jueves, 14 de marzo de 2019

OLGA DE MAR, DE LETONIA PARA EL MUNDO



   Nacida en Daugavpils (Letonia) el 12 de agosto de 1991, esta preciosa modelo de nombre refrescante es una de las favoritas del arriba firmante. Como modelo profesional, Olga de Mar es conocida por el amplio abanico de trabajos realizados para varias compañías comerciales y agencias de publicidad. Antes de dedicarse a la profesión de las pasarelas y los posados, su pasión eran los deportes y los gimnasios. Pero un buen día, después de terminar la escuela, se mudó a Milán y comenzó a trabajar de modelo a tiempo completo. Creció en su país de origen y siempre cita a su madre como la inspiración que la ilumina en su carrera de modelo.


   Olga ha aparecido en multitud de anuncios y revistas de moda y tendencias como Lucy´s Magazine, Harper´s Bazaar y Elle Magazine. Soltera, ella tiene un espíritu inquieto, un lado salvaje que la obliga a ponerse retos: escalar el Kilimanjaro o ir de safari a la gélida región de Letonia. Sin embargo, Olga reconoce que cuando más sexy se siente es cuando es amada. Lo que desde luego no se siente es una devorahombres, pues cuando la preguntan por su fantasía sexy contesta: “dormir un par de días, levantarse a desayunar, almorzar y cenar en la cama, todo esto acompañado de excelentes películas”.


   Supe de Olga de Mar cuando fue elegida Playmate del mes de octubre de 2018 en la revista Playboy e inmediatamente me asomé al Instagram de esta hermosa mujer de 1´73 m de estatura. Ella cuenta con 124K de seguidores en esa red, pero, como siempre, lo que realmente me encandiló fue su impresionante galería de vídeos y fotos. Y es que Olga ha realizado sesiones de fotos en España, Alemania, Portugal e Italia, donde reside actualmente. Cuando llegué aquí, confiesa, trabajé de camarera, ama de llaves y en un velero. Puede desarrollar otros trabajos, pues habla siete idiomas. No presume de ello, se considera humilde. “la gente espera que vista con minivestidos exultantes, tacones de 14 cm y cabello moldeado. Pero yo no soy ese tipo de personas”. ¿Qué tipo de persona eres? Soy gitana. Adiós, Olga, seguiré tus huellas terrenales.



domingo, 10 de marzo de 2019

KIRBY GRIFFIN, TAN BELLA COMO LIBRE



  Nacida el 14 de noviembre de en Americus (Georgia), esta preciosa modelo norteamericana responde por el nombre de Kirby Griffin, y fue descubierta por un agente durante unas vacaciones en Miami Beach. Desde entonces, unió su destino profesional a la agencia de modelos IMG Models de Nueva York, apareciendo en multitud de campañas comerciales, publicaciones, vídeos musicales, vallas publicitarias y spots televisivos.


   Kirby fue elegida Playmate del mes de septiembre de 2018 en la revista masculina Playboy, pero para entonces ya había destacado por sus posados en la revista Sports Illustrated Swimsuit en 2012. Su nivel como modelo no pasó desapercibido para Victoria´s Secret, desfilando en varias ocasiones para la prestigiosa firma de lencería. La bellísima modelo ha participado en innumerables eventos y ha sido invitada en la serie FOX House y en el programa Nickelodeon Henry Danger.


   Aunque nacida en Georgia, se crió en Wisconsin, pero tan pronto como se convierte en una modelo cotizada su vida discurre a caballo entre Los Ángeles y Nueva York y además de IMG estuvo también representada por la agencia Nous Model Management Inc. Si bien la carrera de modelo es muy corta, Kirby con 28 años aún le queda mucho recorrido por delante. No tiene pareja y por ahora está centrada sólo en su carrera, es amante de los animales y se muestra activa en redes sociales como Twitter e Instagram, donde tiene 136K seguidores. En su cuenta en la red del escaparate fotográfico podemos disfrutar de una fascinante galería de fotos que nos muestran a Kirby posando tanto a nivel profesional como en un entorno más doméstico. Recordada es su fascinante sesión de fotos para Sports Illustrated Swumsuit Issue, realizada en África entre jirafas, cebras y siempre teniendo como escenario un fascinante paisaje.


