miércoles, 1 de julio de 2015

ISABEL LUCAS, LA MÁS BELLA Y SENSUAL ACTRIZ DEL MOMENTO

      
       
       Los que seguimos desde sus inicios la carrera artística de la modelo y actriz australiana Isabel Lucas (Melbourne, 29 de enero de 1985) todavía no nos hemos recuperado del shock que nos produjo su extasiante belleza. Ella es, además, una gran activista en la lucha contra las agresiones del medio ambiente y la protección de los animales, de ahí que haya colaborado con Greenpeace y todavía esté vigente contra la actriz alguna orden de arresto. Estudió Arte dramático en el Victoria College of Arts y en la Universidad Tecnológica de Queensland, y aunque su carrera comenzó realizando algunos spots televisivos y series australianas como Home And Away, el cine australiano le abrió las puertas en films como The Waiting City (Claire McCarthy, 2009), un drama romántico protagonizado por Radha Mitchell y Joel Edgerton, y el thriller de tintes vampíricos Daybreakers (Michael Spierig, Peter Spierig, 2009), protagonizado por Ethan Hawke y Willem Dafoe. 


         Su salto internacional se produjo con Transformers: La venganza de los caídos (Michael Bay, 2009) en donde daba vida a Alice, un decepticon que se disfraza como humano. Obtuvo un papel importante en la comedia musical australiana Titulada A Heartbeat Away (Gale Edwards, 2011), y en ese mismo año viajó a los Estados Unidos para formar parte del reparto de Inmortals (Tarsem Sinhg) un mediocre film fantástico que ambientado en la Antigua Grecia está protagonizado por Henry Cavill y Mickey Rourke.


           También formó parte del elenco del zarrapastroso remake Amanecer Rojo (Dan Bradley, 2012) revisión del film de John Milius de 1984. En 2014 su carrera despegó con películas como Electric Slide (Tristan Patterson) resultón film de acción y tono biográfico ambientado en la década de los 80, y apareció también en la cinta dirigida e interpretada por Russell Crowe El maestro del agua. En nuestro país tiene previsto el estreno de los thrillers Ten cuidado con lo que deseas (Elizabeth Allen Rosenbaum, 2015) junto a la estrella musical juvenil Nick Jonas, y The Loft (Erik Van Looy, 2015), y en los dos, como se puede apreciar, luce todo el esplendor de su belleza. También tiene en puertas el estreno de la última de Terrence Malick, Knight of Lups, que esperemos no sea otra sonora paja mental. Actualmente no tiene pareja, y en julio de 2008 estuvo involucrada en un accidente de tráfico junto al actor Shia LaBouf, aunque escapó con sólo unos rasguños y moretones, siendo LaBeof el que salió peor parado, necesitando cirujia en una mano que quedó aplastada. En fin, disfrutad del post, y si no conocían a Isabel Lucas, agradézcanmelo eternamente. 

lunes, 29 de junio de 2015

CRÍTICA: "SAN ANDRÉS"

La tierra tiembla
SAN ANDRÉS êê
DIRECTOR: BRAD PEYTON.
INTÉRPRETES: DWAYNE JOHNSON, ALEXANDRA DADDARIO, CARLA GUGINO, PAUL GIAMATTI, HUGO JOHNSTONE-BURT, ART PARKINSON.
GÉNERO: CATÁSTROFES / EE.UU / 2014  DURACIÓN: 114 MINUTOS.   
                   

      Si para algo ha servido esta nueva vuelta de tuerca al cine de catástrofes titulada San Andrés y dirigida por Brad Peyton (Viaje al centro de la Tierra: La isla misteriosa) es para invitarme a un nostálgico viaje en el tiempo en el que me veo, siendo un cándido infante, delante de un mastodóntico cine de cerca de dos mil butacas esperando en la cola para entrar a ver Terremoto (Mark Robson, 1974), film resultón protagonizado por Charlton Heston y la bella Ava Gardner en el que la ciudad de Los Ángeles se veía asolada por un fuerte seísmo y con la que Hollywood comenzaba a dar señales certeras del poderío que la industria podía generar en cuanto a efectos digitales y de sonido probando el nuevo sensorround, con la intención de conferir un realismo escalofriante a este tipo de películas de desastres naturales aunque olvidaran pulir unos guiones que repetirían esquemas en décadas futuras.   


