domingo, 16 de febrero de 2025

 

 La huella de una heroína

“LA INFILTRADA”  êêê

DIRECTORA: Arantxa Echevarría.

INTÉRPRETES: Carolina Yuste, Luis Tosar, Íñigo Gastesi, Diego Anido, Víctor Clavijo, Nausicaá Bannín.

GÉNERO: Thriller / DURACIÓN: 118 minutos / PAÍS: España / AÑO: 2024

     La organización terrorista ETA prometió una Euskal Herría libre y finalmente sólo entregó muerte, dolor y desolación. Infausto legado. Culpable fue también gran parte de aquella cobarde sociedad vasca que bien porque tenían miedo (y guardaban silencio mirando para otro lado); bien porque eran cómplices (y ayudaban a la banda criminal informando, ofreciendo refugio y cobertura), no se rebeló y colaboró en que los bestiales atentados de una lucha armada que dejó 850 muertos y que estaba condenada al fracaso desde sus inicios, se alargaran durante 59 años. La mayoría de esos sangrientos asesinatos cometidos con una España ya en plena democracia, y en donde se podían sostener todas las batallas políticas, ideológicas y reivindicaciones en un marco legal pacífico. ETA, derrotada, dejó las armas en 2011, las secuelas de sus atroces actos no desaparecerán nunca de la memoria colectiva de las personas decentes. 

     La Infiltrada, película dirigida por Arantxa Echevarría con un guión propio y de Amelia Mora, nos narra las vicisitudes reales por las que pasó Aranzazu Berradre Marín, pseudónimo de una agente de la Policía Nacional que se infiltró durante ocho años en la banda terrorista ETA y que en la película aparece con el nombre de Arantxa, a quien da vida Carolina Yuste. Se infiltró con 20 años consiguiendo adentrarse en la izquierda abertzale de San Sebastián, conviviendo en un piso con dos terroristas, Kepa Etxebarría y Sergio Polo. Durante su labor de infiltración cortó lazos con sus familiares en Logroño, todo para poder desarticular el sanguinario comando Donosti en un momento crucial en el que la banda declaró una falsa tregua. Su peligrosa y valiente misión estaba supervisada por el inspector jefe Ángel, alias “el Inhumano” (Luis Tosar), que confió en ella y cambió su vida para salvar la vida de otros.

       Una temática similar ya había sido llevada al cine en la irregular película de Miguel Courtois, Lobo, con las hazañas del infiltrado Mikel Lejarza, alias “Lobo”. No nos engañemos, tampoco La Infiltrada es una obra maestra, pero sí es buen cine de género, un cine creado para un público masivo que ofrece lo que promete, un thriller cargado de tensión, sospechas y emociones. Un éxito que se debe, sobre todo, a la superlativa interpretación de la extremeña Carolina Yuste, que despliega un amplio abanico de recursos y matices. La primera parte de la función es para este cronista la menos atractiva.

      Vemos a Arantxa introducirse en el mundillo descerebrado de Jarrai, los movimientos antisistema y antimilitaristas, trabajar en una Herriko Taberna, estudiar euskera, ganarse la confianza del entorno extremista, pegar carteles por la parte vieja de San Sebastián, haciendo méritos para que, llegado el caso, puedan encomendarle labores de más sustancia y contactos de más altura. Pegando carteles se encuentra cuando ve al más cobarde y sanguinario de los asesinos etarras del Comando Donosti, Txapote, entrar en el restaurante La Cepa para descerrajarle un tiro en la cabeza a Gregorio Ordóñez, tal vez el político más valiente de nuestra historia democrática. Durante ese primer tramo asistimos a las horas de soledad y desasosiego de Arantxa, observamos sus dotes de simulación para salir airosa de situaciones difíciles y a sus contactos en cafeterías de hospitales con su jefe. Todo correcto, pero ni micho menos deslumbrante.

