sábado, 15 de junio de 2019

YOLI LARA, PUERTO RICO EN MI CORAZÓN


  

   La modelo puertorriqueña Yoli Lara cuenta que cuando el huracán María asoló la ciudad donde creció, Toa Baja (nació en Bayamón) que se encuentra en las afueras de San Juan y cerca de la playa, resultó devastador para ella, que entonces estaba instalada en Los Ángeles. Quería ayudar y no sabía cómo, de modo que llamó a su madre para decirla que volvería y competiría para el concurso de Miss Puerto Rico y tener la oportunidad de representar a su país en Miss Universo. Quería utilizar la plataforma para lograr que la escucharan y la gente ayudase. Yoli concursó pero no ganó, los signos no debían estar de su parte y su agencia en Los Ángeles la abandonó porque no estaba allí. Más tarde le dieron una segunda oportunidad, pero, eso sí, ella estaba orgullosa de lo que había hecho: el regreso, el concurso, la reconstrucción.


   Con 25 años, Yoli ha sido elegida Playmate del mes de junio de 2019, y aunque ella misma reconoce que hay diez mil chicas más hermosas que ella para aparecer en la revista (lo dudo), le dieron la oportunidad y la aprovechó. Está muy convencida de que de nada sirven las lamentaciones y que cuando alguien cae se tiene que levantar rápidamente, pues cuando una puerta se cierra, otra se abre. A Yoli le encanta el mar, el mejor sitio para sentir una aventura espiritual. Cuenta que su película favorita es Pocahontas, porque se queda con su familia y su tribu. Cuando la vio pensó “no, yo quiero alcanzar mi sueño”. Y abandonó Puerto Rico y a su familia para intentar vivir su vida alejada de la zona de confort.


  De niña no veía mucho a su madre porque trabajaba muchas horas al día, y fue con su abuela con quien pasó más tiempo. Recuerda que hizo su primera sesión de fotos con 14 años para una exhibición de peluquería. Ella no se considera una modelo convencional, pues dice que tiene una cintura estrecha y caderas grandes, algo que siempre le dio problemas con la industria. Pero su cuerpo es así y de ello aprendió que el trabajo también implica fracaso y rechazo. Ahora, reconoce, la industria es más permisiva e inclusiva (en cuanto a la raza, tamaño, formas, color y género) y las personas están más abiertas a la diversidad. Yoli pone el ejemplo de Rihanna, una artista curvilínea que hace babear a todo el mundo (y no sólo por su música) cuando salta al escenario.

sábado, 8 de junio de 2019

CRITICA: "EL HIJO" (David Yarovesky, 2019)


El reverso maléfico de Superman
“EL HIJO” êêê
(David Yarovesky, 2019)

   
   Tras varios cortos y un irregular largometraje (The Hive, 2015), David Yarovesky llega a un público más amplio con esta película cuya premisa parte de una misteriosa pregunta: ¿Qué pasaría si un niño de otro mundo realizara un estruendoso aterrizaje de emergencia en la Tierra y en lugar de convertirse en un héroe para la humanidad demostrara ser algo mucho más siniestro? En Brightburn (Kansas), un matrimonio de granjeros formado por Tori (Elizabeth Banks) y Kyle Breyer (David Dennan) siempre ha querido tener un hijo pero no ha podido ser. Cuando deciden criar a Brandon (Jackson A. Dunn) un niño llegado de la estrellas, descubrirán que éste posee unas habilidades muy especiales. El problema surgirá cuando se dan cuenta de que el niño no utiliza sus poderes para hacer el bien, pues el mal comienza a crecer dentro de él.

    
   El Hijo fusiona con eficacia el terror, la ciencia ficción y las historias de superhéroes para presentarnos a una especie de Superman en su cara más cruel y siniestra (la vertiente conceptual es idéntica a la del superhéroe de Krypton pero cambiando los valores), tanto que se venga con verdadera saña cuando alguien le hace daño o simplemente regaña o contradice. El primer tramo del metraje, con la presentación de la pareja que ve su vida alterada cuando una extraña nave se estrella dentro de los límites de su granja y por sorpresa encuentran a un niño que adoptan, engancha al espectador que pronto se dará cuenta que lo que parece un regalo de Dios poco a poco se convertirá en regalo envenenado. Así, todo parece transcurrir con cierta normalidad hasta que una noche Brandon sufre un ataque epiléptico que actuará de resorte para hacer brillar su lado más oscuro.


