miércoles, 14 de enero de 2026

PREESTRENO: "PILLION" (Harry Lighton, 2025), LA PRIMERA GRAN PELÍCULA DEL AÑO

 

“PILLION”  êêêê

DIRECTOR: Harry Lighton.

INTÉRPRETES: Harry Melling, Alexander Skarsgård, Brian Martin, Zamir Mesiti, Douglas Hodge, Lesley Sharp, Anthony Welsh.

GÉNERO: Drama / DURACIÓN: 106 minutos / PAÍS: Reino Unido / AÑO: 2025

   Pillion, ópera prima en el largometraje de Harry Lighton, se inscribe con singular solvencia en la tradición del cine independiente británico contemporáneo que explora la intimidad, la marginalidad y las identidades disidentes desde una perspectiva contenida y formalmente precisa. Basada en la novela Box Hill de Adam Mars-Jones, la película propone una aproximación poco común al universo BDSM, alejándose tanto del morbo como de la idealización, para articular un estudio delicado sobre el deseo, el poder y la construcción del yo.

  La historia sigue a Colin (Harry Melling), un hombre tímido e inseguro que trabaja como vigilante en un parking. Su vida rutinaria cambia cuando conoce a Ray (Alexander Skarsgård), un carismático y dominante motero con el que entabla una relación íntima centrada en las dinámicas BDSM. A partir de esa conexión, Colin explora su identidad, su deseo y las relaciones afectivas de una forma profundamente personal y en ocasiones humorística.

   La figura atractiva y carismática de Ray no funciona como un catalizador romántico convencional, sino como un dispositivo narrativo para poner en crisis la identidad pasiva del protagonista. Lighton evita la estructura clásica “descubrimiento y liberación” para optar por un desarrollo más ambiguo, en el que la emancipación de Colin no pasa por la ruptura con la dinámica de poder, sino por su resignificación consciente.

   Desde un plano formal, Pillion destaca por una puesta en escena ascética que rehúye los excesos estilísticos. La cámara privilegia planos medios y encuadres cerrados, subrayando la interioridad apocada de Colin y su progresiva apertura emocional. El montaje, el ritmo pausado, refuerza la sensación de observación clínica sin caer en el distanciamiento sensitivo, lo que contribuye a una atmósfera de intimidad controlada. En este sentido, a pesar de la explicitud de algunas escenas, Pillion se alinea más con una tradición de realismo psicológico que con el cine erótico al que muy superficialmente podría asociarse.

    Las interpretaciones constituyen uno de los pilares de la función, Melling entrega una interpretación notablemente contenida, basada en gestos mínimos y una fisicidad tensa que expresa con eficacia la fragilidad del personaje. Skarsgård, por su parte, da vida a Ray evitando la caricatura del dominador autoritario, dotándolo de una ambigüedad que impide una lectura moral simplista. La relación entre ambos se presenta como un espacio de negociación constante, donde el consentimiento y la comunicación, más que violencia simbólica, constituyen el vínculo.

    En el plano temático, Pillion resulta especialmente relevante por su tratamiento del BDSM como una práctica de relaciones legítima, desprovista de componentes patológicos. Lighton plantea una crítica implícita a las nociones normativas de intimidad y romanticismo, sugiriendo que la autenticidad emocional no está determinada por la igualdad formal de poder, sino por el manejo del deseo compartido. Esta perspectiva sitúa a la película dentro de un debate actual sobre sexualidad, ética y representación dotándola de una resonancia que trasciende su aparente minimalismo.

   Finalmente, Pillion es una obra madura y reflexiva que lanza a Harry Lighton como una voz prometedora del panorama vigente del cine británico. Su combinación de rigor formal, sensibilidad temática y alejamiento de los lugares comunes la convierten en una propuesta tan ardua como necesaria, especialmente en un contexto cinematográfico que rara vez aborda el deseo desde la complejidad y la honestidad que aquí se despliegan. Magnífica película.


No hay comentarios:

Publicar un comentario