lunes, 3 de julio de 2017

A LA EXÓTICA ANA CHERI LE DELATAN SUS RAÍCES LATINAS

   

    La modelo de fitness, Instagram y demás redes sociales Ana Cheri es de ascendencia mexicana (se apellida García) pero nació en Anaheim (California) el 16 de mayo de 1986. Es una realidad que muchas personas han utilizado las redes sociales para dar el salto a la popularidad  y abrirse camino en el campo de la publicidad, por ejemplo. El Instagram de Cheri se hizo muy pronto conocido y enseguida ganó ocho millones de seguidores. Así comenzó a tener ofertas de empresas locales y posteriormente de todo el país.

    
  Aficionada al fitness, Ana comenzó a tener un mayor reconocimiento cuando apareció en la publicación “Muscle and Fitness Magazine”, pero lo que verdaderamente le sirvió de trampolín fue su aparición como Playmate del mes de octubre de 2015 en la revista masculina Playboy. Ese salto cualitativo sirvió para que le llovieran ofertas publicitarias de compañías potentes que querían que la bella y exuberante Cheri promocionara sus productos (lease K & Filters, Moskova Underwear y Monster Energy) e incluso es embajadora permanente de Shredz Supplements, por lo que viaja por todo el país.

   
   Su nombre es un fenómeno de marketing en los Estados Unidos, y con el dinero que ganó se montó su propio gimnasio, “Be More Athletics” en Santa Ana (California), que quiere expandir como cadena de fitness por todo el país. También tiene su propia marca de ropa para gimnasio llamada “Want My Look”, que incluye sudaderas, camisetas, zapatillas y hasta lencería.


  Sus rasgos, su piel, su boca, su mirada exótica derraman sensualidad y se ha convertido en objeto de deseo para los hombres (que babean por ella) y en un espejo para las mujeres, que la tienen como un modelo a seguir y siguen sus consejos a través de su web y los libros electrónicos gratuitos que publica.

   
    Ana Cheri está casada con el especialista en fitness Ben Moreland, que siempre la ha ayudado en su carrera y a escribir sus libros. Por supuesto, no todo es culto al cuerpo y frivolidad, pues Ana ayuda en obras de caridad y no olvida sus orígenes humildes. Cuando era pequeña le gustaba la rudeza de jugar con los chicos al fútbol y maquillarse mucho, bonita muestra de resistencia y vanidad que ha marcado siempre su personalidad y ayudado a esculpir su exuberante cuerpo. Cuenta que toda su familia la ha animado a seguir con una carrera tan difícil. Hacen bien, Ana Cheri no hay nada más que una.  



domingo, 2 de julio de 2017

"AMIC/AMAT" (1999), MI PELÍCULA PARA CELEBRAR EL WORLD PRIDE Y LOS DERECHOS LGTBI


AMIC/AMAT
(AMIGO/AMADO)
Drama - España- 1999 -90 Minutos.
DIRECTOR: VENTURA PONS.
INTÉRPRETES: JOSEP MARÍA POU, ROSA MARÍA SARDÁ, MARIO GAS, DAVID SELVAS, IRENE MONTALÁ.


    Tras una dilatada etapa como director teatral, actividad en la que debutó con 22 años con obras de Shakespeare, Hampton, Zorrilla..., el director catalán Ventura Pons rueda en 1978 su primer largometraje Ocaña, retrato intermitente, un extraordinario y emotivo film-documento sobre cierto personaje entrañable de la vida barcelonesa. Será a partir de entonces, con películas como El vicario de Olot (1981), La rubia del bar (1986), Puta miseria (1989) que su carrera entra en una etapa de desorientación y claros signos de precoz decadencia. Hasta que en 1994, como si de un proceso catártico se tratara, da un giro de calidad realmente sorprendente, e inicia con El porqué de las cosas, una progresión positiva adaptando obras teatrales de los dramaturgos catalanes Josep María Benet i Jornet y Sergi Belbel, que le sitúan actualmente entre mis directores españoles favoritos. Actrices (1996), Caricias (1997), y Morir (o no) (1999), ocupan un lugar destacado dentro del particular panorama cinematográfico nacional. Manjar de amor (2002) primera película de su autor rodada en inglés, narra la historia de amor homosexual entre un pianista cuarentón y el tierno muchacho que le asiste en los conciertos.
    
   
   Alrededor de cinco personajes de distinta condición, gira esta historia de sentimientos desnudos: Jaume (Josep María Pou) un profesor de literatura gravemente enfermo que tras una larga temporada en el extranjero regresa a Barcelona. En su ordenador guarda un ensayo, un testamento espiritual que desea que herede David (David Selvas) su mejor alumno y con el que mantiene una relación homosexual. También está el matrimonio formado por Pere y Fanny (Mario Gas y Rosa María Sardá) con buena situación social, en plena crisis y con una hija embarazada (Irene Montalá). Un relato en el que cada personaje muestra sus contradicciones, sus pasiones y su dolor.



