El nuevo film de Kathryn Bigelow (En tierra hostil, La noche más oscura) se centra en los violentos disturbios
raciales que asolaron la ciudad estadounidense de Detroit (Michigan) durante el
verano de 1967. Estos sucesos se desencadenaron debido a la actuación policial
contra la población afroamericana, que se rebeló, iniciando una revuelta que
acabó con un balance de 43 muertos y más de 2000 heridos. Fue uno de los
levantamientos ciudadanos más grandes de la historia de los Estados Unidos.
Detroit tiene previsto
su estreno en los Estados Unidos el próximo 6 de agosto y el 15 de septiembre
en nuestro país. Con un guión de Mark Boal, recordemos que todo se inició con
una redada policial en un bar nocturno sin licencia de la ciudad, fue la chispa
que desencadenó el incendio racial más violento de la joven historia de ese
país. La fotografía corre a cargo de Barry Ackroyd y el reparto está compuesto,
entre otros, por John Boyega, Jack Reynor, Hannah Murray, Anthony Mackie y Will
Poultier. Interesante propuesta la de Bigelow si tenemos en cuenta cómo está el
patio en el país del Tío Sam.
Seth Gordon
es un director con una filmografía andrajosa. Ladrillos como Como
en casa en ningún sitio (2008) o Por la cara (2013) dicen mucho del
estilo cinematográfico de un cineasta que abraza la comedia más tontorrona, casposa y
cutre. Sólo Cómo acabar con tu jefe (2011) me arrancó un esbozo de sonrisa.
Ahora cree que va a inventar la rueda con
un reboot de la ya de por sí mediocre serie televisiva Los vigilantes de la playa,
un invento infumable que se emitió desde 1989 hasta 2001 y que contaba con David
Hasselhoff comandando un reparto del que lo único que recuerdo es el desfile de
bellezones en bikini como Pamela Anderson y Carmen Electra, entre otras.
La trama de este zarrapastroso remake la
podría escribir mi pene mientras duermo la siesta: Tenemos a un musculoso y voluntarioso
socorrista llamado Mitch Buchannon
(Dwayne “The Rock” Johnson) que tiene un carácter que choca con el del nuevo y
bravucón socorrista Matt Brody (Zac
Efron) dos veces campeón olímpico de natación. Sin embargo, su alianza será crucial
para destapar una trama delictiva que amenaza la bahía.
Uno no acaba
de comprender cómo pestiños tan indigestos como éste encuentran sitio en las
carteleras cuando verdaderas joyas ni siquiera cuentan con una decente distribución. El humor
debería ser el mayor atractivo de una bazofia tan repugnante... pero una patada en
los huevos puede llegar a tener más gracia. Si la premisa de la serie resultaba
absolutamente inverosímil con aquel bobalicón y heterogéneo grupo de socorristas que en
plan grupo especial de operaciones limpiaba de delincuencia la costa, el
nefasto Seth Gordon incide en ese aspecto para poner énfasis en el bochorno y tomarse la cosa, jajaja, más en serio.
El tetas,
culo, polla, parece ser la piedra Rosetta de un guión rebosante de atrofias y
sal gorda, convirtiendo la función en un catálogo sexista en donde abundan las
imágenes a cámara superlenta de pibones
correteando por la playa como Kelly Rohrbach y primeros planos de las tremendas
glándulas mamarias de Alexandra Daddario. Un espectáculo sexista que no me
molesta pues amo todo lo políticamente incorrecto. Esto es una cosa, y otra ver
a Zac Efron levantar la polla de un tipo muerto… escena que debería formar
parte de lo que llamamos Olimpo del cine vomitivo.
La penúltima película del
director de Wolf Creek (2005)
no está a la altura de aquella pero no por eso resulta un film despreciable. The Belko Experiment es un thriller
que gira en torno a una compañía norteamericana establecida en Latinoamérica
cuyos empleados tendrán que decidir entre suicidarse… o matarse entre ellos. Así
se inicia una escalada de violencia en la que descubriremos la verdadera
naturaleza de cada empleado de Industries Belko.
A la espera del estreno de su
nueva película ya acabada, Jungle
(2017) un terrorífico relato de aventuras protagonizado por Daniel Radcliffe,
sería bueno recordar que Greg McLean, que debutó con la magnífica cinta de
terror citada anteriormente y que dio pie a una igualmente espléndida serie,
cuenta en su filmografía con títulos tan
estimulantes como El territorio de la
bestia (2007) y una potente secuela de su ópera prima, Wolf Creek 2 (2013). Eso sí, la cagó
con The Darkness (2016) film protagonizado
por Kevin Bacon dando vida a un padre de familia que tras visitar el Gran Cañón
del Colorado arrastra una fuerza sobrenatural que se alimenta del miedo.
The Belko Experiment bascula entre el thriller y el terror para
conformar el andamiaje de un cuento moral que desgraciadamente pone más énfasis
en la acción bestial que en la sátira corrosiva de cómo afloran los instintos más
salvajes de los personajes cuando lo que está en juego es la supervivencia
propia. De lo que hablamos es de un numeroso grupo de estadounidenses que
trabajan en un edificio de Bogotá. Atrapados herméticamente, una
voz que nadie sabe de dónde sale les obliga a plantearse dilemas morales sobre
cómo reaccionar en situaciones límites.
La premisa del film es escalofriante porque
la voz les obliga a matarse los unos a los otros y de la escabechina sólo un
único superviviente será liberado. McLean sabe cómo dotar a la función de una
latente sensación de angustia e implicar al espectador en el conflicto
ético-moral que se adueña de los personajes.
Rebosante de personajes
prototípicos como Michael Rooker dando vida a un técnico de mantenimiento;
Melonie Díaz en su primer día de trabajo; John C. McGinley que encarna a un tipo
grosero y machista que degenera en el psicópata que lleva dentro; John
Gallaguer Jr. que se impone como el héroe y la conciencia del grupo; y Tony
Goldwyn como el desalmado director de la
empresa que incapaz de controlar la situación opta por la peor y más terrible
de las soluciones.
La trama carece de originalidad, y su
interés consiste en descubrir quién, como un Dios, se ha otorgado el poder divino
de decidir el destino de los demás y jugar con sus vidas, y sobre todo (esto es
más predecible) quién será el único superviviente de tan pavoroso experimento.
En el film, casi todos los
planteamientos de los confusos y aterrados personajes son estúpidos y todos
parecen llevar en sus rostros el signo de la muerte, algo que acabarán descubriendo
pronto y que el avieso guión de James Gunn subraya de forma lacerante para
insuflar vanas esperanzas al grupo. Con la influencia de films de culto como Cube (1997), Battle Royale (2000), (2009), El método (2005) Exam
(2009), The Belko Experiment no
escatima momentos gores ni salpicones de hemoglobina, pero contiene escenas
verdaderamente estremecedoras como esa en la que se realiza una selección de
los que van a ser ejecutados atendiendo a cuestiones como la edad o las cargas
familiares. Una película que aun con sus convencionalismos, clichés y cruda
violencia se impone como una crítica mordaz sobre nuestro carácter mezquino y
depredador.