lunes, 27 de diciembre de 2021

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "ASESINO IMPLACABLE" (Mike Hodges, 1971)

 

“ASESINO IMPLACABLE” êêêêê

(GET CARTER)

DIRECTOR: Mike Hodges.

INTÉRPRETES: Michael Caine, Ian Hendry, John Osborne, Britt Ekland, Petra Markham, Geraldine Moffat, Dorothy White, Tony Beckley, George Sewell.

GÉNERO: Thriller / DURACIÓN: 107 minutos / PAÍS: Reino Unido / AÑO: 1971.

     Asesino implacable (Get Carter) representó el deslumbrante debut del director británico Mike Hodges, un realizador con una filmografía escueta de sólo diez largometrajes en cinco décadas. Entre sus obras más significativas se encuentran La maldición de Damien (La profecía 2) (1978), aseada secuela del film seminal de Richard Donner, Requiem por los que van a morir (1987), cinta protagonizada por Mickey Rourke y Bob Hoskins que resulta una interesante aproximación al conflicto del IRA  a través de un terrorista arrepentido al que persiguen sus antiguos compañeros, y Crupier (1998), con un Clive Owen dando vida a un escritor con problemas económicos que acepta un trabajo de crupier y se verá arrastrado por un camino peligroso.

    Para quien esto firma, Asesino Implacable es la mejor película de Mike Hodges, pues nunca más el director nacido en Bristol en 1932 volvió a rayar a tanta altura como en este lúgubre thriller que nos presenta a Jack Carter (Michael Caine), un poderoso jefe de la mafia londinense. Carter recibe la noticia de que su hermano ha muerto en un accidente de automóvil y se dirige a Newcastle para asistir al funeral. Pero Carter tiene la profunda creencia de que su hermano ha sido asesinado, y aunque no se llevaba bien con él, se siente en la obligación de vengar su muerte castigando a los culpables. Se verá así envuelto en una red de mentiras que espera que le conduzcan hasta el hombre que ordenó su asesinato.

     La acción comienza en Londres, los amigos mafiosos de Jack Carter le aconsejan que no asista al funeral de su hermano en Newcastle para remover la mierda, nada puede hacer ya por él. Pero Carter está decidido a ir para aclarar la muerte de su hermano y como está convencido de que ha sido asesinado, hacérselo pagar a los responsables. Carter viaja en tren y al llegar a su ciudad natal se encuentra el mismo estercolero que dejó hace años cuando decidió huir de allí: una ciudad decadente, herrumbrosa, sucia, fría, lluviosa, con aguas turbias y muelles desvencijados, atestada de pubs horteras con viejos desdentados tomándose una pinta de cerveza, callejones insalubres y un paisaje industrial absolutamente decrépito. Como la destartalada casa donde vivía su fallecido hermano Frank, al que encuentra yaciendo en una caja de madera barata. Carter asiste al funeral acompañado de dos viejos amigos y de su sobrina Doreen (Petra Markham). Carter patea los bajos fondos de Newcastle entre la sordidez del paisaje urbano y una galería de  personajes siniestros a los que aprieta las tuercas para sacarles información. Carter tiene una mirada fría y actúa de forma violenta, implacable, dejando un reguero de cadáveres que nadie echará de menos. Sólo muestra empatía hacia su sobrina, sobre todo cuando descubre las circunstancias que rodean la muerte de su hermano, que dejó atrás una hija y una amante, y la rabia se apodera de él.

     Hay que poner en valor el trabajo de Ian Hendry como eficaz peón al servicio de la mal absoluto, pero es Michael Caine quien entrega la interpretación más terrorífica de su carrera sumergiéndose en el inframundo de Newcastle hasta llegar al jefe de la mafia local, Cyril Kinnear (John Osborne), a quien encuentra jugando una partida de naipes en un caserón apartado. A la partida también asiste Glenda (Geraldine Moffat), a la que los mafiosos utilizan de gancho y que mantendrá sexo con Carter en su casa. Tras el coito, mientras ella se ducha, Carter visiona una película porno en la que aparece su sobrina Doreen. Los dados están rodando, la suerte está echada y Jack Carter no tendrá piedad. La policía no vendrá a salvar a nadie. No hay justicia, sólo venganza, y la convicción de que los perros rabiosos se matan entre ellos o son sacrificados.

