miércoles, 21 de junio de 2017

TRÁILER DE “DETROIT” (Kathryn Bigelow, 2017)


   El nuevo film de Kathryn Bigelow (En tierra hostilLa noche más oscura) se centra en los violentos disturbios raciales que asolaron la ciudad estadounidense de Detroit (Michigan) durante el verano de 1967. Estos sucesos se desencadenaron debido a la actuación policial contra la población afroamericana, que se rebeló, iniciando una revuelta que acabó con un balance de 43 muertos y más de 2000 heridos. Fue uno de los levantamientos ciudadanos más grandes de la historia de los Estados Unidos.



    Detroit tiene previsto su estreno en los Estados Unidos el próximo 6 de agosto y el 15 de septiembre en nuestro país. Con un guión de Mark Boal, recordemos que todo se inició con una redada policial en un bar nocturno sin licencia de la ciudad, fue la chispa que desencadenó el incendio racial más violento de la joven historia de ese país. La fotografía corre a cargo de Barry Ackroyd y el reparto está compuesto, entre otros, por John Boyega, Jack Reynor, Hannah Murray, Anthony Mackie y Will Poultier. Interesante propuesta la de Bigelow si tenemos en cuenta cómo está el patio en el país del Tío Sam.

domingo, 18 de junio de 2017

“BAYWATCH: LOS VIGILANTES DE LA PLAYA” (Seth Gordon, 2017)


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  Seth Gordon es un director con una filmografía andrajosa. Ladrillos como Como en casa en ningún sitio (2008) o Por la cara (2013) dicen mucho del estilo cinematográfico de un cineasta que abraza la comedia más tontorrona, casposa y cutre. Sólo Cómo acabar con tu jefe (2011) me arrancó un esbozo de sonrisa.  


    Ahora cree que va a inventar la rueda con un reboot de la ya de por sí mediocre serie televisiva Los vigilantes de la playa, un invento infumable que se emitió desde 1989 hasta 2001 y que contaba con David Hasselhoff comandando un reparto del que lo único que recuerdo es el desfile de bellezones en bikini como Pamela Anderson y Carmen Electra, entre otras.

     
   La trama de este zarrapastroso remake la podría escribir mi pene mientras duermo la siesta: Tenemos a un musculoso y voluntarioso socorrista llamado Mitch Buchannon (Dwayne “The Rock” Johnson) que tiene un carácter que choca con el del nuevo y bravucón socorrista Matt Brody (Zac Efron) dos veces campeón olímpico de natación. Sin embargo, su alianza será crucial para destapar una trama delictiva que amenaza la bahía.


    Uno no acaba de comprender cómo pestiños tan indigestos como éste encuentran sitio en las carteleras cuando verdaderas joyas ni siquiera cuentan con una decente distribución. El humor debería ser el mayor atractivo de una bazofia tan repugnante... pero una patada en los huevos puede llegar a tener más gracia. Si la premisa de la serie resultaba absolutamente inverosímil con aquel  bobalicón y heterogéneo grupo de socorristas que en plan grupo especial de operaciones limpiaba de delincuencia la costa, el nefasto Seth Gordon incide en ese aspecto para poner énfasis en el bochorno y  tomarse la cosa, jajaja, más en serio.


     El tetas, culo, polla, parece ser la piedra Rosetta de un guión rebosante de atrofias y sal gorda, convirtiendo la función en un catálogo sexista en donde abundan las imágenes a cámara superlenta  de pibones correteando por la playa como Kelly Rohrbach y primeros planos de las tremendas glándulas mamarias de Alexandra Daddario. Un espectáculo sexista que no me molesta pues amo todo lo políticamente incorrecto. Esto es una cosa, y otra ver a Zac Efron levantar la polla de un tipo muerto… escena que debería formar parte de lo que llamamos Olimpo del cine vomitivo.



sábado, 17 de junio de 2017

CRÍTICA: “THE BELKO EXPERIMENT” (Greg McLean, 2016)

    
  
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   La penúltima película del director de Wolf Creek (2005) no está a la altura de aquella pero no por eso resulta un film despreciable. The Belko Experiment es un thriller que gira en torno a una compañía norteamericana establecida en Latinoamérica cuyos empleados tendrán que decidir entre suicidarse… o matarse entre ellos. Así se inicia una escalada de violencia en la que descubriremos la verdadera naturaleza de cada empleado de Industries Belko.


    A la espera del estreno de su nueva película ya acabada, Jungle (2017) un terrorífico relato de aventuras protagonizado por Daniel Radcliffe, sería bueno recordar que Greg McLean, que debutó con la magnífica cinta de terror citada anteriormente y que dio pie a una igualmente espléndida serie, cuenta en su filmografía  con títulos tan estimulantes como El territorio de la bestia (2007) y una potente secuela de su ópera prima, Wolf Creek 2 (2013). Eso sí, la cagó con The Darkness (2016) film protagonizado por Kevin Bacon dando vida a un padre de familia que tras visitar el Gran Cañón del Colorado arrastra una fuerza sobrenatural que se alimenta del miedo.

   
    The Belko Experiment bascula entre el thriller y el terror para conformar el andamiaje de un cuento moral que desgraciadamente pone más énfasis en la acción bestial que en la sátira corrosiva de cómo afloran los instintos más salvajes de los personajes cuando lo que está en juego es la supervivencia propia. De lo que hablamos es de un numeroso grupo de estadounidenses que trabajan en un edificio de Bogotá. Atrapados herméticamente, una voz que nadie sabe de dónde sale les obliga a plantearse dilemas morales sobre cómo reaccionar en situaciones límites.

   
   La premisa del film es escalofriante porque la voz les obliga a matarse los unos a los otros y de la escabechina sólo un único superviviente será liberado. McLean sabe cómo dotar a la función de una latente sensación de angustia e implicar al espectador en el conflicto ético-moral que se adueña de los personajes.

       
    Rebosante de personajes prototípicos como Michael Rooker dando vida a un técnico de mantenimiento; Melonie Díaz en su primer día de trabajo; John C. McGinley que encarna a un tipo grosero y machista que degenera en el psicópata que lleva dentro; John Gallaguer Jr. que se impone como el héroe y la conciencia del grupo; y Tony Goldwyn  como el desalmado director de la empresa que incapaz de controlar la situación opta por la peor y más terrible de las soluciones.

   
   La trama carece de originalidad, y su interés consiste en descubrir quién, como un Dios, se ha otorgado el poder divino de decidir el destino de los demás y jugar con sus vidas, y sobre todo (esto es más predecible) quién será el único superviviente de tan pavoroso experimento.

     
   En el film, casi todos los planteamientos de los confusos y aterrados personajes son estúpidos y todos parecen llevar en sus rostros el signo de la muerte, algo que acabarán descubriendo pronto y que el avieso guión de James Gunn subraya de forma lacerante para insuflar vanas esperanzas al grupo. Con la influencia de films de culto como Cube (1997), Battle Royale (2000), (2009), El método (2005) Exam (2009), The Belko Experiment no escatima momentos gores ni salpicones de hemoglobina, pero contiene escenas verdaderamente estremecedoras como esa en la que se realiza una selección de los que van a ser ejecutados atendiendo a cuestiones como la edad o las cargas familiares. Una película que aun con sus convencionalismos, clichés y cruda violencia se impone como una crítica mordaz sobre nuestro carácter mezquino y depredador.