viernes, 4 de septiembre de 2020

CRÍTICA: "TENET" (Christopher Nolan, 2020)


Las dimensiones del espacio-tiempo
“TENET” êêê
DIRECTOR: Christopher Nolan.
INTÉRPRETE: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Kenneth Branagh, Dimple Kapadia, Aaron Taylor Johnson.
GÉNERO: Thriller / DURACIÓN: 150 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 2020.

   
    Tras la épica y magistral Dunkerque (2017) un subyugante relato bélico que narra la angustiosa situación de miles de soldados británicos rodeados por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial en las playas de Dunkerque (Francia), Christopher Nolan nos regala un críptico y entretenido artefacto centrado en el mundo del espionaje internacional.


   Tenet sigue a un agente de la CIA, El Protagonista (John David Washington) que prefiere morir antes que entregar a sus compañeros. Tras superar esta difícil prueba, este hombre junto con su aliado, Neil (Robert Pattinson) tendrá una importante misión: evitar una amenaza mucho más peligrosa que la tercera guerra mundial. La clave está en una sola palabra: TENET.

   
    El confuso prólogo sirve como introducción de una historia inextricable y advierte del desafío que les espera a los espectadores. Con la fuerza visual que caracteriza a sus creaciones y una intrincada arquitectura narrativa que juega con el tiempo y el espacio y siempre rebosante de MacGuffins y agujeros negros, el director británico utiliza como título un palíndromo, Tenet (abrir o cerrar puertas) y camufla con verborrea científica e intelectual la trama de siempre: la lucha del bien contra el mal, para armar un relato tan prodigioso en la coreografía de la acción como complejo en su estructura narrativa.


    Un laberinto con el caparazón de thriller de espías en donde vemos correr el tiempo hacia atrás (que es uno de los trucos más antiguos del cinematógrafo al igual que los viajes en el tiempo) y en donde un espía seleccionado por sus poderosas cualidades tiene que salvar a la humanidad de un apocalipsis inminente (la rutina de James Bond), teniendo como némesis a un villano con acento ruso que da oxígeno Kenneth Branagh que se verá traicionado por su mujer (Elizabeth Debicki). Todo en orden, pero tratándose de Nolan la sencilla premisa se convierte en un complejo jeroglífico con la reversión del tiempo, sus causas y efectos.


    Tenet luce muy bien, cuenta con una magnífica fotografía de Hoyte van Hoytema (habitual en los últimos films del director) que imprime garra a la acción, siempre apoyada en la excelsa y adrenalínica labor de montaje. Tenet no es un gran Nolan, está muy alejada del inaccesible listón dejado por las sublimes El Caballero Oscuro y Dunkerque, pero al espectador se le pide que se deje arrastrar sin que merezca la pena el esfuerzo de tratar de entender los subterfugios de un argumento que en el fondo sólo es una película de espionaje que no emociona pero deslumbra por el tratamiento sonoro (buen trabajo de Ludwig Göransson), visual y técnico, con set-pieces apabullantes como la persecución de los coches marchando hacia atrás o la del avión. Ejemplos de ese punto megalómano que caracteriza al director.


   La obsesión por la noción del tiempo es uno de los temas recurrentes en la filmografía de Nolan desde su segundo largometraje, Memento, el problema es que su narrativa se ha vuelto cada vez más críptica e insondable, quedando la premisa enterrada bajo múltiples capas. Tenet es una película multigenérica, una mezcla de géneros que se fusionan muy bien con la trama, que no es otra cosa que una lucha de poderes de la que depende el futuro y el equilibrio de la humanidad, y en donde conceptos como la construcción y la destrucción, el caos y la entropía prefiguran un universo de infinitas dimensiones.   

2 comentarios:

  1. Un argumento muy sofisticado en sus detalles para -como bien dices- una sencilla película de espías que sigue el patrón marcado por la serie de James Bond. En cuaquier caso, es un entretenimiento de buen nivel y muy eficaz si uno consigue no dejarse apabullar por el exceso de información.

    Un abrazo.

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  2. Así es, Ricard, Nolan y su obsesión por el tiempo. Pero siempre sabe jugar bien sus cartas y aunque para mí alejada de la calidad de "Dunkerque", no es ni mucho menos una película despreciable.

    Un abrazo.

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