domingo, 3 de diciembre de 2017

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: “BETTY BLUE” (1986)

"BETTY BLUE" (Jean-Jacques Beineix, 1986) 
   

  Jean-Jacques Beineix logró un gran éxito en las taquillas francesas partiendo de un guión propio basado en la novela de Philippe Dijan que narra la historia de Betty (Bétrice Dalle) y Zorg (Jean-Hugues Anglade) una pareja de apasionados amantes que viven en una cabaña en la playa. Él es un manitas que se gana la vida haciendo pequeños trabajos que le permiten sufragar los gastos diarios y pagar las facturas. Su vida tranquila y pacífica transcurre trabajando en unos bungalows de la playa y escribiendo en su tiempo libre. La relación con Betty es al principio puramente sexual, pero con el paso de los días, Zorg será consciente de que su bella y salvaje amante se empieza a descontrolar, que la mujer que ama y desea enferma lentamente.

   
   Sabemos que Betty dejó su trabajo de camarera porque su jefe la acosaba, ahora ella anhela una vida mejor. Un día, el jefe de Zorg le encarga que pinte 500 bungalows que están en la playa, aunque él le hace creer a Betty que sólo es uno. Cuando ella se entera del número real, entra en cólera. Su airada respuesta no se hará esperar y le pinta el coche de rosa al jefe de Zorg, al que acusa de abuso y sobreexplotación a su compañero. El deterioro mental de Betty causa dolor e impotencia en Zorg.

   
  Con el título original 37º le matin, Beineix dirigió esta historia de una pasión obsesiva, de un amor enfermizo que con tres horas de metraje en la versión del director representó un hito y paradigma del cine de autor postmoderno de los 80, un relato en donde las escenas de sexo y desnudos representan un refugio ante la soledad y una metáfora sobre la indefensión más que una oda festiva al erotismo.

  
   Enorme historia de amor en la que Zorg lo da todo por la persona amada, y juntos recorrerán el sendero del deseo y la locura, un trayecto impredecible en donde Betty impone la vitalidad, la energía, la luz y los sueños hasta que la deriva de su enfermedad psíquica la hace cada vez más vulnerable y frágil.  Es lo que tiene el amour fou, que nunca se sabe por qué derroteros acabará bifurcándose. Pero es tan romántico y tentador dejarse arrastrar por la vida intentando desbrozar un camino cuyo final se adivina tan poético como trágico.   


   Con Betty Blue el espectador comprende que finalmente la amistad se impone al amor, que quizás éste sea un sentimiento más fuerte y sincero. Betty y Zorg se beben la vida a tragos como si no existiera un mañana, pero el drama sobrevuela aunque nunca afecte o domine al amor puro y verdadero. Con grandes interpretaciones de la pareja protagonista y una impresionante fotografía de Jean-François Robin sirve para dar énfasis a un fresco sobre el sentimiento espiritual y carnal llevado al paroxismo, sin normas ni prejuicios, lejos de convencionalismos, un amor empujado por la imperiosa necesidad de derribar muros allí donde el tiempo agoniza en su letargo. Una de las películas más rabiosamente románticas de los 80.

jueves, 30 de noviembre de 2017

TRÁILER DE “EL PASAJERO” (Jaume Collet-Serra, 2018)


TRÁILER “THE COMMUTER” (2018)


   Cuarta colaboración del director catalán Jaume Collet-Serra con el veterano actor irlandés Liam Neeson para armar un thriller que sigue el trayecto habitual de vuelta a casa de un hombre de negocios felizmente casado (Nesson) que durante el viaje entabla una conversación con una misteriosa pareja. Pronto el hombre se verá envuelto en una conspiración criminal que amenaza con poner en peligro tanto su vida como la de sus seres queridos.