      La película toma vuelo cuando la infiltrada toma contacto con el primer terrorista, el liberado Kepa Etxebarría, un novato que busca el aprecio de la cúpula de ETA, un peón más desechable para los que manejan el cotarro, y con el que Arantxa compartirá piso, escarceos románticos y cama. La cosa se complica con la aparición del psicópata salvaje Sergio Polo Escobés. El tercer ocupante del piso, un tipo impulsivo y cerril, machista, imprevisible, arrogante y siempre bestial que no se separa nunca de su pistola. Desde que la infiltrada comenzara a moverse por entorno abertzale hasta el momento en que hace de correo y conductora para los etarras, Arantxa ha recorrido ya un itinerario pavoroso surfeando el miedo, el odio y la violencia, y en la loca espiral de esa pesadilla ha logrado sobrevivir y salvar muchas vidas.

     Ya nada será lo mismo para ella y ninguna recompensa será suficiente. El asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 supuso un punto de inflexión, un momento de debilitamiento social de apoyo a la banda terrorista y de toma de conciencia sobre la inutilidad de la carnicería que habían cometido. Con una fotografía de tono apagado, La Infiltrada pasa de puntillas por las torturas del cuartel de Intxaurrondo, el lavado de cerebro de una juventud desnortada, el machismo en la policía y en ETA, las torpes competencias entre la Policía y la Guardia Civil… pero es Carolina Yuste la estrella que brilla siempre con una luz especial, el coraje de esa heroína llamada Arantxa dejará una huella indeleble en nuestra memoria cinéfila.

sábado, 18 de enero de 2025

CRÍTICA: "EL 47" (Marcel Barrena, 2024)


Barcelona, ciudad abierta

 “EL 47”  êêêê

DIRECTOR: Marcel Barrena.

INTÉRPRETES: Eduard Fernández, Clara Segura, Zoe Bonafonte, Salva Reina, Vicente Romero,

GÉNERO: Drama social / DURACIÓN: 110 minutos / PAÍS: España / AÑO: 2024

     Manuel Vital, nacido en 1924 en Valencia de Alcántara (Cáceres), una localidad, por cierto, con una superficie territorial enorme de casi 600 km2, fue uno de aquellos emigrantes que huyeron de su tierra para evitar la represalia de los vencedores de la Guerra Civil y labrarse un futuro lejos del penoso contexto de supervivencia que su patria chica les ofrecía. A saber, trabajo escaso y condiciones laborales lamentables con salarios míseros. Unos emprendieron camino hacia Barcelona, otros hacia Madrid y otros al País Vasco, que eran las zonas industrializadas donde más mano de obra se necesitaba. El padre de Manolo Vital, Diego Vital, secretario del ayuntamiento de su pueblo, fue ejecutado por falangistas junto al alcalde y otros vecinos y enterrados con cal en una fosa de Mina Terría. Manolo llegó a Barcelona en 1947 y en 1951 se asentó en Torre Baró, una barriada de chabolas que construyeron con sus propias manos pertenecientes al distrito de Nou Barris.

      La película El 47, dirigida por el barcelonés Marcel Barrena, nos cuenta la historia de una rebelión vecinal que en 1978 transformó la fisonomía urbana de Barcelona cambiando la imagen de sus suburbios para siempre. Manolo Vital (Eduard Fernández), era conductor de un autobús de la línea 47 que un día secuestra para desmontar la mentira del ayuntamiento que afirmaba que los autobuses no podrían subir las cuestas del barrio de Torre Baró con calles sin asfaltar. Un acto de disidencia revolucionario que sirvió como catalizador para el cambio de aquellas personas que se enorgullecían de sus raíces, de la lucha vecinal y de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna que miraba a Europa en los años 70.

      Escrito está. En las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo se produjo en España una gran diáspora interior (alrededor de 3 millones de personas), desde las zonas rurales hacia las capitales más populosas e industrializadas. Pocas veces el cine español ha contado de forma austera este fenómeno, el sufrimiento de aquellos emigrantes del desarrollismo que partieron de sus tierras deprimidas con el alma rota en la búsqueda de la prosperidad, narrando sus problemas de adaptación, el trabajo duro y las desdichadas condiciones que tuvieron que soportar en sus nuevos asentamientos, poblados de barracas insalubres donde vivián hacinados en circunstancias infrahumanas. Entre las mejores cabe citar Surcos (1951), la obra maestra de José Antonio Nieves Conde, y La piel quemada (1967), magnífica película de Josep María Forn. Sin embargo, El 47 nos habla de una expresión que ha ido perdiendo fuerza con el tiempo, la colectividad, pues el individualismo egoísta e insolidario finalmente se ha impuesto dejando al ciudadano sin apenas muletas sociales en las que apoyarse.

