Tras realizar los cortometrajes 3,2
(Lo que hacen las novias) (2011), Ratas (2012), Dead Celebrities (2014), Rubita
(2014) y Pezuñas (2017), el director malagueño Jota Linares debuta en el largometraje con este thriller que nos
sitúa en Andalucía y sigue a Abel
(Daniel Grao) un político entregado a la lucha por los más desfavorecidos que
acaba de hacer historia. Por su parte, su mujer, Nora (Natalia Molina) guarda un secreto que puede cambiarlo todo.
La promesa de una nueva vida para ambos se ve truncada por la aparición de Víctor (Ignacio Mateos) un alto cargo
caído en desgracia y de dos antiguos amigos, Virginia (Natalia Mateo) y Félix
(Borja Luna), amistades de una época que desean olvidar.
Un
poco frío me ha dejado la ópera prima de este director que cuenta con algún
corto prestigioso, y que con las intrigas y la corrupción política como fondo
se centra en la historia de una mujer, Nora (a quien otorga el oxígeno
suficiente Natalia Molina), tan sacrificada, sufriente y siempre en la sombra
de su ambicioso marido, pero guardiana de un lacerante secreto que permanece
oculto debido a un chantaje, un secreto que puede dar al traste con la carrera
de Abel, su amor y el hombre llamado a presidir la comunidad andaluza, sobre la
que sobrevuelan los cuervos negros de los ERES y las orgías de coca y putas de
muchos altos cargos de esa región. Adaptación
libre de La casa de muñecas de Ibsen,
el problema de Animales sin collar es
que carece de garra, que su arco dramático no encuentra nunca un punto álgido
de tensión, dolor ni desgarro, con personajes que naufragan entre las
traiciones, las mentiras y los fantasmas del pasado que vuelven para ajustar
cuentas, tan tópicas como las de aquellos criados con los señoritos
andaluces.
Forjado en la televisión y en subproductos
como
Sé lo que hicisteis el último verano 3 (2006), Sylvain White quedó muy descontento con el montaje que le obligó a
realizar la productora de esta película basada en un creepypasta (microrrelatos
de terror compartidos a través de la red con la intención de asustar a los
lectores). Y si decepcionado ha quedado el director con el montaje final,
imagínense los espectadores que hemos sufrido el invento. Las constantes del
personaje estaban bien definidas en internet tanto en su aspecto gráfico como
narrativo: “El hombre más pálido”, “Más grande que el gigante más grande”,
advirtiéndonos de que había que temer a Slender Man porque hace lo que nadie
puede. Ahora, el personaje de ficción surgido de la fiebre imaginativa de los
internautas, llega a la pantalla grande con el prestigio de ser la leyenda
urbana más popular de la web, a base de la recopilación de imágenes del foro
Something Awful.
Insustancial película de terror sobre esta
especie de hombre del saco delgadísimo y gigantón al que da vida de forma tan
profesional como siempre Javier Botet. Una criatura extraña de traje oscuro y
figura imponente que se ramifica y que sólo tiene un cometido: secuestrar a
jóvenes para llevarlos a un lugar del que jamás se vuelve. Pero este icono
digital, aquí tan desaprovechado, tuvo la facultad de alarmar a millones de
jóvenes en la red y apoderarse de sus pesadillas. La historia es sencilla:
cuatro amigas íntimas realizan un conjuro delante de del ordenador para invocar
a Slender Man. A partir de entonces, sus vidas se verán sacudidas por
espeluznantes sucesos. Porque, claro, Slender Man existe y su figura difusa y
sobrenatural emerge de la oscuridad y se extiende por infinitas pantallas como
un veneno incontenible. Slender Man aporta muy poco al género y
nos remite a mitos como Freddy Krueger, Candyman o Boogeyman, aunque ninguno perdurará
en la memoria colectiva como el cínico y cruel visitante de Elm Street.
GÉNERO: THRILLER / ESPAÑA / 2018 / DURACIÓN: 126
MINUTOS.
