viernes, 7 de noviembre de 2014

CRÍTICA: "INTERSTELLAR"

De la épica, el sacrificio y la esperanza
INTERSTELLAR êêêê
DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN.
INTÉRPRETES: MATTHEW MCCONAUGHEY, ANNE HATHAWAY, JESSICA CHASTAIN, BILL IRWIN, JOHN LITHGOW, CASEY AFFLECK.
GÉNERO: CIENCIA-FICCIÓN /EE. UU. / 2014  DURACIÓN: 169 MINUTOS.    

     Digan lo que digan algunos teóricos autoinvestidos catedráticos de este maravilloso arte llamado cine, cada película de Christopher Nolan se convierte en todo un acontecimiento para celebrar que levanta una expectación inusitada entre la fauna cinéfila a la que casi nunca defrauda. A Nolan no se le perdona el extraordinario éxito obtenido con su trilogía sobre Batman y Origen, de ahí que sus rencorosos detractores tengan la desfachatez de discutir el talento de un director que con estilo propio y una originalísima filmografía compuesta por nueve películas (entre ellas un par de obras maestras) nos da la sensación de que tiene que empezar de cero con cada nueva apuesta. Pero Nolan, a diferencia de algunos “autores” a los que adoran esa parte de la crítica que se la coge con papel de fumar y nunca ofrece respuestas satisfactorias para sus desvaríos, no es un fraude. Por el contrario, es de los escasos directores que, además de crear escuela, han aportado dosis elevadísimas de emoción y dignidad a unos géneros como el fantástico y la ciencia-ficción que estaban agonizando, dotando al cine de entretenimiento de la introspección, el ingenio y la seriedad del trabajo bien hecho, una labor que no necesita defensores porque la calidad se defiende sola y hace del cine un lenguaje universal.


      Interstellar nos sitúa en un futuro distópico a causa del cambio climático y los desastres medioambientales cometidos por el hombre. La Tierra es un planeta en ruinas donde la agricultura se ha visto severamente afectada y el maíz se ha convertido en el único y preciado alimento cultivable, cuestión por la que la humanidad se ve amenazada. Unos científicos descubren un agujero de gusano (característica topológica descrita por las ecuaciones de la relatividad general consistente esencialmente en un “atajo” a través del espacio y el tiempo) del cual harán uso un grupo de exploradores espaciales con la finalidad de encontrar una solución al problema. Entre ellos está Cooper (Matthew McConaughey), un ingeniero espacial viudo que vive retirado en una pequeña granja con sus hijos, y la bióloga Brand (Anne Hathaway, que formando parte del proyecto Lazarus intentarán encontrar en otro planeta los recursos para la salvación de la vida humana.


       Si 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) marcó el final de la alucinante época dorada de la space ópera y Star Wars (George Lucas, 1977) su apoteósico regreso, Gravity e  Interstellar han recogido el testigo de las fantásticas odiseas espaciales en su fundacional mito aventurero, en su dimensión romántica, humana y poética. Nolan, como ya pasó en Origen, nos regala un film que desata los sentidos, una maravilla audiovisual que reclama ser vivida antes que soñada, porque no estamos sólo ante la obra de un esteta obsesionado con la construcción de universos visuales fascinantes, también ante el relato pasional de un cineasta sensible interesado por las relaciones humanas, los vínculos paternofiliales y sus derivas emocionales. Como fan declarado de Nolan siempre me han interesado sus constantes temáticas y visión del espectáculo, lo cual no resulta óbice para señalar algunas de sus elementos invariables menos logrados: el excesivo cálculo de sus producciones que aunque de intachable factura técnica siempre deja algo descuidado el factor dramático y los perfiles femeninos muy difuminados, asuntos que pueden deberse a su timidez pero que aquí los solventa con una suficiencia digna de aplauso y que, sin perder la trascendencia, puede ganarse la simpatía de todos los críticos que tildan su cine de frío, críptico y cerebral. Al fin y al cabo, lo que persigue Cooper (una vez más magistral Matthew McConauguey)  embarcándose en esa incierta odisea interestelar es la supervivencia de la humanidad porque en ello va también la supervivencia de sus hijos, el dilema y drama desgarrador que supone abandonar a su familia se sobrepone al sentido épico de una hazaña que le exige embarcarse en un viaje que probablemente no tendrá retorno.



