miércoles, 24 de mayo de 2017

"LOVE" (2015) DE GASPAR NOÉ EN 12 GIFS


    El director argentino afincado en Francia Gaspar Noé es un cineasta peculiar cuya obra alimenta tantos amores como odios. Sus obsesiones temáticas (violencia, sexo, sordidez, soledad y alienación) quedaron dibujadas ya desde sus inicios en el cortometraje Carne (1991), que protagonizado por Philippe Nahon es una especie de borrador de lo que iba a ser su primer, polémico y contundente largometraje, Sólo contra todos (1998), que también con Nahon de protagonista narra las correrías de un carnicero fascistoide que, sin empleo y abandonado por su mujer, mantiene una relación incestuosa con su discapacitada hija. Todavía hoy sigue siendo mi película favorita de su director. Su siguiente film, Irreversible (2002) fue todo un escándalo en el Festival de Cannes, una controvertida cinta que narrada en sentido inverso, cuenta el descenso al infierno de dos amigos en su desesperada búsqueda por encontrar al culpable de la brutal violación y asesinato de la novia de uno de ellos por los antros más infectos de la noche parisina. La escena de la violación, que tiene como escenario un sucio subterráneo y que dura diez minutos, se impone como una de las más terroríficas y repugnantes jamás vistas en una pantalla de cine. Su siguiente film, Enter the Void (2009) es una propuesta arriesgada y lírica que nos habla de la pérdida y los desgarros emocionales a través de un alma en pena en su tránsito de ultratumba. Un film altamente sensorial que contiene una espléndida banda sonora.

  
    Como el cine de Noé (escrito está) nunca deja a nadie indiferente, Love, película escándalo en el último Festival de Cannes, es tal vez el trabajo más cercano y a la vez incomprendido de su director, también, según mi criterio, el menos subversivo. La historia sigue a Murphy (Karl Glusman) que en la mañana del 1 de enero, en compañía de su mujer Omi (Klara Kristin) y de su hijo, escucha el mensaje que la madre de Electra (Aomi Muyock) ha dejado alojado en su móvil. En él, muestra su preocupación porque hace meses que no tiene noticias de su hija y teme que le haya sucedido algo grave. Murphy, comienza a recordar su más grande historia de amor; dos años con Electra. Una pasión llena de promesas, juegos, excesos y errores.
    

    Noé ha comentado en alguna ocasión que la película que más le ha marcado desde su infancia es 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), pero también cita uno de los más celebrados films de culto de la historia, La angustia del miedo (Angst, Gerard Kargl, 1983) una terrorífica película sobre un asesino en serie perturbado que tiene cierta analogía con algunas de sus obras. Love carece de la naturaleza angustiosa de títulos como Solo contra todos o Irreversible, pero guarda alguna similitud con ésta última en cuanto a su estructura no lineal y un cierto aire de misterio que nos induce a preguntarnos qué fue del personaje esencial para la trama, pero la aflicción mortal del protagonista, atrapado en las redes de una vida que detesta, y sus recuerdos mostrados a través de flashes dispersos y secuencias fragmentadas, le sirven al director como coartada para sumergirse en elaboradas escenas de carácter pornográfico que intenta trascender con la convicción de que el sexo no es otra cosa que amor. Y claro, en torno al sexo hay vidas que se debaten en una lucha de  incertidumbres, celos, obsesiones, deseos y lágrimas. Síntomas inquietantes de una condena llamada amor.


    De Love (filmada en 3D) y que incluye abundantes y extensas escenas de sexo explícito, se pueden extraer varias providencias: 1) El sexo lo inunda todo. 2) El sexo es la representación más pura del amor. 3) La decadencia del amor arrastra consigo la nostalgia por el gozo sexual de un tiempo perdido. Conclusión: el tiempo todo lo destruye. Al fin, Murphy, director de cine sin obra pero con ínfulas, rememora los momentos vividos con el amor de su vida, Electra. De la explosión de felicidad y el placer inicial a la degradación de la relación, es posible rescatar una tira de recuerdos que incluyen todo tipo de prácticas sexuales (tríos, intercambio de parejas, sexo con un transexual) y la pérdida de la confianza y las traiciones que pudren los sentimientos y ponen fin a la relación. Ahora, que Electra ha desaparecido, Murphy revive aquellos momentos con tristeza y amargura, viviendo una vida que no desea al lado de una mujer que desprecia y con un hijo fruto de la accidental rotura de un condón.
    
    Love se impone como un film romántico mucho más ligero de lo que se pueda parecer, sin apenas líneas de diálogos que resaltar a pesar de sentencias como la que Murphy expresa de su ilusión artística: “Quiero hacer cine sobre esperma, sangre y lágrimas; la esencia de la vida”, pero que jamás excede las constantes de una historia orgánica y vulgar, como ese chorro de semen que baña a los espectadores en su exhibición tridimensional, y que nos enfrenta a un efectismo irritante, al ego estratosférico de un director en la errónea creencia de que en nuestra era todavía es posible epatar filmando de manera poética una paja y varios polvos. 


lunes, 22 de mayo de 2017

TRÁILER “THE BAD BATCH” (Ana Lily Amirpour, 2016)

       
  La directora inglesa nacionalizada estadounidense Ana Lily Amirpour sorprendió a propios y extraños con su ópera prima Una chica vuelve sola a casa de noche (2014), una especie de fábula vampírica ambientada en Irán que se eleva como un homenaje al western y el cine de David Lynch.