       Me da la impresión que este tipo de artefactos tiene ya una limitada capacidad para enganchar al público de hoy acostumbrado a ver todo clase de tragedias en los informativos de todo el mundo. San Andrés nos presenta a Ray (Dwayne “The Rock” Johnson), uno de los más experimentados miembros de la brigada de rescate de los bomberos de Los Ángeles que está a punto de divorciarse de su mujer, Emma (Carla Gugino), de quien se siente todavía enamorado pero está a punto de divorciarse porque la pérdida de una hija ha deteriorado el matrimonio. Emma está a punto de irse a vivir con su nuevo novio, un multimillonario que se ofrece para llevar en su avión privado a San Francisco a su otra hija, Blake (Alexandra Daddario), pues el plan es que se encuentre allí con su padre una vez que regrese de de Nevada, donde ha tenido lugar un potente terremoto. Esa misión le permite volver a Los Ángeles pilotando un helicóptero y rescatar a su todavía mujer después de que otro violento seísmo destruya gran parte de la ciudad. Los dos partirán hacia San Francisco para rescatar a su hija Blake, pero en esa ciudad se ha desatado la furia de la falla de San Andrés.
     

    
       Tópicos personajes para una historia muy típica, algo que como apuntaba se viene repitiendo de manera cansina desde hace décadas, tal vez desde aquella lejanísima San Francisco (W. S. Van Dyke, 1936) que con Clark Gable en el papel estelar reproducía el gigantesco terremoto que asoló la ciudad de San Francisco en abril de 1906. El gran problema de San Andrés es la sensación déjà vu que proyecta, la impresión de ser un refrito de otras películas de desastres en donde, sin andarse con medias tintas y apoyándose en unos impactantes efectos digitales, se destruye de manera espeluznante las ciudades de Los Ángeles y San Francisco. A pesar del esquematismo del guión, habrá espectadores que disfruten de su aspecto lúdico sabiendo que todo se desarrollará de manera previsible, olvidándose de lo inverosímil de su trama y el manido componente melodramático.


      Los efectos CGI son lo más llamativo de una cinta que, mucho me temo, pasará pronto al olvido sin erigirse en referencia. Penalizada por lo endeble de su argumento y con actuaciones realmente mediocres (salvando tal vez a ese sismólogo al que da vida Paul Giamatti), como no podía ser de otro modo en un film de acción protagonizado por Dwayne Johnson, Brad Peyton se tira al barro de un espectáculo vertiginoso que incluye contados toques de humor y que no es sino otra simple propuesta que sigue las coordenadas que marca el subgénero, unos códigos invariables en donde la magnitud de la tragedia se ve con distancia debido al infantil planteamiento en el que ni siquiera importa el recuento de víctimas. En fin, película palomitera realizada con un presupuesto medio que puede colmar las exigencias mínimas de los estándares que demanda el público de multisalas pero que no logrará alojar ni una sola secuencia en mi martirizada memoria cinéfila.

miércoles, 24 de junio de 2015

LAS MEJORES PELÍCULAS DE CULTO: "OUT OF THE BLUE"


     En Caído del cielo (Out of the blue, 1980) una de mis películas de cabecera y cinta de culto dirigida e interpretada por el outsider Dennis Hopper, auténtico loser del cine independiente norteamericano, la violencia se eleva como la catarsis definitiva y  purificadora en el ambiente de un intenso y desolador drama rural. Calificada por cierta crítica como el último film de la era punk-rock, el maldito Hopper plantea, en una atmósfera infernal, la desesperada situación de una joven atrapada en la encrucijada de su pequeña ciudad y su asfixiante entorno familiar, compuesto por un padre ex presidiario y alcohólico y una madre trastornada y drogadicta, que descargan sobre ella su rabia y frustración.


