Las sugerentes imágenes pertenecen a la serie tragicómica
creada por Manuel Écija y producida por Mediaset España Comunicación titulada “B&b
de boca en boca”, que está ambientada en una revista de moda y
actualidad con difusión nacional. Protagonizada por Belén Rueda, Gonzalo de
Castro y Macarena García como
figuras principales del reparto, se estrenó el 17 de febrero de 2014 y finalizó
el 30 de diciembre de 2015.
La actriz que
aparece en las imágenes es la catalana Cristina
Brondo (Barcelona, 16 de enero de 1977) que en la serie encarna a Vero,
la dulce y encantadora ayudante de estilismo de la que está enamorada locamente
Juan (Dani Rovira), uno de los
redactores de la revista, apasionado y lleno de ilusión comparte piso con Mario (Fran Perea) un fotógrafo apuesto
y mujeriego que también trabaja en la revista “B&b, de boca en boca”.
Vero esconde un gran secreto que Juan descubrirá en el primer capítulo de la
serie.
En el cine, Cristina Brondo ha trabajado junto a
Victoria Abril y Javier Bardem en títulos tan conocidos como Entre
las piernas (Manuel Gómez Pereira, 1999), film al precisamente dedico
un post este mismo mes. También intervino en el drama romántico No te
fallaré (Manuel Ríos San Martín, 2001), e incluso ha hecho sus pinitos
en el cine internacional apareciendo en la comedia francesa Una
casa de locos (Cédric Klapisch, 2002). Muchos aficionados a la caja
tonta la recordarán por su aparición en la serie televisiva de Mediaset El
Rey (Norberto López Amado, 2014) sobre la figura de Juan Carlos de
Borbón.
Al hilo de su recordado (por lo sugerente) papel protagónico en DiDi Hollywood, la última (y tal vez peor) película del finado Bigas Luna (fallecido el 5 de abril de 2013 a la edad de 67 años) y segunda entrega de la trilogía sobre "las mujeres y el éxito" iniciada con Yo soy la Juani (2003), y en la que la modelo y actriz española Elsa Pataky da vida a Dina Díaz, una camarera que harta de servir copas se marcha a Los Ángeles para cumplir sus sueños de gloria en Hollywood, es un buen momento para recordar que la Pataky nació en Madrid el 18 de julio de 1976 como primera y única hija de un matrimonio compuesto por un bioquímico español y una publicista de ascendencia rumana que emigró a España.
Pero fue su abuelo, un reconocido actor rumano, quien le hizo descubrir a Elsa su afición por la interpretación, y en honor a él adopto su apellido en su lanzamiento como actriz. Sus padres se separaron siendo ella muy pequeña, y quedando bajo la custodia del padre compaginó los estudios de arte dramático y periodismo en la Universidad San Pablo CEU.
Sus primeras apariciones fueron en el escenario del Centro Cultural Las Rozas y la compañía de Ángel Gutiérrez, de donde pegó el salto a la televisión en series tan populares como Al salir de clase. Posteriormente llegó su debut en la gran pantalla con el largometraje Clara (Antonio Cuadri, 1999), y su primer éxito llegó con el thriller juvenil El arte de morir (Álvaro Fernández Armero, 2000), que protagonizó junto a Fele Martínez y Gustavo Salmerón.
La mayoría de las películas en las que ha trabajado son comedias mediocres: Menos es más, Noche de reyes,Sin noticias de Dios, Peor imposible, Atraco a las 3… y media, Ninette, aunque ha hecho alguna incursión en el terror, Beyond Re-Animator (Brian Yuzna, 2003), y en 2006 aparece en un pequeño papel en Serpientes en el avión (David R. Ellis, 2006) un film de serie B con Samuel L. Jackson que se impuso como modelo de marketing viral y con el que plantó un pie en Hollywood.