    Con música de Roque Baños y un guión escrito por Byron Willinger y Philip de Blasi, la película tiene previsto su estreno en nuestro país el 12 de enero de 2018. Afincado en Los Ángeles desde 1992, Collet-Serra ha contado con los servicios de Liam Neeson para los thrillers Sin identidad (2013), Non-Stop (2014) y Una noche para sobrevivir (2015). Acompañando a Neeson en el reparto tenemos a Vera Farmiga, Patrick Wilson, Sam Neill, Jonathan Banks y nuestra Clara Lago entre otros. Recordemos que Collet-Serrá debutó en 2005 con la cinta de terror La casa de cera.


domingo, 26 de noviembre de 2017

CRÍTICA: "EN REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ" (Lynne Ramsay, 2017)


"ENREALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍêêêê
  

   La directora escocesa Lynne Ramsay se está construyendo una sólida y sobresaliente carrera que, tras varios cortos, comenzó con el largometraje Ratcatcher (1999), film de tono social y ambientado a finales de los 70 cuya trama se levanta tras la trágica muerte de un niño en una pelea. Fue en 2002 cuando presentó su siguiente película, Morvern Callar, que protagonizada por Samantha Morton sigue a una joven que tras salir de su trabajo como cajera de un supermercado llega a casa y encuentra el cadáver de su novio, que al parecer se ha suicidado. Tras agenciarse la novela que él había terminado recientemente, inicia un viaje iniciático a Ibiza. Tras nueve años desde esa última película, firma la que es su obra más conocida, Tenemos que hablar de Kevin (2011), cinta basada en la novela de Lionel Schriver con Tilda Swinton dando vida a una escritora que a la edad de 40 años decide tener su primer hijo y tiene que enfrentarse a las dificultades que ello conlleva.

    
   A pesar de contar con esta escueta y brillante filmografía, siempre enmarcada dentro del más rabioso cine independiente, Ramsay logra llegar a un público más amplio con este contundente thriller titulado En realidad, nunca estuviste aquí que consiguió alzarse con los premios al Mejor Actor para Joaquin Phoenix y al Mejor Guión en el pasado Festival de Cannes. Veamos: Joe (Joaquin Phoenix) ex marine y antiguo veterano de guerra es un tipo solitario que dedica su tiempo a salvar mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida cobrando por rescatar jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada del senador Williams (Alessandro Nivola) que le pide que rescate a su hija, Nina (Ekaterina Samsonov) que ha sido secuestrada por una red de tráfico sexual.

    
   Tomando como base la novela corta de Jonathan Ames, la última película de Ramsay abraza las claves y códigos del cine noir para edificar sobre la negra jungla de asfalto un retrato implacable y turbador de una mente torturada; de la herida existencial de Joe que sangra a borbotones (un superlativo Joaquin Phoenix que tiene la estatuilla dorada más cerca que nunca), una expansiva laceración del alma para la que no encuentra penitencia ni bendición divina. La redención en forma de despiadada venganza llegará con el peligroso rescate de la hija adolescente de un político que ha sido víctima de la mafia de la prostitución infantil. Aunque no todo sale como él esperaba, el infierno se desatará en un burdel de Manhattan. La bestia que Joe lleva dentro ha despertado con una determinación devastadora.

    
  Ramsay en ningún momento se aleja de su característico estilo personal marcado por abrumadores primeros planos de rostros y cuerpos dotando a la acción y pautas del relato de una pegajosa fisicidad, remarcando la impenetrable psicología de los personajes, ampliando obsesivamente los detalles e imprimiendo a la violencia del relato (traumáticamente desarrollada de forma elíptica o con la cortina del fuera de campo) para conformar el corpus de un exuberante thriller que alguien ha definido como el Taxi Driver del siglo XXI, pero que a diferencia de aquella cuartea el clímax final con una magnífica labor de planificación y montaje con el recurso de las cámaras de vídeovigilancia, jugando con el tiempo y el espacio y a donde muestro castigado protagonista llegará para poner fin a la pesadilla con un baño de sangre.

    
   Entre la sensible y tierna relación con su anciana madre en un ámbito doméstico y su trabajo como rescatador de almas en la hoguera, transcurre la turbulenta y pesarosa vida de Joe, en consonancia con la atmósfera, sórdida, opaca y desesperanzadora creada en torno a él, dueño de una personalidad lacónica y tortuosa y una rutina rebosante de turbulencias. El guión tiene más aristas de lo que en un primer visionado pueda parecer, y la sinuosa dirección que alguien puede tildar de amanerada yo lo defino como radiante stilo. El espectador presume que la tormentosa corriente existencial de Joe sólo puede arrastrarle hacia una catarata de violencia infernal, y que el origen de sus traumas, demonios interiores y pulsiones autodestructivas (explicados de manera modélica a través de incisivos flash backs) quedarán abiertos en canal por la lógica de una venganza demoledora. Cuando caen los títulos de crédito, mis ojos brillan como ídolos de jade. Gran película.