viernes, 6 de junio de 2014

CRÍTICA DE: "MALÉFICA"

El veneno del eterno femenino
MALÉFICA êêê
DIRECTOR: ROBERT STROMBERG.
INTÉRPRETES: ANGELINA JOLIE, ELLE FANNING, JUNO TEMPLE, SHARLTO COPLEY, KENNETH CRANHAM.
GÉNERO: FANTÁSTICO / EE. UU. / 2014  DURACIÓN: 97 MINUTOS.   
        

      Robert Stromberg  da el salto a la dirección tomando como personaje central a la villana más querida de Disney, Maléfica, la mala de “La Bella Durmiente”, el clásico de 1959. El film se remonta al origen del personaje narrando la infancia de Maléfica (a la que dan vida sucesivamente Ella Purnell, Isobelle Molloy y Angelina Jolie), un hada con poderes oscuros que vive junto a sus congéneres en los páramos. Un buen día conoce al pequeño Stefan (interpretado en distintas etapas por Toby Regbo, Michael Higgins y Sharlto Copley), de quien se enamora rendidamente. Lo que Maléfica no se espera es que Stefan acabe traicionándola por su ambición en convertirse en rey, casándose con la princesa Leila (Hannah New). Con el corazón endurecido y las ansias de venganza, Maléfica lanza una maldición sobre la hija de Stefan, la recién nacida Aurora (Elle Fanning), que al cumplir 16 años se pinchará con una rueca y quedará sumida en un sueño de muerte. Sólo un hada de las flores suavizará  la maldición, y Stefan le encargará que la cuide hasta que cumpla los 16.
     

      Se nota que Stromberg proviene de campos como la decoración, la supervisión de FX y el diseño de producción, porque estos elementos lucen en MALÉFICA de manera verdaderamente exquisita. Esta revisión del popular cuento se nos muestra como un buen espectáculo para la vista, con unos potentes efectos visuales, una función chispeante con dosis de emoción, ternura, diversión y un personaje protagonista absolutamente magnético, al que da oxígeno de forma envolvente Angelina Jolie. Cierto que el film está milimétricamente diseñado para dinamitar las taquillas de las multisalas de todo el mundo y que lo fía todo al encanto de la estilizada musa, olvidándose de dar consistencia a un libreto en ocasiones torpe y con demasiados altibajos, y del mismo modo que Angelina Jolie es la fascinación, la sofisticación, la inspiración, la hipnosis, la luz y las tinieblas, se tendría que haber cuidado más a algunos personajes desmañados como el rey, las tres hadas y la tontuela Aurora.



     Aún así, MALÉFICA es una película resultona que como un péndulo diabólicamente juguetón nos balancea entre la luz y la oscuridad, un hermoso y colorido lienzo surgido de una febril ensoñación, con una gran labor de vestuarios y fastuosos decorados. Tal vez los escenarios estén muy limitados (del bosque encantado al castillo del rey) y tampoco representa una verdadera revolución en la transformación del cuento de hadas, pero quizás esta nueva relectura insufle un poco de vigor e inventiva a las tan cursis como plomizas adaptaciones de fábulas clásicas. Stromberg tiene talento para los CGI y consigue auténticas postales animadas rebosantes de hadas luminiscentes y criaturas, un universo en donde se encuentra como pez en el agua Angelina Jolie con sus escarpados pómulos y un hechizo que tras penar por la traición y el desengaño la hace mutar en perversa diablesa, el veneno del eterno femenino.

lunes, 2 de junio de 2014

CRÍTICA DE: "BIG BAD WOLVES"

La película que Tarantino te recomienda
BIG BAD WOLVES êêêê
DIRECTOR: AHARON KESHALES Y NAVOT PAPUSHADO.
INTÉRPRETES: LIOR ASHKENAZI, TZACHI GRAD, ROTEM KEINAN, DON GLICKMAN, NENASHE NOY, DVIR BENEDEK.
GÉNERO: THRILLER / ISRAEL / 2012  DURACIÓN: 110 MINUTOS.   
        