lunes, 4 de marzo de 2019

CRÍTICA: "LORDS OF CHAOS" (Jonas Âkerlund, 2018)


El sonido de la bestia
“LORDS OF CHAOS” êêê
(Jonas Âkerlund, 2018)
     

   Hace pocas fechas, con el motivo del estreno en Netflix de Polar ya tuve la oportunidad de hacer un recorrido por la filmografía del director sueco Jonas Âkerlund, que incluye varios documentales sobre artistas del pop y del rock y alguna otra película destacable de ficción cono Spun (2002) un film independiente en formato de comedia ácida sobre el mundo de las drogas, y el mediocre thriller Los jinetes del Apocalipsis (2009). Para entender Lords of Chaos sería bueno, aunque no necesario, que el espectador tuviera algunas nociones de lo que representó la escena black metal en la década de los 80 y 90 en Noruega.


    Ostein Aarseth, que se hace llamar Euronymous (Rory Culkin) es un joven de 17 años que muestra su rebeldía con las tradiciones y la forma de pensar que impera en su país. Por eso centra toda su energía en crear una banda de black metal llamada Mayhem y así poder expresar su enfado y frustración ante el estado de las cosas. El ascenso a la fama es difícil, pero poco a poco gracias al fenómeno que él y su grupo han creado se abren un hueco en el panorama musical extremo de su país. La cosa no tarda en desmadrarse y el límite entre espectáculo y realidad se van difuminando y derivando en la quema de iglesias e incluso en el asesinato.


    Para quien esto firma, siempre interesado en la historia de los movimientos musicales, nada de lo que narra Lords of Chaos resulta una novedad. Sin embargo, he de reconocer que Âkerlund nos relata los trágicos episodios reales con bastante fidelidad sin grandes licencias narrativas y manteniendo siempre un ritmo dinámico durante todo el metraje. Centrada en el proceso de creación de la banda Mayhem, pioneros del Nuevo Black Metal noruego (nombre que cogieron de una canción de la banda Venom) y liderada por Euronymous, el film se mueve entre el biopic, los conflictos sociales de una juventud que, tal vez porque lo tienen todo, se siente desencantada y el terror, como consecuencia del aspecto y filosofía satanista y fanática de los miembros de la banda, finalmente abocados a una espiral de violencia en la que pierden las riendas de sus vidas cometiendo crímenes y delitos execrables.


    En Lords of Chaos asistimos a los primeros ensayos de la banda en un sótano; la llegada del siniestro vocalista sueco Per Yngve Ohlin (que se hace llamar Dead), un tipo que se cortaba los brazos con cristales durante los conciertos, que estaba obsesionado con la muerte y acabó suicidándose de un disparo de escopeta; la irrupción de Varg Vikernes interpretado por Emory Cohen y conocido como Count Grishnackh, el hombre orquesta y único componente de la banda Burzum; la quema de iglesias; el asesinato de un hombre homosexual a manos de Faust, baterista de la banda Emperor; la feroz competencia entre Euronymous y Vikernes, que va fermentando un odio desde casi el principio de la relación amistosa y profesional. Y que concluye en la tragedia final debido a una lucha personal cruel e interesada por el dominio del black metal (y el Inner Circle, el movimiento de este estilo musical del cual la banda Mayhem fue fundadora) y su tétrica y brutal leyenda.


La aproximación que hace Âkerlund a aquellos años en donde en una Noruega rica, tradicional, civilizada y temerosa de Dios (aunque con una alta tasa de suicidios), el mal y la locura se va apoderando de unos muchachos amantes de la provocación y la impostura resulta aún más terrorífica porque el relato nunca impone un discurso didáctico ni moral, y el director sólo se limita a levantar acta sobre unos hechos reales tal y como sucedieron sin fundir el clímax con ninguna moraleja. Deberán ser los espectadores los llamados a reflexionar sobre cómo unos niños pijos sin ninguna carencia y con mucho tiempo libre, llegaron a realizar una serie de acciones delictivas y tan macabras. La lucha de egos entre Oistein Aarseth/Euronymous y Varg Vikernes/Count Grishnackh por alcanzar el éxtasis de la popularidad es lo más interesante de un film que provocará repulsa y una mórbida fascinación.