domingo, 14 de mayo de 2017

CRÍTICA: "ALIEN: COVENANT" (RIDLEY SCOTT, 2017)


“ALIEN: COVENANT” êêê
DIRECTOR: RIDLEY SCOTT.
INTÉRPRETES: MICHAEL FASSBENDER, KATHERINE WATSON, BILLY CRUDUP, DEMIÁN BICHIR, DANNY MCBRIDE, CARMEN EJOGO.
GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN / EE.UU. / 2017 / DURACIÓN: 123 MINUTOS.


      Aclaremos algo: Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) es una obra maestra irrepetible. Un criterio universal que hace que este film esté incluido en todas las listas de las mejores películas de la historia y que ocupe un lugar prominente en mi exclusiva selección de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos. ¿Estamos de acuerdo? Porque si no da igual, lo que importa es que al menos yo no voy a ser tan estúpido de admitir comparaciones. Recordemos de paso que en el año 2012 Scott encaró con demasiada ambición la irregular Prometheus a pesar de ser consciente de que contaba con una línea argumental pobre y sólo el efecto viral generó una expectación desmedida. Es cierto que el guión que entonces firmó Damon Lindelof era excesivamente laberíntico, abstruso, recargado de diálogos pueriles y vana trascendencia.



     Con Alien: Covenant, Ridley Scott regresa al universo de ciencia ficción terrorífica de Alien que el mismo creó con un relato que se puede entender como una segunda parte de Prometheus. Veamos: Rumbo a un remoto planeta al otro extremo de la galaxia, la tripulación de la nave Covenant, compuesta por varios personajes además del androide Walter (Michael Fassbender) tiene como objetivo ser la primera misión colonizadora a gran escala. Al aterrizar en un extraño lugar descubren lo que parece ser un paraíso desconocido. Pero los integrantes de esta expedición pronto descubrirán que no están solos allí, y su misión acabará convirtiéndose en una lucha por la supervivencia en un ambiente hostil y peligroso. Los terribles xenomorfos no se lo pondrán fácil a los miembros de la nave Covenant.

    
   Alien: Covenant es ante todo un jugoso y nostálgico ejercicio autorreferencial que, con buen acierto, rememora los momentos más conseguidos y recordados de la saga, un universo que su director conoce como nadie. Insistiremos una vez más que Alien, el octavo pasajero marcó un punto de inflexión en el cine de ciencia ficción y, escrito está, es una película magistral e inimitable, pero tal vez sea hora de que alguien diga que James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet también aportaron esencias de su talento para que no se apagara el latido del corazón de la espeluznante criatura xenomorfa, y ninguna de las entregas que firmaron puede considerarse despreciable, pero es la segunda, Alien: El regreso (James Cameron, 1986) la más destacada.


     Sorprende eso sí, que el futuro que nos dibuja esta precuela sea mucho más avanzado tecnológicamente que el que nos presentaba el film seminal, y eso que se supone que la acción que acontece es anterior. Pero como siempre en Alien, la historia está centrada en la lucha de la raza humana por no desaparecer y de los taimados alienígenas por extinguirla. La acción tarda en arrancar y en algunos momentos puede resultar discursiva, aunque no del modo reflexivo, metafísico y teológico de Prometheus. En la cinta encontramos muchos elementos reconocibles de la saga y un inconfundible aroma pulp que agradecemos sabiendo que el presupuesto ha sido bastante alto, también un guiño a Blade Runner con ese androide al que da vida Michael Fassbender en un estremecedor doble papel de androide que desprende efluvios que nos recuerdan a los replicantes de Blade Runner. A diferencia del film original la mayor parte de la acción sucede fuera de la nave Covenant, en un planeta lejano que puede resultar la salvación para la tripulación o su tumba.  


    Estamos, amigo lector ante un artefacto plenamente disfrutable porque Scott se desmelena y suelta bridas ejecutando una aventura de terror cósmico desquiciada, oscura y sangrienta, exquisitamente esteticista y dinámica. Una locura que los pagafantas puristas de la saga quizá no perdonen, pero que agredecemos todos los que apostamos porque la supervivencia de la mítica franquicia sólo pasa por el desmadre y, por qué no, la autoparodia.