      Puede que no sea demasiado corriente, pero a veces hasta en países tan exóticos, cinematográficamente hablando, como Israel, es posible encontrar algunas perlas que nos hacen abrigar esperanzas de que el cine, como potente lenguaje universal, puede anidar en las mentes más privilegiadas e imaginativas de cualquier rincón del mundo. Es el caso de BIG BAD WOLVES, película dirigida por Aharon Keshales y Navot Papushado presentada en el Festival de Sitges 2013, en donde ganó el Premio al Mejor Director y a la Mejor Banda Sonora. La trama nos presenta una serie de brutales asesinatos de niñas que provocan la convulsión en un pueblo alejado de la metrópoli. Estos duros acontecimientos provocarán que la vida de tres hombres quede entrelazada entre sí para siempre: el padre de la víctima, cuya sed de venganza se hace insufrible observando la ineficacia policial a la hora de resolver el caso; un detective de policía que para investigar el asunto se sitúa al margen de la ley; y un profesor de religión, máximo sospechoso de los asesinatos debido a su relación con las niñas y que primero es detenido y luego liberado a causa de una negligencia policial.
     


      BIG BAD WOLVES es un film que te engancha desde el principio debido a la excelente presentación de unos personajes antitéticos perfilados con una fuerza intempestiva con sólo cuatro pinceladas. Un profesor delgaducho, calvo y con gafitas al que unas pruebas circunstanciales e indicios señalan como sospechoso de unos horribles crímenes y que es apartado del colegio donde imparte clases como medida para aplacar la presión de los padres de las niñas asesinadas. También el policía se verá apartado del servicio debido a las torturas que infligió al sospechoso y que un grupo de chavales grabó en vídeo. Conoceremos también al padre de una de las víctimas que ha sido violada, asesinada y decapitada y que desea saber qué ha hecho el asesino con la cabeza de su hija, otra alma en pena que sigue a esos dos personajes pues el policía está dispuesto a tomarse la justicia por su mano haciendo caso omiso de las órdenes de sus superiores. Todos esos personajes, más la presencia, de otro aún más brutal y extremo, confluirán en el sucio sótano de una casa, donde cada uno de ellos jugará sus cartas para salvar el pellejo.


     Excelente ejercicio cinematográfico con un latido in crescendo que culmina ajustando las tuercas del espectador hasta el paroxismo, BIG BAD WOLVES, con un reparto competente aunque desconocido por estos lares, un tratamiento visceral de la violencia y siniestros toques humorísticos, se eleva como un thriller contundente cercano al torture-porn, y del que es posible extraer una crítica a la policía israelí, a una sociedad tamizada por el fanatismo religioso y la violencia inherente a nuestro mundo. Keshales y Papushado se inventan una aterradora fábula clásica sobre un depredador (el hombre es un lobo para el hombre) que acecha a sus tiernas víctimas en el bosque para violarlas, torturarlas salvajemente y asesinarlas.


      No es extraño que Tarantino la eligiera como una de las mejores películas del pasado año, ya que la cinta cuenta con muchos puntos en común (estéticos, éticos, escénicos y narrativos) con algunas de sus obras, sobre todo con su ópera prima Reservoir Dogs (1992). Pero no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que la premisa del film (pedofilia, asesinatos, venganza) es compartida por un sinfín de películas, como la reciente Prisioneros (Denis Villeneuve, 1013), aunque resulten tan alejadas en el fondo y la forma. Pero siendo sincero, la influencia más sospechosa que encuentro es con el film canadiense 7 días (Daniel Grou, 2010) que con un argumento muy similar se me antoja inferior a esta película, que contiene todos los ingredientes para gustar al aficionado a las experiencias perversas: un director que sabe jugar con los alterados estados de ánimo de los personajes, una potente carga de humor macabro, momentos de una violencia intolerable, cierta crítica social al estado de las cosas en Israel, una magnífica banda sonora, un sólido libreto que centra su leit motiv en una venganza con bifurcaciones y giros inesperados y un final decididamente brillante y coherente, con un último plano turbador y tremendamente trágico. Pocas veces la vileza humana ha sido contada con tanto desparpajo.

domingo, 1 de junio de 2014

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "HENRY... RETRATO DE UN ASESINO EN SERIE"

HENRY... RETRATO DE UN ASESINO EN SERIE
(HENRY... PORTRAIT OF A SERIAL KILLER)
Biobic Terrorífico - USA, 1990 - 83 Minutos.
DIRECTOR: JOHN McNAUGHTON.
INTÉRPRETES: MICHAEL ROOKER, TOM TOWLES, TRACY ARNOLD.