Dani
de la Torre contaba con un guión de Alberto Marini para su ópera prima El
desconocido (2015) pero no fue hasta que se subió al proyecto Luis
Tosar que pudo conseguir financiación para aquel digno thriller que, contando
también con el concurso de Javier Gutiérrez, narra el fatídico día del ejecutivo
de un banco al que han colocado una bomba debajo del asiento en el trayecto que
va de su casa al colegio con sus hijos. Deberá reunir una jugosa cantidad si no
quiere que el coche vuele por los aires con ellos dentro.Tres años después nos presenta esta lujosa
producción ambientada en la convulsa Barcelona de los años 20.
La acción del film nos sitúa en 1921en
Barcelona, año del Desastre de Annual. España vive tiempos de agitación y caos.
Son los años del plomo, fruto de los violentos enfrentamientos callejeros entre
policías, matones y anarquistas. El gansterismo y los negocios ilegales están
instalados en la sociedad. En esta situación de disturbios, Anibal Uriarte (Luis Tosar) es un
policía de la Brigada de Información que es enviado desde Madrid a Barcelona
para colaborar en la detención de los culpables del robo de armas de un tren
militar. Anibal no encuentra mucho apoyo allí y enseguida comienzan los
enfrentamientos con el corrupto inspector Rediú (Vicente Romero). Pero Anibal
no tarda en entrar en contacto con los bajos fondos de la ciudad y los grupos
anarquistas más radicales. Allí conocerá a Sara (Michelle Jenner) una joven
luchadora revolucionaria, un encuentro con consecuencias inesperadas para
ambos.
Con un espectacular diseño de producción,
una superlativa labor de vestuario y una fantástica ambientación, Dani de la
Torre, un director cinéfilo amante del cine negro americano, firma esta
exuberante producción de tono multirreferencial (Érase una vez en América,
Camino
de perdición, La Brigada del Sombrero, Muerte
entre las flores, Los Intocables de Elliot Ness son homenajeadas
en algunas escenas) que no termina de cuajar debido a las múltiples subtramas
que a pesar de quedar finalmente bien hilvanadas dejan muy difuminados a los
personajes que las protagonizan. Relato criminal y político de una de las
épocas más tormentosas de la historia de la populosa e industrial ciudad de
Barcelona, en donde policías corruptos, burgueses y obreros hacían la guerra
por su cuenta chapoteando en un lodazal de sangre en lo que seguramente fue el
germen de la Guerra Civil. La sombra de la ley logra envolverte en
la atmósfera de la época para respirar el caos en que estaba sumida la ciudad,
las revueltas obreras, las drásticas intervenciones de la policía, el
pistolerismo anarquista y ese grupo zafio de policías matones que dibujan a
brochazos Vicente Romero, Ernesto Alterio y un Luis Tosar más contenido.
Más inclinada por la crónica negra gansteril que por
la fidelidad del relato histórico, la película se sostiene más por elementos
estéticos que por el pedestre mensaje sobre el idealismo como pilar para aunar
fuerzas y dinamitar los cimientos de una sociedad corrupta hasta la médula,
tomando como escenario una ciudad en donde el anarquismo siempre gozó de cierta
efervescencia. Los locos años 20 fueron aquí más violentos que en ninguna otra
parte del país, y sólo una década antes se había vivido la Semana Trágica
derivada de la decisión del gobierno de Maura de enviar a los reservistas del
ejército padres de familia a las posesiones españolas en Marruecos. Dani de la Torre es un gran creador de
imágenes, sabe filmar muy bien las secuencias de acción y planifica
metódicamente cada escena, pero su película de acaba de digerir bien esa
mixtura de géneros (cine de gánsteres, relato político-social y drama
romántico), tal vez debido a la dispersión de una historia cuyos golpes de
efecto resultan reiterativos y algunos personajes prescindibles. Aun así, una
película aseada que se ve con facilidad.