una estética oscura. Estamos de acuerdo en que el resultado es el de un thriller genérico, con perfiles de personajes poco desarrollados y sin la fuerza psicológica de otras obras míticas del género.
Lo mejor lo encontramos en la sugerente premisa, un punto de partida que debería haber dado mucho más juego. Además, el toque de rituales y simbolismo satánico sugiere algo más ambicioso que el típico slasher. Sobre el papel, existía un potencial para crear un thriller siniestro con identidad, Si la película se sostiene con cierta dignidad es gracias a Georgina Campbell, que aporta gravedad, hace creíble la obsesión del personaje herido íntimamente y eleva algunas escenas que en el guión son bastante flojas. Sin ella, el film se habría derrumbado casi por completo.
También encontramos destellos de atmósfera. La película crea cierta inquietud, insinúa algo perturbador y juega acertadamente con el fuera de campo. Que Andrew Kevin Walker haya firmado el libreto resulta chocante, tiene talento para mucho más: los personajes son arquetípicos, los diálogos son funcionales, sin filo ni personalidad, sin apenas profundidad psicológica. Un thriller de estas características triunfa o pierde por el carisma de su villano… y aquí falla: motivaciones difusas o poco interesantes, presencia convencional sin aristas y nada icónico con el uso trillado de una máscara. Nunca llega a dar miedo ni transmitir fascinación.
También el tono resulta inconsistente sin saber a qué atenerse: ¿thriller psicológico? ¿Slasher? ¿Terror ocultista? Una mezcla de todo sin una integración consistente con el componente satánico que actúa más como una ocurrencia que como algo plenamente pensado. No hay complejidad moral y abundan los clichés. Centrándonos en el ritmo, hay tramos largos sin tensión, la investigación avanza con poco dinamismo y escenas que apenas sugieren. Es decir, para un metraje de 91 minutos, la acción se siente un poco pesada.
Dirigiendo la mirada a la dirección de Gavin Polone, observamos una puesta en escena bastante genérica (tanto como el título), sin un estilo visual identificable y sin momentos realmente memorables. Coincidiremos en que no existe nada que esté mal ejecutado, pero tampoco hay nada destacable. Psycho Killer es el clásico tipo de película que debería haber sido mucho mejor de lo que finalmente es porque contaba con una buena base, una sólida actriz protagonista y un gran escritor detrás.
Sin embargo, el guión de Andrew Kevin Walker
carece de alma, el villano es poco carismático y cuenta con una dirección muy
convencional. Si te gusta el género, seguro que tendrás curiosidad y tampoco te
quedará la sensación de haber perdido el tiempo, de que te han estafado. Psycho
Killer se deja ver, pero se olvida al instante. No nos extrañemos de que dentro
de varias décadas sea reivindicada como una auténtica cult movie. Pero yo no lo veré.



















































