martes, 18 de octubre de 2016

SERIE “BANSHEE”, PARA ALGO QUE ES GRATIS…


                    

     Emitida por la cadena Cinemax, la serie Banshee comenzó su andadura el 11 de enero de 2015 y finalizó su cuarta temporada el pasado 20 de mayo del presente año. Escrita por Jonathan Tropper y David Schickler (también en labores de director), esta producción televisiva estadounidense sigue a Lucas Hood (Anthony Starr) un ex convicto y ladrón profesional que sale de prisión tras haberse fumado una condena de 15 años. Una vez en libertad llega a Banshee (Pensilvania) y decide quedarse usurpando la identidad de un sheriff llamado Lucas Hood, mientras se esconde de los gángsters que le quieren matar después de venderlo al criminal conocido por Mr. Rabbit (Ben Cross).
    
   
      Me lo he pasado en grande viendo las cuatro temporadas de Banshee. De acuerdo que no es una gran serie, que su trama está construida a partir de múltiples clichés y que ni en la dirección ni en el amplio reparto encontramos grandes nombres, pero no es menos cierto que resulta verdaderamente entretenido todo lo que sucede en ese pueblo de mala muerte atestado de personajes esquinados y en donde las cuentas del pasado y los nuevos problemas a los que tendrá que hacer frente el ladrón que se hace pasar por sheriff (correcta interpretación del para mí desconocido Anthony Starr) dan lugar a situaciones rebosantes de acción, violencia y sexo. Algo que el primer capítulo deja claro para que nadie se lleve a engaño sobre las pretensiones de sus responsables.


    Su carácter de puro divertimento, de artefacto de evasión sin ínfulas logra dejar atrás los prejuicios para mantener un ritmo alto en cada episodio de poco más de 45 minutos. Pues sabemos que tras cada jornada laboral de Lucas Hood pegando hostias a diestro y siniestro nos regalará la guinda de una escenita sexual con alguno de los muchos pibones locales. El pueblo, cosa peculiar, reúne a una fauna variopinta (indios de una reserva, amish, bandas en bicicleta…) con el encanto del mestizaje y lo pintoresco, cuestión que le va muy bien al tono folletinesco de la trama. Ya en la primera temporada encontramos una sabrosa miscelánea de capos de la droga, mafiosos rusos, indígenas, nazis supremacistas… que conforman un cóctel explosivo y dan lugar a secuencias surrealistas. Pero es que en ese endiablado pueblo llamado Banshee todo el mundo parece llevar una máscara y nada es lo que parece, un lugar ideal para desprenderse del pasado y adoptar una nueva identidad. ¿Sexo y violencia gratuita? Para algo que es gratis…

domingo, 16 de octubre de 2016

CRÍTICA: "ELLE" (Paul Verhoeven, 2016)

"ELLE" ★★★★
Director: Paul Verhoeven.
Intérpretes: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Consigny, Charles Berling, Virginie Efira, Judith Magre.
Género: Thriller / Francia / 2016  Duración: 130 MINUTOS.   


    Han pasado ya diez años desde que el director Paul Verhoeven se situara detrás de las cámaras para rodar la magnífica El libro negro (2006), film que con el protagonismo de Carice van Houten narra la historia de una mujer judía que, tras la ejecución de su familia, se infiltra en el Cuartel General Nazi para intentar obtener información que permita liberar a combatientes de la Resistencia que han sido capturados. Verhoeven vuelve por la puerta grande con este thriller psicológico titulado Elle (2015), película que cuenta la historia de Michèle (Isabelle Huppert) directora de una compañía de videojuegos que, divorciada, mantiene una relación esporádica con el mejor amigo de su marido, mientras que la novia de su hijo está embarazada de otro hombre. La vida de Michelle cambia para siempre cuando es atacada y violada en su casa por un asaltante encapuchado, lo que la llevará a intentar descubrir su identidad, en un juego peligroso en donde perderá el control de la situación.