      Mike Hodges firma una de las mejores películas británicas de todos los tiempos narrando una historia de venganza brutal que contiene su propia lógica interna, un relato áspero que deja al espectador desangelado sin nadie a quien admirar. Con escenas antológicas de una morbosidad indescriptible (como esa que en presencia de su casera mantiene sexo telefónico con su amante, Britt Ekland), una brillante creación de atmósferas ambientadas con la luz natural de la deprimente Newcastle de principios de los setenta, ciudad que se nos aparece como un hediondo nido de ratas y el psicodélico sonido Northen Soul, tan de moda en los clubes proletarios del norte de Inglaterra en los años 70, conformando así un magma rebosante de miseria moral en donde la violencia sin límites y las perversiones sexuales encuentran un fértil sustrato. En Asesino implacable se puede saborear la sal de las asquerosas aguas negras en donde vierten los residuos las minas de carbón, oler el pestilente humo de las chimeneas, el sudor de los trabajadores, la sangre fresca que se mezcla con los meados del sucio asfalto. Estamos ante una de las películas más nihilistas y descarnadas de la historia, un tremendo neo noir que deja al espectador exhausto tras su desolador final. Obra maestra redonda, total y absoluta.

sábado, 25 de diciembre de 2021

LAS MEJORES PELÍCULAS DE CULTO: "LA PASIÓN DE CHINA BLUE" (Ken Russell, 1984)


“LA PASIÓN DE CHINA BLUE” êêê

DIRECTOR: Ken Russell.

INTÉRPRETES: Kathleen Turner, John Laughlin, Anthony Perkins, Annie Potts, Bruce Davison, John G. Scalon.

GÉNERO: Drama / DURACIÓN: 102 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 1984.

     El director británico Ken Russell, firmante de la célebre cult movie Un viaje alucinante al fondo de la mente (1980), nos regaló dos joyitas que tenían como eje narrativo la prostitución: Puta (Whore, 1991), la cual he reseñado hace pocas fechas en este blog, y La pasión de China Blue, película de 1984 que Kathleen Turner protagonizó tres años después de irrumpir en la pantalla grande como la sensual femme fatale de la obra maestra y ópera prima de Lawrence Kasdan Fuego en el cuerpo (1981).                                                                 

     En La pasión de China Blue la hermosa actriz nacida en Springfield (Misuri) en 1954 da vida a Joanna, una diseñadora de moda durante el día y prostituta de Hollywood Boulevard por la noche con el enigmático nombre de China Blue, donde los hombres la buscan para satisfacer sus más oscuras fantasías. El dueño de la tienda está mosqueado con su misteriosa empleada y cree que vende diseños a la competencia, por lo que decide contratar para que la espíe a un técnico electrónico que esporádicamente hace trabajos de detective, Bobby (John Laughlin). Bobby, cuya mujer ha perdido el apetito sexual, queda hipnotizado con China Blue, y comienza a tener frecuentes encuentros con ella, primero, profesionalmente, luego, románticamente. La vida de China Blue transcurre entre su trabajo en la tienda de moda y la variopinta fauna de sus clientes habituales, entre los que se encuentra el reverendo Peter Shayne (Anthony Perkins) y sus extraños fetiches sexuales.

     La pasión de China Blue construye su andamiaje sobre un trío de personajes cuyo vértice es la diseñadora de moda y modélica ciudadana durante el día, Joanna (una irresistible y camaleónica Kathleen Turner) que por las noches se transforma en una devoradora de hombres ejerciendo de puta; un hombre joven, Bobby que no se come una rosca con su frígida y aburrida mujer; y un paranoico reverendo encarnado por Anthony Perkins que persigue a China Blue para redimirla de sus múltiples pecados, en lo que representa su enésima autoparodia de Norman Bates.

     La pasión de China Blue es una película muy pegada a su tiempo y, sin embargo, hoy se eleva como una cult movie fascinante que, aunque no desarrolla significativamente las vidas de los principales personajes, seguimos sus vivencias con interés. China blue no encontró nunca el hombre bueno al que amar, finalmente lo encontrará… y suponemos que serán felices, una felicidad que Bobby ya no encuentra en su matrimonio con una mujer descontenta e incapaz de ofrecerle lo que un hombre necesita. Durante todo el relato, se cruza entre ellos un predicador que nadie sabe de dónde ha salido pero que está como un cencerro y tendrá un final a su altura. Ken Russell se las apaña para hurgar en las emociones cálidas a la vez que construye un universo tan teatral como estridente por donde desfilan especies variopintas de la noche y la jungla de asfalto.

