martes, 26 de marzo de 2019

SHELBY ROSE, CALIFORNIA DREAM


      

    
   La modelo norteamericana Shelby Rose nació en Orlando (California) y se crió en una familia católica conservadora (son cinco hermanos) pero ella es muy liberal y sociable, tanto que comenzó en la profesión de modelo con 18 años recién cumplidos. Tras mudarse a Nueva York, anduvo saltando de un trabajo a otro en países como Alemania, Inglaterra, Suiza e Italia, aunque mantuvo sus estudios en el Miami Dade College, donde le fue concedido el título de relaciones públicas. Marcó un brusco punto de inflexión en su carrera cuando, durante una temporada en China, obligó a su cuerpo a adelgazar más de lo aconsejable, pues los agentes siempre la tildaban de gorda. Recuperada psicológicamente, comenzó a amar su cuerpo y sus peligrosas curvas, que es lo que le hubiéramos aconsejado otros.


   
   Playmate del mes de noviembre de 2018, reconoce que su decisión de posar desnuda para la revista Playboy fue toda una sorpresa (desagradable para su familia) e impactante para todos los que la conocen. A ella no le importó porque siempre está dispuesta a probar otras cosas. Ahora, además de desfilar y posar dirige una cuenta para el cuidado de la piel en una red social. También ha descubierto su pasión por el boxeo. Y nos sorprende que su fuerza y su sensualidad sean las características que mejor definen a esta magnética joven. Shelby cuenta que nunca ha salido con un chico estadounidense, tiende a buscar hombres de otros lugares porque le encanta lo diferente, la diversidad.


   
   Yo soy español, por si te sirve, Shelby, aunque sé que ti eso te dará igual. Tal vez no tanto si te digo que vivo alejado del mundanal ruido. Y ya que la ciudad te parece cada vez más agresiva, pues esto es un remanso de paz por si te quieres pasar por aquí a relajarte. Sí, es una invitación formal, pero te llegarán tantas… Al parecer, nuestra chica de la semana no tiene mucho tiempo para las redes sociales, ni siquiera para Instagram, y por mucho que lo he intentado tampoco he podido averiguar su edad, ni mucho menos se lo he preguntado porque siempre consideré esto como una falta de educación hacia una dama. Da igual porque Shelby es de una belleza tan perenne como inmarcesible. Queda ahí el misterio y el azul infinito de su mirada.

"TAXI A GIBRALTAR" (Alejo Flash, 2019)


Otro pestiño para la colección
TAXI A GIBRALTAR
(Alejo Flash, 2019)


    
    El tal Dani Rovira hace películas como churros y me temo que dentro de pocos años contará con una filmografía parecida a la de Nicolas Cage pero aún más zarrapastrosa. Incluso hay meses que coinciden en la cartelera dos estrenos suyos, como fue el caso de Superlópez y Mi Amorperdido (así, todo junto) lo que representa una verdadera tortura. En este nuevo pestiño titulado Taxi a Gibraltar, que está dirigida por el argentino afincado en España Alejo Flash (Sexo fácil, películas tristes, un film mucho más aseado que el que nos ocupa), nos presenta a dos hombres desesperados en un loco viaje a Gibraltar: León (Dani Rovira) un taxista acosado por las deudas y enfadado con el sistema y el mundo en general, y Diego (Joaquín Furriel) un argentino tan encantador como embaucador que acaba de salir de la cárcel. En el camino, se cruzan con Sandra (Ingrid García Jonsson), una alocada joven que está espantada con la vida que lleva. Tres personas sin rumbo que se embarcarán en la mayor aventura de sus vidas: encontrar el cargamento de oro perdido en los túneles del Peñón de Gibraltar. Una aventura en la que los tres descubrirán los verdaderos valores de la vida.

     
     Alejo Flash nos presenta una road movie que acapara todos los clichés posibles para armar una comedia blandita y tontorrona partiendo de una leyenda urbana: los lingotes de oro escondidos en los túneles de Gibraltar desde el asedio alemán a Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Como premisa o MacGuffin cualquier cosa puede servir siempre que la narración tenga una cierta coherencia, que algunas briznas de humor salve de la quema el invento y que el formato road movie contenga alguna lógica interna. 


    Nada de esto ocurre en Taxi a Gibraltar: chistes burdos sobre la identidad o nacionalidad de los personajes, diálogos simples con escasa gracia centrados en los problemas del taxista León, asfixiado por la hipoteca, con un hijo en camino y la dura competencia de las VTC, o el pícaro argentino al que da vida con poco chispa el argentino Joaquín Furriel, obsesionado con el oro de Gibraltar. A ellos se unirá una novia que escapa de su propia despedida de soltera. Un disparate que no aporta nada nuevo y para el que hay que dejar suspendida la credibilidad en situaciones que provocan sonrojo. De las secuencias con una mínima acción, mejor no hablamos.

domingo, 17 de marzo de 2019

"ESCAPE ROOM" (Adam Robitel, 2019)


Un puzzle mortal
“ESCAPE ROOM” êê
(Adam Robitel, 2019)


     Adam Robitel (The Taking of Deborah Logan, Insidious: La última llave) nos presenta una nueva película de terror, género en el que se ha especializado y que ya tiene prevista una secuela en 2020. La sinopsis del film es la siguiente: seis desconocidos reciben un misterioso paquete. En su interior se encuentran un mensaje que promete al propietario una oportunidad de ganar diez mil dólares y alejarse de la vida rutinaria. El grupo llega al local señalado y se dan cuenta de que se disponen a competir en una “Escape room”. Pronto descubrirán que sea quien sea el que ha organizado el juego, conoce todos y cada uno de los detalles de sus vidas. Ahora no tendrán más remedio que encontrar las pistas y resolver el puzzle. Sólo así saldrán con vida de esa habitación.


    Cogiendo el testigo y la evidente inspiración de Saw y Cube, Escape room se desarrolla a buen ritmo y con medidas dosis de adrenalina. Todos estaremos de acuerdo en que la premisa de la película está ya muy trillada, pero Robitel sabe cómo sacar partido al aspecto visual y hacer uso del suspense con una creatividad no excesivamente macabra. Hablamos de una película realizada con mimo, con momentos de humor corrosivo y unos intérpretes semidesconocidos que aportan lo que se les exige. 

    Construida a partir de los códigos estructurales del subgénero Escape room (habitaciones mortales rebosantes de trampas de las que sólo es posible escapar resolviendo rompecabezas), la acción va directamente al grano encerrando a los seis desconocidos en una claustrofóbica sala de la que tratarán de escapar con vida cuando se convierta en un horno y posteriormente saltarán a otro escenario ambientado con un frío glacial. Con menos hemoglobina y gore que Saw pero con un perverso juego de puzles, Escape room tiene su punto de ingenio y logra crear una cierta empatía hacia los personajes arquetípicos pero muy humanos. No pasará a la historia pero tampoco resulta despreciable.