Martin Scorsese declaró “Henry ha sido el mejor debut de un director en la última década” -se refería en este caso a la de los ochenta, ya que la película estaba lista en 1986 y no fue hasta 1990 que pudimos asistir a su estreno-. John McNaughton fue contratado por cien mil dólares para dirigir esta “auténtica orgía de horror y crueldad”, “una película que va más allá del terror”, “es sin duda uno de los films más indigestos de los últimos años”. Con estos o parecidos epítetos fue saludada la obra de McNaughton por parte de la crítica, lo que da una idea del impacto que su estreno produjo. Director nacido en Chicago que impresionó en su debut, pero su siguiente película Mutación asesina (1991), aunque presentada en el Festival de Sitges fue estrenada directamente en el mercado vídeo. Su intento por hacerse un hueco en la industria hollywoodiense se plasma en La chica del gángster (1993) una estimable película producida por Scorsese que no alcanzó el éxito esperado. Pese a todo sigue siendo un interesante realizador que, procedente del mundo del vídeo, el éxito de Henry... sorprendió cuando contaba ya con 40 años. Actualmente se revela como uno de los cineastas más sugerentes e inclasificables del momento, veamos: Vida normal (1996) es una historia de amor y perdición inspirada en hechos reales. Juegos salvajes (1998) es un interesante y luminoso thriller interpretado por jóvenes actores. Lansky (1999) biopic sobre la vida del célebre mafioso. Hablando de sexo (2002) una comedia protagonizada por Bill Murray y James Spader en la que satiriza las relaciones sexuales, es lo último que he tenido la oportunidad de ver de este autor.


      La película está inspirada en la vida de Henry Lee Lucas, un asesino en serie que confesó haber cometido hasta 360 asesinatos. De pequeño sufrió un rauma cerebral a causa de un golpe que le propinó su madre con una viga, más tarde llevaría una vida de violencia y crímenes. Nadie sabe con seguridad, ni siquiera él mismo, la cantidad de asesinatos que cometió, y nadie, desde ningún punto de vista, puede explicar por qué. Lee Lucas fue encarcelado por primera vez por matar a su madre y a pesar de haber advertido que si le soltaban volvería a matar, le soltaron y fue, casi exclusivamente, a lo que se dedicó (salió en libertad condicional debido a la masificación en las prisiones). Con estos rápidos apuntes biográficos del verdadero Henry, debemos tener claro que, si nos disponemos a ver esta película, seremos trasladados a un mundo de horrores, a convivir durante casi una hora y media con gente, eso sí, de apariencia normal, pero capaces de infringir todas las leyes humanas y divinas. Lo que más miedo es que todo este rosario de crímenes alevosos y execrables fueron cometidos por alguien tan corriente como el vecino de al lado, tipos que matan por placer, de forma rutinaria, sin resentimiento ni mala conciencia, sin esfuerzo. 


     El film comienza mostrando de manera magistral toda una exposición macabra, una galería de cadáveres de mujeres desnudas o semidesnudas, desencajadas, en posturas imposibles, secuencias e imágenes casi documentales -es uno de los efectos que busca la película- que ciertamente parecen postales o fotos enviadas desde el infierno a los archivos policiales. La cámara se encarga de ir destapando esos pasajes horripilantes que van acompañados de una banda sonora en la que se sobreponen e intercalan horribles jadeos y ruidos extraños y guturales. El realizador, tras mostrarnos el hobby favorito de Henry (Michael Rooker) nos da a conocer quiénes son sus “amigos”: Otis (Tom Towles) un individuo sucio y abyecto al borde la deficiencia mental que está inspirado en otro asesino en serie tarado llamado Otis Toole; y Becky (Tracy Arnold) su hermana, a los tres les une una infancia abrupta y traumática, un recorrido por la vida auténticamente escarpado.