    La pregunta es, ¿y cuándo descansa China Blue? En San Valentín, contesta. Lo hará a partir de ese happy end una vez que ha encontrado el sentimiento puro dejando atrás un circo sórdido, peligroso y, a veces, entrañable, unas perversas representaciones que al menos le han servido de experiencia. Y hay que reconocer que Kathleen Turner luce muy sensual y morbosa con el carmín de labios difuminado tras practicar una golosa felación, con las puertas de su tesoro abiertas de par en par, con una porra en la mano sodomizando a un policía, formando parte de un trío en un automóvil o lamiendo y succionando con fruición los dedos de un pie. Con un uso enfermizo de la luz y el sonido, Russell, con cáustica ironía, busca en los vertederos del amor la moral desvencijada del sueño americano, y rescata de entre sus escombros la ternura y la pasión. Tal vez los sentimientos que más añoran los seres solitarios.

viernes, 24 de diciembre de 2021

HA MUERTO ÁGATA LYS. DESCANSA EN PAZ, MUSA.


      
    Justo hace nueve años dediqué este artículo a la actriz vallisoletana Ágata Lys, lo recupero ahora con la intención de rendir homenaje a la que fue una de las grandes musas del destape en los años de la transición política en nuestro país. Tal vez muchos la habían olvidado (la peor de las muertes), yo jamás lo haré y vivirá siempre en los más bellos meandros de mi memoria. Gracias por todo, María. Allí donde estés, hazme un hueco, que en el sueño eterno quiero yacer a tu lado.


      María García San Segundo, con este nombre fue bautizada cristianamente la actriz Ágata Lys (Valladolid, 3 de diciembre de 1953-Benalmádena, 12 de noviembre de 2021), una de las más grandes Musas del Destape, de aquel cine de la Transición política y social española que tras la eliminación de la censura en 1977 actuaba como contenedor de títulos eróticos, picantones y pseudopornográficos dentro de un entorno sociopolítico convulso y amenazador. Títulos en su mayoría infumables que dieron al traste con 40 años de dictadura. 


      Ágata estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Valladolid y, posteriormente, Arte Dramático en Madrid, época en la que hizo su debut como azafata en el popular concurso de televisión Un, dos, tres… responda otra vez (1972). Su presencia en el concurso presentado por Kiko Ledgard fue lo suficientemente impactante como para que a las pocas semanas dejara el programa para debutar en el cine. Pronto se convirtió en un mito rodando casi medio centenar de películas y siendo portada en multitud de revistas para hombres.


      A juicio de este cronista, Ágata Lys (nuestra Marilyn) fue, junto a Silvia Tortosa, la mejor actriz de aquel recordado Olimpo de Reinas del Destape que todavía hoy perviven en el imaginario colectivo de varias generaciones. La prueba de que fue así la tuvimos observando su gran dominio en las tablas, representando obras clásicas en los mejores teatros de España, además de su protagonismo en míticas series de televisión. Vale decir que para su participación en la pantalla grande contaron con ella realizadores tan prestigiosos como Mario Camus (Los santos inocentes, 1984), Carlos Saura (Taxi, 1996) y Fernando León de Aranoa (Familia, 1996). 


      Este crítico recuerda bien a Ágata en las portadas de revistas como Fotogramas, Lib, Stop, Intervíu o Party, eran los Años de Plomo de mi niñez y primera adolescencia, un tiempo duro, complejo, y un lugar, el cine Iberia de Sant Felíu de Llobregat, atiborrado de pajilleros en sesiones dobles absolutamente mortales. Títulos como Las camarerasLa nueva MarilynEl transexualDeseo carnalPasión inconfesable, nos mostraban unas mujeres atractivas de carne y hueso, de una belleza rotunda, nalgas turgentes, labios carnosos sin botox y tetas sin siliconar. Teniendo en cuenta el estereotipo de belleza sintética actual, no cabe duda de que hemos ido a peor.