martes, 12 de julio de 2016

GISELE BUNDCHEN, ADIÓS A LAS PASARELAS CON UN BESO

     
    
   Ya tiene sus añitos, pero la supermodelo brasileña de ascendencia alemana Gisele Bundchen (Horizontina, 20 de julio de 1980) seguiría siendo hoy una de las modelos más cotizadas si aún desfilara. De hecho, es la modelo más rica del mundo según la revista Forbes. Originaria del estado de Río Grande del Sur, es hija de una sexta generación de alemanes asentada en Brasil y fue descubierta por un agente de Dilson Stein cuando con 13 años se encontraba comiéndose una hamburguesa en un McDonalds. Fue en agosto de ese mismo año cuando logró ser una de las cinco finalistas de un concurso para un desfile. Más tarde se alzó con un segundo puesto en un concurso celebrado por Elite Brasil en 1994. A pesar de su belleza, nunca lograba ser primera (quedó cuarta y sexta en otros concursos mundiales organizados por Elite) debido a que los agentes siempre criticaban su nariz. ¡Que les den!


     Siendo adolescente se trasladó a Nueva York para debutar en el New York Fashion Week con tal éxito que de inmediato la aceptaron en el mundo de la pasarela. Gisele ha desfilado para las mejores firmas: Valentino, Yves Saint Laurent, Tommy Hilfiger, Zara, Versace, Dior, Ralph Lauren, Victoria´s Secret, Dolce &Gabbana… y ha aparecido en prestigiosas revistas de moda y tendencias como Vogue, Harper´s Bazaar, Arena, Allure, Marie Claire y Rolling Stone. Siempre por debajo de su peso normal, su figura está considerada como voluptuosa con unos pechos perfectos, 1´80 m de estatura y 57 kg de peso. Ella representa un retorno a la modelo sensual alejada de la horrible tendencia de modelos muy flacas y de aspecto enfermizo.

     
   La revista Rolling Stone le otorgó el premio de La modelo del Año y también la nombró la chica más bella del mundo. Sentimentalmente mantuvo una relación con el actor Leonardo DiCaprio entre 2001 y 2005. Actualmente está casada con el jugador de fútbol americano Tom Brady, con el que tiene dos hijos. 


     Gisele ha lanzado su propia marca de sandalias e hizo sus pinitos en el cine con un papelito en la comedia Taxi: derrape total (Tim Story, 2004), secuela de la exitosa película francesa Taxi Express (Gérard Pirè, 1998). También apareció en la sátira sobre el mundo de la moda El diablo se viste de Prada (David Frankel, 2006), con Meryl Streep de protagonista. Gisele se retiró del mundo de las pasarelas desfilando en 2015 en la Semana de la Moda de Sao Paulo tras más de 20 años de carrera. Este es un post homenaje como reconocimiento a su labor y su inmarcesible belleza.


lunes, 11 de julio de 2016

ERICA GAVIN, UNA BOMBA SEXUAL MUY VINTAGE

    
    
   La actriz Erica Gavin (Los Ángeles, California, 22 de julio de 1947) trabajó desde los 19 años como bailarina de top-less en Hollywood junto a las también futuras estrellas de Russ Meyer, Maji y Tura Surana. Un día, mientras esperaba en la consulta de un dentista, vio un anuncio en la revista Variety sobre un casting para la nueva película de Russ Meyer Vixen! Tras la audición se ganó el papel para esta película de serie B que la lanzaría al estrellato.


   
     Convertida en una bomba sexual, fue requerida de nuevo por Meyer para la película Más allá del Valle de las Muñecas (1970). También Jonathan Demme contó con su presencia para su ópera prima La cárcel caliente (1974). Gavin reside actualmente en Los Ángeles, ciudad donde nació y donde ahora trabaja de estilista, pero de vez en cuando su figura es requerida por los fans que celebran convenciones de sus películas, convertidas ya en films de culto. Erica Gavin declaró en una entrevista que es bisexual.



FILMOGRAFÍA



-Initiation (William Wellburn, 1968)
-Vixen! (Russ Meyer, 1968)
-Más allá del valle de las Muñecas (Russ Meyer, 1970)
-Godmonster of Indian Flats (Fredric Hobbs, 1973)
-La cárcel caliente (Jonathan Demme, 1974)
-3 stories About Evil (Michael Frost, 2008)


MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "SONATINE" (Takeshi Kitano, 1993)

“SONATINE”
Thriller - Japón, 1993 - 93 Minutos.
Director: Takeshi Kitano.
INTÉRPRETES: Takeshi Kitano/”Beat” Takeshi, Aya Kokumai, Tetsuo Watanabe, Masanobu Katsamura.

