“ADIÓS PELELE” êêêêê
(TCHAO PANTIN)
DIRECTOR: Claude Berri.
INTÉRPRETES: Coluche, Richard
Anconina, Agnès Soral, Philippe Léotard, Albert Dray, Ben Smail, Mahmoud
Zemmouri.
GÉNERO: Drama-noir / DURACIÓN: 93 minutos / PAÍS: Francia / AÑO: 1983
El director francés Claude Berri, que presentó en el año de su fallecimiento, 2009, su última película titulada Un regalo para ella, cuenta con una filmografía en la que sobresalen títulos como El viejo y el niño (1967), La venganza de Manon (1986), El manantial de las colinas (1986) y Germinal (1993), nos regaló en el año 1983 la que para mí es su mejor película y una de las más preciadas películas europeas de culto del pasado siglo, Tchao pantin, que en español fue traducida como Adiós pelele, aunque también Pantin es un distrito de la ciudad de París, por lo que ni siquiera en Francia, creo yo, saben a qué se refiere el título. Una película que nunca se estrenó en salas en España y que pude visionar en una mala copia allá por mediados de los 80 en VHS, debido a lo cual se impone dar las gracias a Pathé por la perfecta restauración que ha logrado con esta joya .
Adiós pelele ganó varios premios César incluido el de Mejor Actor para el célebre humorista Coluche en su primer y único papel dramático, Mejor Actor Secundario para un Richard Anconina que entonces no era muy conocido y Mejor Fotografía por la fantástica iluminación del genial operador Bruno Nuytten. La cinta está basada en la exitosa y melancólica novela de Alain Page y narra la historia de Lambert (Coluche) un expolicía que ahora trabaja en el turno de noche de una pequeña gasolinera. Abatido por una tragedia que le consume, la muerte de su hijo a causa de las drogas, no se relaciona con nadie y ahoga sus penas en alcohol.
Una noche lluviosa, un joven traficante de
poca monta, Bensoussan (Richard Anconina) entra en la tienda de la gasolinera
para comprar una bujía para su ciclomotor, aunque en realidad ha entrado allí
para refugiarse de la policía que le sigue. Lambert conecta con el chico
rápidamente y surge una genuina amistad. Bensoussan trapichea para el dueño de un
bar llamado Rachid (Mahmoud Zemmouri), al que coge sin permiso su
potente motocicleta Honda para presumir delante de la chica que le gusta, Lola (Agnés Soral) una joven
punk que conoció en la calle. Bensoussan ve como un día le roban el dinero que
había conseguido con el menudeo de la droga, por lo que es perseguido por los
sicarios de Rachid y muere en los brazos de Lambert. Lambert sólo vive ya para
vengar su muerte con la ayuda de Lola, a quien cuenta su drama personal, de la
que acabará enamorándose y comienza a ilusionarse con una nueva vida. Pero el
reguero de sangre dejado por Lambert no le saldrá gratis.
Varios de los protagonistas de Adiós pelele estaban atravesando un periodo muy complicado de sus vidas cuando surgió un proyecto que ni a Claude Berri le apetecía dirigir ni a Coluche protagonizar, asfixiado por las deudas, rehén de sus adicciones, abandonado por su mujer e hijos y con el reciente suicidio de uno de sus mejores amigos, la situación personal era muy angustiosa para el cómico. Coluche murió joven tres años después de trabajar en esta película a causa un brutal accidente de moto cuando un camión se atravesó en la carretera por donde circulaba. Tenía 41 años. Aquí borda el papel de un ex comisario de policía asqueado y sin ilusión por nada que intenta redimirse por la muerte de su hijo drogadicto al que no supo o no pudo proteger volcando todo su esfuerzo e interés en vengar la muerte del joven traficante de mala muerte al que identifica con su hijo. Este intenso y sórdido drama noir tiene como escenario los paisajes urbanos más inmundos y marginales del París de los 80 (Barbés, République, Bastille) a los que el decorador húngaro Alexandre Trauner y el director de fotografía Bruno Nuytten subliman creando una atmósfera de alienación deprimente en consonancia con lo narrado, un microcosmos plomizo, desangelado y lluvioso al que sólo parece aportar luz Lola, esa joven y hermosa punk perdida en la noche parisina en la que recaen todas las miradas como lo harían con una rosa en un estercolero.
Adiós pelele aleja su deriva artística de la rutinaria
película de venganza y justicieros aunque contenga todos los ingredientes
recurrentes de este subgénero (la amistad, el amor imposible, la
pérdida, la violencia, la redención), pero es la figura desastrada y casi fantasmal del
triste perdedor alcoholizado de mediana edad al que da oxígeno de manera
virtuosa y desapasionada Coluche, con sus heridas íntimas carcomiéndole el
alma, lo que otorga una emoción visceral que equilibra la presumible matanza. En
ese París alejado de la imagen de postal con edificios herrumbrosos y cuchitriles
infectos y en un sistema que se adivina podrido para una sociedad sin
esperanza, el itinerario vengativo de Lambert servirá de poco como confirma el
aserto del comisario Bauer encarnado por Philippe Léotard, porque al igual que
detrás de un muro siempre hay otro muro, detrás de cada traficante siempre hay
otro traficante, y Bensoussan (magnífico Richard Anconina) sólo era un insignificante
peón, un paria mitad árabe, mitad judío, que nunca encontró su lugar en el
mundo y que trapicheaba peligrosamente por las calles oscuras y húmedas de una
ciudad que vive de espaldas a las pequeñas tragedias. Su amistad
con Lambert alumbra la función de manera lúcida y conmovedora porque no apela a
otro interés que los valores profundamente humanos, que sirven de bálsamo para
los tormentos de una lacerante existencia. Adiós pelele es una película
sencilla y honesta en donde todo parece empapado por una corrosiva melancolía,
y es, ante todo, un estado emocional rebosante de amargura por la amistad
perdida, los amores truncados y los errores del pasado que te recuerdan que
puedes escapar de todo menos de ti mismo. Una película excelente.
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