      Si bien es cierto que toda la atmósfera del film esta recubierta de una pátina impúdica, de un barniz fétido, la escena de la violación y el asesinato de la familia que Henry y Otis han grabado en vídeo, y más tarde visionarán sentados en sofá como quien recuerda escenas campestres de una cacería, resultan de una pornografía visual escalofriante, de una perversión moral enfermiza y de una ambientación sórdida y perturbadora, es, sin duda, una de las escenas más pavorosas y extremadamente terroríficas de la historia del cine. Henry...Retrato de un asesino en serie es la imagen de una América desamparada, de una nación que -insisto- desde que fue fundada, vive en estado de guerra civil permanente, atrapada por la violencia, huérfana de valores, plagada de contradicciones y amenazada por el vacío -como la mente amoral de Henry- un terreno insondable lleno de grietas, donde primero caerán los vigilantes y después serán destruidas las atalayas. Me gusta definir este film como un perfecto tratado sobre la banalización del Mal que ni el mismo diablo hubiera firmado. Magnífica/indigesta película que obtuvo el Premio al Mejor Film, Mejor Director y el de la Crítica en el Festival Internacional de Cinema Fantástic de Sitges’90.  


  

jueves, 29 de mayo de 2014

CRÍTICA DE: "LA POR" (EL MIEDO)

El monstruo de papá
 LA POR (EL MIEDO) êêê
DIRECTOR: JORDI CADENA.
INTÉRPRETES: IGOR SZPAKOWSKI, ROSER CAMÍ, RAMÓN MADAULA, ALICIA FALCÓ.
GÉNERO: DRAMA / ESPAÑA / 2013 / DURACIÓN: 73 MINUTOS.


      El cine español se ha sumergido profusamente en los últimos años en el tema de la violencia doméstica con resultados más que apreciables con películas como Solas (Benito Zambrano, 1999), Sólo mía (Javier Balaguer, 2001), Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2003) y la hispano-argentina Antigua vida mía (Héctor Olivera, 2002). El veterano director catalán Jordi Cadena bucea en esa infame lacra social presentándonos a Manel (Igor Szpakowski) un adolescente que nunca habla con nadie de su familia, del miedo que él, su madre (Roser Camí) y su hermana pequeña (Alicia Falcó) sienten cuando su padre (Ramón Madaula) está en casa. Por eso a Manel le gusta ir al instituto, pues mientras está allí se libera de ese miedo.

      La por, basada en un texto de Lolita Bosch, es un estremecedor relato de ajustadísimo metraje, estructura minimalista y parcos diálogos que arranca de forma descriptiva dando un sentido demoledor al título, una perturbadora puesta en escena que nos sitúa en lo que tendría que ser el espacio acogedor de un cálido hogar convertido en un castillo del terror por culpa de papá monstruo, un tipo brutal al que toda la familia teme y que ha instaurado un clima de violencia y miedo en su casa. Tiene pavor a quedarse solo, mientras su familia calla y no denuncia aunque presienten su destino fatal. Los sonidos cobran una vital importancia en la cinta: los pasos, el rumor del agua de la ducha, las puertas que se abren y cierran, los golpes y gritos en la oscuridad, los lamentos de la madre vencida, desesperada, impotente e incapaz de abandonar un infierno en el que también zozobran sus hijos.


      Un film terrible, amargo y necesario, de ambiente viciado e irrespirable que deja al espectador, al igual que las víctimas, paralizado, habitando un espacio malsano e infernal, del que como a ellas, le será imposible escapar. El miedo lo congela todo: las ilusiones, el porvenir, las tareas cotidianas, la risa, el amor, los gestos, el silencio, las palabras y las miradas. En el comienzo, el latido de la cámara nos hace visitar cada habitación de la casa para mostrarnos a sus habitantes despiertos e inmóviles en la cama esperando a que el padre salga de casa para ir al trabajo, la razón de ese miedo nos será expuesta en la carne lacerada de la madre mientras se viste, un espejo insufrible de la más pavorosa aberración. La figura paterna apenas aparece, y acierta Cadena al presentarlo, con una simple pincelada,  fuera de su dominio patriarcal como un hombre sonriente y totalmente diferente en su vida social  y laboral, mostrando así las dos caras de la bestia. Nadie podrá olvidar el crescendo dramático y aterrador al que la trama nos acerca, con el rostro tembloroso y ensangrentado de la madre, como siempre rendida ante el último acto del horror, sin haber sabido nunca como exterminar las esporas de un mal que ya estaba incubando en sus propios hijos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

