sábado, 1 de agosto de 2026

CRÍTICA: "ROSE OF NEVADA" (Mark Jenkin, 2025)

 Melancólica fantasmagoría

“ROSE OF NEVADA”  êêê

DIRECTOR: Mark Jenkin.

INTÉRPRETES: George McKay, Callum Turner, Rosalind Eleazar, Emily Daglish-Laine, Francis Magee, Edward Rowe, Mary Woodvine.

GÉNERO: Drama-fantástico / DURACIÓN: 114 minutos / PAÍS: Reino Unido / AÑO: 2025

    Vista en el Atlantida Film Fest de Filmin, el tercer largometraje de Mark Jenkin nos sitúa en un olvidado pueblo pesquero donde un barco aparece misteriosamente en el puerto. El Rose of Nevada, perdido en el mar con todos sus tripulantes hace 30 años, ha regresado. Para los pocos que lo recuerdan, es una señal: la pequeña embarcación debe hacerse a la mar, quizá entonces cambie la suerte de la devastada aldea. Nick (George McKay) acepta un trabajo a bordo del barco en un intento por mantener a su familia. Junto a él, un recién llegado, Liam (Callum Turner), se une a la tripulación, desesperado por escapar de su pasado. Se hacen a la mar, y tras un exitoso viaje, regresan a puerto. Pero algo va mal. Han retrocedido en el tiempo y los aldeanos los reciben como si fueran la tripulación original.

    Rose of Nevada con su temática de viajes en el tiempo, su tono conceptual lofi y su peculiar y atmosférico microcosmos confirma a Mark Jenkin como uno de los cineastas británicos más interesados en convertir el paisaje en un estado mental. Lejos de cualquier narración convencional, la película propone un viaje de resonancias íntimas donde la frontera entre la memoria, el deseo y la imaginación permanece deliberadamente difusa. El resultado exige que el espectador esté dispuesto a aceptar esta incertidumbre como una forma de conocimiento.

     Jenkin filma con una sensibilidad muy física, casi táctil. Cada textura, cada silencio y cada cambio de luz parecen contener una historia oculta. El paisaje marítimo deja de ser un simple decorado para convertirse en un organismo vivo que dialoga con sus personajes, reflejando sus pérdidas y anhelos. Esta apuesta por contemplación ralentiza el ritmo, aunque también dota a la función de un extraño embrujo.

   Tal vez lo más valioso de Rose of Nevada resida en no ofrecer respuestas fáciles a través de su difusa narrativa y el juego espacio-temporal. Su aparente hermetismo nunca es gratuito, sino la consecuencia lógica de una mirada que entiende el cine como una experiencia sensorial antes que narrativa. Hay ecos del folclore, del cine experimental y del romanticismo británico, integrados con una notable coherencia formal.

    Rose of Nevada está lejos de ser una película redonda, lo que más poso me dejará es el trabajo austero y emocional de George McKay y el sentido melancólico de Jenkin como reflejo seguramente de sus recuerdos y que se refleja en el ánimo mustio del relato. No es una obra destinada a todos los públicos. Quienes busquen una historia lineal probablemente salgan frustrados. Sin embargo, quienes acepten su cadencia pausada encontrarán una película de imágenes perdurables, tan enigmática como intensamente evocadora.