    En el guión, bien estructurado y escrito por los hermanos Brian y Mark Gunn, subyace un especie de terror primitivo a la paternidad, pero partiendo de una premisa sencilla tal vez se olvidan de explicar qué motivos puede tener ese Superman tan villano y lleno de ira y maldad para actuar así por cualquier mínimo incidente, sin ningún control sobre sus instintos más salvajes. Está claro que los responsables buscan muy pronto que no empaticemos con la cruel y volátil criatura, de ahí la angustia temprana reflejada en el rostro de Brandon y su facilidad para sustituir cualquier emoción positiva por odio. Con algunos momentos gores, una atmósfera malsana y aceptables interpretaciones, El Hijo es un entretenido homenaje a los cómics con un Superman en su reverso maléfico que no llega a la Tierra para salvar a la humanidad sino para contribuir lo más rápidamente posible a su exterminio. 

martes, 4 de junio de 2019

"JOHN WICK: CAPÍTULO 3 - PARABELLUM" (Chad Staheslki, 2019)


Un reguero de cadáveres
JOHN WICK: CAPÍTULO 3 - PARABELLUMêêê
(Chad Stahelski, 1997)

   
  Tercera entrega de la saga John Wick que vuelve a estar dirigida por el antaño especialista reconvertido en director Chad Stahelski, firmante de las dos entregas anteriores John Wick: Otro día para matar  (2014) y John Wick: Pacto de sangre (2017). Ahora, con 14 millones como recompensa por su cabeza, John Wick (Keanu Reeves) está en plena huida. Después de haber roto la regla de matar a alguien en el Hotel Continental, Wick debería haber sido ejecutado, excomulgado y con su membresía revocada, aún dispone de una hora de ventaja para huir, a partir de ese tiempo una legión de hombres y mujeres sicarios de todo el mundo tratarán de detenerle. Eso sí, encontrará una aliada que sigue creyendo en él.

      
   Una máxima que se debe seguir escrupulosamente en este tipo de películas de acción vertiginosa es que las secuelas tienen que ofrecer a los espectadores una dosis mayor y mejor de violencia hiperbólica. Es lo que nos encontramos en John Wick: Capítulo 3 – Parabellum, que eleva el listón de todo lo que hemos visto en los anteriores capítulos. Sobre todo en la primera media hora, que deja al espectador exhausto con unas endiabladas set-pieces en las que se amontonan los cadáveres, y Wick, como siempre, no se muestra muy ortodoxo en sus métodos de aniquilación. Dejando suspendida la credibilidad, al respetable no le queda otra opción que disfrutar de la extrema y trepidante acción, tan autoparódica y desprejuiciada como autoconsciente. Es cierto que esta saga no puede presumir de hacer una reflexión introspectiva sobre el hombre y sus comportamientos, a pesar de que a veces se trata de imprimir un tono trágico característico del neo-noir, pues es fácil deducir que todo el universo está inspirado por el thriller y el cine de acción asiático.


     John Wick: Capítulo 3 – Parabellum se regodea en el exceso dotando al relato de un tono épico y por momentos, hilarante. En resumidas cuentas, crear espectáculo a partir del continuo movimiento. Keanu Reeves me cae bien aunque hay otros intérpretes con mejores dotes dramáticas, pero tal vez Stahelski se olvida del desarrollo de los personajes para construir un mínimo arco dramático, con dos pinceladas nos presenta al sicario al que da vida Mark Dacascos y a esa guerrera del desierto que encarna Halle Berry. De lo que se trata es de montar un espectáculo hiperviolento, tan parco en diálogos como coreográfico en la planificación de las peleas. Liturgia que aman los que no quieren gastar en el cine ni una sola neurona.