martes, 6 de septiembre de 2016

ALI COBRIN EN AMERICAN PIE: EL REENCUENTRO

     
   
   Conocimos a la actriz estadounidense Ali Cobrin (Chicago, 8 de agosto de 1989) a raíz del estreno de American Pie: El Reencuentro (Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg, 2012), última secuela de la exitosa saga juvenil en donde el grupo de amigos vuelven a reunirse y vemos cómo les ha tratado la vida a cada uno de ellos. Recordemos que el film seminal American Pie se estrenó en 1999 reincidiendo en la temática y la fórmula iniciada por Porky´s de un grupo de adolescentes ansiosos por perder la virginidad que obtuvo un espectacular éxito de taquilla.


      Personalmente, este tipo de inventos no me dice gran cosa. Por ejemplo: de American Pie: El reencuentro lo único potable es la guapísima Ali Cobrin, que después de este debut ha aparecido en el drama Lap Dance (Greg Carter, 2014), en el erótico film de terror Girl House (ver post en este mismo blog), en la comedia romántica A Beautiful Now (Daniela Amavia, 2015) y en el thriller Outlaw (Tyler Shields, 2016). Así, siendo sincero, sólo salvo a Ali Cobrin de todas las películas en donde ha participado.

lunes, 5 de septiembre de 2016

QUEREMOS TANTO A CLARA LAGO

    
  
     ¡Cómo pasa el tiempo! Casi sin darnos cuenta hemos visto crecer a la actriz española Clara Lago (Torrelodones, Madrid, 6 de marzo de 1990) y nos la encontramos ya hecha toda una mujer dueña de un gran atractivo. Clara comenzó muy pequeña a hacer sus pinitos en el mundo de la interpretación con algunos papelitos en series televisivas hasta que se incorporó al reparto de Compañeros, de la cadena Antena 3, serie en la que daba vida a Desirée, la novia de Lolo. Todo esto, por lo que leo por ahí porque yo no sigo ninguna serie española desde La huella del crimen. Sí he seguido la carrera cinematográfica de Clara Lago desde sus comienzos hasta la fecha. De modo que trataré de hacer un recorrido por su pródiga filmografía.


    Su primer papel protagonista lo obtiene a los 12 años cuando Imanol Uribe la elige para formar pareja junto a Juan José Ballesta en El viaje de Carol (2002) un interesante drama ambientado en la Guerra Civil española. También Manuel Gutiérrez Aragón la incluye en el reparto de La vida que te espera (2004) un intenso drama rural protagonizado por Juan Diego, Luis Tosar y Marta Etura. Y aunque pasó bastante desapercibida, la película Arena en los bolsillos (César Martínez Herrada, 2006) es una película nada desdeñable que en forma de drama juvenil nos narra la huida hacia el mar de cuatro jóvenes de Madrid que quieren dejar atrás la miseria de su barrio. La actriz también forma parte del reparto de El club de los suicidas (Roberto Santiago, 2007) una fallida comedia que tiene su origen en la famosa novela de Robert Louis Stevenson.
     
    
    Fue en el año 2008 cuando protagonizó el resultón thriller adolescente El árbol del ahorcado (Manuel Gómez Pereira) en el que Clara se nos muestra más sensual que nunca. En el año 2010 participa en el film de intriga El mal ajeno (Óskar Santos) junto a Eduardo Noriega y Belén Rueda, y un año más tarde protagoniza junto a Quim Gutiérrez el decente thriller colombiano La cara oculta (Andrés Baiz, 2011). En ese mismo año participó en la digna comedia romántica Primos (Daniel Sánchez Arévalo, 2011), y en 2012 interviene en la película de tono apocalíptico Fin (Jorge Torregrosa) floja cinta sin apenas nada reseñable. Sin embargo, ese mismo año actúa en uno de los grandes bombazos taquilleros del cine español de aquellos años, Tengo ganas de ti (Fernando González Molina, 2012), secuela de 3 metros sobre el cielo, en la que da oxígeno a la sexy Gin, la nueva novia de Hache. Clara amplía su horizonte internacional interviniendo en la comedia alemana Eltern (Robert Thalheim, 2013). En el año 2014 8 apellido vascos (Emilio Martínez Lázaro) rompe todas las previsiones y se convierte en el film español más taquillero de la historia, y tanto en ésta como en su secuela, 8 apellidos catalanes, Clara es uno de las claves del éxito de estos artefactos.


     El director Miguel Ángel Vivas requiere su concurso para la muy irregular fantasía distópica Extinción (2015), y María Ripoll la incluye en el elenco de Ahora o nunca (2015) junto a su actual pareja Dani Rovira. Su último film, Al final del túnel (2016) es una producción argentina que en formato de thriller absorbente rueda junto a Leonardo Sbaraglia.