   Con un guión firmado por el propio Nolan y su hermano Jonathan en inspirado en las teorías del astrofísico Kip Thorne sobre el “espacio continuo tiempo” y la teoría de la relatividad de Einstein, Interstellar no es la mejor película del director británico (que para mí sigue siendo El Caballero Oscuro), pero es una dignísima propuesta que además está muy bien narrada con la intención de que nadie se pierda a pesar de la jerga científica y ciertas abstracciones; cualquier espectador puede entender con facilidad una premisa que especula con un tenebroso futuro cercano en donde una Tierra yerma y polvorienta consumida por las plagas y el deterioro medioambiental obliga a un legendario piloto espacial junto a científicos de la NASA a buscar soluciones en otros planetas. En el film también podemos encontrar influencias y resonancias de clásicos como  Stargate, Contact o Elegidos para la gloria, este último como ejemplo paradigmático del espíritu nómada norteamericano. El abusivo metraje no resulta en exceso fatigoso y algunos momentos de esos que acongojan (como esa secuencia en la que Cooper ve vídeos sobre sus hijos), están rodadas con un descarnado y amargo realismo, a lo que ayuda la intensa y en ocasiones estruendosa música de Hans Zimmer. Como apuntaba anteriormente, en esta ocasión Nolan cuida mucho más los retratos femeninos dotando de presencia y hondura a esa nutricionista a la que da vida Jessica Chastain como futurible hija de Cooper y la bióloga encarnada por Anne Hataway, un síntoma claro de su apuesta por los personajes en detrimento de los abusos en los efectos especiales, que integrados en la historia aportan un elegante look visual. Concluimos reflexionando sobre el carácter místico de esa misión imaginando que cualquier viaje a lo desconocido puede interpretarse como un viaje al interior de sí mismo, sobre todo si las tinieblas del apocalipsis aportan una dosis de espiritualidad para asumir el inevitable y redentor sacrificio y la luz de la esperanza.

lunes, 3 de noviembre de 2014

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "CASABLANCA"


CASABLANCA
Drama romántico - USA, 1942 - 102 Minutos.
DIRECTOR: MICHAEL CURTIZ.
INTÉRPRETES: HUMPHREY BOGART, INGRID BERGMAN, PAUL HEREIND, CLAUDE RAINS, PETER LORRE, CONRADT VEIDT.


Michael Curtiz (Budapest, 1888 - Los Ángeles, 1962) nacido como Mihaly Kertesz, se siente atraído desde muy joven por el teatro y la interpretación, por lo que debuta en 1906 como actor y más tarde como director. Su fascinación le hace trasladarse a Suecia para aprender al lado de los directores Viktor Sjöström y Mauritz Stiller. Después de trabajar prolíficamente en Europa donde rueda ochenta películas, algunas de gran éxito -Esclava reina (1925) -llega a Hollywood contratado por la Warner cuando se extinguía ya el cine mudo. En Norteamérica realiza cien películas, brillando sobre todo en los géneros de cine negro y de aventuras, aunque también filma melodramas y musicales de gran éxito. Algunos de sus films más conocidos son: Capitán Blood (1935), La carga de la brigada ligera (1936), Robín de los bosques (1938), Alma en suplicio (1945), Navidades blancas (1954).
    
     Sinopsis: en plena Segunda Guerra Mundial, Marruecos se ha convertido en el refugio de multitud de europeos que buscan desesperadamente hacerse con un visado, nada fácil si tu nombre se encuentra en la lista negra elaborada por los nazis. Richard Blaine, conocido como Rick (Humphrey Bogart) es un tipo desengañado de la vida y propietario del Rick’s Café de Casablanca, ciudad a la que llega Ilsa Lund (Ingrid Bergman) una bella mujer danesa con la que tiempo atrás tuvo un romance y que huye con su marido de los nazis, pues éste es el jefe y héroe de la resistencia checoslovaca Viktor Laszlo (Paul Hereind). Únicamente Rick puede ayudar a la pareja, y aunque nunca arriesga su vida por nadie, Ilsa despertará en él un cierto idealismo al pensar en las vidas que podrían salvarse.
    