   
  En su segundo largometraje nos sitúa en una sociedad distópica en pleno desierto de Texas. Allí vive una comunidad caníbal en la que se encuentra Arlen (Suki Waterhouse) una desterrada solitario que durante sus días en el desierto se hace amiga de una niña y su mascota. El líder de la comunidad se interesa por esta extraña pareja cambiando la vida de Arlen para siempre. El amor, la toma de decisiones y la búsqueda de la verdad serán algunos de los dilemas existenciales que tendrá que afrontar la protagonista.


    Con un guión de la propia Ana Lily Amirpour, una fotografía a cargo de Lyle Vincent y un sugerente reparto compuesto por Suki Waterhouse, Keanu Reeves, Jason Momoa, Jim Carrey, Diego Luna y Giovanni Ribisi entre otros, The Bad Batch ha suscitado una disparidad de opiniones entre la crítica especializada aunque consiguió alzarse con el Premio Especial del Jurado en el pasado Festival de Venecia. Me quedo con la opinión de David Rooney para The Hollywood Reporter: “Una cautivadora fusión entre Mad Max; El guerrero de la carretera con el estilo macarra y desértico de Robert Rodríguez y el ritmo de western místico que se quita el sombrero ante El Topo de Alejandro Jodorowski”. 

domingo, 21 de mayo de 2017

MADONNA EN “EL CUERPO DEL DELITO”


BODY OF EVIDENCE” (Uli Edel, 1993)

   
   El veterano director alemán Uli Edel debutó en el año 1981 con el drama Yo, Cristina F., y a pesar de contar con una filmografía irregular en su currículum encontramos algunos films muy interesantes como Última salida, Brooklyn (1989) y R.A.F. Facción del ejército rojo (2008) un film sobre el sangriento itinerario de la banda terrorista Baader-Meinhof. Sin embargo, su firma consta en uno de los mayores cagarros de la década de los 90 que nos narra la historia de un viejo millonario (Michael Forest) que aparece muerto de un infarto y atado a la cama con unas esposas después de haber practicado sexo con su amante, la galerista de arte Rebecca Carlson (Madonna). El fiscal del distrito (Joe Mantegna) decide arrestar a la chica como principal sospechosa del caso. Su abogado, Frank Dulaney (Willem Dafoe) tarda poco en sucumbir a sus encantos y entre ambos surge una tórrida relación.


    Madonna, que por entonces contaba ya con una amplia trayectoria cinematográfica con títulos tan populares como Buscando a Susan desesperadamente, Shanghai Surprise, ¿Quién esa chica?, Dick Tracy y Juego peligroso, fue ¿premiada? Con el Razzie a la Peor Actriz por su papel en este engendro, y El cuerpo del delito obtuvo seis nominaciones más en estos premios en diversas categorías. Porque si bien el título de la cinta hace referencia al cuerpo de la diva musical que derrama sensualidad por cada poro de su piel, el guión de Brad Birdman es un despropósito de dimensiones estratosféricas que copia de manera descarada las constantes que hicieron de Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992) uno de los mayores éxitos de aquella década, un film que se estrenó poco tiempo antes.


    Aun así, el artefacto no funcionó mal en la taquilla, pero supuso un desprestigio para Edel que estuvo exiliado muchos años trabajando para la televisión sin que se le presentara ningún proyecto cinematográfico. Y es que el calificativo más sutil con el que se puede despachar esta película es de oportunista, pues la idea de sus responsables era aprovechar el tirón de la mencionada película protagonizada por Sharon Stone y otros films eróticos que instauraron una corriente en los 90, para así buscar la polémica con escenas eróticas de alto voltaje que eso sí, consiguieron su objetivo. Así, nos encontramos con el retrato muy estereotipado de una femme fatale, asesinatos con un cierto aire bizarro, la consabida investigación detectivesca, un juicio y secuencias más o menos explícitas de carácter sexual en las que el sadomasoquismo de diseño y la cera derretida obtienen su protagonismo.

  
   Son múltiples las escenas en las que planea la sombra del ridículo y sólo en contados momentos los escarceos sexuales provocan la excitación y el morbo, más por los efluvios salvajes que desprende esa bomba sexual llamadaMadonna que por sus mediocres dotes interpretativas o la incoherencia narrativa que finalmente nos aboca a un final tan delirante como absurdo. 


   Sólo Willem Dafoe se salva del total naufragio dando vida al abogado defensor que cae en las garras de la ardiente y perversa mantis, y tal vez el tono de ambientación enfermiza, atmósfera que alcanza su máxima intensidad en secuencias como la del coito en el parking iluminada con filtros rojos y la osada masturbación en el ascensor. El cuerpo del delito es un film fallido que se impone como un vehículo a mayor gloria de Madonna, superlativo icono de la provocación en su máximo esplendor y exquisita lozanía.