La modelo ucraniana Valeria Lakhina (Stahkanov, 25 de septiembre de 1989) fue
merecidamente elegida Playmate del mes de julio de 2018 en la revista masculina
Playboy. Con 1`67 m de estatura, 46 kg de peso, ojos azules, piel pecosa y una
exultante cabellera pelirroja, nos confiesa que no luce ningún piercing, ni
tatuajes y que todo lo que muestra es absolutamente natural. Cosa que, para
quien esto firma, resulta muy estimulante. Ella comienza las mañanas con música
a tope y tiene un gusto muy variado que va desde el rap hasta el jazz, desde
Michel Jackson hasta los rudos metaleros alemanes Rammstein. No es de
maquillarse en exceso, y como más a gusto de encuentra es con unos jeans, una
camiseta y, eso sí, tacones altos.
Sabemos que su tierra natal es conocida por
los implacables y gélidos inviernos, por eso busca climas cálidos y mares de
aguas templadas y serenas. Como la costa de Setúbal (al sur de Lisboa) en donde
posó para una exuberante sesión de fotos. Es tan confiada que, tras conversar
cortésmente con una anciana en la calle, se dio cuenta de que la había robado.
Tal vez confía demasiado en la gente, pero no puede cambiar esa personalidad
suya tan amable y siempre con una optimista perspectiva.
Valeria comenzó a posar casi por accidente a la edad
de 22 años, y su historia es tan típica como tópica: fue camarera y de pronto
alguien la descubrió, cuenta tímidamente con una sonrisa. Antes de eso se había
graduado en magisterio y psicología. La ex maestra todavía trabaja con niños
siempre que puede. Fuera de su trabajo, su idea de pasarlo bien es de una
simpleza encantadora, pues confiesa que no es una chica fiestera. Dedica su
tiempo libre a conversar con psicólogos y a reflexionar sobre la naturaleza
humana. En cuestiones de amor, lo que más valora de un hombre es la honestidad
y el sentido del humor. Otra cosa que le encanta es viajar junto a su hermana
gemela. Bye, Valeria, pásalo bien.






















