jueves, 26 de agosto de 2021

LAS MEJORES PELÍCULAS DE CULTO: "SEGUNDO SANGRIENTO" (Tony Maylam, 1992)

 

“SEGUNDO SANGRIENTO” êêê

DIRECTOR: Tony Maylam.

INTÉRPRETES: Rutger Hauer, Neil Duncan, Kim Cattrall, Alun Armstrong, Pete Poslethwaite. Michael J. Pollard, Ian Dury.

GÉNERO: Ciencia ficcion / DURACIÓN: 91 minutos / PAÍS: Reino Unido / AÑO: 1992.

     El director británico Tony Maylam apenas ha dirigido nada destacable, aparte de cuatro documentales que nadie ha visto y un par de series de televisión ochenteras, sólo ha dirigido Intriga en la playa (1979) una mediocre película de aventuras protagonizada por Michael York, y un slasher de culto titulado La quema (1981) que versa sobre la macabra broma que unos niños le hacen al conserje del colegio. A Maylam le recordaré por este último título y por Segundo Sangriento que, por cierto, fue su última película.

     Estamos ante una serie B que nos sitúa en el año 2008 (recuerden que la película se estrenó en 1992), un año en el que debido al calentamiento del planeta se han producido inundaciones en todo el mundo, también en la ciudad de Londres, sumergida varios metros bajo el agua. En este húmedo caos, la ley y el orden han desaparecido, y ha surgido un nuevo asesino sobrenatural, implacable e imposible de detener. El atípico policía Harley Stone (Rutger Hauer) conoce desafortunadamente al criminal… y hará lo que sea para acabar con él. Pero cuando el asesino es una pérfida maquina de matar de más de tres metros de altura, ni en el futuro hay armas capaces de detener su sangriento dominio.

    Falta por contar que el asesino sobrenatural tiene un vínculo especial con Stone: asesinó a su compañero y él sólo vive para la venganza. Ahora le han asignado un nuevo compañero, Dick Durkin (Neil Duncan), para la imperiosa misión de rescatar a su novia y luchar contra sus propios demonios. Segundo sangriento es una atractiva distopía que nos recrea un Londres inundado e infestado de ratas, de lluvia persistente y aspecto postapocalíptico, por donde se mueve un policía expeditivo y un horrible asesino alienígena. El universo que Maylam crea con un presupuesto de guerrilla tiene como referencia obras mayores como Blade Runner y efervescentes divertimentos como Predator 2, y apreciamos una aceptable puesta en escena, así como unos elaborados decorados.

    Si nos detenemos en su argumento podemos concluir que estamos ante un clásico procedimental, una buddy movie que sigue el curso tradicional de los thrillers sobre asesinos seriales utilizando muchos de sus distintivos códigos: policía duro, rebelde y decidido que presencia un como asesino sobrenatural mata a su compañero y al que asignan un nuevo colega culto pero ingenuo, con el que mantendrá una relación ambigua, tan tirante como amistosa.

     Los diálogos resultan amenos y en ocasiones chispeantes, una hilaridad que siempre tiene como protagonista al personaje que da oxígeno Neil Duncan, pues el tal Dick Durkin, el nuevo compañero de Stone, metido en su papel acabará tan loco como el propio Stone. Mención aparte merece la inmanente belleza de Kim Cattrall, regalándonos algunos sugerentes desnudos y cuyo peinado cuentan sirvió de inspiración a Tarantino para que lo utilizara Uma Thurman en Pulp Fiction. A Maylan le hubiéramos suplicado que la monstruosa criatura (excéntrica fusión entre Alien y Predator) tuviera más protagonismo, pero tal vez sin estar muy convencidos de su diseño las apariciones son escasas y fugaces. Insisto, para los precarios medios con que contaban sus responsables, Segundo sangriento tiene un aspecto visual aseado, se desarrolla con dinamismo, logra mantener la tensión e incluye alguna escena gore bien planificada. Podríamos preguntar por la procedencia del monstruoso y letal alienígena que arranca el corazón a sus víctimas, pero para qué, si la película huye de esa trascendencia que finalmente varios chiflados la hemos otorgado.

jueves, 19 de agosto de 2021

CRÍTICA: "LA NUBE" (Just Philippot, 2020)

 

Vivir para seguir sufriendo

“LA NUBE” êêê

DIRECTOR: Just Philippot

INTÉRPRETES: Suliane Brahim, Nathalie Boyer, Marie Narbonne, Victor Bonnel, Stéphan Castang, Sofian Khammes, Christian Bovillete.

GÉNERO: Fantástico / DURACIÓN: 100 minutos / PAÍS: Francia / AÑO: 2020.

    El cine francés sigue explorando territorios dentro del fantaterror a pesar de ser un vasto paraje muy trillado. No conocía a Just Philippot que, en cualquier caso, cuenta con una escasa filmografía compuesta por un corto titulado A minuit ici tout s’arrete (2011) y que firmó uno de los capítulos de la película episódica 4 Histoires fantastiques (2018), ambas obras encuadradas en los elásticos géneros del terror, el fantástico y la ciencia ficción.

     Estamos, por lo tanto, ante su ópera prima, que con un libreto firmado por Jérome Genevray y Franck Victor nos narra la historia de Virginie (Suliane Brahim) a quien le resulta difícil compaginar su trabajo en la granja con la vida de madre soltera. Para sacar a su familia adelante dedica todo su esfuerzo al agotador trabajo de la cría de saltamontes comestibles. Una vida muy sacrificada a la que se unen las preocupaciones económicas y los problemas de índole familiar, la tensión con sus hijos y vecinos. Poco a poco Virginie comienza a desarrollar un extraño vínculo obsesivo con sus saltamontes, una obsesión que hace que ni sus propios hijos sean capaces de reconocerla.

