jueves, 22 de junio de 2017

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: "FUEGO EN EL CUERPO" (Lawrence Kasdan, 1981)


"BODY HEATêêêê


    Lawrence Kasdan (Miami Beach, 1949) estudia literatura en la universidad de Michigan, escribe guiones que no coloca en ninguna parte, no obstante, es llamado por George Lucas para que colabore con él en el guión de El imperio contraataca (1980) de la que Lucas es productor y dirigida por Irvin Kershner. Firma también el libreto de En busca del arca perdida (1981) de Steven Spielberg, y El retorno del Jedi (1983) de Richard Marquand. Debido al éxito y al prestigio de algunas de estas producciones lleva a cabo su gran sueño, que consiste en dirigir sus propios guiones. Así, debuta en el año 1981 con Fuego en el cuerpo, y un par de años más tarde rueda Reencuentro, un relato intimista que narra cómo un grupo de universitarios se reúne tras quince años de separación con motivo de la muerte de uno de ellos. Silverado (1985) es un western con un reparto magnífico, que resulta atractivo por lo que tiene de homenaje a los clásicos del género. En 1983 realiza también uno de sus mejores films, El turista accidental, a medio camino entre la comedia y el drama cuenta la historia de un hombre que a causa de la pérdida de su hijo siente como se derrumba toda su existencia.  Te amaré hasta que te mate (1990) es una floja película basada en un caso verídico pero realizada con tal torpeza y desgana que es con mucho su peor película. Sin embargo, al año siguiente demuestra que sigue estando en forma con Grand Canyon (El alma de la ciudad), una reflexión sobre la violencia que genera el sistema de vida americano y que desarrolla su acción en Los Ángeles. Wyatt Earp (1994) un western tradicional, French kiss (1995), y el fallido film coral Munford (1999) son algunas de sus últimas películas.

    
    Fuego en el cuerpo es una tórrida historia policíaca en la más pura esencia de la literatura y el cine negro. En ella seguimos a la ambiciosa y hermosa Matty Walker (Kathleen Turner) que contacta con el joven abogado Ned Racine (William Hurt) y calculadamente, tras seducirle, le convence para que asesine a su marido, Edmund Walker (Richard Crenna) un rico industrial de los negocios  inmobiliarios, y así poder heredar la mitad de sus bienes. Con la ayuda de Ted Lewis (Mickey Rourke) un delincuente que debe un favor al picapleitos y se encuentra en la cárcel cumpliendo condena, planearán el crimen perfecto, pero no todo saldrá como Ned había planeado.



    Rodada en las playas de Miami Beach, ciudad natal del director, situada en la costa sudoriental de Florida, nos encontramos ante uno de los más elegantes y frecuentados centros balnearios de Estados Unidos. La exuberante vegetación y el calor pegajoso que se desprende de su clima tropical húmedo, nos hace evocar perfiles como el de la carnal “vampiresa” Matty Walker. Tomando como referencias ilustres dos films míticos del cine negro, como son Perdición (Billy Wilder, 1944) y El cartero siempre llama dos veces (Tay Garnett, 1946) el mayor acierto del film reside precisamente en mostrar de forma más o menos explícita lo que aquellas películas escamoteaban, debido claro está a la censura, y que no es otra cosa que el factor gráfico del erotismo, sin cuya plástica estoy convencido que Fuego en el cuerpo perdería muchos enteros. Reconociendo pues, que Kasdan sabe extraer todo el atractivo erótico a las escenas de sexo y a la debutante Kathleen Turner, potente en su retrato al más puro y tradicional estilo de femme fatal, un sentido, el de la fatalidad, que no logra imprimir un carácter definitivo al relato, tal vez porque el realizador confiere una excesiva importancia a la relación casi animal, salvajemente lujuriosa que se trae entre manos la pareja protagonista, y que diluye de forma gradual-a pesar de la noche, el calor y la compleja historia- la trama policial, que seguimos a partir de un determinado momento con cierta desgana. Con todo, Body Heat es en su conjunto un thriller interesante, al que perdonamos algunas burdas líneas de diálogo como la siguiente:
    Ned - ¿Estás bien?
    Matty - Admirable, aunque con el ajetreo me sube la temperatura a cien.
    Ned - Precisarás una puesta a punto.
    Matty - y naturalmente tu tienes la herramienta justa.

   
    Escribo interesante porque resulta un buen intento por revitalizar el cine negro que en la época era prácticamente inexistente, y que al no contar ya con el corsé moralizante de la censura nos hace observar como el sudor, consecuencia del sofocante y húmedo calor, puede ser un estupendo lubricante para unos cuerpos que arden en deseo en un clima tropical que enciende la llama de la pasión. Resulta relativamente obvio para Matty sospechar -una vez que ha fisgoneado en la chaqueta que Ned ha dejado apoyada en la barandilla- que ese abogado de tres al cuarto, tan impulsivo y ardiente -Kasdan lo dibuja como un adicto al sexo, al que le ponen las tías con uniforme: camareras, enfermeras-, puede ser la víctima ideal para llevar a cabo el trabajo.