FÓLLAME DESPACIO QUE TENGO PRISA

      
   
    Un par de años antes de que se estrenara la película, leí un libro titulado “Fóllame” editado por Mondadori en su colección marginal Reservoir Books, la novela en cuestión estaba firmada por una escritora francesa desconocida llamada Virginie Despentes. Bien, pues la misma escritora codirigió junto a Coralie Trin Thi, una película basada en su novela homónima que, como no podía ser de otro modo tratándose de sexo y violencia, pero sobre todo de sexo, supuso un gran escándalo y levantó en Francia una enorme polvareda, convirtiéndose así en una de las películas más polémicas de los últimos años. Y, claro está, de aquel escándalo surgió la publicidad gratuita para Baise- Moi, su título en francés, que parece sonar más suave entre nosotros, pero sólo entre nosotros. En Francia, tras la denuncia de un abogado (uno de esos personajes mojigatos que de vez en cuando surgen desde la más siniestra oscuridad con su falaz retórica erigiéndose en defensor y altavoz de las leyes de la moral y las buenas costumbres), el film que llevaba un mes en cartel, fue retirado por el Consejo de Estado, siendo marginado a las salas del circuito porno con la calificación X. Aquí, en España, se volvió a repetir la misma historia, sin embargo, gracias a la presión y las protestas de los sectores más liberales de la cultura, el film acabó exhibiéndose en salas comerciales con la calificación no apta para menores de 18 años.


      No obstante ¿de qué trata esta película que fue presentada en nuestro país en el Festival de Gijón y que ha sido tildada en los círculos más reaccionarios de violenta, pornográfica, feminista e inmoral? FÓLLAME (2000) describe la huida de dos chicas, Nadine y Manu (Karen Bach y Raffaëla Anderson) unidas por el azar y que acostumbran a vivir al margen de la sociedad. Tras la salvaje violación de una de ellas, se olvidarán de los pequeños robos para llevar a cabo una vengativa orgía de sangre, dejando a su paso un reguero de cadáveres que las convierte en cazadoras sin escrúpulos. En la primera parte del film, en la que asistimos a los hechos que han dado lugar a tan tremenda violencia, el resultado se nos antoja descarnado y realista, su continuación es una espiral de matanzas gratuitas y diálogos delirantes que intentan justificar una cruel venganza contra los hombres, y que las protagonistas señalan como culpables directos de sus interminables masacres.


       Aunque en FÓLLAME hay diversas escenas de esas que pueblan el cine porno, esto jamás puede suponer una coartada para tildar el film de pornográfico, tratando, además, de enmarcarlo dentro de los parámetros de determinados códigos éticos que ciertos personajes de dudosa integridad y ánimos masturbatorios vienen denominando como políticamente incorrecto. Algo que, personalmente, me importa un pimiento, más teniendo en cuenta que el cine evoluciona hacia una fusión de géneros, en donde no tendrá que pasar mucho tiempo, para que veamos en el cine más convencional explícitas escenas sexuales. Sin embargo, no es el sexo ni siquiera la violencia lo más sorprendente de este sugerente film, pues su brutal in crescendo, acompañado de unos diálogos convertidos en una desaforada agitación lingüística nos acercan a situaciones límite que están espléndidamente expuestas y nos sacuden como descargas eléctricas.


       Con ser una propuesta radical, no lo es tanto si intuimos que nuestras dos desbocadas heroínas han iniciado un camino de perdición arrastradas por la desesperación y un carácter nihilista y autodestructivo. Despentes y Trin Thi ponen mucho empeño en dar cierto sentido feminista a su historia y dejan que las mujeres asuman sus gustos y necesidades sexuales sin tapujos, se ven iguales que los hombres y medirán sus fuerzas con ellos. En cierto modo, es verdad que esta película huele tanto a mujer como unas bragas usadas, y queda guardada en mi memoria visual de fetichista irredento la espectacular y anfetamínica secuencia en la que Manu rompe sus pantys con rabiosa energía. Tanto directoras como protagonistas proceden del mundo del porno, y para que nos hagamos una idea de cómo las gastan estas chicas, a un comentario de un periodista francés del diario Liberation, que hacía alusión a la baja calidad de la cinta, Despentes contestó “Te enculo con mi clítoris gigante”. Ahí queda eso.