     Este originalísimo film, que analiza de manera clínica los registros más bajos del ser humano –incluido abusos sexuales del padre a la hija-, se impone como un canto exasperado del no future, un tratado de comportamientos absurdos alejado del tan cacareado “sueño americano”, que va a desembocar en un pavoroso final, congruente para una situación sin salida. Nueva vuelta de tuerca, otra flamígera y nada piadosa mirada del autor de Easy Rider sobre los abismos de la existencia. También distribuida en DVD con el título No looking back, la película estuvo nominada a la Palma de Oro en Cannes a la mejor película y la letra de “Out of the blue” de Neil Young define bien el espíritu de este magistral film: "It´s better to burn out / than to fade away" (Es mejor quemarse que apagarse lentamente). Dale una oportunidad, me lo agradecerás.


lunes, 22 de junio de 2015

ALEXANDRA DADDARIO Y LILI SIMMONS, DOS BOMBAS SEXUALES


      La actriz norteamericana Alexandra Daddario (Nueva york, 16 de marzo de 1986) que tiene ascendencia italiana y checoslovaca, se dio a conocer tras interpretar a el papel de Annabeth Chase en el film Percy Jackson y el ladrón del rayo (2010) y su secuela Percy Jackson y el mar de los monstruos (2013). Sin embargo, han sido algunas apariciones menores como el papel de Lisa Pragnetti, la amante del detective Martin Hart (Woody Harrelson) en la serie de la HBO True Detective (1ª temporada) y protagonizar el videoclip del más famoso tema de la banda Imagine Dragons, “Radioactive”, lo que la ha elevado hasta los más sagrados altares de los mitos sexuales. Pronto la veremos junto a Dwayne “The Rock” Johnson en San Andrés, pero también deberíamos recordar su exuberante protagonismo en el resultón slasher La Matanza de Texas 3D (2013). Aunque ya no la veremos en la 2ª temporada de True Detective, la bella actriz de ojos planetarios que debutó en la serie televisiva All My Children (2002-2003) tiene pendiente de estreno el drama romántico The Choice, en donde actúa con otra bomba sexual, Teresa Palmer.




        Modelo y actriz estadounidense, Lili Simmons nació en La Jolla (San Diego, California) el 23 de julio de 1993. Su carrera se ha desarrollado mayormente en el medio televisivo y ha sido su papel de Rebecca Bowman en la serie de Cinemax Banshee la que la ha lanzado definitivamente a la fama, aunque siempre la recordaremos en su tan fugaz como jugosa aparición como Beth, otra de las amantes del Detective Martin Hart  (Woody Harrelson) en True Detective. Tras su intervención en casi una decena de series de televisión y algún papelito muy secundario en un par de películas, su carrera parece lanzada para alcanzar cotas mayores. Comenzó como modelo publicitaria para la marca de automóviles Ford, ha participado también en la 2ª temporada de Banshee y tiene un papel en el film de 2014 The Guilty innocent.



sábado, 20 de junio de 2015

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "DÉJAME ENTRAR"

El terror que surgió del frío
DÉJAME ENTRAR êêêêê
DIRECTOR: TOMAS ALFREDSON.
INTÉRPRETES: KARE HEDEBRANT, LINA LEANDERSSON, PER RAGNAR, HENRIK DAHL.
GÉNERO: TERROR / SUECIA / 2008  DURACIÓN: 115 MINUTOS.   
     

      
      Tomas Alfredson no es un iniciado en esto del cine, de hecho Déjame entrar es su sexta película para la pantalla grande. Cierto que, por cuestiones de distribución, la cinematografía sueca no cuenta actualmente con mucho predicamento internacional, pero un país que ha alumbrado la vida y la obra de nombres tan insignes para la historia del 7º Arte como Ingrid e Ingmar Bergman, debería ser más asiduamente explorado en su vertiente fílmica, aunque sólo fuera para constatar que la calidad de su producción puede superar fácilmente a cinematografías como la nuestra.


      
       Pero si ya es raro que, apoyada por su gran éxito en Sitges y en una treintena más de festivales, se estrenen en nuestro país películas suecas, mucho más lo es que este botón que nos sirve de muestra forme parte de un género como el terror, que sólo en la literatura nórdica -si exceptuamos algunos films como “La hora del lobo”, de Bergman- ha gozado una mayor tradición. De esa raíz procede “Déjame entrar”, primera novela del escritor John Ajvide Lindqvist, todo un exitazo en Suecia y traducida a más de veinte idiomas (en español se encuentra publicada por la editorial Espasa).