  

      Del mismo modo que creemos totalmente factible que Ned, cegado por la bella y lasciva mujer, se vuelva manejable y acabe encoñado con ella, todo esto sin hacer caso de las advertencias de los colegas que le previenen de los peligros que le puede acarrear seguir con esas relación, aconsejándole que lo más racional sería escapar cuanto antes de sus redes. Ned Racine no sólo no hace caso, sino que está convencido que la pasión que ella le demuestra no puede ser falsa, nadie es capaz de fingir tan bien encima de unas sábanas, quizás si hubiera leído antes el anuario correspondiente al año 1968 del Instituto Wheaton Cougars sus huesos no se pudrirían en la cárcel, porque debajo de la fotografía de una sonriente colegial Matty reza:

  Mary Ann Simpson “la vampiresa”. Sus aspiraciones: ser rica y vivir en un país exótico. Ella acaba cumpliendo su sueño en algún lejano e insólito país, y un tipo, que se encuentra tumbado a su lado, le comenta el calor que hace, ella asiente sin tan siquiera mirarlo, dando a entender que una vez que ha conseguido lo que deseaba nada humano le importa.


    En fin, muy aceptable muestra de cine negro de los ochenta, que incluye elementos sugerentes como la codicia, la humedad, la pasión, el sexo y el asesinato. También resulta determinante, para redondear el magma atmosférico, la melancólica música de saxo a cargo de John Barry, que eleva el clima libidinoso entre una maraña de ventiladores. Algunas lagunas de guión no desmerecen el buen libreto de Kasdan... y ¡ah!, Kathleen Turner, con problemas siempre para guardar la línea, reconoció haberse puesto verrionda durante el rodaje de algunas escenas, ¿extraño? No, todos nos pusimos como burros en primavera sólo mirándola.  

miércoles, 21 de junio de 2017

TRÁILER DE “DETROIT” (Kathryn Bigelow, 2017)


   El nuevo film de Kathryn Bigelow (En tierra hostilLa noche más oscura) se centra en los violentos disturbios raciales que asolaron la ciudad estadounidense de Detroit (Michigan) durante el verano de 1967. Estos sucesos se desencadenaron debido a la actuación policial contra la población afroamericana, que se rebeló, iniciando una revuelta que acabó con un balance de 43 muertos y más de 2000 heridos. Fue uno de los levantamientos ciudadanos más grandes de la historia de los Estados Unidos.



    Detroit tiene previsto su estreno en los Estados Unidos el próximo 6 de agosto y el 15 de septiembre en nuestro país. Con un guión de Mark Boal, recordemos que todo se inició con una redada policial en un bar nocturno sin licencia de la ciudad, fue la chispa que desencadenó el incendio racial más violento de la joven historia de ese país. La fotografía corre a cargo de Barry Ackroyd y el reparto está compuesto, entre otros, por John Boyega, Jack Reynor, Hannah Murray, Anthony Mackie y Will Poultier. Interesante propuesta la de Bigelow si tenemos en cuenta cómo está el patio en el país del Tío Sam.

domingo, 18 de junio de 2017

“BAYWATCH: LOS VIGILANTES DE LA PLAYA” (Seth Gordon, 2017)


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  Seth Gordon es un director con una filmografía andrajosa. Ladrillos como Como en casa en ningún sitio (2008) o Por la cara (2013) dicen mucho del estilo cinematográfico de un cineasta que abraza la comedia más tontorrona, casposa y cutre. Sólo Cómo acabar con tu jefe (2011) me arrancó un esbozo de sonrisa.  


    Ahora cree que va a inventar la rueda con un reboot de la ya de por sí mediocre serie televisiva Los vigilantes de la playa, un invento infumable que se emitió desde 1989 hasta 2001 y que contaba con David Hasselhoff comandando un reparto del que lo único que recuerdo es el desfile de bellezones en bikini como Pamela Anderson y Carmen Electra, entre otras.

     
   La trama de este zarrapastroso remake la podría escribir mi pene mientras duermo la siesta: Tenemos a un musculoso y voluntarioso socorrista llamado Mitch Buchannon (Dwayne “The Rock” Johnson) que tiene un carácter que choca con el del nuevo y bravucón socorrista Matt Brody (Zac Efron) dos veces campeón olímpico de natación. Sin embargo, su alianza será crucial para destapar una trama delictiva que amenaza la bahía.


    Uno no acaba de comprender cómo pestiños tan indigestos como éste encuentran sitio en las carteleras cuando verdaderas joyas ni siquiera cuentan con una decente distribución. El humor debería ser el mayor atractivo de una bazofia tan repugnante... pero una patada en los huevos puede llegar a tener más gracia. Si la premisa de la serie resultaba absolutamente inverosímil con aquel  bobalicón y heterogéneo grupo de socorristas que en plan grupo especial de operaciones limpiaba de delincuencia la costa, el nefasto Seth Gordon incide en ese aspecto para poner énfasis en el bochorno y  tomarse la cosa, jajaja, más en serio.


     El tetas, culo, polla, parece ser la piedra Rosetta de un guión rebosante de atrofias y sal gorda, convirtiendo la función en un catálogo sexista en donde abundan las imágenes a cámara superlenta  de pibones correteando por la playa como Kelly Rohrbach y primeros planos de las tremendas glándulas mamarias de Alexandra Daddario. Un espectáculo sexista que no me molesta pues amo todo lo políticamente incorrecto. Esto es una cosa, y otra ver a Zac Efron levantar la polla de un tipo muerto… escena que debería formar parte de lo que llamamos Olimpo del cine vomitivo.