El alto precio del éxito
“BLOODY TENNIS” êêê
DIRECTOR: Nikias Chryssos.
INTÉRPRETES: Sandra Guldberg Kampp, Elina Löwensohn,
Tracy Gotoas, Helena Zangel, Zlatko Buric, Lily Taieb, Lucie Zhang.
GÉNERO: Terror / DURACIÓN: 90 minutos / PAÍS: Alemania / AÑO: 2026
Bloody Tennis es una coproducción alemana-española rodada en Colonia y Gran Canaria con un metraje ajustado y dirigida por Nikias Chryssos (The Bunker y A Pure Place). Se estrenó en el Festival de Locarno, pero también ha sido proyectada en el Festival de Sitges y el Fantastic Fest, donde se alzó con el premio al mejor director. Su estreno en Alemania está previsto para diciembre, lo que no sabemos es cuándo estará disponible en España o si lo hará directamente en alguna plataforma.
La protagonista, Sophie (Sandra Guldberg Kampp) procede de Detroit y es admitida en una exclusiva y elitista academia de tenis situada en el sur de Europa (se supone que en España), donde la competitividad entre las jóvenes tenistas adquiere dimensiones cada vez más violentas en un lugar que esconde unas prácticas muy siniestras.
Bloody Tennis parte de una idea tan prometedora como disparatada: convertir una academia de tenis de élite en un territorio de supervivencia donde la obsesión por triunfar termina borrando cualquier límite moral. Nikias Chryssos, firmante de la inclasificable The Bunker, vuelve a moverse en ese territorio fronterizo entre el horror, la sátira y el absurdo.
La película utiliza el deporte como una pequeña sociedad cerrada, regida por la disciplina, la rivalidad y una concepción casi religiosa del éxito. Sophie descubre que detrás de la excelencia deportiva hay una maquinaria mucho más siniestra, en la que las aspirantes a jugar en Wimbledon son también piezas intercambiables y prescindibles de un sistema brutal.
Chryssos no parece interesado en realizar un terror convencional. La violencia, el gore, el humor negro y cierta estética deliberadamente excesiva convierten Bloody Tennis en una especie de cuento cruel sobre la competitividad contemporánea regada con sangre, vísceras y momentos repulsivos cercanos al body horror. El tenis proporciona además una iconografía peculiar: raquetas (cuyas cuerdas están fabricadas con un elemento mu particular), pistas impecables, uniformes y gestos de disciplina social que contrastan con la progresiva aparición de una violencia bestial.
El resultado es una película extraña que se
desarrolla en una residencia que contiene una amenazadora atmósfera de culto
peligroso, provocadora y conscientemente excesiva, más cercana siempre al cine de
género europeo de vocación autoral que al vulgar slasher. Tal vez su
mayor interés consiste precisamente en llevar hasta el extremo y más allá una
idea absurda sin renunciar a una cierta lectura sobre el alto precio del éxito.
Y el terror es el género que mejor y más despiadadamente explora esos lúgubres
parajes.


































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