lunes, 16 de enero de 2017

JESSICA ALBA EN “INMERSIÓN LETAL” (2005)

    

INTO THE BLUE” (John Stockwell, 2005)


   La actriz estadounidense Jessica Alba (Pomona, California, 28 de abril de 1981) protagonizó junto al fallecido Paul Walker este film de aventuras en el que el mayor reclamo era el cuerpazo de sus protagonistas. Sobre todo de la actriz de ascendencia mexicana (por parte de padre) luciendo un minúsculo bikini en sugerentes secuencias submarinas.


    Dirigida por John Stockwell en el año 2005, Inmersión letal narra cómo cuatro buceadores descubren lo que podría ser un legendario y valiosísimo pecio, y creen que el sueño de hallar un tesoro escondido se ha hecho realidad. Pero en el fondo del océano se encuentra otro misterio más siniestro. Deciden entonces hacer un pacto para mantener en secreto ambos hallazgos.

      
    Sí, sé que a las féminas les ponía aquel atlético mocetón llamado Paul Walker que alcanzó la cima de la fama protagonizando la saga Fast & Furious y que murió el 30 de noviembre de 2013 en un desgraciado accidente. Pero yo soy heterosexual puro (algo por lo que tal vez tenga que pedir perdón) y me resulta mucho más excitante la incomparable belleza de Jessica Alba, que tras sufrir una infancia rebosante de enfermedades de todo tipo, terminó sus estudios secundarios e inmediatamente se apuntó al Atlantic Theatre Company. Su obsesión por ser actriz le viene desde muy pequeña, por lo que fue contratada por un agente cinematográfico y debutó en el film Un campamento en ninguna parte (Camp Nowhere, Jonathan Prince, 1994) con un pequeño papel.

  
     De la filmografía de Jessica Alba se pueden resaltar muy pocos títulos, entre ellos Los 4 Fantásticos (Tim Story, 2005) irregular adaptación de los superhéroes de Marvel, y su secuela Los 4 Fantás ticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007), una cinta aún más mediocre que el film original. Por supuesto, Sin City (R. Rodríguez, Tarantino, Frank Miller (2005) y su secuela Sin City 2 (R. Rodríguez F. Miller, 2014), la cruda El demonio bajo la piel (Michael Winterbotton, 2010), y tal vez Giro inesperado (Joe Carnahan, 2014) entretenida road movie protagonizada por Patrick Wilson. De Inmersión letal, además del bikini entre las nalgas de Jessica, sólo vale la pena subrayar los exóticos e idílicos paisajes de las Bahamas y el cuerpazo de nuestra homenajeada actriz, que exhibe con una naturalidad y sensualidad extasiante sabiéndose la más hermosa. Es todo lo que se puede extraer de una película rutinaria, de trama inverosímil y trazas de telefilm de sobremesa, que incluso la caga en la resolución. Por extraño que parezca, tuvo una secuela aún más zarrapastrosa en 2009 y que está protagonizada por unos actores de cuarta fila que producen sonrojo. Disfruten del post, en él queda resumido lo único destacable de esta película tan boba como olvidable.

sábado, 14 de enero de 2017

JENNIFER CONNELLY EN "MULHOLLAND FALLS" (Lee Tamahori, 1996)

     
    
    Jennifer Connelly (Nueva York, 1970) seguramente no pasará a la historia por ser una de las más grandes actrices de Hollywood, empero, para el arriba firmante, ocupará siempre un lugar preferente entre las más bellas intérpretes de todos los tiempos. Con una ya dilatada carrera dentro del mundo del celuloide, Jenny comenzó a muy corta edad en el mundillo del espectáculo gracias, precisamente, a su imponente belleza, su elegancia y a la mediación de un amigo de la familia que le ofreció la oportunidad de trabajar como modelo en anuncios publicitarios (mide 1´71) y en algún vídeo-clip. Nadie, y mucho menos sus fans, olvidaremos su esplendoroso debut cinematográfico de la mano de Sergio Leone en la magistral Érase una vez en América (1984). Aún soy capaz de recuperar el eco tenue de mis suspiros cuando, desde la desvencijada butaca de un cine de barrio barcelonés, me hipnotizó bailando a escondidas en aquel viejo almacén de un  bar sin saber que era espiada. ¡Madre mía! Hay momentos vividos en una sala de cine que son imborrables, ése es uno de ellos por su potente latido melancólico ambientado por las notas de la hermosa y tristona melodía “Amapola, lindísima amapola”, y mi enfermizo vouyerismo.
     