     Basada en la novela Oh… del escritor francés Philippe Dijan, Elle sería una película distinta sin la perfecta simbiosis que nos ofrecen Paul Verhoeven e Isabelle Huppert, dos talentos que destilan sus mejores esencias, una especial química creativa para enfrentarse a un reto que desborda cualquier norma moral y que será incomprendido por una gran parte del público. Verhoeven, en su primera producción francesa, puede desatar las iras del feminismo más reaccionario y reduccionista a raíz de una premisa brutal que deriva en un juego de espejos deformantes, en donde se ven reflejadas las perversiones sexuales y hasta el masoquismo de una mujer burguesa madura que quiere vivir su sexualidad al margen de su aburrida y peculiar familia (atención al nacimiento de su supuesto nieto) y los estigmas de una clase social cínica y decadente.


    Con un guión de David Birke, una banda sonora compuesta por Anne Dudley y fotografía a cargo de Stéphane Fontaine, Verhoeven nos presenta su obra más cáustica, amoral, turbia, visceral, despiadada y nos enseña qué hay detrás de las máscaras para observar rasgos de la identidad que esconde Michèle, su hipnótica protagonista, hija de un temible asesino en serie de niños que trastornó el discurrir cotidiano de su infancia. Un trauma varado en los meandros de la memoria que seguro tiene mucho que ver con su reacción ante las repetidas violaciones de que es víctima por parte de un enmascarado en su misma casa. Agresiones que se niega a denunciar ante la policía poniendo en una situación incómoda al espectador que piensa que puede tratarse de un teatro morboso en donde elle ejerce el poder.

      
   Isabelle Huppert dibuja con su actuación uno de los retratos femeninos más magnéticos que se han visto en una pantalla de cine, y Verhoeven lanza una mirada flamígera sobre la condición femenina que incita a una reflexión osada y ácida sobre el pozo ciego en el que se sumerge la psique de una mujer violada. Pero al mismo tiempo y sin que resulte una dicotomía (o tal vez sí) muchos espectadores verán alterada su sensibilidad con la complicidad de la protagonista y su retorcido juego de seducción, que explora territorios que van más allá de cualquier límite de corrección dentro de una sociedad puritana y retrógrada, incapaz, por otra parte, de asimilar que una mujer reaccione ante una agresión de una manera que rompe todos los esquemas concebidos. Porque Michèle no ejerce de víctima e intenta descubrir la identidad de su agresor, convirtiendo a todos los sospechosos que le rodean en fáciles presas. ¡Qué grande es el cine!  


jueves, 13 de octubre de 2016

SERIE “CALIFORNICATION”, TODO POR EL SEXO


     Siete jugosas temporadas estuvo en antena la serie de la cadena Showtime Californication (2007-2014). Una serie que nos relata la vida del escritor en crisis Hank Moody (David Duchovny), un tipo promiscuo, que se droga y bebe en exceso. Sin embargo, a pesar de todos sus defectos consigue hacerse querer y gracias a su pasmosa sinceridad conseguirá tantos triunfos como fracasos en su carrera. Así, este mujeriego juerguista trata de compaginar su vida profesional, que surca una crisis creativa, con su caótica vida personal: tiene una hija de doce años, Becca (Madeleine Martin), una ex mujer, Karen (Natasha  McElhone) y una desenfrenada debilidad por las mujeres atractivas.

  
    En formato de comedia negra, hechizando al personal con todos los pecados de la carne de una manera al mismo tiempo natural e irreverente y una línea de diálogos obscena e inteligente, la serie nos invita a seguir los pasos de un adorable crápula que entiende la promiscuidad como el aliciente más revelador de toda existencia. Sería fácil decir que es una serie guarra, grosera -que lo es- si no fuera porque por encima de todo es un artefacto entretenidísimo y absolutamente ingenioso.

    
    Así, damos las gracias a su creador, Tom Kapinos, por alumbrar este oasis donde tienen prohibida la entrada todos los chocheras reaccionarios o gazmoños puritanos, y por perfilar de forma tan atractiva el retrato de un encantador y amoral sinvergüenza, que lejos de la hipocresía y lo políticamente correcto, se hace pis en los cenáculos del establishment para que triunfe el humor y la alegría del sexo. Levanto mi copa por este encantador de serpientes llamado Hank Moody al que da oxígeno magistralmente David Duchovny; antihéroe cuarentón, borrachuzo, que vive siempre a la sombra de las muchachas en flor, escritor en una estación seca al que abandonaron las musas y al que todo el mundo quiere y necesita. ¡Hip hip hurra!