   
    No afirmaré, porque no resultaría creíble, que Clara Lago es Meryl Streep, pero sí que es una actriz eficaz que casi siempre cumple con su papel. De todas formas, ella no aparece en este blog sólo por sus dotes interpretativas, también por su belleza cercana y corriente, como de vecina de al lado que, no nos engañemos, son las actrices que personalmente más morbo proyectan. Si me pongo a pensar en todos mis amores juveniles, el retrato robot de todas ellas coincidiría mucho con la imagen que me llega de esta actriz, de belleza tan accesible y común como extasiante. Te queremos tanto Clara.

domingo, 4 de septiembre de 2016

CRÍTICA: "NO RESPIRES" (Fede Álvarez, 2016)

Una de las mejores películas del año
“NO RESPIRES” ★★★★
Director: Fede Álvarez.
Intérpretes: Jane Levy, Stephen Lang, Dylan Minnette, Daniel Zovatto.
Género: Suspense / EEUU / 2016 Duración: 88 minutos.


   Nadie por estos lares había oído hablar del director uruguayo Fede Álvarez cuando en el año 2013 presentó su potente remake del clásico de culto de Sam Raimi Posesión infernal. Nada extraño pues hasta entonces sólo había firmado dos cortos, El cojonudo (2005) y ¡Ataque de pánico! (2009), que gustaron mucho al mítico director norteamericano, pero a raíz de su nueva versión de aquel revolucionario film de 1981 se convirtió en una de las grandes esperanzas del cine de terror, con una legión de fanáticos del género que esperábamos como agua de mayo su próximo proyecto. 


    Tras asistir al estreno de No respires, estoy en condiciones de afirmar que Fede Álvarez ha firmado una de las mejores películas del año junto a La invitación, un film que así que pasen los años seguirá siendo reivindicado.


   La trama es la siguiente: Tres jóvenes, Rocky, Alex y Money (Jane Levy, Dylan Minnette y Daniel Zovatto) creen haber encontrado la gran oportunidad de cometer el robo perfecto. Su objetivo será un hombre ciego y solitario (Stephen Lang) que posee un millón de dólares oculto. Pero tan pronto como entran en la casa del invidente, un veterano de guerra, serán conscientes de su error, pues se encontrarán atrapados y luchando por sobrevivir contra un poderoso psicópata que carga con su propia tragedia y secretos ocultos.


    Dentro de ese subgénero del thriller y el terror denominado "invasión del hogar" que tan buenos ejemplos nos ha dado el cine en los últimos años (Los extraños, Secuestrados, Tú eres el siguiente), Fede Álvarez vuelve a demostrar su pericia para la puesta en escena y la economía narrativa situando la acción en la fantasmal ciudad de Detroit, que con su herrumbre y abanico de sueños rotos se impone como uno más de los personajes de la función. De nuevo le distingue su habilidad para jugar de manera sublime con los espacios cinematográficos dentro de las laberínticas estancias de una casa aislada propiedad de un exmilitar ciego que poco a poco se eleva como el rey en el país de la oscuridad. Y es que el cineasta uruguayo consigue rizar el rizo y que el espectador se posicione al lado de los intrusos y en contra de la supuesta víctima que, adivinamos pronto, no está tan indefensa.


    En No respires Fede Álvarez saca todo el jugo al sencillo guión coescrito junto a Rodo Sayagués para crear un musculoso relato de suspense y atmósfera subyugante, haciendo un uso magistral del silencio y el formato panorámico, sin abusar de los efectos de sonido, rodando las escenas de acción sin anestesia y diseñando un mortal juego del gato y el ratón dentro de una vetusta y desvencijada casa en donde anida secretamente el horror, que verá perturbada su quietud por tres rateros de la white trash que ni mucho menos  esperan encontrarse con una auténtica máquina de matar.


      Es en la sorpresa y angustia de los tres asaltantes pardillos cuando un enorme Stephen Lang agiganta su vigorosa figura para evitar que su terrible secreto salga a la luz, algo que le importa más que un botín que se antoja como el triste recordatorio de un funesto suceso que ha marcado para siempre su existencia. Con ecos de Sola en la oscuridad y Terror ciego, en No respires todo está teñido por una pátina de tristeza y fatalismo, desde el desolador y lúgubre escenario de una ciudad decadente y sin horizonte, la disfuncional familia de Rocky que se refugia en sus ensoñaciones, hasta el drama íntimo del invidente, para quien el tiempo se paró un aciago día. 


     Ingredientes para construir una sugerente pieza de cámara que funciona como un reloj suizo, una miscelánea de géneros que no ofrece al espectador ni un segundo de respiro hasta el angustioso clímax final, culmen de la pegajosa turbiedad de un relato que puede servir como austera introspección de la maldad humana en un tiempo de náufragos y supervivientes, en donde el debate sobre la moral ha quedado ya superado. Estamos, amigo lector, ante un magnífico y sensorial ejercicio de suspense y estilo rodado con muy mala baba (presten atención al momento en que uno de los personajes va a necesitar unos enjuagues de Listerine) que con una tétrica fotografía de Pedro Luque y una incisiva música de Roque Baños nos acerca a un terror muy físico, al terror total, que siempre nace de la fiebre y la codicia humana.