sábado, 21 de febrero de 2026

CRÍTICA: "LA CENA" (Manuel Gómez Pereira, 2025)

 

Una comedia poco arriesgada

“LA CENA”  êê

DIRECTOR: Manuel Gómez Pereira.

INTÉRPRETES: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandía, Nora Hernández, Elvira Mínguez, Óscar Lasarte.

GÉNERO: Comedia / DURACIÓN: 106 minutos / PAÍS: España / AÑO: 2025

     La cena, última película dirigida por Manuel Gómez Pereira tras la muy irregular Un funeral de locos (2025), propone a priori una premisa de alto voltaje simbólico: una vez terminada la Guerra Civil, un grupo de cocineros republicanos son sacados de la cárcel para preparar un banquete en el Hotel Palace -ahora convertido en hospital de guerra- como celebración de la victoria del régimen encabezado por Francisco Franco. Desde esa ironía inicial, la película construye una sátira que oscila entre la comedia negra y el drama contenido, explorando la humillación, la dignidad y el poder a través de algo tan cotidiano -y tan político- como la comida.

    Gómez Pereira apuesta por un tono medido, más cercano a la farsa elegante que al esperpento descarnado, y el resultado es que la función parece temer llevar su sátira hasta las últimas consecuencias. El reparto sostiene débilmente el relato, con un Mario Casas agobiado que no parece tomarse en serio su papel de militar del bando vencedor y que transmite el conflicto interno entre supervivencia y orgullo con una rabia encapsulada poco creíble. Por su parte, Alberto San Juan aporta algo más de punzante energía como el maître encargado de organizar la cena del hotel haciendo uso de la ironía, dinamiza las escenas colectivas y resulta más hiriente en sus calculadas intervenciones. La química entre ambos sólo funciona a medias.

     Ni hablar del grotesco histrión al que da vida de forma hiperbólica Asier Etxeandía en la piel de un jefe falangista. Visualmente, La cena destaca por su cuidada ambientación y por una puesta en escena que convierte la cocina del hotel en un campo de batalla lleno de simbolismo. Ni mucho menos estamos ante una obra incendiaria, más bien ante una reflexión ligera sobre la derrota y la memoria. Desde una mirada ingenua, la película nos enseña que el humor puede ser una forma de resistencia; desde una óptica más exigente, la función se queda a las puertas de una crítica más despiadada.

1 comentario:

  1. Puede que no sea redonda, pero visto el pobre panorama de la comedia en estos lares (y en el mundo en general, no nos engañemos), me pareció digna, incluso estimulante.

    Un abrazo.

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