martes, 13 de septiembre de 2016

ALICIA VIKANDER, LA ACTRIZ DE MODA


     Tiene más aspecto de latina que de sueca, pero la Actriz Alicia Vikander nació en Gotemburgo el 3 de octubre de 1988. La misma que ganó un Oscar como mejor actriz de reparto por su actuación en La chica danesa. No es el único premio, pues ganó el Rising Star Award en 2012 en el Festival Internacional de Cine de Estocolmo y el premio Guldbagge a la mejor actriz otorgado por el Instituto Sueco del Cine por su papel en Pure (Lisa Langseth, 2010). Hija de la actriz Fahl Vikander y del psiquiatra Svante Vikander, tiene otros cinco hermanos, mide 1´66 de estatura y ha aparecido en muchos musicales de la Ópera de Gotemburgo, además de formar parte entre los años 2004 y 2007 de la escuela Royal Swedish Balet de Estocolmo.


      Su primer papel importante le llega con el drama musical Pure (2010) y confirma sus dotes interpretativas en el drama criminal The Crown Jewels (Ella Lenahagen, 2011). En su fama internacional tiene mucho que ver su participación en el drama de época Un asunto real (Nicolaj Arcel, 2012), un resultón film danés que rueda junto a Mads Mikkelsen. Fama que se ve confirmada cuando forma parte del reparto de Anna Karenina (Joe Wright, 2012), y Lisa Langseth la reclama de nuevo para que protagonice la comedia dramática Hotell (2013).


       En el año 2013 forma parte del elenco de El quinto poder (Bill Condon) sobre el caso WikiLeaks, y en 2014 protagoniza el drama bélico británico Testamento de juventud (James Kent). Ese mismo año aparece en thriller australiano Son of a Gun (Julius Avery) junto a Ewan McGregor. También en 2014 participa en el fallido film de corte fantástico El séptimo hijo (Sergey Bodrov). En 2015 interviene en el plúmbeo drama culinario Burnt (John Wells) junto a Bradley Cooper, y tiene una aparición estelar en film de espionaje Operación U.NC.L.E. (Guy Ritchie, 2015).

      
   El máximo reconocimiento le llega al conseguir el Oscar como mejor actriz secundaria por su actuación en el drama basado en hechos reales La chica danesa (Tom Hooper, 2015) sobre el tema tabú de la transexualidad en los años 20. Con su presencia imponente en Ex Machina (Alex Garland, 2015), para mí su mejor interpretación y película, agiganta su protagonismo en una de las mejores películas de ciencia ficción de la década. Pendiente de su estreno en España está La luz entre los océanos (Derek Cianfrance, 2016) otro drama de época que rueda al lado de Michael Fassbender. La acabamos de ver en Jason Bourne (Paul Greengrass, 2016) la última y anfetamínica entrega de la saga Jason Bourne. Por último, sólo me queda señalar que Alicia Vikander ha sido elegida para meterse en la piel de la heroína Lara Croft en Tom Raider (Roar Uthaug) un reboot que nos presenta a una Lara Croft más frágil y humana y que tiene previsto su estreno para el año 2018).



PERSIGUIENDO A AMY (Kevin Smith, 1997)

Tal vez la mejor película de Kevin Smith
PERSIGUIENDO A AMY
(CHASING AMY)
Comedia - USA, 1997 - 115 Minutos.
Director: Kevin Smith.
Iintérpretes: Ben Affleck, Jason Lee, Joey Lauren Adams.
    
   
    Joven realizador independiente, Kevin Smith nace en Nueva Jersey en el año 1970, formado entre otras escuelas en la Vancouver Film School, debuta en 1994 con Clerks, película de bajísimo presupuesto que se convirtió en la más aclamada en el Festival de Sundance de ese mismo año, consiguiendo también ser premiada en Cannes. Por su film, Dogma (1999) sobre unos ángeles que viven en la tierra, ha sido tachado de blasfemo.
    
    
    Sinopsis: los amigos y dibujantes de cómics, Holden (Ben Affleck) y Banky (Jason Lee) tienen gran éxito con su obra “Bluntman and chronic”. Un buen día, con ocasión de un certamen, conocen a la joven creadora Alyssa (Joey Lauren Adams). Holden se queda colgado con ella, pero al parecer ella tiene otras inclinaciones sentimentales -también sexuales- y prefiere que lo suyo sea una relación de amistad. Lo cierto es que Holden está coladísimo por ella y no se conforma, además, Banky teme que su amigo le deje en la estacada y tampoco quiere quedarse en fuera de juego.
   
 
     Persiguiendo a Amy es un fim admirable que cierra la trilogía de Nueva Jersey, nombre con la que fue bautizada por su autor y que está compuesta además por su ópera prima Clerks y Mallrats (1995). Cuenta el mismo director, que lo de la trilogía fue sólo un invento, una idea que se le vino a la cabeza para ver si, tras la buena acogida dispensada a su primera película, alguien se atrevía a prestarle el dinero suficiente para invertir en sus próximos trabajos. 


     Lo consiguió, pero tras el fracaso de la muy mediocre Mallrats, un producto millonario, comercial e insípido, Smith vuelve a sus orígenes y con sólo 250.000 dólares nos presenta esta última entrega que es, con mucho, su obra más elaborada e ingeniosa, film en el que introduce también el componente dramático, circunstancia que hace que el film contenga un tono realista hasta ahora ausente en su obra. En Persiguiendo a Amy el realizador independiente -marginal en sus inicios- sigue mostrando la misma capacidad para recrear diálogos frescos, electrizantes y sumamente originales, y lo hace una vez más con otro relato -esta vez más profundo y maduro- que bucea por la desorientación social juvenil, por sus miedos, ilusiones y dudas, una etapa en la que el amor suele tomar una trascendencia épica y el sexo una dimensión exagerada. 


