sábado, 31 de enero de 2026

“TAMAÑO NATURAL” (Luis García Berlanga, 1974), una película maldita


   Tamaño natural ocupa un lugar singular en la filmografía del genio valenciano Luis Gracía Berlanga. Filmada en Francia y concebida en plena etapa de exilio creativo del director, la película desafía las convenciones   morales de su tiempo y al mismo tiempo subvierte, desde un ángulo íntimo, los pilares de su propio cine. Frente al retrato coral y satírico de la sociedad española que caracteriza muchas de sus obras, Berlanga opta aquí, partiendo de un libreto escrito por él, Rafael Azcona y Jean-Claude Carrière, por un estudio obsesivo, claustrofóbico, misógino y absolutamente perturbador del deseo, lo que convierte a Tamaño natural en su film más atípico, y sin duda, más controvertido.

    La trama gira en torno a Michel (Michel Piccoli) un dentista parisino de clase media-alta que a pesar de estar casado y tener amantes, desarrolla una relación erótica con una muñeca de goma de tamaño real fabricada en Japón. Así empieza a disfrutar de la sumisión y docilidad que no le proporciona su esposa, llegando incluso a tener celos, desconfiando de aquellos que puedan desearla. Lejos de tratarse de un mero ejercicio de provocación, Berlanga utiliza esta premisa para explorar la alienación del individuo contemporáneo atrapado entre las represiones sociales y el culto al fetichismo. La muñeca no es sólo un objeto sexual: es -y esto es lo más sórdido e inquietante-, una metáfora del ideal femenino cosificado, perfectamente dócil, silencioso y siempre disponible, en contraste con las mujeres reales, percibidas por Michel como amenazas a su frágil equilibrio emocional.

  La película propone una puesta en escena casi aséptica, que amplifica el vacío existencial del personaje. La cámara observa con cínica distancia, sin recurrir al humor coral o a la verbosidad clásica habituales en Berlanga. El tono, cercano al absurdo kafkiano y al erotismo frío europeo de los setenta, desplaza la comedia hacia una desconcertante tragicomedia, donde las sonrisas se esbozan más por contrariedad que por complicidad, sobre todo en algunas escenas muy turbadoras.

     El contexto histórico resulta esencial para comprender su apagada recepción crítica. Rodada fuera de España para esquivar la censura franquista, Tamaño natural fue prohibida durante años en nuestro país. Su explícita carga sexual, unida a su mirada descarnada sobre la hipocresía burguesa, la convirtió en una película maldita. Sin embargo, esta marginalidad es la que precisamente potencia su valor artístico y crítico: Berlanga ya no necesita ocultar su sátira tras el esperpento colectivo; ahora dirige su bisturí a la intimidad neurótica del sujeto contemporáneo.

  En última instancia, Tamaño natural es una obra irritante pero esencial para comprender la evolución de Berlanga. Si su cine clásico denunciaba las estructuras sociales opresivas, aquí revela el resultado último de esas estructuras: un individuo incapaz de amar, que sólo puede relacionarse con una simulación en forma de muñeca de poliuretano de tamaño natural. Su rareza no es una excentricidad, sino la expresión extrema de una lucidez profundamente amarga.

1 comentario:

  1. El protagonista, pretendiendo saltarse las normas, acaba por reproducir, en su relación con la muñeca, sus prejuicios burgueses y machistas.

    Un abrazo.

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