En febrero de 2015 está previsto el estreno mundial de CINCUENTA
SOMBRAS DE GREY (Sam Taylor-Johnson) uno de los más esperados del año,
no porque las expectativas del cinéfilo apunten a una gran obra artística, sino
por el carácter de blockbuster
rompetaquillas que se supone a la apuesta tras haberse vendido más de 100
millones de copias de los tres títulos de la trilogía escrita por la novelista
británica E. L. James. Ya saben que la trilogía, publicada originalmente en
internet, trata sobre las vicisitudes de una estudiante llamada Anastasia “Ana”
Steele y su relación con el rico empresario Christian Grey, a quien le gustan
todo tipo de juegos eróticos.
En la película, Anastasia
o Ana está interpretada por Dakota Johnson (sí, la hija de 24 años
de Melanie Griffith y Don Johnson) que como en la famosa trilogía es una
estudiante de literatura de la Universidad de Washington, Seattle, que recibe
el encargo de visitar al exitoso y joven empresario Christian Grey (a quien da oxígeno el casi desconocido actor Jamie Dornan), un millonario de apenas
27 años que impresiona a la joven por su atractivo, dotes de seducción y
carácter intimidatorio. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero
pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja inicia por fin una relación,
Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que
descubre los límites de sus propios y oscuros deseos.
Para ir calentando el ambiente de cara a la fría y larga
temporada invernal que nos espera, y de paso rendir homenaje al culto de las
prácticas BDSM (Bondage; Disciplina y
Dominación; Sumisión y Sadismo; y Masoquismo) quiero dedicar este post a todas
las personas que viven una sexualidad en los márgenes y que cansadas del sexo
convencional, utilizan estas prácticas alternativas que admite manifestaciones
sexuales muy variadas. Aclaremos que el BDSM no tiene nada que ver con el
sadismo criminal, y que para su práctica se requiere el consenso de los
participantes. También que como las sesiones incluyen juegos de fantasías y
rol, se creó un sistema de comunicación para que el participante sumiso, a
través de unos códigos, pueda manifestar que su protesta es real y su deseo de
no continuar. El caso es que cuando se estrene CINCUENTA SOMBRAS DE GREY,
millones de personas abarrotarán las salas de cine, y tal vez para muchas de
ellas el BDSM deje de ser un tema tabú.
No he tenido valor para leer el libro o los libros pero según me informó mi mujer las sesiones de BDSM eren absolutamente descafeinadas, aptas para cualquier pareja burguesa que ande corta de imaginación. De ahí el éxito, supongo. Un abrazo.
ResponderEliminarPues, además de que también mi mujer leyó la trilogía y tampoco quedó convencida, yo sí leí el primeros de los libros incluso antes que antes que ella. Me pareció una bobada, literatura de quiosco o aeropuerto, pero a todas las mujeres (repito, a todas) les da un cierto morbo eso de que las dominen en la cama, aunque no encuentro nada erótico en que alguien sea arrogante, altivo, déspota y te mire por encima del hombro. Si ha tenido tanto éxito el libro es por eso, una historia de dominación y sumisión es algo siempre muy apetecible en el imaginario colectivo femenino.
ResponderEliminarEn fin, lo cierto es que estas cositas me reportan muchas visitas y se abre la posibilidad de tener nuevos seguidores. Quedan cosas que contar, como por ejemplo que Dakota Johnson fue a conocer al verdadero Christian Grey (Alessandro Proto), se enamoró de él y desde entonces viven un tórrido romance. C´est la vie.
Un abrazo