  
   No obstante, su carrera está llena de altibajos (repasen su filmografía), de más sombras que luces, pincelada por momentos de gloria muy puntuales, aunque su presencia siempre resulte estimulante. La recuerdo en aquella película italiana de terror titulada Phenomena (1985) que dirigida por el maestro del giallo Dario Argento tuvo bastante repercusión en Europa. Estaba febrilmente sexy en su papel de femme fatal haciendo perder la cabeza a Don Johnson en el fallido thriller dirigido por Dennis Hopper Labios ardientes (1990), y sórdidamente erótica y martirizada en Mulholland Falls: La brigada del sombrero (Lee Tamahori, 1996), su aparición en aquella siniestra película casera despertó sin duda nuestro morbo… y alguna cosa más. Lee Tamahori firma un petentísimo relato que nos sitúa en los 50 y narra la historia real de cuatro policías que formaban el llamado “Escuadrón Hat”, convirtiéndose en una unidad de élite de la policía de Los Ángeles que crearon una serie de reglas para cumplir las leyes. Pero un caso de asesinato involucra como principal sospechoso a uno de los miembros del escuadrón. Durante la investigación del suceso, se convertirá en una amenaza para el resto de miembros, que tendrán que luchar para mantener el tipo y evitar la caída del equipo dentro de la policía.


    Jennifer Connelly jamás lucío ni volvería a lucir tan bella y sensual como en sus breves apariciones en la función de pin up sexy, cuya inocencia resulta morbosamente intrigante, un hechizo que cautiva a los hombres y los arrastra por el camino de la perdición. Incendiando la pantalla cada vez que aparece en toda su desnuda plenitud en esos fragmentos de película erótica en blanco y negro que sólo es una coartada para desarrollar una serie de subtramas en donde la camaradería y la corrupción policial, los gánsteres que se reparten la ciudad, las pruebas nucleares de la Guerra Fría forman parte de la maraña de intereses que recrea el film basado en un guión de Peter Dexter sobre un argumento de Floyd Mutrux y el propio Dexter muy en la línea del universo James Ellroy.  

   
   “Hay mujeres veneno, mujeres y mar / mujeres de fuego y helado metal”, canta Joaquín Sabina desde mi MP3, y como diría el gran James Ellroy, hay mujeres que invitan al crimen, que te hunden en la locura, que te hacen sentir un despojo pudriéndose en la extensión infernal de un remoto desierto. Miren los gifs, el cabrón de Paul Bettany ha tenido mucha suerte. No sé qué vio Jenny en él, pero es fácil adivinar lo que yo veo en ella. De hecho cuando comenzó a adelgazar y se quedó como un regaliz, olvidé mi condición de ateo para pedirle todos los días a la Virgen de la Buena Salud que le devolviera su aspecto lozano, pero la Virgen me ofreció a cambio unas penitencias que no he podido cumplir. Una lástima. 

jueves, 12 de enero de 2017

LEONOR WATLING EN “LOS CRÍMENES DE OXFORD” (2008)


THE OXFORD MURDERS
(Álex de la Iglesia, 2008)


    Los crímenes de Oxford es una rara avis dentro de la filmografía del director bilbaíno Álex de la Iglesia que sigue a un joven norteamericano, Martin (Elijah Wood) que descubre el cuerpo sin vida de su casera, una mujer que en su juventud había formado parte del equipo que descifró el Código Enigma de la Segunda Guerra Mundial. Poco después, un profesor de matemáticas y lógica de la universidad, Arthur Sheldom (John Hurt) recibe una nota en la que se advierte que ese es el primero de una serie de asesinatos. El estudiante y el profesor deciden investigar el caso, utilizando códigos matemáticos para encontrar el patrón que sigue el asesino.


   Basada en la novela “Crímenes Imperceptibles” de Guillermo Martínez, Los crímenes de Oxford es un eficaz y enérgico film de suspense tan frío y elegantemente ejecutado que no parece estar dirigido por el director vasco. Un gran look visual, un ritmo que en ningún momento decae, unas correctas interpretaciones del todo el elenco y un prodigioso plano secuencia (lo mejor de la función junto a la belleza inmanente de Watling) ponen el sello de calidad a un ejercicio de estilo tan academicista como laberíntico.
                            
                            
    
     Pero a mí lo que más me intriga de la película es la espectacular Leonor Watling, que sólo aparece en la pantalla con la aviesa intención de matar a pajas al personal masculino. A todo ello contribuyen sus poderosos atributos, sus exuberantes tetas pringadas de espaguetis con tomate y vestida sólo con un delantal por donde se escapan sus cántaros y nos deja ver su culito dejando pocas cosas a la imaginación. Me intriga porque me resulta inverosímil su historia sentimental y sus revolcones con Elijah Wood, ese pequeño hobbit de ojos asustadizos. Su papel de loba no tiene otra misión que mantener la atención del espectador con el irresistible magnetismo que irradia su anatomía, con más curvas que un Scalextric. Así, la lógica de las leyes de la atracción se sitúan muy por encima de las del relato, y aunque las escenas de sexo están metidas con calzador, la pregunta que se impone es ¿a quién coño le importa? A mí la Watling siempre me ha interesado más como mujer que en sus otras facetas artísticas de actriz y cantante. Sí “alguien ha matado a alguien”, otro juego del Cluedo… pero observen las curvas… ¡Ay, madre mía! ¡La Watling! Cuando aparece ella en la pantalla no tengo ojos para nadie más.     


martes, 10 de enero de 2017

LAS MEJORES PELÍCULAS DEL NUEVO MILENIO (IV): "V DE VENDETTA" (2006)

    
    Basada en la magistral novela gráfica firmada por el gran guionista Alan Moore y el dibujante David Lloyd, V de Vendetta nos presenta un mundo aterrador, una Inglaterra convertida en un Estado totalitario, un país gobernado con mano de hierro por el Líder Adam Sutler (John Hurt) donde la corrupción campa a sus anchas y los medios de comunicación son sistemáticamente censurados. V (Hugo Weaving) es un héroe complejo, instruido y romántico que oculta su rostro bajo una máscara del legendario revolucionario Guy Fawkes, y que está a decidido a culminar con un atentado la venganza del pueblo contra el gobierno. 