     Filmada a toda velocidad en plena Guerra Mundial, una de las más legendarias películas de todos los tiempos se creó bajo la convicción de que sería un fracaso, y convirtió a Bogart en un mito con un papel destinado en un principio para Ronald Reagan. Casablanca, a pesar de todo, rodada por Michael Curtiz con convicción, se presento como un film muy superior a otros de mayores pretensiones, y hoy día esta considerada como una de las más grandes creaciones de Hollywood. El productor Hall B. Wallis compró los derechos de la obra teatral “Everybody comes to Rick’s” a sus autores, Murray Burnett y Joan Allison, una pieza escrita y no estrenada inspirada en ciertas experiencias personales de Burnett, a la que Wallis cambió el título por el más exótico y musical “Casablanca”. Serían finalmente los gemelos Julius y Philip Epstein, junto a Howard Koch, los encargados de la definitiva versión de un  libreto que, según cuenta la leyenda, se improvisaba a medida que se filmaba, una circunstancia que unida a muchas otras hacían pensar a Bogart, Bergman y todo el equipo artístico que aquella maldita película iba a mandar al diablo sus carreras. Por el contrario, y como no podía ser de otro modo, el film hizo de ellos, más que ningún otro, unas estrellas imperecederas brillando con una luz especial en el Olimpo de los dioses cinematográficos.



    Melancólica historia de amor trastornado por la fuerza del destino, Casablanca es una obra maestra por su amargo romanticismo, por el aura misteriosa y magnética que desprende su pareja protagonista, por su espléndida y nostálgica música, por la tratamiento peculiar y sensible de sus diálogos, por la admirable fotografía de Lester B. White. También, porque gravitando cerca del trío protagonista se mueve un cúmulo de personajes tan entrañables como inolvidables: el policía (Conradt Veidt), a quien sólo le interesa detener al jefe de la resistencia; el pianista Sam (Doodley Wilson), quien sí cantaba pero estaba doblado al piano por Elliott Carpenter; el vendedor de visados Ugarte (Peter Lorre), y el comerciante del mercado Ferrari (Sidney Greenstreet). En fin, cuando alguien me incita a elegir un plano, o mejor, a escoger la escena que más me gusta de esta archifamosa película -incluida siempre entre las diez mejores de la historia- pese que me resulta difícil, siempre acabo inclinándome por la misma -debido tal vez a que tengo presente que en la cinta intervinieron personas de más de una docena de países diferentes-, y que no es otra que esa en la que Viktor Laszlo entona “La Marsellesa” ante el fervor y la simpatía de los clientes del Rick’s Café, que hacen llegar así su desprecio a los nazis presentes y a su nuevo orden. Ese canto simboliza la resistencia, el deseo de paz y libertad para todos los pueblos, deseo que muchos de ellos no alcanzarían ni finalizada la guerra. La película consiguió ocho nominaciones a los Oscars, consiguiendo finalmente el de Mejor Película, Director y Guión Adaptado.


sábado, 1 de noviembre de 2014

RESULTADOS DE LA ENCUESTA "VOTA POR LA ACTRIZ MÁS BELLA"

  Tras haber concluido el plazo de votaciones para que mis lectores votaran según sus cánones de belleza a "La actriz más bella",  la encuesta ha registrado el siguiente resultado:

1ª- CHARLIZE THERON (18 VOTOS)


Recordemos el spot que lanzó a la fama a la diva más votada
                                     

2ª- SCARLETT JOHANSSON (16 VOTOS)






3ª- MONICA BELLUCCI (14 VOTOS)



GRACIAS A TODOS POR VUESTRA COLABORACIÓN, ESPERO QUE EL POST SEA DE VUESTRO AGRADO.