       El extremeño Manolo Vital, al que da oxígeno un superlativo Eduard Fernández, cumplió su empeño de llevar el autobús que conducía, el 47, hasta su barriada situada en el extrarradio barcelonés. No fue una hazaña personal, detrás tenía el apoyo de su partido, su sindicato y, sobre todo, de la agrupación vecinal de Torre Baró. Todo ello después de que las autoridades le dieran la espalda en sus reivindicaciones y le insistieran en que por aquel empinado camino de cabras era imposible que transitara el autobús. Recibido como un héroe en su barrio, fue detenido y juzgado, pero la presión ciudadana consiguió que le absolvieran y cambió para siempre la imagen de aquellas denigrantes zonas periféricas.

     Vital, que con 13 años vio como fusilaban a su padre en 1936, albergaba una nostalgia corrosiva y nunca olvidó la tierra que le dio la luz y le vio crecer, pero para afianzar el agradecimiento a la tierra que le acogió y por amor a su mujer, aprendió a farfullar el catalán, demostrando así un sentimiento de pertenencia que destila verdad. Desde la formación del barrio a finales de los 50 hasta los 70 con la lucha vecinal, todo destila autenticidad. El 47 narra, con cierto tono neorrealista, un episodio más de las muchas conquistas sociales, porque todos aquellos emigrantes que llegaron a Barcelona de todas las regiones de España para labrarse una vida digna y un futuro mejor, también crearon una ciudad nueva, vanguardista, la ciudad que luce hoy.   

sábado, 4 de enero de 2025

MIS 5 PELICULAS FAVORITAS DE 2024

 1- "STRANGE DARLING" (J. T. Mollner, 2024)

     Strange Darling narra cómo durante una noche de juerga una joven, The Lady (Willa Fitgerald), conoce a un hombre carismático y atractivo, The Demon (Kyle Gallner), sin imaginarse que es un asesino en serie. Lo que comienza como una aventura de una noche servirá para descubrir la verdadera identidad de su acompañante. La joven finalmente escapa, pero el asesino no la dejará huir tan fácilmente. Comienza entonces una persecución en la que el asesino en cada paso se acerca más a su presa.

     Ejemplo de cine independiente, filmada en 35 mm y con cierta influencia del cine de Tarantino, Strange Darling no se detiene mucho en el perfil de los personajes, pero hay tiempo para fugaces apuntes sobre las relaciones tóxicas, el consentimiento, las perversiones, las denuncias falsas y la búsqueda incesante y desoladora de una conexión genuina. 

2- "CROSSING" (Levan Akin, 2024) 

      La nueva e inspirada película de Levan Akin nos narra la historia de una profesora georgiana jubilada, Lia (Mzia Arabuli) que busca a su sobrina, Tekla, para así cumplir la última voluntad de su fallecida hermana. Para ello se acerca a unas infraviviendas en Batumi en donde le cuentan que la chica se marchó a Estambul. Tekla es transexual, su padre la echó de casa hace mucho tiempo y desde entonces anda perdida. Lia viaja a Estambul acompañada de un joven, Achi (Lucas Kankava) que dice saber dónde se aloja y que también le puede servir de traductor y guía. una vez en Estambul conocen a Evrim (Deniz Dumanli), una abogada por los derechos de los transexuales, y Lía siente que Tekla está más cerca que nunca.   


    Crossing es un retrato de personajes marginales y comunidades de bajos recursos, el embrujo de Estambul actúa como un personaje más con vida, pero sin futuro. Como su título indica, un cruce de caminos generacional, territorial, social y, por supuesto emocional. También el llanto de una generación que por vergüenza no aceptaron la condición sexual o de género de sus hijos. No obstante, Crossing nos interpela desde la redención y el amor, su director no juzga y Lia carga con la culpa, desprendiéndose de sus prejuicios para empatizar con el mundo que su sobrina habita. Y así, llegamos a un final abierto, poético, hermoso, lleno de esperanza.  