     Película que tiene que estar en todas las listas como uno de los mejores estrenos del  nuevo milenio, no sólo por su mensaje altamente incendiario, también por su potente estética, por la calidad de la propuesta en su apartado técnico y artístico, derivando en un fastuoso film de personajes, a ratos conmovedora y siempre interesante.
    
   
    Con un look visual impactante, mensajes políticos cristalinos que huyen de  la ambigüedad y los subterfugios y un corrosivo romanticismo, V de Vendetta va más allá de la simple película de acción para convertirse en una fábula política que invita al espectador  a reflexionar sobre su filosofía subversiva en un mundo de autómatas en el que  se cosifican los sentimientos y en donde sólo es posible luchar contra el poder con sus mismas armas: violencia, terror, mentiras y manipulación. Así lo entiende el pueblo: "contra los estados totalitarios no existe el terrorismo, sino lucha por la liberación". Una gran película.   

domingo, 8 de enero de 2017

CHRISTINA RICCI EN “BLACK SNAKE MOAN” (2006)

      
         
    El director Craig Brewer debutó en el año 2005 con un film en torno al rap titulado Hustle & Flow, un relato que fue tildado en su momento de machista y que está protagonizado por Terrence Howard. Una aseada historia de redención con una potente banda sonora. Eso sí, Brewer la cagó con su remake de Footloose estrenado en 2011, pues si la película seminal de 1984 no era para tirar cohetes, éste subproducto parecía milimétricamente calculado para el fracaso. Tampoco la serie Empire (2015) de la que el Brewer  dirige algunos episodios y que tiene como fondo el negocio musical, pasará a la historia por su carácter memorable.

     
    Centrándonos en Black Snake Moan, una película cuyo guión está escrito por el propio director y nos sitúa en un pequeño y típico pueblo de Tennessee. Allí, el viejo blusman Lazarus (Samuel L. Jackson) recoge a la joven Rae (Christina Ricci) que yace medio muerta al borde de la carretera. Rae, víctima de su voraz apetito sexual, tiene mala fama en el pueblo. De modo que Lazarus decide secuestrarla para intentar contener su furor uterino. Comienza a sí una aventura en común que les lleva a enfrentarse a sus respectivos demonios, pero la situación se complica cuando aparece Ronnie (Justin Timberlake) el novio de Rae.

   
    Con la crítica dividida, Black Snake Moan representó un soplo de aire fresco en una actualidad cinematográfica muy constreñida aunque el relato se impone como una fábula moral que deriva del ejercicio de redención que llevarán a cabo tanto el viejo Lazarus, náufrago ante la pérdida de su amada Rose, como de Rae, una ninfómana que arrastra el brutal trauma de los abusos a que fue sometida por parte de su padrastro.

  
      Lazarus tiene una misión e intenta contener la erupción volcánica que surge de entre las piernas de Rae (machacar a la serpiente a la que alude el título y que es el símbolo del demonio), una fogosidad que ella no puede controlar. Estas dos almas perdidas, tan diferentes, recorrerán juntos los páramos oscuros por donde acechan  los demonios para enfrentarse a ellos y llevar a cabo un ejercicio de expiación que libere sus espíritus. Ni que decir tiene (a la vista está) que Christina Ricci está super sexy en braguitas, con un minitop y atada a unas cadenas (con el carácter icónico que tiene tan fetichista instrumento), dotando a la acción de una carga bestial de erotismo en su relación con el veterano cantante de jazz, que en determinadas ocasiones sobrepasa la el ambiguo tono paternofilial que establece el director entre los dos personajes.

   
     Christina Ricci (12 de febero de 1980, Santa Mónica, California) lleva mucho tiempo refugiada en la televisión. Con su 1´53 m de estatura, esta actriz hija de un abogado y una ex modelo de Ford, debutó junto a Cher en la comedia Sirenas (Richard Benjamin, 1990) y se consolidó en las dos entregas de La familia Adams dirigidas por Barry Sonnenfeld en 1991 y 1993. Los mejores títulos de su filmografía son La tormenta de hielo (Ang Lee, 1997), Buffalo´66 (Vincent Gallo, 1998), Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998) Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999) y Monster (Patty Jenkins, 2003). Los fans de Ricci esperamos verla pronto en la pantalla grande aunque sabemos que eso no depende de ella, pues actrices con una belleza más deslumbrante no me han generado tanta picazón y trastorno.