viernes, 7 de diciembre de 2018

JOY CORRIGAN DE PLAYMATE A ACTRIZ



  
   Esta peligrosísima rubia llamada Joy Corrigan nació el 16 de enero de 1995 en Hadley (Massachusetts) y es considerada una star systen en los Estados Unidos, muy conocida por ser una de las modelos más destacadas de la Agencia Next, una de las más grandes y famosas del mundo. Joy comenzó su andadura como modelo a la edad de 18 años cuando dejó su ciudad natal y se instaló en Florida. Ella ha posado para publicaciones como GQ, Sports Illustrated y Galore Magazine.

    
   
   Corrigan también ha realizado campañas publicitarias y modelado para firmas como Liliana Montoya y Argento Beachwear. Su nombre traducido es “Alegría”, así se siente ella y eso nos produce ver sus galerías de fotos y sensuales vídeos. Con 1´73 m de estatura, 60 kg de peso, cabello rubio como el trigo y ojos azul eterno, Joy fue elegida Playmate del mes de febrero en la revista masculina Playboy, decisión que la lanzó definitivamente a la fama.

      
  
   Tanto que ya ha tenido su primer papelito en el fallido film de acción protagonizado por Bruce Willis Reprisal (Brian A. Milley, 2018), película que narra la frustración del director de un banco tras haber sufrido un atraco en donde murió uno de sus empleados. El nimio papel de Joy en la peli es sólo el primer paso a la espera de empresas mayores. El tiempo lo dirá.


"SUPERLÓPEZ" (Javier Ruiz Caldera, 2018)


El Superman tan ibérico
SUPERLÓPEZêê
(Javier Ruiz Caldera, 2018)
     

   Javier Ruiz Caldera, firmante de otra adaptación de un personaje del tebeo español a la pantalla grande, Anacleto: Agente secreto (2015), que recuerdo olvidé tan pronto como salí de la sala, y de la comedia juvenil Promoción fantasma (2012), película generacional nada convincente y rebosante de ñoñerías, se atreve ahora con la adaptación cinematográfica del superhéroe patrio del cómic creado por Jan, que no es otra cosa que una parodia de Superman: Llegado a la Tierra desde el planeta Chitón, la vida de Juan López (Dani Rovira) no ha sido fácil, pues su superpoderes hace que se distinga de todos: puede volar, leer la mente, tiene supervisión, evitar que un vagón de metro descarrile y volver luego a la oficina como si tal cosa. Juan no necesita nada más que su cruasán matinal para ser feliz. Sin embargo, algo está a punto de cambiar cuando en su vida aparece Luisa (Alexandra Jiménez), un antiguo amor del instituto que causará estragos. Ya no es momento de pasar desapercibido, a pesar de que ello puede llamar la atención de Skorba y su sibilina hija Ágatha (Maribel Verdú), y poner en peligro la supervivencia de su planeta de origen.

   


  Superlópez nunca alcanzó la popularidad de otros personajes del cómic español, pero siempre encontró hueco entre una legión de seguidores que veían reflejadas en sus aventuras muchas de las miserias que asolan a nuestro país. Superlópez es tal vez el superhéroe que mejor representa nuestra innata mediocridad, y es por eso que esta hiriente y a la vez luminosa parodia, que se desarrolla con un aceptable trabajo a nivel técnico y artístico, resulta tan eficaz en su cosmogonía costumbrista y social, aunque menos certera a nivel humorístico. Las esperpénticas aventuras de este Superman de extrarradio que ya tenía bigote cuando sólo era un bebé, sirven al menos para que los espectadores se sacudan la caspa de los hombros al ver lo que sucede en la pantalla. Pero no nos engañemos, el cutrerío que envuelve las relaciones de Juan López con las personas de su entorno nos devuelve una estampa reconocible. Incluso cuando hay que hacer frente a las fuerzas del mal, nuestro vuelo es muy raso.

"EL CASCANUECES Y LOS CUATRO REINOS" (Lasse Hallström, Joe Johnston, 2018)


Faltaba la versión Disney
 EL CASCANUECES Y LOS CUATRO REINOS  ê
(Lasse Hallström, Joe Johnston, 2018)
    
  
   El cuento de E.T.A Hoffmann ha tenido múltiples adaptaciones desde la ya lejana película de animación soviética de 1973 El Cascanueces (Boris Stepantsev), algunas de ellas realizadas para la televisión y otras con personajes reales como la dirigida por Andrei Konchalovski en el año 2010. Para el arriba firmante, ese primer film fue el mejor seguido de la canadiense El Príncipe Cascanueces (Paul Schiblig, 1990). Poca cosa representa esta nueva adaptación codirigida (en partes) por el sueco Lasse Hallström y Joe Johnston. Veamos: Todo lo que quiere Clara (Mackenzie Foy) es la llave que abre una caja que contiene un regalo muy valioso de su fallecida madre. En la fiesta anual de los Drosselmeyer encuentra una pista que le lleva a la llave, pero esta desaparece en un mundo paralelo. Allí conocerá a Phillip (Jayden Fowora-Knight), a una banda de ratones y a los Tres Reinos: la Tierra de la Nieve, la Tierra de las Flores y la Tierra de los Dulces. Clara y Phillip tendrán que enfrentarse al Cuarto Reino, donde reside la cruel Madre Ginger (Helen Mirren) para recuperar la llave y devolver la armonía al mundo.

   
   Flojísima versión Disney del clásico y entrañable cuento que seguramente reventará la taquilla con un público infantil que si ya tienen un poco de criterio abandonarán la sala decepcionados por la birriosa calidad del invento. Y es que el guión no pasa de ser un mediocre pastiche que nunca se acopla a la elegante coreografía y los majestuosos efectos visuales que, con un tono colorista, dan forma a un fantástico decorado que acoge a personajes insustanciales, sin profundidad psicológica. Un desequilibrio evidente que hace que la presencia de nombres tan destacados como los de Helen Mirren, Keira Knightley y Morgan Freeman sólo figuren para dar caché a la función. Hablamos de más de 130 millones de dólares invertidos y dos directores (Hallström tuvo que dejar su sitio a Johnston porque lo que entregó no convenció a los productores) para tratar de construir el oscuro barroquismo salido del imaginario de Hoffmann, pero que con ambientación navideña no funciona como fábula metafórica sobre el tiempo y sus recónditos mecanismos y deriva en simples batallas épicas y paseos por reinos de fantasía. Para colmo, y como guiño a los popes de la integración racial, el Príncipe Azul es negro. Como diría Trapero, pues molt bé.