                                   

      La cinta nos presenta a Oskar (Kare Hedebrant) un niño de 12 años introvertido y solitario que vive en un suburbio de Estocolmo en los primeros años 80. Oskar no tiene amigos y sufre acoso escolar, aunque nunca responde a los abusos y agresiones, siempre lleva un cuchillo con el que imagina su venganza. Una noche conoce a Eli (Lina Leandersson), una niña que acaba de mudarse al piso vecino de Oskar acompañada de un hombre mayor, Hakan (Per Ragnar). Eli sólo sale de noche y poco después de su llegada la policía detiene a su acompañante por matar y desangrar a varias personas. Eli y Oskar  se hacen inseparables y la niña le pide que reaccione ante Conny (Patrick Rydmark), el líder de los matones que le acosan. Será tras el ataque de una niña a una transeúnte que posteriormente morirá incendiada por los rayos del sol, que Oskar descubrirá el misterio que esconde Eli: una niña triste, de piel pálida, que sólo sale de noche y a la que no afectan las heladas temperaturas.


      
       Hacía tiempo que una película no impregnaba mi alma impura de tanta soledad y tristeza. Con Déjame entrar Alfredson abona la inteligencia del espectador –harto de engullir subproductos de género- sin olvidar en ningún momento la pulsión poética y la naturaleza de la dramaturgia. Así, la propuesta cautiva por su originalidad, el gran trabajo de sus pequeños intérpretes, su fría y neutra textura, su tono absolutamente decadente, sombrío, romántico, y su transgresora exposición de los códigos ancestrales del mito. Deprimente relato de soledades que se abrazan al cobijo de la noche aún más hiriente con su lecho nevado, aterradora radiografía de la anodina vida suburbial, del discurrir plomizo y sin perspectiva de futuro de una sociedad del bienestar cuyo débil pálpito alumbra la incomunicación y la desintegración social. Retrato de seres con graves carencias afectivas: el solitario Oskar, víctima del acoso de sus compañeros de colegio, humillaciones que sufre en silencio por la distancia sideral que le separa de una madre con tiempo sólo para asimilar su propia frustración y aislamiento; y Eli, la pequeña y afligida bebedora de sangre, tan desolada y fuera de tiempo (a la sazón niño castrado hace más de doscientos años), abocados a la desesperada ignición de un beso de sangre, protagonistas de un amor lastrado por el dolor y la diferencia.


      
      Tomas Alfredson desborda talento suficiente para encajar en el engranaje de la vida cotidiana una fábula cruel en perfecto equilibrio con los clichés narrativos de la remota leyenda vampírica (al vampiro, de piel casi translúcida, le está vetado entrar en una casa sin ser invitado, los efectos de la luz solar siguen siendo para él igual de devastadores –tránsito que aprovecha para descansar-, tiene una agilidad pasmosa para trepar por todo tipo de superficie, es inmune al frío, su olor es muy penetrante y su dieta básica sigue siendo la sangre humana), escrutando el reverso de esas convenciones para apuntalar un estremecedor naturalismo, claves que realzan la conmovedora situación personal del niño que sufre acoso escolar, dotando a la atmósfera de una mayor sordidez y dramatismo, así como de una excepcional magia y ternura a la relación que mantiene con Eli, la pequeña chupasangre.



    
       Hay algo especial en la introspección psicológica de los personajes, en el sutil balanceo que nos induce a mirar la descomposición de un microcosmos alienado, mortecino y tantas veces irracional, en contraposición con la metamorfosis nocturna, el estado de transfiguración de ese mundo cuando irrumpe en él una extraña criatura, elevando al grado de dependencia crónica la relación que inicia la pareja preadolescente. Rebosante de hallazgos narrativos (diálogos punzantes y lacónicos son el complemento perfecto de una gramática absolutamente visual); técnicos (utilización magistral del fuera de campo, estilo personalísimo de los encuadres); y estéticos (la elección de un escenario urbano desolador con aroma a fin de trayecto), que nos hacen avanzar con temor hacia un final demoledor en la piscina, en el que lo mediocre y brutal queda eliminado por el sesgo de la innegable realidad: la ley del más fuerte. Obra maestra absoluta.