      Puede resultar algo chapucera la manera de atar cabos con la cinta anterior pero la fórmula sigue siendo la misma: parásitos que atacan a los seres humanos para incubar porque esa es su condición, la presencia del legendario, viscoso e imponente monstruo de mandíbula de acero, cabeza apepinada y larga cola, persecuciones claustrofóbicas, humanos explorando planetas ignotos (atención a la siniestra y calcinada fortificación en la que se adentra y que esconde espantosas sorpresas) y el ritual de sangre final. Por supuesto, el Alien es el protagonista de las mejores y más aterradoras secuencias realizadas todas con un despliegue de efectos visuales apabullantes. Un delirio que nos muestra una pesadilla más atroz, un monstruo cada vez más despiadado y sediento de sangre que nos hace evocar sensaciones hasta ahora reprimidas desde la fundacional Alien.



jueves, 11 de mayo de 2017

ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY, MÁS ALLÁ DEL BREXIT

     

         La modelo y actriz Rosie Huntington-Whiteley nació en Londres el 18 de abril de 1987. Convertida en una de las modelos de cámara de la firma Victoria´s Secret, fue descubierta en 2003 por un booker de una agencia londinense, y enseguida apareció en revistas como Teen Vogue o Vogue Nipón y comenzó a trabajar con diseñadores como Ralph Lauren, Tommy Hilfiger, DKNY… todo a pesar de que ella creía que no era lo suficientemente bonita como para dedicarse al modelaje.


   Se convenció y se conjuró para recorrer todo el camino para llegar a la cima. Rosie, que realizó un apetitoso reportaje para la revista española DT, sustituyó a Megan Fox en la última entrega de la saga Transformers: El lado oscuro de la luna (2011), y ha tenido la suerte de formar parte del reparto de una de las mejores películas de los últimos años, Mad Max: Furia en la carretera (George Miller 2015), tal haya llegado el momento de que cesen las odiosas comparaciones con Kate Moss. Aunque perteneciente a un país tan enfermamente egoísta, insolidario y arrogante como Inglaterra, Rosie se sitúa más allá del Brexit para convertirse en una artista universal que seguramente aborrece el hecho de que su país haya votado por el aislamiento y la decadencia endogámica. 


    
    Nuestra modelo y actriz trabajó en 2014 como embajadora para Unicef de Gran Bretaña viajando a una misión humanitaria en Camboya. El evento quedó registrado en el documental de Soccer Aid que se transmitió ese mismo año por el canal británico Independent Television. Rosie mantiene actualmente una relación con el actor británico Jason Statham desde 2010. En febrero de este año, la pareja anunció que esperaban su primer hijo juntos mediante  una publicación en las redes sociales.

martes, 9 de mayo de 2017

HANNAH FERGUSON, TAN NATURAL COMO SEDUCTORA



   La modelo estadounidense Hannah Ferguson (5 de mayo de 1992, San Angelo, Texas) comenzó pronto su carrera, pues tras graduarse en la escuela secundaria ganó el concurso Kim Dawson Model Search y se mudó a Dallas para dedicarse profesionalmente a ser modelo y vivir de su belleza natural. Sus padres se conocieron mientras servían en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Nosotros sólo podemos felicitarles por haber engendrado una criatura tan hermosa.


      Con el cabello rubio, los ojos azules y 1´78 m de estatura, Hannah se mudó de Dallas a Nueva York para continuar su carrera. Actualmente es una de las modelos más solicitadas. Con 25 años recién cumplidos, unas medidas absolutamente equilibradas y una personalidad que fusiona la sensualidad con un embrujo natural y accesible, ha sido imagen de la marca Guess y de la firma Bulova. También ha trabajado en spots publicitarios para la marca de hamburgueserías Carl´s Jr. y la firma de lencería Triumph.


     Dio un salto cualitativo a la fama en 2014 cuando apareció en la edición de bikinis de Sports Illustrated Swimsuit Issue, repitiendo en los años 2015, 2016 y 2017. Ferguson también ha aparecido en revistas como GQ y Maxim, así como en una sesión de bodypaint realizada por Joanna Gair. Uno de los mayores atractivos de nuestra bella es su espontaneidad y cercanía, así no duda en mostrarse públicamente sin maquillar y con una imagen desenfadada.


     En unas declaraciones a Ocean Magazine, Hannah afirma: “mis pechos son 100 % naturales”, revista que le dedicó su portada y un reportaje ilustrado con espectaculares imágenes obra del fotógrafo Randall Slavin. Ella confiesa: “todo en mí es auténtico”, e insiste en recalcarlo. Cuenta que cuando era una adolescente quería ser patinadora sobre hielo, bailarina de ballet clásico y bailarina de danza del vientre. Todo eso antes de que se estrenase como modelo a los 19 años. Su madre siempre le decía: “sé feliz con lo que Dios te ha dado”, así lo ha hecho y le ha ido muy bien.


     Declara ser una enamorada del mar y, como buena tejana, dice que es importante saber cómo se dispara un arma. Algo curioso es que en sus inicios estuvo con la agencia Trump Models durante un tiempo: “conocí a Donald el segundo día después de firmar el contrato. Nos preguntó un poco sobre nuestras carreras”, recuerda la top model de 25 años. Hannah ha protagonizado la segunda parte del corto animado Find the One de la marca de lencería Triumph, una encantadora secuela del premiado corto original.