3- "DESCONOCIDOS" (Andrew Haigh, 2024)

  El director británico Andrew Haigh, el cineasta actual más interesante de temática queer, firmante de la también magnífica Weekend (2011), un drama romántico gay que nos muestra el amor espontáneo como una explosión de emociones reales entre dos desconocidos, nos presenta ahora Desconocidos (All Of Us Strangers), con la guarda una cierta conexión. La película nos muestra a Adam (Andrew Scott), un guionista de cine y televisión que vive en un edificio casi vacío de Londres y que un día tiene un encuentro con su único y misterioso vecino, Harry (Paul Mescal), lo que trastocará el ritmo de su vida cotidiana. A medida que va surgiendo una relación entre ellos, a Adam le preocupan los recuerdos del pasado y regresa una y otra vez a su ciudad natal y el hogar de su infancia, donde sus padres parecen estar vivos, tal y como lo estaban antes de morir en accidente de tráfico 30 años antes. 

   En Desconocidos los sueños, el agitado oleaje de la memoria y la realidad se fusionan y desdibujan con las lágrimas de un hombre tierno, vulnerable y herido, que respira y transpira, solloza y sonríe a través del dolor. Nada quedó resuelto entonces y todo sigue igual ahora, pues de nada sirve salir del armario y desnudar el alma ante unos fantasmas… o tal vez sí, y la conciencia pueda por fin transitar por parajes apacibles. Contando con bellas transiciones y una energía casi celestial, estamos ante un excelente drama íntimo de aristas punzantes, nostalgia corrosiva y un romanticismo sobrecogedor.

4- "ANORA" (Sean Baker, 2024)

   Sean Baker es uno de los directores y guionistas más interesantes surgido en los Estados Unidos en las últimas décadas. Un talento capaz de hacer brillar la belleza y las emociones en las cosas más simples y ordinarias. Ganadora de la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes, Anora es una historia que sigue a Ani (una maravillosa Mikey Madison), una prostituta de Brooklyn que tiene la oportunidad de vivir un sueño como el de la Cenicienta o Pretty Woman cuando conoce e impulsivamente se casa en Las Vegas con Iván (Mark Eydelshteyn), que es hijo de un oligarca ruso. Cuando la noticia llega a Rusia, el cuento de hadas se ve amenazado por los padres de Iván, que parten hacia Nueva York con la intención de anular el matrimonio.

    Anora fusiona tonos en un cóctel agridulce que en su primer tramo se impone como una alocada comedia de ensueño juvenil repleta de sexo, dinero, fiestas y lujo para luego subvertir la fantasía sino en una pesadilla sí al menos en un triste desengaño subrayando el carácter efímero de la felicidad. Y de fondo, Brooklyn y Manhattan en un gélido invierno, como si Sean Baker quisiera poner con ello énfasis en el frío aislamiento emocional de Ani, por la que sientes ternura y compasión.

5- "JURADO Nº 2" (Clint Eastwood, 2024)

    Eastwood, camino ya de los 95 tacos ha tenido la lucidez y energía para situarse una vez más detrás de la cámara para ofrecernos otra muestra más de su talento, tal vez el broche de oro que pone fin a una trayectoria tan larga como excelente. Jurado Nº 2 nos sitúa en el centro de una historia que tiene como protagonista a Justin Kemp (Nicholas Hoult), un escritor de revista cuya esposa está embarazada, honrado, pero con algunos problemas personales, que ha sido elegido para formar parte del jurado en un juicio por asesinato. Durante el proceso judicial el protagonista cree que podría tener alguna responsabilidad en el asesinato y se enfrenta a un dilema: admitir el crimen e ir a la cárcel o manipular al resto del jurado para condenar a un hombre inocente.

    En sus habilidades persuasivas está el convencer al jurado para que absuelva o condene al acusado y novio de la víctima. Justin sabe que convencer al jurado no es una empresa imposible, pasa en demasiadas ocasiones con decisiones apresuradas y movidas por prejuicios. Lo que supone una denuncia al sistema judicial, que es en definitiva lo que se está juzgando. Jurado Nº 2 tiene un magnífico guión lleno de giros verosímiles, aunque lo que más nos interesa es la lucha infernal en la conciencia del protagonista, los agujeros negros de la justicia y la vulnerabilidad ante el sistema de cualquier persona inocente.