     El comienzo de La nube tiene un cariz costumbrista que nos hace seguir el devenir cotidiano de una familia con sus problemas económicos y tensiones en el ámbito escolar de la hija adolescente que sufre las burlas de los compañeros de clase debido al trabajo de su madre. También conocemos al hijo pequeño, que adora a su cabra como recuerdo de su padre y la trata como a un perro. Pero el negocio no funciona como Virginie esperaba, demasiado sufrimiento para tan poca recompensa. No obstante, ella es ambiciosa y tras un ataque de rabia y una caída accidental dentro del invernadero de saltamontes que le produce una herida sangrante, encontrará el superalimento que revitalizará a los insectos cargándolos de energía. Entre el terror físico y la alegoría escuchamos los ecos de David Cronenberg para conformar el horror telúrico de una de las diez plagas bíblicas, y Philippot diseña un bucólico escenario que se irá tornando cada vez más espeluznante a medida que la fortuna sonríe a Virginie y su obsesión se vuelve más enfermiza.

     En un ambiente rural y naturalista, el director francés crea una atmósfera desasosegante y enrarecida, dotando a la función de un perturbador aspecto visual que nos remite a la película ya de culto Take Shelter (Jeff Nichols, 2011).  La nube discurre de una forma más o menos sosegada, con un medido y alucinado in crescendo en el que adivinamos un mensaje apocalíptico de tragedia ecologista, un futuro no muy lejano envuelto en tinieblas y desesperación. Con un tono de realismo dramático, la incomodidad del espectador se incrementa con la progresiva locura de Virginie, esa locura monstruosa que nos habita en estos tiempos sórdidos, bárbaros, confusos, y que nos acabará devorando.

viernes, 30 de julio de 2021

CRÍTICA: "ZOLA" (Janicza Bravo, 2020)

 

Un loco, loco, viaje

“ZOLA” êê

DIRECTOR: Janicza Bravo.

INTÉRPRETES: Taylour Paige, Riley Keough, Nicholas Braun, Colman Domingo, Megan Hayes, Denis Mallen, Steve Heinz.

GÉNERO: Drama / DURACIÓN: 90 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 2020.

   Al parecer esta fallida película está basada en un hilo de Twitter sobre unos hechos reales que le ocurrieron a la stripper Aziah King. El hilo de 148 tweets narra el desastroso viaje a Tampa (Florida) de dos jóvenes que acaban siendo testigos de un asesinato. La película de Janicza Bravo es flojita y lo único salvable es la belleza de sus dos protagonistas femeninas, sobre todo la afroamericana Taylour Paige.

    Vayamos con la historia: una stripper llamada “Zola” Wells Aziah (Taylour Paige) que trabaja en uno de esos restaurantes Hooters de Detroit donde las camareras van vestidas con poca ropa, se embarca junto a otra stripper, Stefani (Riley Keough), su novio Derrek (Nicholas Braun) y el proxeneta que la explota, X (Colman Domingo) en un viaje a Florida con el objetivo de ganar mucho dinero en sus múltiples clubs. Lo que parecía un trabajo sencillo se convertirá en una alocada historia de crimen y prostitución.

           

     No he leído el hilo de Twitter que se hizo viral, en realidad poco importa, porque la película resulta más atractiva en lo visual que en lo narrativo, pues los diálogos son tan burdos e irrelevantes como la mayoría de los que se pueden leer en la red social del pajarito, por lo que, en este aspecto, la película no me resultó mínimamente cautivadora. Nos encontramos con una mujer joven, atractiva, y que no parece tonta que automáticamente queda hipnotizada por otra mujer que, efectivamente, se le nota que es idiota sin ni siquiera abrir la boca. Sin embargo, se deja arrastrar por ella a una aventura inquietante en Tampa que uno imagina que puede conllevar ciertos peligros que tal vez no compensen el dinero que piensan ganar. Y como uno pensaba al ver la compañía que viaja Zola, las cosas se salen de control. Algunos hallazgos visuales virtuosos y una iluminación estilizada no compensan la paupérrima escritura, ni el tono de comedia alocada acaba de funcionar en esta imposible fusión entre The Florida Proyect y Spring Breakers.    

      Zola no descubre nada nuevo, todos sabemos lo siniestro y peligroso que puede ser el mundo de la prostitución y el ambiente de los clubs nocturnos, también la decadencia social en la era digital. Pero siempre esperas que los personajes se den cuenta de lo absurdo de sus acciones, aunque pronto acabas comprendiendo que sólo una tragedia les hará abandonar el círculo destructivo de un viaje loco, aterrador y en cierto modo divertido, por lo que nunca se llega a generar verdadera tensión dramática. Estamos ante un material altamente inestable que se apoya en la gracia física de las dos actrices protagonistas que en ningún momento demuestran una personalidad arrolladora, y la directora fracasa en su intento de aunar la desfachatez cómica con el thriller contemporáneo. Zola rebosa contrastes cromáticos, pero no pasa de ser un mejunje agridulce y delirante, flaquea tanto a nivel narrativo que es imposible que despierte fuertes emociones… a no ser por el exceso de tópicos machistas.