    Basada en la pieza teatral Testament de J. M. Benet i Jornet, Amic/Amat se erige sobre el discurrir cotidiano de tres personajes masculinos, a los que se han incorporado dos femeninos para su adaptación cinematográfica, y su inclusión, a la vista del resultado, me parece sugestiva y acertada. El profesor homosexual -magistral Josep María Pou-, agotado por una enfermedad irreversible y que a pesar de haber mantenido numerosas relaciones con amantes esporádicos, sólo reconoce haberse enamorado dos veces; una primera en su juventud, con un compañero de universidad y ahora amigo; y una segunda en su madurez, de un estudiante que se gana la vida como chapero, al que el profesor más que querer necesita salvar, haciéndole depositario de su herencia espiritual. El joven estudiante ha dejado embarazada a la hija de su amigo y malditas las ganas que tiene de ser salvado. El complemento femenino formado por madre e hija -que podemos ubicar engañosamente en un segundo plano-, y donde la primera acaba derramando sobre la segunda su vacío existencial, derivado de su crisis matrimonial y las ilusiones y oportunidades perdidas. 


     Amic/Amat es una excelente película que nos habla de la salvación en forma de legado moral, de la liberación de las emociones y los sentimientos ocultos, haciendo partícipe a alguien de la esencia de lo vivido y lo soñado. De personajes que se retuercen en mil formas humanas para agredirse, amarse y humillarse. De la incomunicación, que se abre como un espacio glacial a la espera de ser asaltado por los destrozos y el frenesí interior. De la soledad, estado opresivo con parajes sin límites, habitado por pájaros de mal agüero. Del sexo, un lenguaje animal todavía inexplorado, que nos hace varar desconcertados en ese punto de desazón entre la pasión y el miedo. Habrá quien piense que, debido a los inicios artísticos de su autor y al texto teatral adaptado, el mérito de Ventura Pons es relativo en lo que puede parecer teatro filmado. Se equivocan, el realizador ayudado por unos estupendos intérpretes, unos diálogos intensos y cuidadísimos, que brotan del fenomenal guión de Benet i Jornet  y una competente dirección de actores, acierta a diseñar la atmósfera y el formalismo visual que el soporte cinematográfico requiere, para componer una obra imprescindible en estos tiempos de pachanga.     

viernes, 30 de junio de 2017

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: “BOLERO” (John Derek, 1984)


"BOLERO" (1984)
    
  
   El que fuera marido de la sex Symbol de los 80 Bo Derek contaba ya con una escueta aunque birriosa filmografía de películas de tono erótico cuando rodó esta insustancial cinta titulada Bolero en 1984. El film nos presenta a Ayre (Bo Derek) una atractiva joven británica que aún no ha perdido la virginidad. Tras graduarse en un internado elitista inglés decide buscar al hombre adecuado para tener su primer encuentro sexual. Al ser una chica rica, decide llevarse en su viaje a su amiga Catalina (una Ana Obregón tan tontita como siempre) y al chófer de la familia Cotton (George Kennedy).

     
    La primera parada de Ayre será  a Marruecos, en donde encontrará un amante ideal, un jeque que se ofrece a desflorarla pero que, en pleno lecho, el maricón queda dormido. Al renunciar al jeque, Ayre se traslada a España, en donde conocerá a un torero macho ibérico, Ángel (Andrea Occhipinti) con el que comenzará una tórrida historia de amor que hará que el universo de Ayre resplandezca. Parece que la hermosa y joven graduada británica ha tenido éxito en su búsqueda cuando Ángel es corneado por un toro en plena corrida. Ayre se propone entonces recuperar físicamente a su impedido amante.

      
    Bolero obtuvo nueve nominaciones en los antioscars llamados Premios Razzie y se alzó con seis premios incluyendo Peor Película, Peor Director y Peor Actriz. De modo que imaginen el nivel de la cosa. Y es que el film es un cúmulo de despropósitos; el primero que la Derek de oxígeno a una virginal adolescente cuando en el año de producción de la película contaba ya con 28 años. Pero al morboso John, el esposo vicioso de Bo, al parecer le excitaba mucho filmar a su mujer en escenas guarrindongas. Otro despropósito  es desaprovechar, con la excusa de ganarse las habichuelas, a un buen actor secundario como George Kennedy en un papel penoso y un film bochornoso. A esto le sumamos el dislate de utilizar a Anita Obregón como amiga y confidente de la prota como si de una actriz se tratara. Así, la indigesta bazofia sólo podía tener un fin: inflamar la testosterona de un puñado de adolescentes presentando a un torero como símbolo de la virilidad y viéndole como desvirga a una tierna damisela inglesa.

      
    Esto y, claro está, que Bo luciera el palmito de su privilegiado físico de chica 10 en una época en la que todavía sus carnes mantenían la turgencia. Lo único destacable de Bolero es la fotografía y los paisajes de un relato ambientado en los años 20. Hay más despropósitos, como el dar el protagonismo masculino a un mediocre y simplón actor italiano de tercera categoría llamado ¿quién se acuerda de él? Andrea Occhipinti. Nada comparable al clímax final, cuando la bella recibe por fin la corrida del torero machito y el éxtasis es anunciado con un letrero de neón luminoso. ¡Habemus coito!