Esperando que su progresión dramática sea más positiva de lo demostrado hasta la fecha en películas como DiDi Hollywood (Bigas Luna, 2010) y las últimas entregas de Fast & Furious5, 6 y 7, le deseamos toda la suerte del mundo en la trayectoria artística y comercial de sus nuevos proyectos, ya que tenemos noticias de que su matrimonio con el actor australiano Chris Hemsworth, que va ya para seis años y fruto del cual es madre de tres hijos, marcha viento en popa. Nos alegramos mucho.
La directora francesa Alice Winocour
debutó en el año 2012 con el apreciable drama romántico Agustine, que con Vincent Lindon de protagonista nos sitúa en
el París de 1885 con el profesor Charcot estudiando una nueva enfermedad
conocida por el nombre de histeria, para lo que toma como conejillo de indias a
una joven de 19 años. En su segundo largometraje, Maryland (Disorder)
nos presenta a un veterano ex soldado Vincent (Matthias Schoenaerts) que
padece de estrés postraumático y que es el encargado de proteger a la mujer Jessy
(Diane Kruger) de un rico hombre de negocios, en la ausencia de éste.
Maryland se impone como una inmersión en
el cine de género en clave de autor que sigue la vida de un ex combatiente que
sufre un estado de ansiedad con tientes paranoicos debido a la tensión vivida
en las misiones de guerra. A pesar del estrés postraumático, su instinto y celo
profesional demostrado sobradamente en las labores de seguridad, que junto a
otros soldados, desarrolla durante una fiesta en la mansión de Maryland,
perteneciente a un oscuro empresario libanés (que él presume que debe su
fortuna al tráfico de armas), le lleva a ser elegido por el millonario para
confiarle la protección de su esposa y su hijo, una Diane Kruger cuya belleza
no le había pasado desapercibida. A partir de ese momento, el espectador tiene
ya claro por dónde va a transitar la historia, y Winocour traza el camino
con sobriedad y un ritmo pausado, creando una atmósfera perturbadora en la que
se masca el peligro y nos acerca a la fisicidad de los actores con planos
cortos y un alarmante sonido ambiental.
Con resonancias a la obra maestra de Tony Scott El fuego de
la venganza (Man On Fire, 2004), la directora francesa maneja bien los
mecanismos psicológicos de unos personajes encerrados en una lujosa mansión; un
afligido vigilante de parco diálogo que se debate entre su alterado estado
mental y la atracción que siente por su bella protegida, que empieza a temer
que jamás volverá a ver a su marido. Poco a poco se van estrechando los lazos
entre la pareja, sobre todo después del violento incidente del automóvil (una
secuencia sangrienta e impactante que está muy bien rodada), aunque él sabe que
su hombría está castrada como consecuencia de su tormenta cerebral, que
descarga terribles rayos en su cabeza.
Disorder avanza sobre la vigilia de este
hombre al que da oxígeno de manera eficaz Matthias Schoenaerts, un tipo
desconfiado, rudo, solitario y silencioso que se mantiene alerta ante cualquier
ruido o movimiento tanto dentro como fuera de la casa, para lo que se ayuda de
las cámaras de seguridad. Winocour pasa de puntillas por el tema del tráfico
de armas, el terrorismo y la seguridad
ciudadana, pero logra mantener la tensión hasta la cruda escena final del
asalto a la mansión, que se eleva como el colofón sangriento a los signos de
paranoia y el nudo de sospechas que se van fraguando en la mente del ex
soldado.
En conclusión, Maryland, debido a su ritmo pausado, no es un film recomendable
para los aficionados a la acción destroyer con interminables balaseras, pero se
impone como un film apreciable de una directora que está en el camino de
regalarnos una obra mayor. La tensión sexual entre la pareja protagonista y el
carisma del taciturno guardaespaldas, son alicientes que dotan a esta pequeña
película de un cierto poder de fascinación, consiguiendo introducir al
espectador en una atmósfera de tristeza y suspense desde donde sus protagonistas
buscarán un nuevo horizonte de paz y
redención.