     Si anteriormente Smith nos presentaba a unos personajes estereotipados que sólo hablaban de sexo, que ejecutaban una filosofía hipermachista, en Chasing Amy se preocupa por ahondar en los entresijos de las relaciones interpersonales, mostrando con acierto un cruce de conflictos sentimentales, dotando de solidez al relato y derivando en situaciones más duras y descarnadas. La crudeza -alguien dirá grosería- y habilidad espontánea para convertir las obsesivas conversaciones sexuales en poco menos que disquisiciones filosóficas, nos dan la clave para entender la extraña pero interesante sensibilidad de su autor y su ya confirmado talento, todo ello, repito, a la hora de abordar temas complejos que pueden resultar incómodos para una sociedad tan cínica y llena de prejuicios como la estadounidense. 

                                                                   
     La atracción que siente Holden por Alyssa y la relación sentimental que inician dan lugar a  escenas verdaderamente memorables  -como la del columpio-; él cree que la condición de lesbiana de Alyssa es un obstáculo insalvable para que su relación sea estable y tenga algún futuro, pero en realidad resulta que ni siquiera ella tiene tan clara su sexualidad. Cierto es que, lo que verdaderamente hace que la reflexión que Smith plantea sea tan sugestiva, es la peculiar manera que elige para intentar despejar los interrogantes, que a través de una visión desenfocada, se transmiten mutuamente los protagonistas. A destacar los magníficos y chispeantes diálogos y la soberbia dirección de actores.   

   


lunes, 12 de septiembre de 2016

LAS CHICAS DE "GIRL HOUSE" (2015)

      
      
     Debut tras la cámara del director, productor y actor ocasional canadiense Trevor Matthews con un guión de Nick Gordon. Matthews es hijo del magnate de las telecomunicaciones Terence Matthews, por lo que creemos que no se habrá encontrado con muchas dificultades de financiación. La película tuvo una distribución muy limitada en Estados Unidos y rápidamente se estrenó en diferentes plataformas digitales. Por supuesto, Girl House no inventa la pólvora, de hecho, transita por los clichés más recurrentes del subgénero slasher abonando con fecundidad extrema todos los tópicos contenidos en el cine de cuchilladas estrenado en las últimas décadas, pero es que los parajes del splatter y el slasher se nos antojan a estas alturas muy trillados, y uno, tal vez debido al hastío de los miles de engendros rodados en los últimos años, se conforma con que la función esté medianamente filmada sin caer en el más absoluto de los ridículos.

   
    El film nos presenta a una joven universitaria, Kylie (Ali Cobrin) que al haberse quedado recientemente huérfana de padre, no tiene dinero para la matrícula universitaria, por lo que abandona la residencia de la universidad para mudarse a una casa en la que, en compañía de otras chicas ya instaladas, puede subir tranquilamente porno a un sitio web llamado Girl House y ganarse un buen sueldo. La casa, protegida por las más avanzadas medidas de seguridad tecnológicas e incluso con presencia física de vigilantes, parece una fortaleza inexpugnable para cualquier intruso. Sin embargo, un inquietante hacker que utiliza pseudónimo Loverboy (Slaine) y obsesionado con Kylie, determina la ubicación de la casa, y a partir de ese momento ella se encuentra en una aterradora lucha por salvar la vida.


     Queda apuntado, Girl House se mueve por el terreno del slasher clásico con el aditamento tecnológico que ya no supone una innovación ya que son muchos los films que han utilizado este recurso (My Little Eye, Open Windows, por poner dos ejemplos) sin que suponga un cambio sustancial de las constantes genéricas más allá de que, como aquí ocurre, una web porno puede servir de excusa para montar una orgía de sexo y sangre que suelen ser los ingredientes que mejor definen este tipo de artefactos. Trevor Matthews, aunque las imágenes que ilustran esta crítica parecen indicar otra cosa, lo de la explicitud sexual lo deja a medias, y la protagonista, Kylie (la guapa Ali Cobrin) muestra una gazmoñería trasnochada a la hora de desnudarse, lo que juega en detrimento de la credibilidad de la trama si somos conscientes que actúa para una web porno, consiguiendo con su actitud que el espectador tome una fría distancia. Sí, sus compañeras enseñan algo más, pero Cobrin es la protagonista y además, enseñó mucho más con una excusa muy forzada en American Pie: El reencuentro.

     
    Lo mejor del invento es, su magnífico y bestial prólogo y la historia de ese psicópata apodado Loverboy (acierto total contar con el concurso de Slaine), personaje inspirado en Leatherface, una mole humana con una mente trastornada por los traumas de la infancia que desde un sórdido y sucio sótano fantasea con las chicas de Girl House hasta que se obsesiona con Kylie y llega el día que se siente ofendido por ella… Es entonces cuando se ajusta su fantasmal y grotesca máscara dando forma a una nueva tabla de carnicero (amputaciones, degollamientos, cuchilladas) que pone en valor el slasher a la vieja usanza, dejando de lado el componente tecnológico y el sexual, que el director no acaba nunca de explotar tal vez debido al sistema de calificaciones. Girl House no pasa de ser un aseado Slasher rodado con un ritmo ágil y que desprende un tufo moralista tan insoportable como condenable, con esa cita inicial del serial killer Ted Bundy en la que relaciona pornografía y violencia en un binomio indisoluble. Por otra parte, chirría el romance de la protagonista con un olvidado paisano que, como era de esperar, llega tarde en su auxilio, una ayuda que nuestra heroína no necesitará para tomarse cumplida venganza en memoria de sus compañeras y del sufrimiento propio. Un clímax final que nos recuerda mucho al del extintor de Irreversible y que incide torpemente en esa moralina falsamente redentora.