    
    Takeshi Kitano es la figura más relevante y emblemática de la actual cinematografía japonesa, artista polifacético -showman, pintor, poeta, director, actor- y auténtica estrella multimedia en su país natal, sigue siendo, sin embargo, poco conocido en Europa. Cuando en 1997 su película Hanabi (Flores de fuego) se alza con el León de Oro en la Mostra de Venecia, obtiene el reconocimiento occidental tanto de crítica como de público. “Beat” Takeshi -nombre que adopta para sus intervenciones como actor- nace en el año 1947, tras sus estudios de ingeniería se lanza a vivir como un hippy y empieza a ensayar para ser actor cómico, más tarde un programa de televisión le convierte en un fenómeno de masas. En el año 1983 trabaja como actor en ¡Feliz navidad, Mister Laurence!, un film de su compatriota Nagisa Oshima. Su estreno como director se produce en el año 1989 con Violent cop, a la que siguen Boiling point (1990), A scene at the sea (1991), Getting any? (1994), Kids return (1996) y la ya citada Hanabi. Por citar algunos de los films que ha dirigido en el nuevo milenio haré mención a El verano de Kikujiro (1999) una comedia tontorrona e infantil, Brother (2000) otra vuelta de tuerca a la temible yacuza, y Dolls (2002) un sentido canto a la belleza. El film más destacable que ha realizado en la última década es Zaitochi (2003) sobre un vagabundo ciego que resulta ser un maestro con la espada, aunque no está nada mal la comedia negra Aquiles y la tortuga (2008).
   
    
     Sinopsis: Murakawa (“Beat” Takeshi) es un violento gángster de la yacuza que harto ya de la vida que lleva quiere cambiar y plantearse su retiro. Pero, mientras tanto, su organización mafiosa le envía con sus hombres a Okinawa, como refuerzo de una banda criminal en sus enfrentamientos con otro grupo de hampones rivales, una lucha en la que muchos de sus hombres perderán la vida. Murakawa y los supervivientes desaparecen y se refugian en una casa solitaria cerca de la playa. Parece que el tiempo se ha detenido, los muchachos ocupan el tiempo entre combates de sumo, cantando y jugando a la ruleta rusa, se preguntan si esa quietud del retiro es sólo la calma antes de la batalla, o por el contrario, su jefe , cansado y hastiado, ha iniciado ya la retirada.
   
   
    Siempre ha ejercido en mí un hechizo fascinante la contemplación en la pantalla de un hombre que camina, me gusta especialmente seguir las huellas de un individuo andando entre la vorágine y el tumulto de la gran urbe, transitando por las enormes y lujosas avenidas, deambulando por oscuros e inquietantes callejones periféricos, por polígonos industriales plagados de almacenes y talleres con persianas metálicas, de día y de noche, alguien que camina perdido, abstraído, desafiante, por las bifurcaciones de las entrañas de la ciudad. Desde que vi su primera película, Violent cop, esto fue lo que más me llamó la atención. No hay nadie que sepa mostrar mejor que Kitano al caminante -tal vez Scorsese en algunas secuencias de Taxi Driver, o tal vez Melville en El silencio de un hombre- fijando además toda la amplitud de su mirada sobre el verdadero protagonista de la jungla. Lo cierto es que a “Beat” Takeshi le gusta caminar, le gusta tanto como a Kitano filmarlo y a mí contemplarlo.


    Sonatine es una obra maestra absoluta, sigilosa, introspectiva, de una violencia poética y una brillante inspiración visual e intimista. El diminuto cineasta japonés nos dibuja una playa limpia, de arena blanca, un mar y un cielo azul reflejo de ese enclave idílico, en ese marco paradisiaco destacan las negras pistolas como emblemas infernales, eficaces instrumentos para robar con rapidez la vida. Murakawa sonríe con placidez jugando a la ruleta rusa, el frío hierro contra la sien provoca en él sólo una sonrisa, un guiño más que la ceremoniosa atracción de la muerte ejerce sobre Kitano. Un director que sabe como pocos embelesar con las imágenes, recrearse en el silencio con la naturalidad de un observador recluido.

  
    La belleza como último confín. Belleza y muerte, una constante no sólo suya, también de su compatriota el gran novelista Yukio Mishima, almas gemelas en el país del sol naciente, donde el suicidio es una ciencia. En Sonatine nada es espectacular, los yacuzas se divierten, juegan y ríen alejados del peligro, triste contraste para las visiones explosivas, los recuerdos sangrientos, el daño en la memoria que golpea al escéptico Murakawa, haciendo evidente su fracaso y su abandono existencial. Nada es gratuito o superficial en esta historia; la relación que inicia con la mujer a la que libra de ser violada, desemboca amargamente en el interior de un coche. Punto y final, mirada límite de un héroe solitario y afligido. Grandioso ejemplo que nos muestra con nitidez el cine como lo que simplemente es: un arte.